Abitur NRW Spanisch 2021 · GK · Haupttermin · fortgeführt
Abiturprüfung Spanisch in Nordrhein-Westfalen 2021, GK · Haupttermin · fortgeführt: 12 Aufgaben mit Lösungen. Mit automatischer Korrektur.
Themen der Prüfung: Textverständnis: Inhalte wiedergeben (Resume) · Analyse literarischer Texte (Figuren, Erzählweise, Sprache) · Analyse nicht-literarischer Texte (Argumentation und Darstellung) · Stellungnahme und Kommentar (Comenta) · Sprachmittlung Deutsch → Spanisch
Aufgabe HT 1 - 1 · Textverständnis: Inhalte wiedergeben (Resume)
Hinweise:
En este fragmento de una novela alternan las voces narrativas de dos hermanos. Ahmed, el mayor, ya ha fallecido y relata su historia desde el más allá.
Andrés Sorel
El ahogado del Guadalquivir
1 Sólo ahora conozco su nombre: el Guadalquivir. Entonces no. Era únicamente agua en la
noche de la tierra prometida. Me llamo Ahmed Sufat. Cumplí, días antes creo recordar, que
nunca me fijaron con exactitud la fecha de mi nacimiento, dieciocho años. Nací en Níger.
Huí con mi hermano menor de la casa de mis padres y con otros dos compañeros embarcamos
5 en el puerto de Abidjan en un carguero que tenía una bandera de colores azules y amarillos.
Nos escondimos en el castillo de proa. Lo único que sabíamos de aquel barco, que portaba
un cargamento de chatarra, es que se dirigía a España.
Cuando atracó en el puerto, nos encontrábamos desfallecidos. El frío y el hambre
agarrotaban nuestros huesos. Pero les vimos venir, subir a bordo. Alguien nos sorprendió
10 denunciándonos a la policía. La noche se había cerrado. Ni estrellas lucían en el cielo.
Avanzaban los guardias hacia nosotros cuando me decidí a saltar por la borda.
Lo último que recuerdo es el frío del agua, como esquirlas de hielo incrustándose en mis
huesos. Intenté nadar, mantenerme a flote, pero tenía los brazos, las piernas, agarrotados.
Chapoteaba desesperadamente, gritando, hasta que el agua empezó a invadirme la boca y
15 mi garganta sólo emitía roncos gemidos que pronto se apagaron. Luego, contaron que fui
arrastrado hasta el fondo del río y ellos, los buzos, tropezaron con mi cuerpo. Como dije, no
se veía nada.
Mi hermano sí se salvó. Es lo que más me duele, no poder verle, hablar con él. Ignoro
cómo resistió, pudo alcanzar la orilla, dónde le detuvieron. La travesía duró seis días, y
20 durante ese tiempo sólo pudimos comer las galletas que llevábamos y beber de la botella de
agua que cada uno preparó para el viaje. Apenas conseguíamos movernos, tan estrecho era
el recinto. Dormitábamos casi todo el tiempo. De haber tomado más comida, de seguro la
vomitáramos. Sonaban nuestras tripas. Sentíamos las bascas, los ardores del estómago.
Hacíamos nuestras necesidades en la noche, en cubierta, sobre el mar, con miedo de caernos.
25 Chocábamos al movernos con las maromas, palos, cubos con los que compartíamos aquel
estrecho lugar. Y tiritábamos de frío. Cuando llegamos, sólo sabíamos que aquello era
España.
Y la voz del hermano completó la historia.
Me detuvieron al llegar a la orilla. Allí me esperaban. Muerto de frío, mientras me
30 esposaban, yo dirigía mis ojos al río, buscándole. Pero ya sus aguas no se agitaban. Nada
me dijeron los policías. Ellos también sabían que mi hermano se había ahogado. Me
empujaron, conminándome a andar. Volví la vista. Solamente las escasas luces del barco
rasgaban las negras y dormidas aguas que ahora eran su tumba.
Nuestro padre era el jefe de la tribu. Pero los notables le odiaban. Querían desbancarle.
35 Por eso le acusaron de apropiarse de una carga de madera y robar dos búfalos. Una noche,
un grupo de hombres penetraron en la tienda en que dormíamos y le acuchillaron hasta la
muerte. También hirieron a nuestra madre. Huimos nosotros. Nadie sabe el tiempo que
pudimos caminar, alimentándonos de lo que pillábamos, sintiéndonos acosados, perseguidos.
Cruzamos países distintos, escondiéndonos de día, caminando en la noche, durante días,
40 semanas. Corríamos, corríamos hasta el límite de nuestras fuerzas, y al fin llegamos a aquella
playa, y luego al puerto, y, escondidos en la caja de un camión, esperamos la ocasión de
subirnos al barco. Éramos ya cuatro, pero no se trataba de disputar, sino de ocultarnos.
Y continuó él.
Mi hermano lleva ya dos meses en la ciudad de Sevilla. Va a su catedral y reza por mí,
45 por su hermano […].
Nuevamente su voz, continuando el relato:
Me asombra España, esta ciudad, donde todo el mundo come fuera de sus casas y en todas
partes se ve comida. Yo echo de menos la cebolla, y algunos de los guisos que mi madre
preparaba; pero aquí la comida abunda tanto como los yerbajos de nuestra tierra, y todo el
50 mundo tiene derecho a ella, siempre, a todas las horas del día está la gente en la calle, andando
y comiendo. Con el dinero que consigo, pidiendo, limpiando coches, vendiendo lo que afano,
me mantengo, aunque me encuentro enfermo del estómago, imagino será por lo que me meto
al cuerpo. Una noche fui a una discoteca de esas que no tienen portero, en la que dejaban
entrar a todo el mundo. Pero las mujeres se apartaban de mí, con asco, supongo que por tener
55 la piel negra.
Tampoco, concluyó él, parece ser muy agradable la vida de mi hermano. Lucha por salir
adelante. Ignoro si lo conseguirá pronto o se reunirá aquí conmigo. Lo único que ahora puedo
decir es que al menos él todavía tiene los ojos abiertos.
Anotaciones:
· más allá (m) · Jenseits, philosophisch-religiöse Begrifflichkeit zur Bezeichnung des Aufenthaltsortes Verstorbener nach ihrem Ableben
· Guadalquivir · río en el sur de España que desemboca en el Océano Atlántico
l. 1 · entonces · hier temporal: damals, zu jener Zeit
l. 3 · Níger · país sin acceso al mar en el oeste de África
l. 5 · Abidjan · ciudad marítima en el país africano Costa de Marfil
l. 6 · castillo (m) de proa · Vorderdeck eines Schiffes
l. 7 · chatarra (f) · hier: Schrott, Alteisen
l. 8 · desfallecido,-a · schwach, ermattet
l. 9 · agarrotar · hier: lähmen
l. 9 · Les vimos · aquí y a continuación se usa el pronombre “le” en vez de “lo/la”
l. 12 · esquirla (f) de hielo · Eissplitter
l. 13 · mantenerse a flote · sich über Wasser halten
l. 14 · chapotear · hier: mit den Armen ins Wasser schlagen
l. 16 · buzo (m) · Taucher
l. 22 · recinto (m) · aquí: espacio (m)
ll. 22/23 · De haber tomado más comida de seguro la vomitáramos. · Si hubiéramos tomado más comida de seguro la habríamos vomitado.
l. 24 · cubierta (f) · hier: Schiffsdeck
l. 32 · conminar · hier: auffordern
l. 33 · rasgar · streifen
l. 34 · notable (m/f) · Person mit hohem Einfluss aufgrund ihrer sozialen Stellung
l. 38 · pillar · aquí: encontrar
l. 44 · llevar dos meses · vivir desde hace dos meses
l. 49 · yerbajo (m) · Unkraut
l. 51 · afanar · aquí: encontrar, robar
l. 52/53 · meterse algo al cuerpo · aquí: comer sin placer algo poco sano
l. 56/57 · salir adelante · hier: vorwärtskommen, vorankommen
1. Resume la información que puedes extraer del texto acerca de Ahmed Sufat y de su hermano. [12 puntos]
Aufgabe HT 1 - 2 · Analyse literarischer Texte (Figuren, Erzählweise, Sprache)
Hinweise:
En este fragmento de una novela alternan las voces narrativas de dos hermanos. Ahmed, el mayor, ya ha fallecido y relata su historia desde el más allá.
Andrés Sorel
El ahogado del Guadalquivir
1 Sólo ahora conozco su nombre: el Guadalquivir. Entonces no. Era únicamente agua en la
noche de la tierra prometida. Me llamo Ahmed Sufat. Cumplí, días antes creo recordar, que
nunca me fijaron con exactitud la fecha de mi nacimiento, dieciocho años. Nací en Níger.
Huí con mi hermano menor de la casa de mis padres y con otros dos compañeros embarcamos
5 en el puerto de Abidjan en un carguero que tenía una bandera de colores azules y amarillos.
Nos escondimos en el castillo de proa. Lo único que sabíamos de aquel barco, que portaba
un cargamento de chatarra, es que se dirigía a España.
Cuando atracó en el puerto, nos encontrábamos desfallecidos. El frío y el hambre
agarrotaban nuestros huesos. Pero les vimos venir, subir a bordo. Alguien nos sorprendió
10 denunciándonos a la policía. La noche se había cerrado. Ni estrellas lucían en el cielo.
Avanzaban los guardias hacia nosotros cuando me decidí a saltar por la borda.
Lo último que recuerdo es el frío del agua, como esquirlas de hielo incrustándose en mis
huesos. Intenté nadar, mantenerme a flote, pero tenía los brazos, las piernas, agarrotados.
Chapoteaba desesperadamente, gritando, hasta que el agua empezó a invadirme la boca y
15 mi garganta sólo emitía roncos gemidos que pronto se apagaron. Luego, contaron que fui
arrastrado hasta el fondo del río y ellos, los buzos, tropezaron con mi cuerpo. Como dije, no
se veía nada.
Mi hermano sí se salvó. Es lo que más me duele, no poder verle, hablar con él. Ignoro
cómo resistió, pudo alcanzar la orilla, dónde le detuvieron. La travesía duró seis días, y
20 durante ese tiempo sólo pudimos comer las galletas que llevábamos y beber de la botella de
agua que cada uno preparó para el viaje. Apenas conseguíamos movernos, tan estrecho era
el recinto. Dormitábamos casi todo el tiempo. De haber tomado más comida, de seguro la
vomitáramos. Sonaban nuestras tripas. Sentíamos las bascas, los ardores del estómago.
Hacíamos nuestras necesidades en la noche, en cubierta, sobre el mar, con miedo de caernos.
25 Chocábamos al movernos con las maromas, palos, cubos con los que compartíamos aquel
estrecho lugar. Y tiritábamos de frío. Cuando llegamos, sólo sabíamos que aquello era
España.
Y la voz del hermano completó la historia.
Me detuvieron al llegar a la orilla. Allí me esperaban. Muerto de frío, mientras me
30 esposaban, yo dirigía mis ojos al río, buscándole. Pero ya sus aguas no se agitaban. Nada
me dijeron los policías. Ellos también sabían que mi hermano se había ahogado. Me
empujaron, conminándome a andar. Volví la vista. Solamente las escasas luces del barco
rasgaban las negras y dormidas aguas que ahora eran su tumba.
Nuestro padre era el jefe de la tribu. Pero los notables le odiaban. Querían desbancarle.
35 Por eso le acusaron de apropiarse de una carga de madera y robar dos búfalos. Una noche,
un grupo de hombres penetraron en la tienda en que dormíamos y le acuchillaron hasta la
muerte. También hirieron a nuestra madre. Huimos nosotros. Nadie sabe el tiempo que
pudimos caminar, alimentándonos de lo que pillábamos, sintiéndonos acosados, perseguidos.
Cruzamos países distintos, escondiéndonos de día, caminando en la noche, durante días,
40 semanas. Corríamos, corríamos hasta el límite de nuestras fuerzas, y al fin llegamos a aquella
playa, y luego al puerto, y, escondidos en la caja de un camión, esperamos la ocasión de
subirnos al barco. Éramos ya cuatro, pero no se trataba de disputar, sino de ocultarnos.
Y continuó él.
Mi hermano lleva ya dos meses en la ciudad de Sevilla. Va a su catedral y reza por mí,
45 por su hermano […].
Nuevamente su voz, continuando el relato:
Me asombra España, esta ciudad, donde todo el mundo come fuera de sus casas y en todas
partes se ve comida. Yo echo de menos la cebolla, y algunos de los guisos que mi madre
preparaba; pero aquí la comida abunda tanto como los yerbajos de nuestra tierra, y todo el
50 mundo tiene derecho a ella, siempre, a todas las horas del día está la gente en la calle, andando
y comiendo. Con el dinero que consigo, pidiendo, limpiando coches, vendiendo lo que afano,
me mantengo, aunque me encuentro enfermo del estómago, imagino será por lo que me meto
al cuerpo. Una noche fui a una discoteca de esas que no tienen portero, en la que dejaban
entrar a todo el mundo. Pero las mujeres se apartaban de mí, con asco, supongo que por tener
55 la piel negra.
Tampoco, concluyó él, parece ser muy agradable la vida de mi hermano. Lucha por salir
adelante. Ignoro si lo conseguirá pronto o se reunirá aquí conmigo. Lo único que ahora puedo
decir es que al menos él todavía tiene los ojos abiertos.
Anotaciones:
· más allá (m) · Jenseits, philosophisch-religiöse Begrifflichkeit zur Bezeichnung des Aufenthaltsortes Verstorbener nach ihrem Ableben
· Guadalquivir · río en el sur de España que desemboca en el Océano Atlántico
l. 1 · entonces · hier temporal: damals, zu jener Zeit
l. 3 · Níger · país sin acceso al mar en el oeste de África
l. 5 · Abidjan · ciudad marítima en el país africano Costa de Marfil
l. 6 · castillo (m) de proa · Vorderdeck eines Schiffes
l. 7 · chatarra (f) · hier: Schrott, Alteisen
l. 8 · desfallecido,-a · schwach, ermattet
l. 9 · agarrotar · hier: lähmen
l. 9 · Les vimos · aquí y a continuación se usa el pronombre “le” en vez de “lo/la”
l. 12 · esquirla (f) de hielo · Eissplitter
l. 13 · mantenerse a flote · sich über Wasser halten
l. 14 · chapotear · hier: mit den Armen ins Wasser schlagen
l. 16 · buzo (m) · Taucher
l. 22 · recinto (m) · aquí: espacio (m)
ll. 22/23 · De haber tomado más comida de seguro la vomitáramos. · Si hubiéramos tomado más comida de seguro la habríamos vomitado.
l. 24 · cubierta (f) · hier: Schiffsdeck
l. 32 · conminar · hier: auffordern
l. 33 · rasgar · streifen
l. 34 · notable (m/f) · Person mit hohem Einfluss aufgrund ihrer sozialen Stellung
l. 38 · pillar · aquí: encontrar
l. 44 · llevar dos meses · vivir desde hace dos meses
l. 49 · yerbajo (m) · Unkraut
l. 51 · afanar · aquí: encontrar, robar
l. 52/53 · meterse algo al cuerpo · aquí: comer sin placer algo poco sano
l. 56/57 · salir adelante · hier: vorwärtskommen, vorankommen
2. Examina de qué manera se describe la travesía (ll. 8–33) y qué impresión produce esta descripción en quien lee el texto. [14 puntos]
Aufgabe HT 1 - 3 · Stellungnahme und Kommentar (Comenta)
Hinweise:
En este fragmento de una novela alternan las voces narrativas de dos hermanos. Ahmed, el mayor, ya ha fallecido y relata su historia desde el más allá.
Andrés Sorel
El ahogado del Guadalquivir
1 Sólo ahora conozco su nombre: el Guadalquivir. Entonces no. Era únicamente agua en la
noche de la tierra prometida. Me llamo Ahmed Sufat. Cumplí, días antes creo recordar, que
nunca me fijaron con exactitud la fecha de mi nacimiento, dieciocho años. Nací en Níger.
Huí con mi hermano menor de la casa de mis padres y con otros dos compañeros embarcamos
5 en el puerto de Abidjan en un carguero que tenía una bandera de colores azules y amarillos.
Nos escondimos en el castillo de proa. Lo único que sabíamos de aquel barco, que portaba
un cargamento de chatarra, es que se dirigía a España.
Cuando atracó en el puerto, nos encontrábamos desfallecidos. El frío y el hambre
agarrotaban nuestros huesos. Pero les vimos venir, subir a bordo. Alguien nos sorprendió
10 denunciándonos a la policía. La noche se había cerrado. Ni estrellas lucían en el cielo.
Avanzaban los guardias hacia nosotros cuando me decidí a saltar por la borda.
Lo último que recuerdo es el frío del agua, como esquirlas de hielo incrustándose en mis
huesos. Intenté nadar, mantenerme a flote, pero tenía los brazos, las piernas, agarrotados.
Chapoteaba desesperadamente, gritando, hasta que el agua empezó a invadirme la boca y
15 mi garganta sólo emitía roncos gemidos que pronto se apagaron. Luego, contaron que fui
arrastrado hasta el fondo del río y ellos, los buzos, tropezaron con mi cuerpo. Como dije, no
se veía nada.
Mi hermano sí se salvó. Es lo que más me duele, no poder verle, hablar con él. Ignoro
cómo resistió, pudo alcanzar la orilla, dónde le detuvieron. La travesía duró seis días, y
20 durante ese tiempo sólo pudimos comer las galletas que llevábamos y beber de la botella de
agua que cada uno preparó para el viaje. Apenas conseguíamos movernos, tan estrecho era
el recinto. Dormitábamos casi todo el tiempo. De haber tomado más comida, de seguro la
vomitáramos. Sonaban nuestras tripas. Sentíamos las bascas, los ardores del estómago.
Hacíamos nuestras necesidades en la noche, en cubierta, sobre el mar, con miedo de caernos.
25 Chocábamos al movernos con las maromas, palos, cubos con los que compartíamos aquel
estrecho lugar. Y tiritábamos de frío. Cuando llegamos, sólo sabíamos que aquello era
España.
Y la voz del hermano completó la historia.
Me detuvieron al llegar a la orilla. Allí me esperaban. Muerto de frío, mientras me
30 esposaban, yo dirigía mis ojos al río, buscándole. Pero ya sus aguas no se agitaban. Nada
me dijeron los policías. Ellos también sabían que mi hermano se había ahogado. Me
empujaron, conminándome a andar. Volví la vista. Solamente las escasas luces del barco
rasgaban las negras y dormidas aguas que ahora eran su tumba.
Nuestro padre era el jefe de la tribu. Pero los notables le odiaban. Querían desbancarle.
35 Por eso le acusaron de apropiarse de una carga de madera y robar dos búfalos. Una noche,
un grupo de hombres penetraron en la tienda en que dormíamos y le acuchillaron hasta la
muerte. También hirieron a nuestra madre. Huimos nosotros. Nadie sabe el tiempo que
pudimos caminar, alimentándonos de lo que pillábamos, sintiéndonos acosados, perseguidos.
Cruzamos países distintos, escondiéndonos de día, caminando en la noche, durante días,
40 semanas. Corríamos, corríamos hasta el límite de nuestras fuerzas, y al fin llegamos a aquella
playa, y luego al puerto, y, escondidos en la caja de un camión, esperamos la ocasión de
subirnos al barco. Éramos ya cuatro, pero no se trataba de disputar, sino de ocultarnos.
Y continuó él.
Mi hermano lleva ya dos meses en la ciudad de Sevilla. Va a su catedral y reza por mí,
45 por su hermano […].
Nuevamente su voz, continuando el relato:
Me asombra España, esta ciudad, donde todo el mundo come fuera de sus casas y en todas
partes se ve comida. Yo echo de menos la cebolla, y algunos de los guisos que mi madre
preparaba; pero aquí la comida abunda tanto como los yerbajos de nuestra tierra, y todo el
50 mundo tiene derecho a ella, siempre, a todas las horas del día está la gente en la calle, andando
y comiendo. Con el dinero que consigo, pidiendo, limpiando coches, vendiendo lo que afano,
me mantengo, aunque me encuentro enfermo del estómago, imagino será por lo que me meto
al cuerpo. Una noche fui a una discoteca de esas que no tienen portero, en la que dejaban
entrar a todo el mundo. Pero las mujeres se apartaban de mí, con asco, supongo que por tener
55 la piel negra.
Tampoco, concluyó él, parece ser muy agradable la vida de mi hermano. Lucha por salir
adelante. Ignoro si lo conseguirá pronto o se reunirá aquí conmigo. Lo único que ahora puedo
decir es que al menos él todavía tiene los ojos abiertos.
Anotaciones:
· más allá (m) · Jenseits, philosophisch-religiöse Begrifflichkeit zur Bezeichnung des Aufenthaltsortes Verstorbener nach ihrem Ableben
· Guadalquivir · río en el sur de España que desemboca en el Océano Atlántico
l. 1 · entonces · hier temporal: damals, zu jener Zeit
l. 3 · Níger · país sin acceso al mar en el oeste de África
l. 5 · Abidjan · ciudad marítima en el país africano Costa de Marfil
l. 6 · castillo (m) de proa · Vorderdeck eines Schiffes
l. 7 · chatarra (f) · hier: Schrott, Alteisen
l. 8 · desfallecido,-a · schwach, ermattet
l. 9 · agarrotar · hier: lähmen
l. 9 · Les vimos · aquí y a continuación se usa el pronombre “le” en vez de “lo/la”
l. 12 · esquirla (f) de hielo · Eissplitter
l. 13 · mantenerse a flote · sich über Wasser halten
l. 14 · chapotear · hier: mit den Armen ins Wasser schlagen
l. 16 · buzo (m) · Taucher
l. 22 · recinto (m) · aquí: espacio (m)
ll. 22/23 · De haber tomado más comida de seguro la vomitáramos. · Si hubiéramos tomado más comida de seguro la habríamos vomitado.
l. 24 · cubierta (f) · hier: Schiffsdeck
l. 32 · conminar · hier: auffordern
l. 33 · rasgar · streifen
l. 34 · notable (m/f) · Person mit hohem Einfluss aufgrund ihrer sozialen Stellung
l. 38 · pillar · aquí: encontrar
l. 44 · llevar dos meses · vivir desde hace dos meses
l. 49 · yerbajo (m) · Unkraut
l. 51 · afanar · aquí: encontrar, robar
l. 52/53 · meterse algo al cuerpo · aquí: comer sin placer algo poco sano
l. 56/57 · salir adelante · hier: vorwärtskommen, vorankommen
3. “Tampoco [...] parece ser muy agradable la vida de mi hermano. Lucha por salir adelante.” (ll. 56 – 57)
Comenta, tomando como punto de partida esta afirmación de Ahmed y la suerte que corre su hermano en este pasaje literario, los retos que plantea la inmigración y los factores que favorecen una integración exitosa en la sociedad española. [16 puntos]
Aufgabe HT 1 - 4 · Sprachmittlung Deutsch → Spanisch
Hinweise:
En este fragmento de una novela alternan las voces narrativas de dos hermanos. Ahmed, el mayor, ya ha fallecido y relata su historia desde el más allá.
Andrés Sorel
El ahogado del Guadalquivir
1 Sólo ahora conozco su nombre: el Guadalquivir. Entonces no. Era únicamente agua en la
noche de la tierra prometida. Me llamo Ahmed Sufat. Cumplí, días antes creo recordar, que
nunca me fijaron con exactitud la fecha de mi nacimiento, dieciocho años. Nací en Níger.
Huí con mi hermano menor de la casa de mis padres y con otros dos compañeros embarcamos
5 en el puerto de Abidjan en un carguero que tenía una bandera de colores azules y amarillos.
Nos escondimos en el castillo de proa. Lo único que sabíamos de aquel barco, que portaba
un cargamento de chatarra, es que se dirigía a España.
Cuando atracó en el puerto, nos encontrábamos desfallecidos. El frío y el hambre
agarrotaban nuestros huesos. Pero les vimos venir, subir a bordo. Alguien nos sorprendió
10 denunciándonos a la policía. La noche se había cerrado. Ni estrellas lucían en el cielo.
Avanzaban los guardias hacia nosotros cuando me decidí a saltar por la borda.
Lo último que recuerdo es el frío del agua, como esquirlas de hielo incrustándose en mis
huesos. Intenté nadar, mantenerme a flote, pero tenía los brazos, las piernas, agarrotados.
Chapoteaba desesperadamente, gritando, hasta que el agua empezó a invadirme la boca y
15 mi garganta sólo emitía roncos gemidos que pronto se apagaron. Luego, contaron que fui
arrastrado hasta el fondo del río y ellos, los buzos, tropezaron con mi cuerpo. Como dije, no
se veía nada.
Mi hermano sí se salvó. Es lo que más me duele, no poder verle, hablar con él. Ignoro
cómo resistió, pudo alcanzar la orilla, dónde le detuvieron. La travesía duró seis días, y
20 durante ese tiempo sólo pudimos comer las galletas que llevábamos y beber de la botella de
agua que cada uno preparó para el viaje. Apenas conseguíamos movernos, tan estrecho era
el recinto. Dormitábamos casi todo el tiempo. De haber tomado más comida, de seguro la
vomitáramos. Sonaban nuestras tripas. Sentíamos las bascas, los ardores del estómago.
Hacíamos nuestras necesidades en la noche, en cubierta, sobre el mar, con miedo de caernos.
25 Chocábamos al movernos con las maromas, palos, cubos con los que compartíamos aquel
estrecho lugar. Y tiritábamos de frío. Cuando llegamos, sólo sabíamos que aquello era
España.
Y la voz del hermano completó la historia.
Me detuvieron al llegar a la orilla. Allí me esperaban. Muerto de frío, mientras me
30 esposaban, yo dirigía mis ojos al río, buscándole. Pero ya sus aguas no se agitaban. Nada
me dijeron los policías. Ellos también sabían que mi hermano se había ahogado. Me
empujaron, conminándome a andar. Volví la vista. Solamente las escasas luces del barco
rasgaban las negras y dormidas aguas que ahora eran su tumba.
Nuestro padre era el jefe de la tribu. Pero los notables le odiaban. Querían desbancarle.
35 Por eso le acusaron de apropiarse de una carga de madera y robar dos búfalos. Una noche,
un grupo de hombres penetraron en la tienda en que dormíamos y le acuchillaron hasta la
muerte. También hirieron a nuestra madre. Huimos nosotros. Nadie sabe el tiempo que
pudimos caminar, alimentándonos de lo que pillábamos, sintiéndonos acosados, perseguidos.
Cruzamos países distintos, escondiéndonos de día, caminando en la noche, durante días,
40 semanas. Corríamos, corríamos hasta el límite de nuestras fuerzas, y al fin llegamos a aquella
playa, y luego al puerto, y, escondidos en la caja de un camión, esperamos la ocasión de
subirnos al barco. Éramos ya cuatro, pero no se trataba de disputar, sino de ocultarnos.
Y continuó él.
Mi hermano lleva ya dos meses en la ciudad de Sevilla. Va a su catedral y reza por mí,
45 por su hermano […].
Nuevamente su voz, continuando el relato:
Me asombra España, esta ciudad, donde todo el mundo come fuera de sus casas y en todas
partes se ve comida. Yo echo de menos la cebolla, y algunos de los guisos que mi madre
preparaba; pero aquí la comida abunda tanto como los yerbajos de nuestra tierra, y todo el
50 mundo tiene derecho a ella, siempre, a todas las horas del día está la gente en la calle, andando
y comiendo. Con el dinero que consigo, pidiendo, limpiando coches, vendiendo lo que afano,
me mantengo, aunque me encuentro enfermo del estómago, imagino será por lo que me meto
al cuerpo. Una noche fui a una discoteca de esas que no tienen portero, en la que dejaban
entrar a todo el mundo. Pero las mujeres se apartaban de mí, con asco, supongo que por tener
55 la piel negra.
Tampoco, concluyó él, parece ser muy agradable la vida de mi hermano. Lucha por salir
adelante. Ignoro si lo conseguirá pronto o se reunirá aquí conmigo. Lo único que ahora puedo
decir es que al menos él todavía tiene los ojos abiertos.
Anotaciones:
· más allá (m) · Jenseits, philosophisch-religiöse Begrifflichkeit zur Bezeichnung des Aufenthaltsortes Verstorbener nach ihrem Ableben
· Guadalquivir · río en el sur de España que desemboca en el Océano Atlántico
l. 1 · entonces · hier temporal: damals, zu jener Zeit
l. 3 · Níger · país sin acceso al mar en el oeste de África
l. 5 · Abidjan · ciudad marítima en el país africano Costa de Marfil
l. 6 · castillo (m) de proa · Vorderdeck eines Schiffes
l. 7 · chatarra (f) · hier: Schrott, Alteisen
l. 8 · desfallecido,-a · schwach, ermattet
l. 9 · agarrotar · hier: lähmen
l. 9 · Les vimos · aquí y a continuación se usa el pronombre “le” en vez de “lo/la”
l. 12 · esquirla (f) de hielo · Eissplitter
l. 13 · mantenerse a flote · sich über Wasser halten
l. 14 · chapotear · hier: mit den Armen ins Wasser schlagen
l. 16 · buzo (m) · Taucher
l. 22 · recinto (m) · aquí: espacio (m)
ll. 22/23 · De haber tomado más comida de seguro la vomitáramos. · Si hubiéramos tomado más comida de seguro la habríamos vomitado.
l. 24 · cubierta (f) · hier: Schiffsdeck
l. 32 · conminar · hier: auffordern
l. 33 · rasgar · streifen
l. 34 · notable (m/f) · Person mit hohem Einfluss aufgrund ihrer sozialen Stellung
l. 38 · pillar · aquí: encontrar
l. 44 · llevar dos meses · vivir desde hace dos meses
l. 49 · yerbajo (m) · Unkraut
l. 51 · afanar · aquí: encontrar, robar
l. 52/53 · meterse algo al cuerpo · aquí: comer sin placer algo poco sano
l. 56/57 · salir adelante · hier: vorwärtskommen, vorankommen
Klausurteil B: Sprachmittlung isoliert
4. Situación: Estás realizando un intercambio escolar con un instituto de Barcelona. Notas que en el centro de la ciudad hay muchos vendedores ambulantes por las calles y comentas el tema con tu compañera de intercambio Pilar. Ya de regreso en Alemania, encuentras el siguiente artículo en la página web de daserste.de.
Tarea: Escribe un e-mail a Pilar y preséntale el caso de Assane, así como el conflicto que afecta a los vendedores ambulantes en Barcelona.
Aufgabe HT 2 - 1 · Textverständnis: Inhalte wiedergeben (Resume)
Hinweis
El Padre José Rentería, de la Iglesia de Santa Cecilia, creó en 2011 el proyecto citado, una iniciativa de carácter privado.
Las palabras en negrita figuran así en el texto original.
Ander Izagirre
El milagro de la orquesta del vertedero
En uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca (México) ahora se oyen
violines, saxos y clarinetes. Los tocan chicos como Alberto, que inhalaba disolvente y
vivía rodeado de basura.
Ahora pasa horas concentrado ante el pentagrama. Es el milagro de la Orquesta
5 Sinfónica Santa Cecilia.
[…]
En la Colonia Vicente Guerrero, uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca
(México), el niño Alberto se adormecía tirado en la tierra y a ratos escuchaba violines y
clarinetes.
10 No eran alucinaciones. Eran los niños y las niñas que ensayaban en la escuela de música
Santa Cecilia. A Alberto -que en realidad se llama de otra manera- le gustaba tumbarse con
las manos cruzadas bajo la cabeza, mirando al cielo; le gustaba dormirse viendo pasar las
nubes y escuchando la música. Se sentía bien.
Un día se acercó a uno de los profesores que salía de la escuela. Le preguntó si podría
15 apuntarse.
-Al principio esto era muy pesado -dice Camerino López, profesor desde los primeros días
de la escuela-. Teníamos como alumnos a chavos de la calle, pandilleros que tomaban drogas,
que venían de familias con mucha violencia. Y eran muy agresivos, se nos enfrentaban.
Algunos trabajaban en el basurero, rescatando materiales, y algunos chamacos olían
20 fuerte. Olían a basura, sí.
[…]
López admira el esfuerzo que sus alumnos dedican a los ensayos, la sensibilidad que
desarrollan, los huecos que buscan para estudiar en entornos tan difíciles. […]
-Hay un chavo que era tremendo cuando llegó, muy violento. Pero vio que lo tratábamos
25 con respeto, tomó confianza, empezó a tocar y ahora es uno de los mejores. No sé si lo
conoces: tiene 13 años, toca la tuba.
“Cuando me dieron la tuba, empecé en serio”. El de la tuba es Alberto. El que inhalaba
disolvente y se dormía en la calle, escuchando violines y clarinetes. Ahora tiene 13 años.
Es un chico de ojos negros profundos y sonrisa nerviosa […].
30 A los 11 años Alberto dejó la escuela. Para conseguir un poco de plata, trabajó unas
semanas en un aserradero.
-Lijábamos, atornillábamos, hacíamos un chingo de cosas. Era muy pesado y nos pagaban
poco.
El sueldo se lo gastaba con sus amigos en las ferreterías, donde compraban «el tíner»: el
35 thinner, un líquido para disolver pintura de esmalte. […] Al inhalarlo, el cerebro se
inunda de neurotransmisores que encienden el placer. El efecto dura unos minutos,
luego el consumidor necesita otra oleada. Y las sustancias tóxicas van dañando el cerebro.
Producen alucinaciones, apatía, falta de concentración, pérdidas de memoria, destrucciones
neuronales irreversibles.
40 Alberto se reunía con otros chamacos de 11 o 12 años para inhalar disolvente y para imitar
a los adolescentes de 14 o 16.
-Levantamos un crew.
Es decir: una pandilla de grafiteros, con algunos ritos copiados de las bandas mayores. Para
ingresar, los aspirantes debían robar unas latas de pintura o soportar un chequeo: una paliza.
45 Pasaban los días en un descampado, pintaban muros, fumaban, bebían, robaban en las tienditas
del barrio, se peleaban con otras pandillas.
- La pandilla es como una familia. Tú los cuidas y ellos te cuidan. Si te ataca algún cholo
de otra pandilla, ellos te defienden. Si te sales, te quedas solo.
Hasta que un día Alberto se salió. Preguntó a un profesor cómo podía inscribirse en la escuela
50 de música. Y no se quedó solo.
Ahora Alberto es uno de los cinco alumnos que reciben una beca completa de la escuela -
otros 14 reciben una beca parcial, el resto de los 100 alumnos paga 60 pesos semanales,
unos tres euros.
-Me cansé de la pandilla, me cansé de estar en la calle sin hacer nada. Quería hacer algo.
55 Vine a la escuela y me gustó. Los maestros son buena onda, me hacen reír, me siento bien
acá.
Alberto dejó el disolvente. Es un chico nervioso, habla atropellado, le cuesta concentrarse,
no va a la escuela secundaria desde hace ya dos años. Pero todas las tardes entra a la escuela
de música y toca la tuba durante horas, con los ojos clavados en el pentagrama. Su
60 concentración en los ensayos es llamativa.
La música mejora la neuroplasticidad, explica la psiquiatra Lourdes Rodríguez, que estudia
los efectos de los disolventes en los jóvenes y que estos días visita la escuela Santa Cecilia.
La música multiplica las conexiones neuronales, mejora la concentración, las habilidades
lingüísticas, la creatividad, la capacidad de estudio.
65 […]
Alberto está fuera de los problemas y dentro de una tuba. Literal: porque su instrumento es
un sousafón, una tuba que se lleva enroscada alrededor del cuerpo, como una gran serpiente
blanca, apoyada en la cintura y el hombro izquierdo.
[…]
70 -Buf, la tuba. La tuba es muy padre -dice, y le sale una sonrisa de emoción pura-. Cuando
toco bien una pieza, se me pone la carne de gallina.
[…]
Anotaciones
Línea · Término · Significado
l. 1 · Oaxaca · ciudad en el sur de México
l. 4 · pentagrama (m) · hier: Notenblatt
l. 17 · chavo (m, Méx.) · adolescente
l. 17 · pandillero (m) · Bandenmitglied
l. 19 · rescatar · hier: Tauschhandel betreiben mit
l. 19 · chamaco (m, Méx.) · niño o adolescente
l. 30 · plata (f, LatAm.) · dinero
l. 32 · chingo (m, Méx.) · montón
l. 35 · thinner · del inglés, aquí: disolvente (m)
l. 35 · pintura (f) de esmalte · hier: Lackfarbe
ll. 35/36 · se inunda de neurotransmisores que encienden el placer · hier: wird mit Neurotransmittern überflutet, die Freude auslösen
l. 37 · oleada (f) · hier: Dosis
ll. 38/39 · destrucciones (f/pl) neuronales irreversibles · unumkehrbare neuronale Zerstörungen
l. 42 · crew · del inglés, aquí: pandilla
l. 43 · grafitero (m) · Graffitisprayer
l. 44 · chequeo (m) · prueba de valentía para entrar en una pandilla
l. 45 · en un descampado · auf freiem Feld, draußen
l. 47 · cholo (m, LatAm.) · hier: Junge, Typ
l. 48 · salirse · hier: austreten
l. 55 · ser buena onda (LatAm.) · expresión que se refiere a personas de buenas calidades, significa ser agradable a los demás y simpático
l. 56 · acá (LatAm.) · aquí
l. 57 · atropellado,-a · hastig, sich überschlagend
l. 59 · clavado,-a en · hier: gerichtet auf
l. 61 · neuroplasticidad (f) · Fähigkeit des Gehirns, sich selbst zu ändern und zu formen
l. 63 · conexiones (f/pl) neuronales · Verbindungen im Gehirn
l. 67 · enroscar · winden, umschlingen
l. 70 · padre (col., Méx.) · estupendo,-a
l. 71 · ponérsele la carne de gallina (fig.) · eine Gänsehaut bekommen
Klausurteil A: Leseverstehen und Schreiben integriert
1. Resume la información que se ofrece sobre Alberto en el texto. (14 Punkte)
Aufgabe HT 2 - 2 · Analyse nicht-literarischer Texte (Argumentation und Darstellung)
Hinweis
El Padre José Rentería, de la Iglesia de Santa Cecilia, creó en 2011 el proyecto citado, una iniciativa de carácter privado.
Las palabras en negrita figuran así en el texto original.
Ander Izagirre
El milagro de la orquesta del vertedero
En uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca (México) ahora se oyen
violines, saxos y clarinetes. Los tocan chicos como Alberto, que inhalaba disolvente y
vivía rodeado de basura.
Ahora pasa horas concentrado ante el pentagrama. Es el milagro de la Orquesta
5 Sinfónica Santa Cecilia.
[…]
En la Colonia Vicente Guerrero, uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca
(México), el niño Alberto se adormecía tirado en la tierra y a ratos escuchaba violines y
clarinetes.
10 No eran alucinaciones. Eran los niños y las niñas que ensayaban en la escuela de música
Santa Cecilia. A Alberto -que en realidad se llama de otra manera- le gustaba tumbarse con
las manos cruzadas bajo la cabeza, mirando al cielo; le gustaba dormirse viendo pasar las
nubes y escuchando la música. Se sentía bien.
Un día se acercó a uno de los profesores que salía de la escuela. Le preguntó si podría
15 apuntarse.
-Al principio esto era muy pesado -dice Camerino López, profesor desde los primeros días
de la escuela-. Teníamos como alumnos a chavos de la calle, pandilleros que tomaban drogas,
que venían de familias con mucha violencia. Y eran muy agresivos, se nos enfrentaban.
Algunos trabajaban en el basurero, rescatando materiales, y algunos chamacos olían
20 fuerte. Olían a basura, sí.
[…]
López admira el esfuerzo que sus alumnos dedican a los ensayos, la sensibilidad que
desarrollan, los huecos que buscan para estudiar en entornos tan difíciles. […]
-Hay un chavo que era tremendo cuando llegó, muy violento. Pero vio que lo tratábamos
25 con respeto, tomó confianza, empezó a tocar y ahora es uno de los mejores. No sé si lo
conoces: tiene 13 años, toca la tuba.
“Cuando me dieron la tuba, empecé en serio”. El de la tuba es Alberto. El que inhalaba
disolvente y se dormía en la calle, escuchando violines y clarinetes. Ahora tiene 13 años.
Es un chico de ojos negros profundos y sonrisa nerviosa […].
30 A los 11 años Alberto dejó la escuela. Para conseguir un poco de plata, trabajó unas
semanas en un aserradero.
-Lijábamos, atornillábamos, hacíamos un chingo de cosas. Era muy pesado y nos pagaban
poco.
El sueldo se lo gastaba con sus amigos en las ferreterías, donde compraban «el tíner»: el
35 thinner, un líquido para disolver pintura de esmalte. […] Al inhalarlo, el cerebro se
inunda de neurotransmisores que encienden el placer. El efecto dura unos minutos,
luego el consumidor necesita otra oleada. Y las sustancias tóxicas van dañando el cerebro.
Producen alucinaciones, apatía, falta de concentración, pérdidas de memoria, destrucciones
neuronales irreversibles.
40 Alberto se reunía con otros chamacos de 11 o 12 años para inhalar disolvente y para imitar
a los adolescentes de 14 o 16.
-Levantamos un crew.
Es decir: una pandilla de grafiteros, con algunos ritos copiados de las bandas mayores. Para
ingresar, los aspirantes debían robar unas latas de pintura o soportar un chequeo: una paliza.
45 Pasaban los días en un descampado, pintaban muros, fumaban, bebían, robaban en las tienditas
del barrio, se peleaban con otras pandillas.
- La pandilla es como una familia. Tú los cuidas y ellos te cuidan. Si te ataca algún cholo
de otra pandilla, ellos te defienden. Si te sales, te quedas solo.
Hasta que un día Alberto se salió. Preguntó a un profesor cómo podía inscribirse en la escuela
50 de música. Y no se quedó solo.
Ahora Alberto es uno de los cinco alumnos que reciben una beca completa de la escuela -
otros 14 reciben una beca parcial, el resto de los 100 alumnos paga 60 pesos semanales,
unos tres euros.
-Me cansé de la pandilla, me cansé de estar en la calle sin hacer nada. Quería hacer algo.
55 Vine a la escuela y me gustó. Los maestros son buena onda, me hacen reír, me siento bien
acá.
Alberto dejó el disolvente. Es un chico nervioso, habla atropellado, le cuesta concentrarse,
no va a la escuela secundaria desde hace ya dos años. Pero todas las tardes entra a la escuela
de música y toca la tuba durante horas, con los ojos clavados en el pentagrama. Su
60 concentración en los ensayos es llamativa.
La música mejora la neuroplasticidad, explica la psiquiatra Lourdes Rodríguez, que estudia
los efectos de los disolventes en los jóvenes y que estos días visita la escuela Santa Cecilia.
La música multiplica las conexiones neuronales, mejora la concentración, las habilidades
lingüísticas, la creatividad, la capacidad de estudio.
65 […]
Alberto está fuera de los problemas y dentro de una tuba. Literal: porque su instrumento es
un sousafón, una tuba que se lleva enroscada alrededor del cuerpo, como una gran serpiente
blanca, apoyada en la cintura y el hombro izquierdo.
[…]
70 -Buf, la tuba. La tuba es muy padre -dice, y le sale una sonrisa de emoción pura-. Cuando
toco bien una pieza, se me pone la carne de gallina.
[…]
Anotaciones
Línea · Término · Significado
l. 1 · Oaxaca · ciudad en el sur de México
l. 4 · pentagrama (m) · hier: Notenblatt
l. 17 · chavo (m, Méx.) · adolescente
l. 17 · pandillero (m) · Bandenmitglied
l. 19 · rescatar · hier: Tauschhandel betreiben mit
l. 19 · chamaco (m, Méx.) · niño o adolescente
l. 30 · plata (f, LatAm.) · dinero
l. 32 · chingo (m, Méx.) · montón
l. 35 · thinner · del inglés, aquí: disolvente (m)
l. 35 · pintura (f) de esmalte · hier: Lackfarbe
ll. 35/36 · se inunda de neurotransmisores que encienden el placer · hier: wird mit Neurotransmittern überflutet, die Freude auslösen
l. 37 · oleada (f) · hier: Dosis
ll. 38/39 · destrucciones (f/pl) neuronales irreversibles · unumkehrbare neuronale Zerstörungen
l. 42 · crew · del inglés, aquí: pandilla
l. 43 · grafitero (m) · Graffitisprayer
l. 44 · chequeo (m) · prueba de valentía para entrar en una pandilla
l. 45 · en un descampado · auf freiem Feld, draußen
l. 47 · cholo (m, LatAm.) · hier: Junge, Typ
l. 48 · salirse · hier: austreten
l. 55 · ser buena onda (LatAm.) · expresión que se refiere a personas de buenas calidades, significa ser agradable a los demás y simpático
l. 56 · acá (LatAm.) · aquí
l. 57 · atropellado,-a · hastig, sich überschlagend
l. 59 · clavado,-a en · hier: gerichtet auf
l. 61 · neuroplasticidad (f) · Fähigkeit des Gehirns, sich selbst zu ändern und zu formen
l. 63 · conexiones (f/pl) neuronales · Verbindungen im Gehirn
l. 67 · enroscar · winden, umschlingen
l. 70 · padre (col., Méx.) · estupendo,-a
l. 71 · ponérsele la carne de gallina (fig.) · eine Gänsehaut bekommen
Klausurteil A: Leseverstehen und Schreiben integriert
2. Analiza de qué manera se muestra la transformación de Alberto en la cita «Alberto está fuera de los problemas y dentro de una tuba.» (l. 66) (12 Punkte)
Aufgabe HT 2 - 3 · Stellungnahme und Kommentar (Comenta)
Hinweis
El Padre José Rentería, de la Iglesia de Santa Cecilia, creó en 2011 el proyecto citado, una iniciativa de carácter privado.
Las palabras en negrita figuran así en el texto original.
Ander Izagirre
El milagro de la orquesta del vertedero
En uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca (México) ahora se oyen
violines, saxos y clarinetes. Los tocan chicos como Alberto, que inhalaba disolvente y
vivía rodeado de basura.
Ahora pasa horas concentrado ante el pentagrama. Es el milagro de la Orquesta
5 Sinfónica Santa Cecilia.
[…]
En la Colonia Vicente Guerrero, uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca
(México), el niño Alberto se adormecía tirado en la tierra y a ratos escuchaba violines y
clarinetes.
10 No eran alucinaciones. Eran los niños y las niñas que ensayaban en la escuela de música
Santa Cecilia. A Alberto -que en realidad se llama de otra manera- le gustaba tumbarse con
las manos cruzadas bajo la cabeza, mirando al cielo; le gustaba dormirse viendo pasar las
nubes y escuchando la música. Se sentía bien.
Un día se acercó a uno de los profesores que salía de la escuela. Le preguntó si podría
15 apuntarse.
-Al principio esto era muy pesado -dice Camerino López, profesor desde los primeros días
de la escuela-. Teníamos como alumnos a chavos de la calle, pandilleros que tomaban drogas,
que venían de familias con mucha violencia. Y eran muy agresivos, se nos enfrentaban.
Algunos trabajaban en el basurero, rescatando materiales, y algunos chamacos olían
20 fuerte. Olían a basura, sí.
[…]
López admira el esfuerzo que sus alumnos dedican a los ensayos, la sensibilidad que
desarrollan, los huecos que buscan para estudiar en entornos tan difíciles. […]
-Hay un chavo que era tremendo cuando llegó, muy violento. Pero vio que lo tratábamos
25 con respeto, tomó confianza, empezó a tocar y ahora es uno de los mejores. No sé si lo
conoces: tiene 13 años, toca la tuba.
“Cuando me dieron la tuba, empecé en serio”. El de la tuba es Alberto. El que inhalaba
disolvente y se dormía en la calle, escuchando violines y clarinetes. Ahora tiene 13 años.
Es un chico de ojos negros profundos y sonrisa nerviosa […].
30 A los 11 años Alberto dejó la escuela. Para conseguir un poco de plata, trabajó unas
semanas en un aserradero.
-Lijábamos, atornillábamos, hacíamos un chingo de cosas. Era muy pesado y nos pagaban
poco.
El sueldo se lo gastaba con sus amigos en las ferreterías, donde compraban «el tíner»: el
35 thinner, un líquido para disolver pintura de esmalte. […] Al inhalarlo, el cerebro se
inunda de neurotransmisores que encienden el placer. El efecto dura unos minutos,
luego el consumidor necesita otra oleada. Y las sustancias tóxicas van dañando el cerebro.
Producen alucinaciones, apatía, falta de concentración, pérdidas de memoria, destrucciones
neuronales irreversibles.
40 Alberto se reunía con otros chamacos de 11 o 12 años para inhalar disolvente y para imitar
a los adolescentes de 14 o 16.
-Levantamos un crew.
Es decir: una pandilla de grafiteros, con algunos ritos copiados de las bandas mayores. Para
ingresar, los aspirantes debían robar unas latas de pintura o soportar un chequeo: una paliza.
45 Pasaban los días en un descampado, pintaban muros, fumaban, bebían, robaban en las tienditas
del barrio, se peleaban con otras pandillas.
- La pandilla es como una familia. Tú los cuidas y ellos te cuidan. Si te ataca algún cholo
de otra pandilla, ellos te defienden. Si te sales, te quedas solo.
Hasta que un día Alberto se salió. Preguntó a un profesor cómo podía inscribirse en la escuela
50 de música. Y no se quedó solo.
Ahora Alberto es uno de los cinco alumnos que reciben una beca completa de la escuela -
otros 14 reciben una beca parcial, el resto de los 100 alumnos paga 60 pesos semanales,
unos tres euros.
-Me cansé de la pandilla, me cansé de estar en la calle sin hacer nada. Quería hacer algo.
55 Vine a la escuela y me gustó. Los maestros son buena onda, me hacen reír, me siento bien
acá.
Alberto dejó el disolvente. Es un chico nervioso, habla atropellado, le cuesta concentrarse,
no va a la escuela secundaria desde hace ya dos años. Pero todas las tardes entra a la escuela
de música y toca la tuba durante horas, con los ojos clavados en el pentagrama. Su
60 concentración en los ensayos es llamativa.
La música mejora la neuroplasticidad, explica la psiquiatra Lourdes Rodríguez, que estudia
los efectos de los disolventes en los jóvenes y que estos días visita la escuela Santa Cecilia.
La música multiplica las conexiones neuronales, mejora la concentración, las habilidades
lingüísticas, la creatividad, la capacidad de estudio.
65 […]
Alberto está fuera de los problemas y dentro de una tuba. Literal: porque su instrumento es
un sousafón, una tuba que se lleva enroscada alrededor del cuerpo, como una gran serpiente
blanca, apoyada en la cintura y el hombro izquierdo.
[…]
70 -Buf, la tuba. La tuba es muy padre -dice, y le sale una sonrisa de emoción pura-. Cuando
toco bien una pieza, se me pone la carne de gallina.
[…]
Anotaciones
Línea · Término · Significado
l. 1 · Oaxaca · ciudad en el sur de México
l. 4 · pentagrama (m) · hier: Notenblatt
l. 17 · chavo (m, Méx.) · adolescente
l. 17 · pandillero (m) · Bandenmitglied
l. 19 · rescatar · hier: Tauschhandel betreiben mit
l. 19 · chamaco (m, Méx.) · niño o adolescente
l. 30 · plata (f, LatAm.) · dinero
l. 32 · chingo (m, Méx.) · montón
l. 35 · thinner · del inglés, aquí: disolvente (m)
l. 35 · pintura (f) de esmalte · hier: Lackfarbe
ll. 35/36 · se inunda de neurotransmisores que encienden el placer · hier: wird mit Neurotransmittern überflutet, die Freude auslösen
l. 37 · oleada (f) · hier: Dosis
ll. 38/39 · destrucciones (f/pl) neuronales irreversibles · unumkehrbare neuronale Zerstörungen
l. 42 · crew · del inglés, aquí: pandilla
l. 43 · grafitero (m) · Graffitisprayer
l. 44 · chequeo (m) · prueba de valentía para entrar en una pandilla
l. 45 · en un descampado · auf freiem Feld, draußen
l. 47 · cholo (m, LatAm.) · hier: Junge, Typ
l. 48 · salirse · hier: austreten
l. 55 · ser buena onda (LatAm.) · expresión que se refiere a personas de buenas calidades, significa ser agradable a los demás y simpático
l. 56 · acá (LatAm.) · aquí
l. 57 · atropellado,-a · hastig, sich überschlagend
l. 59 · clavado,-a en · hier: gerichtet auf
l. 61 · neuroplasticidad (f) · Fähigkeit des Gehirns, sich selbst zu ändern und zu formen
l. 63 · conexiones (f/pl) neuronales · Verbindungen im Gehirn
l. 67 · enroscar · winden, umschlingen
l. 70 · padre (col., Méx.) · estupendo,-a
l. 71 · ponérsele la carne de gallina (fig.) · eine Gänsehaut bekommen
Klausurteil A: Leseverstehen und Schreiben integriert
3. Discute qué posibilidades y qué límites tienen iniciativas como la escuela de música de Santa Cecilia a la hora de combatir la pobreza infantil en América Latina. (16 Punkte)
Aufgabe HT 2 - 4 · Sprachmittlung Deutsch → Spanisch
Hinweis
El Padre José Rentería, de la Iglesia de Santa Cecilia, creó en 2011 el proyecto citado, una iniciativa de carácter privado.
Las palabras en negrita figuran así en el texto original.
Ander Izagirre
El milagro de la orquesta del vertedero
En uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca (México) ahora se oyen
violines, saxos y clarinetes. Los tocan chicos como Alberto, que inhalaba disolvente y
vivía rodeado de basura.
Ahora pasa horas concentrado ante el pentagrama. Es el milagro de la Orquesta
5 Sinfónica Santa Cecilia.
[…]
En la Colonia Vicente Guerrero, uno de los barrios más pobres y violentos de Oaxaca
(México), el niño Alberto se adormecía tirado en la tierra y a ratos escuchaba violines y
clarinetes.
10 No eran alucinaciones. Eran los niños y las niñas que ensayaban en la escuela de música
Santa Cecilia. A Alberto -que en realidad se llama de otra manera- le gustaba tumbarse con
las manos cruzadas bajo la cabeza, mirando al cielo; le gustaba dormirse viendo pasar las
nubes y escuchando la música. Se sentía bien.
Un día se acercó a uno de los profesores que salía de la escuela. Le preguntó si podría
15 apuntarse.
-Al principio esto era muy pesado -dice Camerino López, profesor desde los primeros días
de la escuela-. Teníamos como alumnos a chavos de la calle, pandilleros que tomaban drogas,
que venían de familias con mucha violencia. Y eran muy agresivos, se nos enfrentaban.
Algunos trabajaban en el basurero, rescatando materiales, y algunos chamacos olían
20 fuerte. Olían a basura, sí.
[…]
López admira el esfuerzo que sus alumnos dedican a los ensayos, la sensibilidad que
desarrollan, los huecos que buscan para estudiar en entornos tan difíciles. […]
-Hay un chavo que era tremendo cuando llegó, muy violento. Pero vio que lo tratábamos
25 con respeto, tomó confianza, empezó a tocar y ahora es uno de los mejores. No sé si lo
conoces: tiene 13 años, toca la tuba.
“Cuando me dieron la tuba, empecé en serio”. El de la tuba es Alberto. El que inhalaba
disolvente y se dormía en la calle, escuchando violines y clarinetes. Ahora tiene 13 años.
Es un chico de ojos negros profundos y sonrisa nerviosa […].
30 A los 11 años Alberto dejó la escuela. Para conseguir un poco de plata, trabajó unas
semanas en un aserradero.
-Lijábamos, atornillábamos, hacíamos un chingo de cosas. Era muy pesado y nos pagaban
poco.
El sueldo se lo gastaba con sus amigos en las ferreterías, donde compraban «el tíner»: el
35 thinner, un líquido para disolver pintura de esmalte. […] Al inhalarlo, el cerebro se
inunda de neurotransmisores que encienden el placer. El efecto dura unos minutos,
luego el consumidor necesita otra oleada. Y las sustancias tóxicas van dañando el cerebro.
Producen alucinaciones, apatía, falta de concentración, pérdidas de memoria, destrucciones
neuronales irreversibles.
40 Alberto se reunía con otros chamacos de 11 o 12 años para inhalar disolvente y para imitar
a los adolescentes de 14 o 16.
-Levantamos un crew.
Es decir: una pandilla de grafiteros, con algunos ritos copiados de las bandas mayores. Para
ingresar, los aspirantes debían robar unas latas de pintura o soportar un chequeo: una paliza.
45 Pasaban los días en un descampado, pintaban muros, fumaban, bebían, robaban en las tienditas
del barrio, se peleaban con otras pandillas.
- La pandilla es como una familia. Tú los cuidas y ellos te cuidan. Si te ataca algún cholo
de otra pandilla, ellos te defienden. Si te sales, te quedas solo.
Hasta que un día Alberto se salió. Preguntó a un profesor cómo podía inscribirse en la escuela
50 de música. Y no se quedó solo.
Ahora Alberto es uno de los cinco alumnos que reciben una beca completa de la escuela -
otros 14 reciben una beca parcial, el resto de los 100 alumnos paga 60 pesos semanales,
unos tres euros.
-Me cansé de la pandilla, me cansé de estar en la calle sin hacer nada. Quería hacer algo.
55 Vine a la escuela y me gustó. Los maestros son buena onda, me hacen reír, me siento bien
acá.
Alberto dejó el disolvente. Es un chico nervioso, habla atropellado, le cuesta concentrarse,
no va a la escuela secundaria desde hace ya dos años. Pero todas las tardes entra a la escuela
de música y toca la tuba durante horas, con los ojos clavados en el pentagrama. Su
60 concentración en los ensayos es llamativa.
La música mejora la neuroplasticidad, explica la psiquiatra Lourdes Rodríguez, que estudia
los efectos de los disolventes en los jóvenes y que estos días visita la escuela Santa Cecilia.
La música multiplica las conexiones neuronales, mejora la concentración, las habilidades
lingüísticas, la creatividad, la capacidad de estudio.
65 […]
Alberto está fuera de los problemas y dentro de una tuba. Literal: porque su instrumento es
un sousafón, una tuba que se lleva enroscada alrededor del cuerpo, como una gran serpiente
blanca, apoyada en la cintura y el hombro izquierdo.
[…]
70 -Buf, la tuba. La tuba es muy padre -dice, y le sale una sonrisa de emoción pura-. Cuando
toco bien una pieza, se me pone la carne de gallina.
[…]
Anotaciones
Línea · Término · Significado
l. 1 · Oaxaca · ciudad en el sur de México
l. 4 · pentagrama (m) · hier: Notenblatt
l. 17 · chavo (m, Méx.) · adolescente
l. 17 · pandillero (m) · Bandenmitglied
l. 19 · rescatar · hier: Tauschhandel betreiben mit
l. 19 · chamaco (m, Méx.) · niño o adolescente
l. 30 · plata (f, LatAm.) · dinero
l. 32 · chingo (m, Méx.) · montón
l. 35 · thinner · del inglés, aquí: disolvente (m)
l. 35 · pintura (f) de esmalte · hier: Lackfarbe
ll. 35/36 · se inunda de neurotransmisores que encienden el placer · hier: wird mit Neurotransmittern überflutet, die Freude auslösen
l. 37 · oleada (f) · hier: Dosis
ll. 38/39 · destrucciones (f/pl) neuronales irreversibles · unumkehrbare neuronale Zerstörungen
l. 42 · crew · del inglés, aquí: pandilla
l. 43 · grafitero (m) · Graffitisprayer
l. 44 · chequeo (m) · prueba de valentía para entrar en una pandilla
l. 45 · en un descampado · auf freiem Feld, draußen
l. 47 · cholo (m, LatAm.) · hier: Junge, Typ
l. 48 · salirse · hier: austreten
l. 55 · ser buena onda (LatAm.) · expresión que se refiere a personas de buenas calidades, significa ser agradable a los demás y simpático
l. 56 · acá (LatAm.) · aquí
l. 57 · atropellado,-a · hastig, sich überschlagend
l. 59 · clavado,-a en · hier: gerichtet auf
l. 61 · neuroplasticidad (f) · Fähigkeit des Gehirns, sich selbst zu ändern und zu formen
l. 63 · conexiones (f/pl) neuronales · Verbindungen im Gehirn
l. 67 · enroscar · winden, umschlingen
l. 70 · padre (col., Méx.) · estupendo,-a
l. 71 · ponérsele la carne de gallina (fig.) · eine Gänsehaut bekommen
Klausurteil B: Sprachmittlung isoliert
4. Situación: Tu amiga Nuria, que vive en Madrid, está considerando participar en un voluntariado en algún país latinoamericano. En el sitio web de la organización alemana Die Johanniter has dado con un artículo que te resulta muy interesante.
Tarea: Redacta un correo electrónico dirigido a Nuria en el que le expliques el programa de la asociación Los Quinchos que fomenta la formación profesional de niños y jóvenes en situación de riesgo. (18 Punkte)
Nicaragua: Lichtblick für Straßenkinder und Jugendliche
[...]
„Nie wieder ein Kind auf der Straße“ lautet das Credo des Vereins Los Quinchos, der sich seit über 20 Jahren um Straßenkinder in Nicaragua kümmert. An drei Orten unterhält dieser verschiedene Einrichtungen, um den Kindern neue Perspektiven zu ermöglichen. [...] Laut offiziellen Angaben leben in Nicaragua über 25.000 Kinder auf der Straße, etwa 200.000 Minderjährige müssen zum familiären Unterhalt beitragen. Die Johanniter unterstützen deshalb die Bemühungen des Vereins seit 2013 [...].
„Unser langfristiges Projekt gibt den Kindern und Jugendlichen aus schwierigen Familienverhältnissen, die von Drogensucht, Gewalt, Missbrauch und vielschichtiger Armut betroffen sind, die Chance auf eine wirkliche Zukunft und Integration in ein normales Alltagsleben“, erklärt Kirsten Wesenberg, die für die Johanniter die Projekte in Lateinamerika betreut. „Das Projekt fördert ihre persönliche Entwicklung, so dass sie einfacher mit schwierigen Alltagssituationen umgehen können.“
Hilfe für Einstieg in formellen Arbeitsmarkt
Neben der Renovierung der fünf Betreuungseinrichtungen des Vereins zur Verbesserung der Arbeits- und Lebensbedingungen werden die Mitarbeiter der Los Quinchos zudem in Weiterbildungsmaßnahmen geschult, um die Beratungs- und Betreuungsqualität zu verbessern sowie persönliche Belastungen zu minimieren. Der Schwerpunkt des Projekts liegt aber vor allem in der beruflichen Ausbildung der Kinder und Jugendlichen und ihrer Integration in den normalen Alltag. Bis zu 225 Kinder und Jugendliche bis 15 Jahre nehmen im Projekt an berufsvorbereitenden, handwerklichen Maßnahmen teil, zu denen das Tischlern, Frisieren oder das Nähen zählen. Etwa 120 Jugendliche ab 16 Jahre nehmen an Ausbildungskursen teil, um anerkannte technische Berufe zu erlernen. Um ihnen den Einstieg in den Berufsalltag zu erleichtern, erhalten 30 von ihnen eine Erstausstattung wie z. B. Werkzeuge oder Berufsbekleidung.
[...] Seit der Gründung des Vereins konnten im Schnitt vier von fünf betreuten Kindern und Jugendlichen rehabilitiert und wieder dauerhaft in die Gesellschaft integriert werden. Ziel ist es, dass ca. 40 % der ausgebildeten Jugendlichen innerhalb der ersten zwei Jahre nach erfolgreichem Abschluss ein reguläres Arbeitsverhältnis aufnehmen oder sich mit einem Kleingewerbe selbstständig machen und somit ihren eigenen Lebensunterhalt verdienen. [...]
Phase 1 – „Erstaufnahme“ in der Casa Filtro in der Hauptstadt Managua
Die Einrichtung [...] dient als erste Anlaufstelle für die Straßenkinder, die tagsüber auf dem Markt als Schuhputzer, Müllsammler, Verkäufer oder Lastenträger arbeiten oder dort permanent leben. Die Straßenkinder im Alter von 6 bis 16 Jahren werden dort nach der ersten Kontaktaufnahme zum großen Teil ganztägig von Promotoren, Psychologen, Erziehern und Ausbildern betreut und versorgt. In der Casa Filtro können sie sich waschen, erhalten zwei warme Mahlzeiten am Tag, werden medizinisch versorgt und können an den täglich angebotenen Aktivitäten teilnehmen. Das Haus verfügt über eine sichere Übernachtungsmöglichkeit für 12 – 14 Kinder. Nach einer Eingewöhnungsphase gehen sie unter Begleitung in die nahegelegene staatliche Schule. Die Kinder und Jugendlichen, die sich psychoemotional stabilisiert und den Drogenmissbrauch überwunden haben sowie bereit sind, werden für die nächste Phase in weiterführende Einrichtungen des Vereins vermittelt.
Phase 2 – Betreuung, Ausbildung und Aufklärung in San Marcos de Carazo
Zwei Einrichtungen in der Kleinstadt San Marcos de Carazo betreuen vorwiegend Jungen und Mädchen im Alter von 6 bis 14 Jahren, die größtenteils aus der Casa Filtro stammen. Sie gehen in staatliche Schulen, erlernen ein Handwerk und helfen auf dem vereinseigenen Bauernhof in der Landwirtschaft mit. Neben der psychosozialen und pädagogischen Betreuung der Mädchen und Jungen spielt auch die Aufklärung eine wichtige Rolle. [...]
Phase 3 – Wiedereingliederung in die Gesellschaft durch Abschlüsse und Berufsausbildung
In der Einrichtung Casa Lago Granada an den Ufern des Cocibolca-Sees werden bis zu 35 männliche Jugendliche betreut, die das Maximalalter der zweiten Phase erreicht und diese erfolgreich durchlaufen haben. Die Jugendlichen werden weiterhin durch die Mitarbeiter des Vereins unterstützt und können zwischen Abitur, Universitätsstudium oder einer technischen Berufsausbildung wählen. Ziel dieser letzten Phase ist die Wiedereingliederung der Jugendlichen in die Gesellschaft.
Anmerkungen
Z. 5 · Die Johanniter · Name einer evangelischen Hilfsorganisation
Z. 34 · Promotoren · persönliche Betreuer
Aufgabe HT 3 - 1 · Textverständnis: Inhalte wiedergeben (Resume)
Hinweise
Der Romanauszug geht im Kern auf ein reales Ereignis aus der Zeit der chilenischen Militärdiktatur unter Pinochet zurück. 1984 gibt ein Agent der Geheimpolizei des Regimes, im Text “el hombre que torturaba” genannt, in einem Interview Einblick in die verdeckten Methoden gegenüber politischen Gegnern. Anhand dieses Interviews rekonstruiert die Erzählerin das Schicksal von José Weibel Barahona, der verschwand und wohl hingerichtet wurde.
Nona Fernández
La dimensión desconocida
[...]
El 29 de marzo de 1976 a las 07:30 [...] José y María Teresa salieron con sus niños para
llevarlos al colegio. [...] La micro probablemente iba llena. [...] María Teresa se sentó en el
primer asiento con uno de sus hijos en la falda. Quizá José se sentó a su lado con el otro en
5 brazos. O quizá no y se quedó de pie, y simplemente se arrimó a su familia lo más cerca
posible para no separarse, para no romper los hilos de la distancia de rescate que los mantiene
a salvo.
José y María Teresa no lo comentan ahí con los niños, pero esta mañana aparentemente
normal, no lo es del todo. El hermano de José ha desaparecido hace algunos meses y él mismo,
10 como un hombre importante del Partido Comunista, se sabe vigilado. Ayer un joven
desconocido tocó la puerta de su casa preguntando por una supuesta lavadora que estaba
supuestamente en venta. José y María Teresa saben lo que significa esa extraña e inquietante
visita, entonces han decidido dejar su querida casa de la calle Teniente Merino de La Florida
hoy mismo. Los niños no lo saben, pero ahora serán dejados en el colegio y es posible que a
15 la vuelta regresen a otro lugar.
Imagino que José y María Teresa viajan en silencio. Dada la tensión, seguramente
prefieren no hablar. Imagino que responden a las preguntas de sus hijos, que siguen el hilo
de sus comentarios, pero que en su fuero interno van pensando en lo que les deparará el
futuro de ahora en adelante. [...]
20 [E]n ese minuto una mujer da un grito que descoloca a todos. Me robaron la cartera,
dice, y no alcanza a terminar cuando tres automóviles interceptan la micro de golpe.
Lo que sigue sucede con mucha rapidez. Seis hombres se suben por las puertas trasera y
delantera. [...] [G]ritan que el responsable del robo de la cartera es José. Este infeliz
desgraciado fue, dicen, e indican a José que apenas entiende lo que ocurre, pero que
25 comienza a intuirlo. [...] El hombre que torturaba y sus compañeros sacan a empujones a
José y en menos de un minuto lo suben a uno de los autos para llevárselo para siempre.
Me pregunto si José habrá registrado una instantánea mental de su familia en ese
momento. Me pregunto si desde el auto que se lo llevó habrá alcanzado a mirar a sus hijos
y a su mujer por última vez para fijar esa imagen protectora. [...]
30 La micro en la que está su familia va quedando atrás, se va haciendo chiquitita, hasta
desaparecer, cortando los hilos de la distancia de rescate que los mantenía a salvo. [...]
Mensajero del lado oscuro, conocedor de esa dimensión secreta, el hombre que torturaba
dijo que a José lo llevaron a un cuartel en la calle Dieciocho denominado La Firma. El
hombre que torturaba dijo que inmediatamente a José lo ingresaron a una sala de
35 interrogatorios. El hombre que torturaba dijo que el interrogatorio de José fue uno de los
más duros que se practicó en esa época. [...] El hombre que torturaba dijo que luego lo
llevaron a la casa donde él mismo y todos los agentes solteros dormían. Allí José
permaneció cerca de una semana junto a otros detenidos. El hombre que torturaba dijo que
una noche en la que estaba de franco sacaron a José de la casa y lo hicieron desaparecer. El
40 hombre que torturaba no estuvo ahí, pero como sabe de procedimientos, puede imaginar
que José fue llevado al Cajón del Maipo [...].
Al igual que el hombre que torturaba, yo tampoco estuve en el momento en que mataron
a José. Pero a diferencia de él, a mí me cuesta imaginar el detalle de esas ejecuciones en las
que no estuve. [...]
45 ¿Qué vio José? ¿Qué escuchó? ¿Qué pensó? ¿Qué le hicieron?
Expulsada de los límites de ese imaginario desconocido, impotente ante la expresión de
un lenguaje que no sé escribir, sólo tengo claro que hay otras cosas que se me dan más
fáciles a imaginar. Cosas que están fuera de esa zona oscura y que puedo atesorar como una
luz para moverme mejor en este mapa. Cosas como esa fotografía que quiero creer que José
50 guardó en su memoria. En ella aparecen María Teresa y sus dos hijos sentados en la micro
que los llevará al colegio. Los niños van de uniforme con sus bolsones y sus loncheras
donde llevan la colación preparada hace un rato. En la fotografía todos sonríen. Aún no ha
pasado nada malo, aún los hilos de la distancia de rescate se mantienen intactos y están
todos a salvo, conversando alguna vaguedad, disfrutando sin saberlo de su último momento
55 juntos.
Imagino que José observa mentalmente esa foto y se concentra en ella esa noche en el
Cajón del Maipo. [...]
Anotaciones:
Línea · Expresión · Significado / Traducción
l. 3 · micro (f) · chilen.: autobús
l. 5 · arrimarse · sich anschmiegen
l. 6 · hilos (m/pl) de la distancia de rescate · hier: rettendes Band der Nähe, der Verbundenheit
l. 7 · a salvo · in Sicherheit
l. 8 · comentar · hier: besprechen
l. 10 · se sabe vigilado · er weiß, dass er beobachtet wird
l. 13 · La Florida · municipio en la región metropolitana de la capital chilena
l. 16 · dada la tensión · aufgrund ihrer inneren Anspannung
l. 17 · hilo (m) · hier: roter Faden
l. 18 · en su fuero (m) interno · hier: in ihrem tiefsten Inneren
l. 18 · deparar · bescheren
l. 20 · descolocar · hier: aufschrecken lassen
l. 21 · no alcanza a terminar · hier: sie schafft es nicht, ihren Satz zu beenden
ll. 23/24 · infeliz (m) desgraciado · hier: armseliger Schuft
l. 27 · registrar una instantánea mental · aquí: guardar una foto en su memoria
l. 30 · chiquitito,-a · muy pequeño,-a
l. 33 · cuartel (m) · hier: Quartier der Geheimpolizei, Wache
l. 33 · La Firma · un edificio en Santiago de Chile donde la policía secreta escondía prisioneros políticos durante la dictadura militar
l. 34 · ingresar · llevar
l. 39 · estar de franco,-a · hier: außer Dienst sein
l. 41 · Cajón del Maipo · lugar apartado en las afueras de la capital chilena por el que corre el río Maipo, al borde de la Cordillera de los Andes
l. 43 · costar (ue) · aquí: resultar difícil
l. 46 · imaginario (m) · Vorstellungsgebilde
l. 46 · impotente · hier: machtlos
l. 48 · atesorar · hier: bewahren, aufheben
l. 49 · mapa (m) · aquí: zona
l. 51 · bolsón (m) · mochila escolar
l. 51 · lonchera (f) · lat. am.: Brotdose
l. 52 · colación (f) · hier: Pausenbrot
l. 54 · vaguedad (f) · aquí: asunto de poca importancia
1. Presenta la figura de José Weibel Barahona y el destino que le tocó vivir. (14 Punkte)
Aufgabe HT 3 - 2 · Analyse literarischer Texte (Figuren, Erzählweise, Sprache)
Hinweise
Der Romanauszug geht im Kern auf ein reales Ereignis aus der Zeit der chilenischen Militärdiktatur unter Pinochet zurück. 1984 gibt ein Agent der Geheimpolizei des Regimes, im Text “el hombre que torturaba” genannt, in einem Interview Einblick in die verdeckten Methoden gegenüber politischen Gegnern. Anhand dieses Interviews rekonstruiert die Erzählerin das Schicksal von José Weibel Barahona, der verschwand und wohl hingerichtet wurde.
Nona Fernández
La dimensión desconocida
[...]
El 29 de marzo de 1976 a las 07:30 [...] José y María Teresa salieron con sus niños para
llevarlos al colegio. [...] La micro probablemente iba llena. [...] María Teresa se sentó en el
primer asiento con uno de sus hijos en la falda. Quizá José se sentó a su lado con el otro en
5 brazos. O quizá no y se quedó de pie, y simplemente se arrimó a su familia lo más cerca
posible para no separarse, para no romper los hilos de la distancia de rescate que los mantiene
a salvo.
José y María Teresa no lo comentan ahí con los niños, pero esta mañana aparentemente
normal, no lo es del todo. El hermano de José ha desaparecido hace algunos meses y él mismo,
10 como un hombre importante del Partido Comunista, se sabe vigilado. Ayer un joven
desconocido tocó la puerta de su casa preguntando por una supuesta lavadora que estaba
supuestamente en venta. José y María Teresa saben lo que significa esa extraña e inquietante
visita, entonces han decidido dejar su querida casa de la calle Teniente Merino de La Florida
hoy mismo. Los niños no lo saben, pero ahora serán dejados en el colegio y es posible que a
15 la vuelta regresen a otro lugar.
Imagino que José y María Teresa viajan en silencio. Dada la tensión, seguramente
prefieren no hablar. Imagino que responden a las preguntas de sus hijos, que siguen el hilo
de sus comentarios, pero que en su fuero interno van pensando en lo que les deparará el
futuro de ahora en adelante. [...]
20 [E]n ese minuto una mujer da un grito que descoloca a todos. Me robaron la cartera,
dice, y no alcanza a terminar cuando tres automóviles interceptan la micro de golpe.
Lo que sigue sucede con mucha rapidez. Seis hombres se suben por las puertas trasera y
delantera. [...] [G]ritan que el responsable del robo de la cartera es José. Este infeliz
desgraciado fue, dicen, e indican a José que apenas entiende lo que ocurre, pero que
25 comienza a intuirlo. [...] El hombre que torturaba y sus compañeros sacan a empujones a
José y en menos de un minuto lo suben a uno de los autos para llevárselo para siempre.
Me pregunto si José habrá registrado una instantánea mental de su familia en ese
momento. Me pregunto si desde el auto que se lo llevó habrá alcanzado a mirar a sus hijos
y a su mujer por última vez para fijar esa imagen protectora. [...]
30 La micro en la que está su familia va quedando atrás, se va haciendo chiquitita, hasta
desaparecer, cortando los hilos de la distancia de rescate que los mantenía a salvo. [...]
Mensajero del lado oscuro, conocedor de esa dimensión secreta, el hombre que torturaba
dijo que a José lo llevaron a un cuartel en la calle Dieciocho denominado La Firma. El
hombre que torturaba dijo que inmediatamente a José lo ingresaron a una sala de
35 interrogatorios. El hombre que torturaba dijo que el interrogatorio de José fue uno de los
más duros que se practicó en esa época. [...] El hombre que torturaba dijo que luego lo
llevaron a la casa donde él mismo y todos los agentes solteros dormían. Allí José
permaneció cerca de una semana junto a otros detenidos. El hombre que torturaba dijo que
una noche en la que estaba de franco sacaron a José de la casa y lo hicieron desaparecer. El
40 hombre que torturaba no estuvo ahí, pero como sabe de procedimientos, puede imaginar
que José fue llevado al Cajón del Maipo [...].
Al igual que el hombre que torturaba, yo tampoco estuve en el momento en que mataron
a José. Pero a diferencia de él, a mí me cuesta imaginar el detalle de esas ejecuciones en las
que no estuve. [...]
45 ¿Qué vio José? ¿Qué escuchó? ¿Qué pensó? ¿Qué le hicieron?
Expulsada de los límites de ese imaginario desconocido, impotente ante la expresión de
un lenguaje que no sé escribir, sólo tengo claro que hay otras cosas que se me dan más
fáciles a imaginar. Cosas que están fuera de esa zona oscura y que puedo atesorar como una
luz para moverme mejor en este mapa. Cosas como esa fotografía que quiero creer que José
50 guardó en su memoria. En ella aparecen María Teresa y sus dos hijos sentados en la micro
que los llevará al colegio. Los niños van de uniforme con sus bolsones y sus loncheras
donde llevan la colación preparada hace un rato. En la fotografía todos sonríen. Aún no ha
pasado nada malo, aún los hilos de la distancia de rescate se mantienen intactos y están
todos a salvo, conversando alguna vaguedad, disfrutando sin saberlo de su último momento
55 juntos.
Imagino que José observa mentalmente esa foto y se concentra en ella esa noche en el
Cajón del Maipo. [...]
Anotaciones:
Línea · Expresión · Significado / Traducción
l. 3 · micro (f) · chilen.: autobús
l. 5 · arrimarse · sich anschmiegen
l. 6 · hilos (m/pl) de la distancia de rescate · hier: rettendes Band der Nähe, der Verbundenheit
l. 7 · a salvo · in Sicherheit
l. 8 · comentar · hier: besprechen
l. 10 · se sabe vigilado · er weiß, dass er beobachtet wird
l. 13 · La Florida · municipio en la región metropolitana de la capital chilena
l. 16 · dada la tensión · aufgrund ihrer inneren Anspannung
l. 17 · hilo (m) · hier: roter Faden
l. 18 · en su fuero (m) interno · hier: in ihrem tiefsten Inneren
l. 18 · deparar · bescheren
l. 20 · descolocar · hier: aufschrecken lassen
l. 21 · no alcanza a terminar · hier: sie schafft es nicht, ihren Satz zu beenden
ll. 23/24 · infeliz (m) desgraciado · hier: armseliger Schuft
l. 27 · registrar una instantánea mental · aquí: guardar una foto en su memoria
l. 30 · chiquitito,-a · muy pequeño,-a
l. 33 · cuartel (m) · hier: Quartier der Geheimpolizei, Wache
l. 33 · La Firma · un edificio en Santiago de Chile donde la policía secreta escondía prisioneros políticos durante la dictadura militar
l. 34 · ingresar · llevar
l. 39 · estar de franco,-a · hier: außer Dienst sein
l. 41 · Cajón del Maipo · lugar apartado en las afueras de la capital chilena por el que corre el río Maipo, al borde de la Cordillera de los Andes
l. 43 · costar (ue) · aquí: resultar difícil
l. 46 · imaginario (m) · Vorstellungsgebilde
l. 46 · impotente · hier: machtlos
l. 48 · atesorar · hier: bewahren, aufheben
l. 49 · mapa (m) · aquí: zona
l. 51 · bolsón (m) · mochila escolar
l. 51 · lonchera (f) · lat. am.: Brotdose
l. 52 · colación (f) · hier: Pausenbrot
l. 54 · vaguedad (f) · aquí: asunto de poca importancia
2. Examina de qué modo la narradora expone su versión del destino de José y qué efecto produce en el lector su forma de relatar la historia. Básate en las líneas 42 – 57. (12 Punkte)
Aufgabe HT 3 - 3 · Stellungnahme und Kommentar (Comenta)
Hinweise
Der Romanauszug geht im Kern auf ein reales Ereignis aus der Zeit der chilenischen Militärdiktatur unter Pinochet zurück. 1984 gibt ein Agent der Geheimpolizei des Regimes, im Text “el hombre que torturaba” genannt, in einem Interview Einblick in die verdeckten Methoden gegenüber politischen Gegnern. Anhand dieses Interviews rekonstruiert die Erzählerin das Schicksal von José Weibel Barahona, der verschwand und wohl hingerichtet wurde.
Nona Fernández
La dimensión desconocida
[...]
El 29 de marzo de 1976 a las 07:30 [...] José y María Teresa salieron con sus niños para
llevarlos al colegio. [...] La micro probablemente iba llena. [...] María Teresa se sentó en el
primer asiento con uno de sus hijos en la falda. Quizá José se sentó a su lado con el otro en
5 brazos. O quizá no y se quedó de pie, y simplemente se arrimó a su familia lo más cerca
posible para no separarse, para no romper los hilos de la distancia de rescate que los mantiene
a salvo.
José y María Teresa no lo comentan ahí con los niños, pero esta mañana aparentemente
normal, no lo es del todo. El hermano de José ha desaparecido hace algunos meses y él mismo,
10 como un hombre importante del Partido Comunista, se sabe vigilado. Ayer un joven
desconocido tocó la puerta de su casa preguntando por una supuesta lavadora que estaba
supuestamente en venta. José y María Teresa saben lo que significa esa extraña e inquietante
visita, entonces han decidido dejar su querida casa de la calle Teniente Merino de La Florida
hoy mismo. Los niños no lo saben, pero ahora serán dejados en el colegio y es posible que a
15 la vuelta regresen a otro lugar.
Imagino que José y María Teresa viajan en silencio. Dada la tensión, seguramente
prefieren no hablar. Imagino que responden a las preguntas de sus hijos, que siguen el hilo
de sus comentarios, pero que en su fuero interno van pensando en lo que les deparará el
futuro de ahora en adelante. [...]
20 [E]n ese minuto una mujer da un grito que descoloca a todos. Me robaron la cartera,
dice, y no alcanza a terminar cuando tres automóviles interceptan la micro de golpe.
Lo que sigue sucede con mucha rapidez. Seis hombres se suben por las puertas trasera y
delantera. [...] [G]ritan que el responsable del robo de la cartera es José. Este infeliz
desgraciado fue, dicen, e indican a José que apenas entiende lo que ocurre, pero que
25 comienza a intuirlo. [...] El hombre que torturaba y sus compañeros sacan a empujones a
José y en menos de un minuto lo suben a uno de los autos para llevárselo para siempre.
Me pregunto si José habrá registrado una instantánea mental de su familia en ese
momento. Me pregunto si desde el auto que se lo llevó habrá alcanzado a mirar a sus hijos
y a su mujer por última vez para fijar esa imagen protectora. [...]
30 La micro en la que está su familia va quedando atrás, se va haciendo chiquitita, hasta
desaparecer, cortando los hilos de la distancia de rescate que los mantenía a salvo. [...]
Mensajero del lado oscuro, conocedor de esa dimensión secreta, el hombre que torturaba
dijo que a José lo llevaron a un cuartel en la calle Dieciocho denominado La Firma. El
hombre que torturaba dijo que inmediatamente a José lo ingresaron a una sala de
35 interrogatorios. El hombre que torturaba dijo que el interrogatorio de José fue uno de los
más duros que se practicó en esa época. [...] El hombre que torturaba dijo que luego lo
llevaron a la casa donde él mismo y todos los agentes solteros dormían. Allí José
permaneció cerca de una semana junto a otros detenidos. El hombre que torturaba dijo que
una noche en la que estaba de franco sacaron a José de la casa y lo hicieron desaparecer. El
40 hombre que torturaba no estuvo ahí, pero como sabe de procedimientos, puede imaginar
que José fue llevado al Cajón del Maipo [...].
Al igual que el hombre que torturaba, yo tampoco estuve en el momento en que mataron
a José. Pero a diferencia de él, a mí me cuesta imaginar el detalle de esas ejecuciones en las
que no estuve. [...]
45 ¿Qué vio José? ¿Qué escuchó? ¿Qué pensó? ¿Qué le hicieron?
Expulsada de los límites de ese imaginario desconocido, impotente ante la expresión de
un lenguaje que no sé escribir, sólo tengo claro que hay otras cosas que se me dan más
fáciles a imaginar. Cosas que están fuera de esa zona oscura y que puedo atesorar como una
luz para moverme mejor en este mapa. Cosas como esa fotografía que quiero creer que José
50 guardó en su memoria. En ella aparecen María Teresa y sus dos hijos sentados en la micro
que los llevará al colegio. Los niños van de uniforme con sus bolsones y sus loncheras
donde llevan la colación preparada hace un rato. En la fotografía todos sonríen. Aún no ha
pasado nada malo, aún los hilos de la distancia de rescate se mantienen intactos y están
todos a salvo, conversando alguna vaguedad, disfrutando sin saberlo de su último momento
55 juntos.
Imagino que José observa mentalmente esa foto y se concentra en ella esa noche en el
Cajón del Maipo. [...]
Anotaciones:
Línea · Expresión · Significado / Traducción
l. 3 · micro (f) · chilen.: autobús
l. 5 · arrimarse · sich anschmiegen
l. 6 · hilos (m/pl) de la distancia de rescate · hier: rettendes Band der Nähe, der Verbundenheit
l. 7 · a salvo · in Sicherheit
l. 8 · comentar · hier: besprechen
l. 10 · se sabe vigilado · er weiß, dass er beobachtet wird
l. 13 · La Florida · municipio en la región metropolitana de la capital chilena
l. 16 · dada la tensión · aufgrund ihrer inneren Anspannung
l. 17 · hilo (m) · hier: roter Faden
l. 18 · en su fuero (m) interno · hier: in ihrem tiefsten Inneren
l. 18 · deparar · bescheren
l. 20 · descolocar · hier: aufschrecken lassen
l. 21 · no alcanza a terminar · hier: sie schafft es nicht, ihren Satz zu beenden
ll. 23/24 · infeliz (m) desgraciado · hier: armseliger Schuft
l. 27 · registrar una instantánea mental · aquí: guardar una foto en su memoria
l. 30 · chiquitito,-a · muy pequeño,-a
l. 33 · cuartel (m) · hier: Quartier der Geheimpolizei, Wache
l. 33 · La Firma · un edificio en Santiago de Chile donde la policía secreta escondía prisioneros políticos durante la dictadura militar
l. 34 · ingresar · llevar
l. 39 · estar de franco,-a · hier: außer Dienst sein
l. 41 · Cajón del Maipo · lugar apartado en las afueras de la capital chilena por el que corre el río Maipo, al borde de la Cordillera de los Andes
l. 43 · costar (ue) · aquí: resultar difícil
l. 46 · imaginario (m) · Vorstellungsgebilde
l. 46 · impotente · hier: machtlos
l. 48 · atesorar · hier: bewahren, aufheben
l. 49 · mapa (m) · aquí: zona
l. 51 · bolsón (m) · mochila escolar
l. 51 · lonchera (f) · lat. am.: Brotdose
l. 52 · colación (f) · hier: Pausenbrot
l. 54 · vaguedad (f) · aquí: asunto de poca importancia
3. Explica, a partir del caso que se muestra en este texto literario, qué significa la “zona oscura” (l. 48) y comenta qué relevancia tiene el esclarecimiento de los crímenes cometidos en esa ‘zona’ para recuperar la memoria histórica en Chile. (16 Punkte)
Aufgabe HT 3 - 4 · Sprachmittlung Deutsch → Spanisch
Hinweise
Der Romanauszug geht im Kern auf ein reales Ereignis aus der Zeit der chilenischen Militärdiktatur unter Pinochet zurück. 1984 gibt ein Agent der Geheimpolizei des Regimes, im Text “el hombre que torturaba” genannt, in einem Interview Einblick in die verdeckten Methoden gegenüber politischen Gegnern. Anhand dieses Interviews rekonstruiert die Erzählerin das Schicksal von José Weibel Barahona, der verschwand und wohl hingerichtet wurde.
Nona Fernández
La dimensión desconocida
[...]
El 29 de marzo de 1976 a las 07:30 [...] José y María Teresa salieron con sus niños para
llevarlos al colegio. [...] La micro probablemente iba llena. [...] María Teresa se sentó en el
primer asiento con uno de sus hijos en la falda. Quizá José se sentó a su lado con el otro en
5 brazos. O quizá no y se quedó de pie, y simplemente se arrimó a su familia lo más cerca
posible para no separarse, para no romper los hilos de la distancia de rescate que los mantiene
a salvo.
José y María Teresa no lo comentan ahí con los niños, pero esta mañana aparentemente
normal, no lo es del todo. El hermano de José ha desaparecido hace algunos meses y él mismo,
10 como un hombre importante del Partido Comunista, se sabe vigilado. Ayer un joven
desconocido tocó la puerta de su casa preguntando por una supuesta lavadora que estaba
supuestamente en venta. José y María Teresa saben lo que significa esa extraña e inquietante
visita, entonces han decidido dejar su querida casa de la calle Teniente Merino de La Florida
hoy mismo. Los niños no lo saben, pero ahora serán dejados en el colegio y es posible que a
15 la vuelta regresen a otro lugar.
Imagino que José y María Teresa viajan en silencio. Dada la tensión, seguramente
prefieren no hablar. Imagino que responden a las preguntas de sus hijos, que siguen el hilo
de sus comentarios, pero que en su fuero interno van pensando en lo que les deparará el
futuro de ahora en adelante. [...]
20 [E]n ese minuto una mujer da un grito que descoloca a todos. Me robaron la cartera,
dice, y no alcanza a terminar cuando tres automóviles interceptan la micro de golpe.
Lo que sigue sucede con mucha rapidez. Seis hombres se suben por las puertas trasera y
delantera. [...] [G]ritan que el responsable del robo de la cartera es José. Este infeliz
desgraciado fue, dicen, e indican a José que apenas entiende lo que ocurre, pero que
25 comienza a intuirlo. [...] El hombre que torturaba y sus compañeros sacan a empujones a
José y en menos de un minuto lo suben a uno de los autos para llevárselo para siempre.
Me pregunto si José habrá registrado una instantánea mental de su familia en ese
momento. Me pregunto si desde el auto que se lo llevó habrá alcanzado a mirar a sus hijos
y a su mujer por última vez para fijar esa imagen protectora. [...]
30 La micro en la que está su familia va quedando atrás, se va haciendo chiquitita, hasta
desaparecer, cortando los hilos de la distancia de rescate que los mantenía a salvo. [...]
Mensajero del lado oscuro, conocedor de esa dimensión secreta, el hombre que torturaba
dijo que a José lo llevaron a un cuartel en la calle Dieciocho denominado La Firma. El
hombre que torturaba dijo que inmediatamente a José lo ingresaron a una sala de
35 interrogatorios. El hombre que torturaba dijo que el interrogatorio de José fue uno de los
más duros que se practicó en esa época. [...] El hombre que torturaba dijo que luego lo
llevaron a la casa donde él mismo y todos los agentes solteros dormían. Allí José
permaneció cerca de una semana junto a otros detenidos. El hombre que torturaba dijo que
una noche en la que estaba de franco sacaron a José de la casa y lo hicieron desaparecer. El
40 hombre que torturaba no estuvo ahí, pero como sabe de procedimientos, puede imaginar
que José fue llevado al Cajón del Maipo [...].
Al igual que el hombre que torturaba, yo tampoco estuve en el momento en que mataron
a José. Pero a diferencia de él, a mí me cuesta imaginar el detalle de esas ejecuciones en las
que no estuve. [...]
45 ¿Qué vio José? ¿Qué escuchó? ¿Qué pensó? ¿Qué le hicieron?
Expulsada de los límites de ese imaginario desconocido, impotente ante la expresión de
un lenguaje que no sé escribir, sólo tengo claro que hay otras cosas que se me dan más
fáciles a imaginar. Cosas que están fuera de esa zona oscura y que puedo atesorar como una
luz para moverme mejor en este mapa. Cosas como esa fotografía que quiero creer que José
50 guardó en su memoria. En ella aparecen María Teresa y sus dos hijos sentados en la micro
que los llevará al colegio. Los niños van de uniforme con sus bolsones y sus loncheras
donde llevan la colación preparada hace un rato. En la fotografía todos sonríen. Aún no ha
pasado nada malo, aún los hilos de la distancia de rescate se mantienen intactos y están
todos a salvo, conversando alguna vaguedad, disfrutando sin saberlo de su último momento
55 juntos.
Imagino que José observa mentalmente esa foto y se concentra en ella esa noche en el
Cajón del Maipo. [...]
Anotaciones:
Línea · Expresión · Significado / Traducción
l. 3 · micro (f) · chilen.: autobús
l. 5 · arrimarse · sich anschmiegen
l. 6 · hilos (m/pl) de la distancia de rescate · hier: rettendes Band der Nähe, der Verbundenheit
l. 7 · a salvo · in Sicherheit
l. 8 · comentar · hier: besprechen
l. 10 · se sabe vigilado · er weiß, dass er beobachtet wird
l. 13 · La Florida · municipio en la región metropolitana de la capital chilena
l. 16 · dada la tensión · aufgrund ihrer inneren Anspannung
l. 17 · hilo (m) · hier: roter Faden
l. 18 · en su fuero (m) interno · hier: in ihrem tiefsten Inneren
l. 18 · deparar · bescheren
l. 20 · descolocar · hier: aufschrecken lassen
l. 21 · no alcanza a terminar · hier: sie schafft es nicht, ihren Satz zu beenden
ll. 23/24 · infeliz (m) desgraciado · hier: armseliger Schuft
l. 27 · registrar una instantánea mental · aquí: guardar una foto en su memoria
l. 30 · chiquitito,-a · muy pequeño,-a
l. 33 · cuartel (m) · hier: Quartier der Geheimpolizei, Wache
l. 33 · La Firma · un edificio en Santiago de Chile donde la policía secreta escondía prisioneros políticos durante la dictadura militar
l. 34 · ingresar · llevar
l. 39 · estar de franco,-a · hier: außer Dienst sein
l. 41 · Cajón del Maipo · lugar apartado en las afueras de la capital chilena por el que corre el río Maipo, al borde de la Cordillera de los Andes
l. 43 · costar (ue) · aquí: resultar difícil
l. 46 · imaginario (m) · Vorstellungsgebilde
l. 46 · impotente · hier: machtlos
l. 48 · atesorar · hier: bewahren, aufheben
l. 49 · mapa (m) · aquí: zona
l. 51 · bolsón (m) · mochila escolar
l. 51 · lonchera (f) · lat. am.: Brotdose
l. 52 · colación (f) · hier: Pausenbrot
l. 54 · vaguedad (f) · aquí: asunto de poca importancia
Klausurteil B: Sprachmittlung isoliert
4. Situación:
Hace unos años pasaste unas vacaciones con tus padres en Ibiza. Como no recuerdas haber visto las malas condiciones laborales de las camareras de piso de vuestro hotel, el presente artículo te ha sorprendido bastante y te gustaría saber si hoy en día la situación de las empleadas de los hoteles realmente es así. Por eso se lo preguntas a tu amiga española Carina, que ahora mismo trabaja en un hotel.
Tarea:
Redacta un e-mail para Carina y transmítele las informaciones del artículo acerca de las protestas de las empleadas de hotel y de sus causas.
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- Textverständnis: Inhalte wiedergeben (Resume) · 37 Aufgaben · 90 % Wahrscheinlichkeit
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