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Examen de Artes Escénicas PAU Valencia 2021 · Ordinaria
Examen de Artes Escénicas de Selectividad de Valencia (PAU) 2021, Ordinaria (junio): 4 problemas con solución. Con corrección al momento.
Temas del examen: Análisis e interpretación de un fragmento escénico en vídeo · Ejercicios de expresión corporal e interpretación en el aula · Conceptos y procesos de la creación escénica · Tragedia griega: características, Medea y Edipo rey · Teatro del absurdo: características, Esperando a Godot y Rinoceronte
Ejercicio 1.a, 1.b - Análisis del fragmento escénico · Análisis e interpretación de un fragmento escénico en vídeo
Fragmento audiovisual (performance)
Visionado de un fragmento de la performance de la artista Esther Ferrer, Serie Recorridos «Recorrer un cuadrado de todas las formas posibles», 1997. Festival ASA, Dusseldorf.
a)
Describe la acción, las secuencias y los elementos que aparecen en el fragmento.
[1 punto]
b)
Explica el mensaje que transmite en el fragmento a través del análisis del papel de los personajes y de los diferentes recursos expresivos que aparecen en él.
[1 punto]
Ejercicio 1.c - Expresión corporal en el aula · Ejercicios de expresión corporal e interpretación en el aula
Fragmento audiovisual (performance)
Visionado de un fragmento de la performance de la artista Esther Ferrer, Serie Recorridos «Recorrer un cuadrado de todas las formas posibles», 1997. Festival ASA, Dusseldorf.
c)
Relaciona el trabajo corporal del fragmento audiovisual con alguna experiencia personal vivida en el aula.
[1 punto]
Ejercicio 2.1 - Edipo Rey · Tragedia griega: características, Medea y Edipo rey
2. Elige uno de los cuatro fragmentos (2.1. / 2.2. / 2.3. / 2.4.).
2.1. Fragmento de la obra teatral Edipo Rey, de Sófocles. Responde a los siguientes puntos:
EDIPO REY
(Entra Edipo en escena.)
EDIPO.- ¡Tú, ése! ¿Cómo has venido aquí? ¿Eres, acaso, persona de tanta osadía que has llegado a mi casa, a pesar de que es evidente que tú eres el asesino de este hombre y un usurpador manifiesto de mi soberanía? ¡Ea, dime, por los dioses! ¿Te decidiste a actuar así por haber visto en mí alguna cobardía o locura? ¿O pensabas que no descubriría que tu acción se deslizaba con engaño, o que no me defendería al averiguarlo? ¿No es tu intento una locura buscar con ahínco la soberanía sin el apoyo del pueblo y de los amigos, cuando se obtiene con la ayuda de aquél y de las riquezas?
CREONTE.- ¿Sabes lo que vas a hacer? Opuestas a tus palabras, escúchame palabras semejantes y, después de conocerlas, juzga tú mismo.
EDIPO.- Tú eres diestro en el hablar y yo soy torpe para comprenderte, porque he descubierto que eres hostil y molesto para mí.
CREONTE.- En lo que a esto se refiere, óyeme primero cómo lo voy a contar.
EDIPO.- En lo que a esto se refiere, no me digas que no eres un malvado.
CREONTE.- Si crees que la presunción separada de la inteligencia es un bien, no razonas bien.
EDIPO.- Si crees que perjudicando a un pariente no sufrirás la pena, no razonas correctamente.
CREONTE.- De acuerdo contigo en que has dicho esto con toda razón. Pero infórmame qué perjuicio dices que has recibido.
EDIPO.- ¿Intentabas persuadirme, o no, de que era necesario que enviara a alguien a buscar al venerable adivino?
CREONTE.- Y soy aún el mismo en lo que a ese consejo se refiere.
EDIPO.- ¿Cuánto tiempo hace ya desde que Layo...
CREONTE.- ¿Qué fue lo que hizo? No entiendo.
EDIPO.-... sin que fuera visible, pereciera en un asesinato?
CREONTE.- Podrían contarse largos y antiguos años.
EDIPO.- ¿Ejercería entonces su arte ese adivino?
CREONTE.- Sí, tan sabiamente como antes y honrado por igual.
EDIPO.- ¿Hizo mención de mí para algo en aquel tiempo?
CREONTE.- No, ciertamente, al menos cuando yo estaba presente.
EDIPO.- Pero, ¿no hicisteis investigaciones acerca del muerto?
CREONTE.- Las hicimos, ¿cómo no? Y no conseguimos nada.
EDIPO.- ¿Y cómo, pues, ese sabio no dijo entonces estas cosas?
CREONTE.- No lo sé. De lo que no comprendo, prefiero guardar silencio.
EDIPO.- Sólo lo que sabes podrías decirlo con total conocimiento.
CREONTE.- ¿Qué es ello? Si lo sé, no lo negaré.
EDIPO.- Que, si no hubiera estado concertado contigo, no hubiera hablado de la muerte de Layo a mis manos.
CREONTE.- Si esto dice, tú lo sabes. Yo considero justo informarme de ti, lo mismo que ahora tú lo has hecho de mí.
EDIPO.- Haz averiguaciones. No seré hallado culpable de asesinato.
CREONTE.- ¿Y qué? ¿Estás casado con mi hermana?
EDIPO.- No es posible negar la pregunta que me haces.
CREONTE.- ¿Gobiernas el país administrándolo con igual poder que ella?
EDIPO.- Lo que desea, todo lo obtiene de mí.
CREONTE.- ¿Y no es cierto que, en tercer lugar, yo me igualo a vosotros dos?
EDIPO.- Por eso, precisamente, resultas ser un mal amigo.
CREONTE.- No si me das la palabra como yo a ti mismo. Considera primeramente esto: si crees que alguien preferiría gobernar entre temores a dormir tranquilo, teniendo el mismo poder. Por lo que a mí respecta, no tengo más deseo de ser rey que de actuar como si lo fuera, ni ninguna otra persona que sepa razonar. En efecto, ahora lo obtengo de ti todo sin temor, pero, si fuera yo mismo el que gobernara, haría muchas cosas también contra mi voluntad. ¿Cómo, pues, iba a ser para mí más grato el poder absoluto, que un mando y un dominio exentos de sufrimientos? Aún no estoy tan mal aconsejado como para desear otras cosas que no sean los honores acompañados de provecho. Actualmente, todos me saludan y me acogen con cariño. Los que ahora tienen necesidad de ti me halagan, pues en esto está, para ellos, el obtener todo. ¿Cómo iba yo, pues, a pretender aquello desprendiéndome de esto? Una mente que razona bien no puede volverse torpe. No soy, por tanto, amigo de esta idea ni soportaría nunca la compañía de quien lo hiciera. Y, como prueba de esto, ve a Delfos y entérate si te he anunciado fielmente la respuesta del oráculo. Y otra cosa: si me sorprendes habiendo tramado algo en común con el adivino, tras hacerlo, no me condenes a muerte por un solo voto, sino por dos, por el tuyo y el mío; pero no me inculpes por tu cuenta a causa de una suposición no probada. No es justo considerar, sin fundamento, a los malvados honrados ni a los honrados malvados. Afirmo que es igual rechazar a un buen amigo que a la propia vida, a la que se estima sobre todas las cosas. Con el tiempo, podrás conocer que esto es cierto, ya que sólo el tiempo muestra al hombre justo, mientras que podrías conocer al perverso en un solo día.
a)
b)
c)
d)
Ejercicio 2.2 - Medea · Tragedia griega: características, Medea y Edipo rey
2.2. Fragmento de la obra teatral Medea, de Eurípides. Responde a los siguientes puntos.
MEDEA
(Véase en escena el palacio de Creonte.)
[...]
JASÓN
No sólo ahora, sino muchas veces, he observado que la rabiosa cólera es mal irreparable. Cuando podías quedarte en tu casa y en este país, si obedecieras resignada las órdenes de los que mandan, los obligas, profiriendo vanas palabras, a que te lancen de aquí. Para mí no hay en esto la menor molestia; no dejes nunca de decir que Jasón es el peor de los hombres; pero en cuanto a tus injurias contra los príncipes, debes convenir conmigo en que no ganas poco sólo siendo desterrada. Siempre me esforcé en aplacar la ira de los reyes, enfurecidos contra ti, y deseaba que te quedases; pero tú, siempre insensata, prosigues maldiciendo a los que reinan, y así no habrá otro remedio que desterrarte. Sin embargo, ni aun por esto falto a los que amo, tal es la razón que me ha obligado a venir aquí. ¡Oh mujer!, para mirar por ti, para que no salgas pobre con tus hijos, si algo necesitas. Muchos males trae consigo el destierro, y aunque me aborrezcas, nunca podré quererte mal.
MEDEA
¡Oh tú, el mayor de los malvados!, qué, débil mujer, sólo mi lengua debe ofenderte, ¿has venido a vernos, has venido a vernos cuando te odio más que a nadie? Y los dioses conmigo y todo el linaje humano. No es confianza ni fortaleza mirar frente a frente a los amigos a quienes injurias, sino desvergüenza, la más grave de las debilidades humanas. No obstante, has hecho bien en venir, porque me consolaré maldiciéndote, y tu sufrirás oyéndome. Comenzaré, pues, tu apología. Te salvé, como saben todos los griegos que se embarcaron contigo en la nave Argos, cuando guiaste los toros uncidos al yugo, que aspiraban llamas, para sembrar el mortífero campo; y después que maté al vigilante dragón que guardaba el vellocino de oro envuelto en sus monstruosos pliegues, viste por mí la luz saludable. Yo misma, abandonando traidoramente a mi padre y a mi familia, te acompañé a Yolcos el del Pelión, con más ligereza que prudencia, y maté a Pelias, cuando la muerte es el peor de los males, valiéndome de sus mismas hijas, y te liberé de todo temor. Y por estos beneficios, ¡Oh tú, el más infame de los hombres!, me has vendido y buscado un nuevo tálamo para que no se acabe tu linaje. Si no tuvieras hijos, podría perdonarte tus nuevas nupcias. No has hecho caso de tus juramentos, ni es fácil saber si crees que todavía reinan los dioses que antes reinaron, o si los hombres han recibido otras leyes, aún cuando estés bien seguro de que no me has sido lo fiel que debieras. ¡Ay de mi diestra que tanto estrechaste! !Ay de mis rodillas, que en vano tocó un hombre malvado! Perdimos toda esperanza. Ea, pues, hablaré contigo como si fueras amigo, y aunque no eres capaz de hacerme bien alguno, te hablaré, sin embargo, para que, cuando te reconvenga, sea mayor tu oprobio. ¿A dónde me dirigiré ahora? ¿Al palacio de mi padre y de mi patria, abandonada antes por venir aquí? ¿Buscaré las míseras hijas de Pelias? Bien me recibirán, sin duda, en su palacio, después de haber dado muerte a su padre. Tal es mi desesperada situación, que me aborrecen los amigos a quienes no debía hacer mal, y tengo por enemigos a quien sólo dispensé beneficios, como sucede a ti. Soy por tu causa la esposa más feliz y envidiable de Grecia, y tú un portentoso y fidelísimo marido; tú eres el autor de mis desventuras, tú me obligas a huir de aquí desterrada, sin amigos, sola con mis hijos, también solos. ¡Preclara gloria para el nuevo esposo reducir a sus hijos y a su salvadora a la condición de errantes mendigos!...
a)
b)
c)
d)
Ejercicio 2.3 - La cantante calva · Teatro del absurdo: características, Esperando a Godot y Rinoceronte
2.3. Fragmento de la obra teatral La cantante calva, de Eugene Ionesco. Responde a los siguientes puntos:
LA CANTANTE CALVA
ESCENA X
Los mismos, menos MARY
SRA. MARTIN: – Eso me ha dado frío en la espalda.
SR. MARTIN: – Sin embargo, hay cierto calor en esos versos.
EL BOMBERO: – A mí me ha parecido maravilloso.
SRA. SMITH: – Sin embargo...
SR. SMITH: – Usted exagera...
EL BOMBERO: – Es cierto... todo eso es muy subjetivo... pero así es como concibo el mundo. Mi sueño, mi ideal... Además, eso me recuerda que debo irme. Puesto que ustedes no tienen hora, yo, dentro de tres cuartos de hora y dieciséis minutos exactamente tengo un incendio en el otro extremo de la ciudad. Tengo que apresurarme, aunque no tenga mucha importancia.
SRA. SMITH: – ¿De qué se trata? ¿De un fueguito de chimenea?
EL BOMBERO: – Ni siquiera eso. Una fogata de virutas y un pequeño ardor de estómago.
SR. SMITH: – Entonces, lamentamos que se vaya.
SRA. SMITH: – Ha estado usted muy divertido.
SRA. MARTIN: – Gracias a usted hemos pasado un verdadero cuarto de hora cartesiano.
EL BOMBERO (se dirige hacia la salida y luego se detiene): A propósito, ¿y la cantante calva?
Silencio general, incomodidad.
SRA. SMITH: – Sigue peinándose de la misma manera.
EL BOMBERO: – ¡Ah! Adiós, señores y señoras.
SR. MARTIN: – ¡Buena suerte y buen fuego!
EL BOMBERO: – Esperémoslo. Para todos.
El bombero se va. Todos lo acompañan hasta la puerta y vuelven a sus asientos.
a)
b)
c)
d)
Ejercicio 2.4 - Esperando a Godot · Teatro del absurdo: características, Esperando a Godot y Rinoceronte
2.4. Fragmento de la obra teatral Esperando a Godot, de Samuel Beckett. Responde a los siguientes puntos.
ESPERANDO A GODOT
ACTO PRIMERO
VLADIMIR: ¿Has leído la Biblia?
ESTRAGÓN: La Biblia... (Reflexiona.) Le habré echado un vistazo.
VLADIMIR: (Atónito.) ¿En la escuela Sin Dios?
ESTRAGÓN: No sé si sin o con.
VLADIMIR: Debes confundirte con la Roquete.
ESTRAGÓN: Quizá. Recuerdo los mapas de Tierra Santa. En color. Muy bonitos. El mar Muerto era azul pálido. Sentía sed con solo mirarlo. Me decía, iremos allí a pasar nuestra luna de miel. Nadaremos. Seremos felices.
ESTRAGÓN: Lo he sido. (Señala sus harapos.) ¿No se nota? (Silencio.)
VLADIMIR: ¿Qué decía? ¿Cómo sigue tu pie?
ESTRAGÓN: Se hincha.
VLADIMIR: Ah, sí, ya sé, la historia de los ladrones. ¿La recuerdas?
ESTRAGÓN: No.
VLADIMIR: ¿Quieres que te la cuente otra vez?
ESTRAGÓN: No.
VLADIMIR: Así matamos el tiempo. (Pausa.) Eran dos ladrones, crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se...
ESTRAGÓN: ¿El qué?
VLADIMIR: El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno fue salvado y el otro... (Busca lo contrario a salvado.)... condenado.
ESTRAGÓN: ¿Salvado de qué?
VLADIMIR: Del infierno.
ESTRAGÓN: Me voy. (No se mueve.)
VLADIMIR: Y, sin embargo... (Pausa.) ¿Cómo es que...? Supongo que no te aburro.
ESTRAGÓN: No escucho.
VLADIMIR: ¿Cómo se comprende que de los cuatro evangelistas sólo uno presente los hechos de ese modo? Los cuatro estaban allí presentes... bueno, no muy lejos. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. (Pausa.) Veamos, Gogo, tienes que devolverme la pelota de vez en cuando.
ESTRAGÓN: Escucho.
VLADIMIR: Uno de cuatro. De los tres restantes, dos ni lo mencionan, y el tercero dice que los otros dos lo insultaron.
ESTRAGÓN: ¿Quién?
VLADIMIR: ¿Cómo?
ESTRAGÓN: No entiendo nada... (Pausa.) ¿Insultado? ¿Quién?
VLADIMIR: El salvador.
ESTRAGÓN: ¿Por qué?
VLADIMIR: Porque no quiso salvarles.
ESTRAGÓN: ¿Del infierno?
VLADIMIR: ¡No! De la muerte.
ESTRAGÓN: ¿Y entonces, qué?
VLADIMIR: Entonces hubo que condenar a los dos.
ESTRAGÓN: ¿Y después?
VLADIMIR: Pero el otro dice que uno se salvó.
ESTRAGÓN: ¿Y pues? No están de acuerdo, eso es todo.
VLADIMIR: Se hallaban allí los cuatro. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué darle más crédito que a los otros?
ESTRAGÓN: ¿Quién le cree?
VLADIMIR: Pues todo el mundo. Solo se conoce esta versión.
ESTRAGÓN: La gente es estúpida.
a)
Sitúa el texto en su época y describe las características principales del teatro de este período. [1,5 puntos entre a y b]
b)
Redacta la sinopsis de la trama y especifica los temas principales que plantea la obra.
c)
Analiza el fragmento: Espacio, tiempo, personajes, situación y/o conflicto. [1,5 puntos]
d)
Realiza una interpretación personal del fragmento a partir del análisis y desarrolla una propuesta escénica. (Se puede hacer una interpretación actualizada del texto y acompañarlo de bocetos del espacio y/o el vestuario.) [2 puntos]
Problema 3 · Conceptos y procesos de la creación escénica
3. Responde a los siguientes apartados:
3.a.
Define dos de los siguientes conceptos:
- Dramaturgia
- Coreografía
- Espectador/a
- Conflicto
3.b.
Explica uno de los siguientes procesos:
- Relación sala/escena
- bocetos y maqueta.
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