Todos los exámenes de Selectividad 2024 de todas las comunidades
Examen de Lengua Castellana y Literatura II Selectividad Cataluña 2024 · Setembre Serie 3
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Cataluña (PAU/Selectivitat) 2024, Setembre Serie 3: 10 problemas con solución. Gratis.
Temas del examen: Comprensión lectora · Sinónimos · Pronombres · Figuras retóricas · Lectura · Incorreciones · Sintaxis · Pares mínimos · Verbos · Redacción
Opción A - 1.1 · Comprensión lectora
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
1.1.
Resuma el texto que ha leído sin reproducir frases de este. Utilice para ello un máximo de cincuenta palabras. [1 punto]
Opción A - 1.2 · Sinónimos
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
1.2. Señale qué serie, de las cuatro que se proponen, es la única correcta para sustituir todas las palabras siguientes, subrayadas en el texto: equívocos, triviales, metamorfosis, conjeturas. [0,5 puntos. Si la respuesta es errónea, se descontarán 0,15 puntos; si no se responde a la pregunta, no se aplicará ningún descuento.]
Opción A - 1.3 · Pronombres
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
1.3. Indique los antecedentes de los (en «no hay más que ver los ») y que (en « que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces»), subrayados en el texto. [1 punto]
a)
b)
Opción A - 1.4 (a, b) - Lectura · Lectura
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
1.4. Conteste únicamente DOS de las cuatro cuestiones que se plantean sobre las lecturas ( Nada, de Carmen Laforet, y La Fundación, de Antonio Buero Vallejo) y sobre las figuras retóricas que aparecen en el texto. Puede combinarlas como prefiera. En el caso de responder a tres o cuatro preguntas, solo se tendrán en cuenta las dos primeras.
[1,5 puntos en total. Se descontarán 0,25 puntos por cada pregunta de respuesta múltiple errónea.]
a)
Sobre Nada, ¿por qué Angustias prohíbe a Andrea ir al Barrio Chino? Utilice un máximo de cincuenta palabras.
[0,75 puntos]
b)
Sobre La Fundación, ¿cuál es la profesión de Tulio en la Fundación?
[0,75 puntos]
Opción A - 1.4 (c, d) - Figuras retóricas · Figuras retóricas
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
c)
Identifique la figura retórica que aparece en el fragmento «despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida», subrayado en el texto. [0,75 puntos]
d)
Identifique la figura retórica que aparece en el fragmento «¿Qué habrá en Aurora [...]?», subrayado en el texto. Utilice un máximo de cincuenta palabras. [0,75 puntos]
Opción A - 2.1 · Redacción
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
¿Comparte la opinión del autor del texto sobre la comunicación (verbal y no verbal)? Escriba un texto argumentativo que apoye o critique ese punto de vista. Utilice para ello entre cien y ciento cincuenta palabras. Previamente, indique, en el cuadro que aparece a continuación, la tesis que pretende defender, dos argumentos a favor de esa tesis y un contraargumento. Este cuadro puede servirle para redactar el texto. [2 puntos]
Tesis
(no más de diez palabras)
Argumento 1
(no más de diez palabras)
Argumento 2
(no más de diez palabras)
Contraargumento
(no más de diez palabras)
Opción A - 2.2 · Verbos
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Ahora ya sabe con certeza que los relatos no son inocentes, no del todo inocentes. Quizá tampoco lo sean las conversaciones de diario, los descuidos y equívocos verbales o el hablar por hablar. Quizá ni siquiera lo que se habla en sueños sea del todo inocente. Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen. Ahí están, no hay más que verlos, llegan revestidos con extraños ropajes, al son de músicas exóticas, con trazas nunca vistas, y es que traen noticias, grandes y asombrosas noticias, de un pasado que acaso no existió jamás. Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis. Y así, con su lúgubre cortejo de figuras grotescas, pero a la vez irresistiblemente seductoras, las palabras y relatos de ayer llegan a nosotros e imponen en nuestra conciencia la tiranía, la deliciosa tiranía, de sus nuevos significados y argumentos. ¡Ah!, y eso sin contar los gestos que usamos al hablar, la dimensión teatral de las palabras, y que a veces son más persuasivos que ellas mismas, y las sobreviven en la memoria, de modo que a menudo no sabemos con seguridad si estamos recordando las frases o más bien su puesta en escena, el repertorio de ademanes que las acompañaban, las sonrisas, las miradas, las manos, los hombros, las pausas, el secreto parloteo del silencio y del cuerpo.
Son negras conjeturas que cruzan y agitan la mente de Aurora y ponen un nublado de cansancio en su rostro. Y es que lleva mucho tiempo, casi toda la vida, escuchando historias, confidencias, palabras y palabras dichas siempre en voz baja y en tono airado y dolorido. Son historias que suelen venir de muy atrás, que sucedieron en un tiempo remoto, ya casi legendario, pero que se mantienen tan pujantes y vivas como entonces, si es que no más. ¿Qué habrá en Aurora que despierta enseguida la confianza de la gente y las ganas de sincerarse con ella y de contarle fragmentos antológicos de su vida, secretos que acaso el narrador no ha revelado nunca a nadie? Pero a ella sí. A ella todos le cuentan, todos la quieren, todos le agradecen su comprensión, su manera tan dulce, tan consoladora de escuchar.
Luis LANDERO. Lluvia fina. Barcelona: Tusquets Editores, 2019, pp. 11-13
2.2. Complete las secuencias con la forma adecuada del verbo propuesto. [1 punto]
a)
Los acusados
(pretérito perfecto simple de argüir) que no habían estado allí.
b)
Ellas
(pretérito perfecto simple de predecir) el resultado de la votación.
c)
No creo que el resultado
(presente de subjuntivo de satisfacer) vuestras expectativas.
d)
El doctor no es partidario de que tú
(presente de subjuntivo de ingerir) más de dos cápsulas.
Opción B - 1.1 · Comprensión lectora
1. Comprensión lectora
1.1.
Resuma el texto que ha leído sin reproducir frases de este. Utilice para ello un máximo de cincuenta palabras. [1 punto]
Opción B - 1.2 · Sinónimos
1.2. Señale qué serie, de las cuatro que se proponen, es la única correcta para sustituir todas las palabras siguientes, subrayadas en el texto: vehemente, intríngulis, mordida, exponencial. [0,5 puntos. Si la respuesta es errónea, se descontarán 0,15 puntos; si no responde a la pregunta, no se aplicará ningún descuento.]
Opción B - 1.3 · Pronombres
1.3. Indique los antecedentes de los (en «convertir los en oro» y en « Los cambié por otros»), subrayados en el texto. [1 punto]
a)
b)
Opción B - 1.4 (a, b) - Lectura · Lectura
1.4. Conteste únicamente DOS de las cuatro cuestiones siguientes sobre las lecturas ( Nada, de Carmen Laforet, y La Fundación, de Antonio Buero Vallejo) y sobre las figuras retóricas que aparecen en el texto. Puede combinarlas como prefiera. En el caso de responder a tres o cuatro preguntas, solo se tendrán en cuenta las dos primeras. [1,5 puntos en total. Se descontarán 0,25 puntos por cada pregunta de respuesta múltiple errónea.]
a)
Sobre La Fundación, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es incorrecta? [0,75 puntos]
b)
Sobre Nada, ¿por qué Juan y Gloria creen que Angustias se ha fugado con don Jerónimo? Utilice un máximo de cincuenta palabras. [0,75 puntos]
Opción B - 1.4 (c, d) - Figuras retóricas · Figuras retóricas
c)
Identifique y explique la figura retórica que aparece en el fragmento «¿seis años, seis meses, seis segundos?», subrayado en el texto. Utilice un máximo de cincuenta palabras. [0,75 puntos]
d)
Identifique la figura retórica que aparece en el fragmento «me empiezan a parecer un poco demasiado interesantes», subrayado en el texto. [0,75 puntos]
Opción B - 2.1 · Redacción
2. Expresión escrita [3 puntos en total]
2. Expresión escrita
[3 puntos en total]
2.1.
Escriba un texto expositivo sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad contemporánea. Utilice para ello entre cien y ciento cincuenta palabras. Previamente, indique, en el cuadro que aparece a continuación, al menos los tres siguientes recursos: definición, clasificación y ejemplificación. Este cuadro puede servirle para redactar el texto.
[2 puntos]
Definición
Clasificación
Ejemplificación
Opción B - 2.2 · Incorreciones
2. Expresión escrita [3 puntos en total]
2.2. Complete las secuencias con la forma correcta de entre las dos que se proponen en cada caso. [1 punto]
a)
El
( apóstrofo / apóstrofe) es un signo ortográfico, utilizado para unir dos palabras, que indica la elisión de sonidos, generalmente una vocal.
b)
No es difícil molestarte a
( ti / tí).
c)
Por increíble que parezca,
( aun / aún) no ha llegado el diputado.
d)
Lo cierto es que
( cuanto / contra) más lo pienso, más segura estoy.
Ejercicio 3.1 · Pares mínimos
PARTE COMÚN
3. Reflexión lingüística [3 puntos en total]
3.1.
Indique si una de las dos secuencias del par mínimo es agramatical o si existe un contraste semántico entre las dos secuencias del par. Si una es agramatical, especifique cuál es y explique a qué se debe la agramaticalidad. Si existe un contraste semántico, explique en qué consiste. La respuesta debe tener un máximo de cincuenta palabras y contener como máximo cuatro términos gramaticales relevantes. [1 punto]
a) Encontré las flores secas.
b) Encontré secas las flores.
Secuencia agramatical:
Contraste semántico
Problema 3 · Sintaxis
PARTE COMÚN
3. Reflexión lingüística [3 puntos en total]
3.2.
Escriba una secuencia gramatical semánticamente coherente de no más de veinte palabras que contenga, al menos, los siguientes cuatro elementos en el orden que considere oportuno: pronombre interrogativo, verbo transitivo, complemento predicativo y adverbio demostrativo. La secuencia puede contener oraciones subordinadas, pero no coordinadas ni yuxtapuestas. [1 punto]
Identifique en la secuencia cada uno de los elementos que se piden y escríbalos en la tabla que aparece a continuación:
Pronombre interrogativo
Verbo transitivo
Complemento predicativo
Adverbio demostrativo
3.3.
Lea la siguiente lista de secuencias y, de entre las opciones que se ofrecen debajo, elija la única que identifica de manera correcta y ordenada la función sintáctica del elemento subrayado en cada una de las secuencias. [0,5 puntos. Si la respuesta es errónea, se descontarán 0,15 puntos; si no se contesta la pregunta, no se aplicará ningún descuento.]
1. Sabía que las cosas no son en sí mismas alegres.
2. Los alumnos que habían aprobado estaban muy contentos.
3. Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma.
4. Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe.
Ejercicio 3.4 a) · Sintaxis
3.4. [0,5 puntos]
a)
A partir de las oraciones 1 y 2, construya una secuencia que establezca una relación ilativa entre ellas. Al construir dicha secuencia, los cambios deben ser mínimos.
1. Iremos a la playa.
2. Hace buen tiempo.
Ejercicio 3.4 b) · Sintaxis
3.4. [0,5 puntos]
b)
Reescriba la oración En su casa no admite mascotas de manera que el rema pase a ser tema. Al reescribir la oración, los cambios deben ser mínimos.
También puedes estudiar por temas
Practica un tema con ejercicios de los exámenes de todos los años, mezclados.
- Lectura · 41 problemas · 90 % de que salga
- Comprensión lectora · 32 problemas · 90 % de que salga
- Redacción · 32 problemas · 90 % de que salga
- Sintaxis · 31 problemas · 90 % de que salga
- Pares mínimos · 19 problemas · 90 % de que salga
- Figuras retóricas · 27 problemas · 85 % de que salga
Los apuntes más completos
Todo el temario, tema a tema: explicado a fondo, con esquemas, ideas clave y un test para repasar al final de cada uno.
- Apuntes de Lengua Castellana PAU Catalunya: todo el examen, bloque a bloque · 34 temas
Comprensión, redacción, corrección de errores, figuras y tópicos, sintaxis y sociolingüística, tal como salen en la PAU de Cataluña. Esquemas, tests en cada tema y resumen final.
Otras convocatorias de 2024
Juny Serie 1 (2024) · Juny Serie 5 (2024)
Exámenes oficiales en PDF y soluciones: examenselectivitat.cat