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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Canarias 2021 · Julio
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Canarias (PAU/EBAU) 2021, Julio: 4 problemas con solución. Con corrección al momento.
Temas del examen: Tipología textual, modalidades discursivas y funciones del lenguaje · Comprensión del texto: tema, tesis, estructura y resumen · Producción de un texto argumentativo propio · Cohesión textual y mecanismos de referencia interna · Comentario de textos poéticos de las obras leídas · Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos
Opción A - Pregunta 1 - Tipología textual, modali… · Tipología textual, modalidades discursivas y funciones del lenguaje
Instrucciones: Elegir una de las cuatro opciones
OPCIÓN A
El fin de la ambición
En uno de los resúmenes televisivos de 2020, una enfermera española, agotada, decía a cámara: "Este año nos ha tocado ser fuertes; a ver si en 2021 nos toca ser felices". La pandemia ha transformado la escala de prioridades de gran parte de la humanidad. Y está acabando con la ambición. Hemos tenido la suerte de llegar vivos hasta aquí. Ahora, ¿cómo vamos a vivir?
Es razonable rebajar las expectativas porque a la mayoría de los ciudadanos se le han reducido las opciones. Por mucho que en Occidente los Gobiernos ayuden con subsidios para mantener el empleo, este se destruye y se precariza. Vemos contratos de un mes, de semanas y hasta de días. Los puestos tecnológicos, bien remunerados y con buena consideración social, escasean. Para millones de personas la economía digital quiere decir esperar a que las plataformas les asignen un pedido para repartir.
En los últimos 30 años, el mundo había conseguido reducir la desigualdad, pero la covid-19 ha invertido esta tendencia. Los que menos tienen, tras la pandemia, ganarán todavía menos. En países en desarrollo, 250 millones de personas pueden verse en la pobreza absoluta.
La juventud debería ser esa edad en la que la ambición está en máximos, pero a los preadultos de hoy les ha quedado un sucedáneo. La socióloga francesa Monique Dagnaud habla de "la generación de los destinos revueltos" porque no pueden hacer planes y eso condiciona su autonomía como ciudadanos. En Estados Unidos, el cierre de las universidades durante el primer confinamiento hizo que los menores de 30 años volvieran a vivir con sus padres en un porcentaje mayor que durante la Gran Recesión, según el Pew Center. Entran en un mercado laboral maltrecho, y eso solo si tienen suerte. En España, el paro juvenil superó el 41% en el tercer trimestre del año pasado, casi el triple de la media de la OCDE.
La falta de expectativas se nota en muchos frentes. La población que no puede proyectarse en el futuro compra menos casas, reduce su gasto, no es tan productiva. La OMS estima que seis de cada diez europeos sufren fatiga directamente relacionada con la pandemia, un agotamiento psicológico que puede ir unido a ansiedad y a otros trastornos.
Se habla de pandemials sin que exista un acuerdo sobre si el término se refiere a los bebés nacidos desde marzo, a los niños afectados por los confinamientos o a los jóvenes limitados por dos crisis económicas seguidas. En realidad, pandemials somos todos: los mayores y enfermos que solo tienen por delante unos años de vida y han perdido casi uno entero; los autónomos que han visto quebrar su negocio; los que simplemente prefieren no aspirar a nada para que nada más se tuerza.
Ana Fuentes. El País. 15/01/2021
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto:
•
Tipología textual y género periodístico al que pertenece. Explicación razonada de las funciones del lenguaje que predominan y los elementos comunicativos.
Opción A - Pregunta 1 - Comprensión del texto: te… · Comprensión del texto: tema, tesis, estructura y resumen
Instrucciones: Elegir una de las cuatro opciones
OPCIÓN A
El fin de la ambición
En uno de los resúmenes televisivos de 2020, una enfermera española, agotada, decía a cámara: "Este año nos ha tocado ser fuertes; a ver si en 2021 nos toca ser felices". La pandemia ha transformado la escala de prioridades de gran parte de la humanidad. Y está acabando con la ambición. Hemos tenido la suerte de llegar vivos hasta aquí. Ahora, ¿cómo vamos a vivir?
Es razonable rebajar las expectativas porque a la mayoría de los ciudadanos se le han reducido las opciones. Por mucho que en Occidente los Gobiernos ayuden con subsidios para mantener el empleo, este se destruye y se precariza. Vemos contratos de un mes, de semanas y hasta de días. Los puestos tecnológicos, bien remunerados y con buena consideración social, escasean. Para millones de personas la economía digital quiere decir esperar a que las plataformas les asignen un pedido para repartir.
En los últimos 30 años, el mundo había conseguido reducir la desigualdad, pero la covid-19 ha invertido esta tendencia. Los que menos tienen, tras la pandemia, ganarán todavía menos. En países en desarrollo, 250 millones de personas pueden verse en la pobreza absoluta.
La juventud debería ser esa edad en la que la ambición está en máximos, pero a los preadultos de hoy les ha quedado un sucedáneo. La socióloga francesa Monique Dagnaud habla de "la generación de los destinos revueltos" porque no pueden hacer planes y eso condiciona su autonomía como ciudadanos. En Estados Unidos, el cierre de las universidades durante el primer confinamiento hizo que los menores de 30 años volvieran a vivir con sus padres en un porcentaje mayor que durante la Gran Recesión, según el Pew Center. Entran en un mercado laboral maltrecho, y eso solo si tienen suerte. En España, el paro juvenil superó el 41% en el tercer trimestre del año pasado, casi el triple de la media de la OCDE.
La falta de expectativas se nota en muchos frentes. La población que no puede proyectarse en el futuro compra menos casas, reduce su gasto, no es tan productiva. La OMS estima que seis de cada diez europeos sufren fatiga directamente relacionada con la pandemia, un agotamiento psicológico que puede ir unido a ansiedad y a otros trastornos.
Se habla de pandemials sin que exista un acuerdo sobre si el término se refiere a los bebés nacidos desde marzo, a los niños afectados por los confinamientos o a los jóvenes limitados por dos crisis económicas seguidas. En realidad, pandemials somos todos: los mayores y enfermos que solo tienen por delante unos años de vida y han perdido casi uno entero; los autónomos que han visto quebrar su negocio; los que simplemente prefieren no aspirar a nada para que nada más se tuerza.
Ana Fuentes. El País. 15/01/2021
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto:
•
Tema y actualidad del mismo.
•
Resumen del texto, análisis de su estructura externa e interna (tesis).
•
Tipos de argumentos presentes en el texto y su función.
Opción A - Pregunta 1 - Cohesión textual y mecani… · Cohesión textual y mecanismos de referencia interna
Instrucciones: Elegir una de las cuatro opciones
OPCIÓN A
El fin de la ambición
En uno de los resúmenes televisivos de 2020, una enfermera española, agotada, decía a cámara: "Este año nos ha tocado ser fuertes; a ver si en 2021 nos toca ser felices". La pandemia ha transformado la escala de prioridades de gran parte de la humanidad. Y está acabando con la ambición. Hemos tenido la suerte de llegar vivos hasta aquí. Ahora, ¿cómo vamos a vivir?
Es razonable rebajar las expectativas porque a la mayoría de los ciudadanos se le han reducido las opciones. Por mucho que en Occidente los Gobiernos ayuden con subsidios para mantener el empleo, este se destruye y se precariza. Vemos contratos de un mes, de semanas y hasta de días. Los puestos tecnológicos, bien remunerados y con buena consideración social, escasean. Para millones de personas la economía digital quiere decir esperar a que las plataformas les asignen un pedido para repartir.
En los últimos 30 años, el mundo había conseguido reducir la desigualdad, pero la covid-19 ha invertido esta tendencia. Los que menos tienen, tras la pandemia, ganarán todavía menos. En países en desarrollo, 250 millones de personas pueden verse en la pobreza absoluta.
La juventud debería ser esa edad en la que la ambición está en máximos, pero a los preadultos de hoy les ha quedado un sucedáneo. La socióloga francesa Monique Dagnaud habla de "la generación de los destinos revueltos" porque no pueden hacer planes y eso condiciona su autonomía como ciudadanos. En Estados Unidos, el cierre de las universidades durante el primer confinamiento hizo que los menores de 30 años volvieran a vivir con sus padres en un porcentaje mayor que durante la Gran Recesión, según el Pew Center. Entran en un mercado laboral maltrecho, y eso solo si tienen suerte. En España, el paro juvenil superó el 41% en el tercer trimestre del año pasado, casi el triple de la media de la OCDE.
La falta de expectativas se nota en muchos frentes. La población que no puede proyectarse en el futuro compra menos casas, reduce su gasto, no es tan productiva. La OMS estima que seis de cada diez europeos sufren fatiga directamente relacionada con la pandemia, un agotamiento psicológico que puede ir unido a ansiedad y a otros trastornos.
Se habla de pandemials sin que exista un acuerdo sobre si el término se refiere a los bebés nacidos desde marzo, a los niños afectados por los confinamientos o a los jóvenes limitados por dos crisis económicas seguidas. En realidad, pandemials somos todos: los mayores y enfermos que solo tienen por delante unos años de vida y han perdido casi uno entero; los autónomos que han visto quebrar su negocio; los que simplemente prefieren no aspirar a nada para que nada más se tuerza.
Ana Fuentes. El País. 15/01/2021
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto:
•
Análisis lingüístico y estilístico: mecanismos de coherencia y cohesión, rasgos morfosintácticos, léxico-semánticos y de estilo.
Opción A - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
Instrucciones: Elegir una de las cuatro opciones
OPCIÓN A
El fin de la ambición
En uno de los resúmenes televisivos de 2020, una enfermera española, agotada, decía a cámara: "Este año nos ha tocado ser fuertes; a ver si en 2021 nos toca ser felices". La pandemia ha transformado la escala de prioridades de gran parte de la humanidad. Y está acabando con la ambición. Hemos tenido la suerte de llegar vivos hasta aquí. Ahora, ¿cómo vamos a vivir?
Es razonable rebajar las expectativas porque a la mayoría de los ciudadanos se le han reducido las opciones. Por mucho que en Occidente los Gobiernos ayuden con subsidios para mantener el empleo, este se destruye y se precariza. Vemos contratos de un mes, de semanas y hasta de días. Los puestos tecnológicos, bien remunerados y con buena consideración social, escasean. Para millones de personas la economía digital quiere decir esperar a que las plataformas les asignen un pedido para repartir.
En los últimos 30 años, el mundo había conseguido reducir la desigualdad, pero la covid-19 ha invertido esta tendencia. Los que menos tienen, tras la pandemia, ganarán todavía menos. En países en desarrollo, 250 millones de personas pueden verse en la pobreza absoluta.
La juventud debería ser esa edad en la que la ambición está en máximos, pero a los preadultos de hoy les ha quedado un sucedáneo. La socióloga francesa Monique Dagnaud habla de "la generación de los destinos revueltos" porque no pueden hacer planes y eso condiciona su autonomía como ciudadanos. En Estados Unidos, el cierre de las universidades durante el primer confinamiento hizo que los menores de 30 años volvieran a vivir con sus padres en un porcentaje mayor que durante la Gran Recesión, según el Pew Center. Entran en un mercado laboral maltrecho, y eso solo si tienen suerte. En España, el paro juvenil superó el 41% en el tercer trimestre del año pasado, casi el triple de la media de la OCDE.
La falta de expectativas se nota en muchos frentes. La población que no puede proyectarse en el futuro compra menos casas, reduce su gasto, no es tan productiva. La OMS estima que seis de cada diez europeos sufren fatiga directamente relacionada con la pandemia, un agotamiento psicológico que puede ir unido a ansiedad y a otros trastornos.
Se habla de pandemials sin que exista un acuerdo sobre si el término se refiere a los bebés nacidos desde marzo, a los niños afectados por los confinamientos o a los jóvenes limitados por dos crisis económicas seguidas. En realidad, pandemials somos todos: los mayores y enfermos que solo tienen por delante unos años de vida y han perdido casi uno entero; los autónomos que han visto quebrar su negocio; los que simplemente prefieren no aspirar a nada para que nada más se tuerza.
Ana Fuentes. El País. 15/01/2021
Pregunta 2. Posicionamiento crítico personal sobre las ideas defendidas por el autor (2 puntos):
– Posicionamiento ante la tesis del autor, argumentación propia y de carácter literario.
– Conclusión y cierre textual.
Opción B - Pregunta 1 · Comentario de textos poéticos de las obras leídas
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado, Campos de Castilla
Pregunta 1
Análisis y comentario del texto propuesto. Esta pregunta valorará los siguientes aspectos (3 puntos): Contextualización del autor y la obra en su época y movimiento.
Contextualización de la obra en la producción del autor y relación del texto o fragmento seleccionado con dicha obra.
Análisis de los personajes, espacio y tiempo (en el caso de los textos narrativos y dramáticos) y de los temas presentes en el fragmento o texto (en el caso de los poemas).
Justificación del carácter literario del texto o fragmento (recursos estilísticos, simbología, género, relaciones con la tendencia o movimiento literario).
Opción B - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado, Campos de Castilla
Pregunta 2
Antonio Machado escribe desde un pasado en el que todavía la crisis ecológica no era un problema crucial para el planeta y sus habitantes. Por eso su mirada y metáforas sobre la naturaleza hablan de una conexión directa entre los ciclos naturales y el ser humano. Actualmente, uno de los pocos efectos positivos de la pandemia ha sido sobre el medio ambiente, pues la reducción de la actividad humana ha reducido los niveles de destrucción ecológica y los gobiernos están apostando por las energías limpias con mayor contundencia: ¿es posible que la crisis pandémica nos haya ayudado a concienciarnos de este problema? Razona la respuesta (2 puntos): Relación de la obra con el tema.
Exposición y argumentación del alumno a partir del tema propuesto.
Conclusión y cierre textual.
Opción C - Pregunta 1 · Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos
OPCIÓN C
Después de buscarlo a gritos por los dormitorios, oyendo sin saber dónde otros gritos que no eran los suyos, Plácida Linero se asomó a la ventana de la plaza y vio a los gemelos Vicario que corrían hacia la iglesia. Iban perseguidos de cerca por Yamil Shaium, con su escopeta de matar tigres, y por otros árabes desarmados y Plácida Linero pensó que había pasado el peligro. Luego salió al balcón del dormitorio, y vio a Santiago Nasar frente a la puerta, bocabajo en el polvo, tratando de levantarse de su propia sangre. Se incorporó de medio lado, y se echó a andar en un estado de alucinación, sosteniendo con las manos las vísceras colgantes. Caminó más de cien metros para darle la vuelta completa a la casa y entrar por la puerta de la cocina. Tuvo todavía bastante lucidez para no ir por la calle, que era el trayecto más largo, sino que entró por la casa contigua. Poncho Lanao, su esposa y sus cinco hijos no se habían enterado de lo que acababa de ocurrir a 20 pasos de su puerta. «Oímos la gritería –me dijo la esposa–, pero pensamos que era la fiesta del obispo.» Empezaban a desayunar cuando vieron entrar a Santiago Nasar empapado de sangre llevando en las manos el racimo de sus entrañas. Poncho Lanao me dijo: «Lo que nunca pude olvidar fue el terrible olor a mierda». Pero Argénida Lanao, la hija mayor, contó que Santiago Nasar caminaba con la prestancia de siempre, midiendo bien los pasos, y que su rostro de sarraceno con los rizos alborotados estaba más bello que nunca. Al pasar frente a la mesa les sonrió, y siguió a través de los dormitorios hasta la salida posterior de la casa. «Nos quedamos paralizados de susto», me dijo Argénida Lanao. Mi tía Wenefrida Márquez estaba desescamando un sábalo en el patio de su casa al otro lado del río, y lo vio descender las escalinatas del muelle antiguo buscando con paso firme el rumbo de su casa.
—¡Santiago, hijo –le gritó–, qué te pasa!
Santiago Nasar la reconoció. –Que me mataron, niña Wene –dijo.
Tropezó en el último escalón, pero se incorporó de inmediato. «Hasta tuvo el cuidado de sacudir con la mano la tierra que le quedó en las tripas», me dijo mi tía Wene. Después entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde las seis, y se derrumbó de bruces en la cocina.
Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto. Esta pregunta valorará los siguientes aspectos (3 puntos):
Contextualización del autor y la obra en su época y movimiento.
Contextualización de la obra en la producción del autor y relación del texto o fragmento seleccionado con dicha obra.
Análisis de los personajes, espacio y tiempo (en el caso de los textos narrativos y dramáticos) y de los temas presentes en el fragmento o texto (en el caso de los poemas).
Justificación del carácter literario del texto o fragmento (recursos estilísticos, simbología, género, relaciones con la tendencia o movimiento literario).
Opción C - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
OPCIÓN C
Después de buscarlo a gritos por los dormitorios, oyendo sin saber dónde otros gritos que no eran los suyos, Plácida Linero se asomó a la ventana de la plaza y vio a los gemelos Vicario que corrían hacia la iglesia. Iban perseguidos de cerca por Yamil Shaium, con su escopeta de matar tigres, y por otros árabes desarmados y Plácida Linero pensó que había pasado el peligro. Luego salió al balcón del dormitorio, y vio a Santiago Nasar frente a la puerta, bocabajo en el polvo, tratando de levantarse de su propia sangre. Se incorporó de medio lado, y se echó a andar en un estado de alucinación, sosteniendo con las manos las vísceras colgantes. Caminó más de cien metros para darle la vuelta completa a la casa y entrar por la puerta de la cocina. Tuvo todavía bastante lucidez para no ir por la calle, que era el trayecto más largo, sino que entró por la casa contigua. Poncho Lanao, su esposa y sus cinco hijos no se habían enterado de lo que acababa de ocurrir a 20 pasos de su puerta. «Oímos la gritería –me dijo la esposa–, pero pensamos que era la fiesta del obispo.» Empezaban a desayunar cuando vieron entrar a Santiago Nasar empapado de sangre llevando en las manos el racimo de sus entrañas. Poncho Lanao me dijo: «Lo que nunca pude olvidar fue el terrible olor a mierda». Pero Argénida Lanao, la hija mayor, contó que Santiago Nasar caminaba con la prestancia de siempre, midiendo bien los pasos, y que su rostro de sarraceno con los rizos alborotados estaba más bello que nunca. Al pasar frente a la mesa les sonrió, y siguió a través de los dormitorios hasta la salida posterior de la casa. «Nos quedamos paralizados de susto», me dijo Argénida Lanao. Mi tía Wenefrida Márquez estaba desescamando un sábalo en el patio de su casa al otro lado del río, y lo vio descender las escalinatas del muelle antiguo buscando con paso firme el rumbo de su casa.
—¡Santiago, hijo –le gritó–, qué te pasa!
Santiago Nasar la reconoció. –Que me mataron, niña Wene –dijo.
Tropezó en el último escalón, pero se incorporó de inmediato. «Hasta tuvo el cuidado de sacudir con la mano la tierra que le quedó en las tripas», me dijo mi tía Wene. Después entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde las seis, y se derrumbó de bruces en la cocina.
Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada
Pregunta 2. La muerte violenta de Santiago Nasar es narrada de manera cinematográfica, pero se presenta normalizada, casi sin dramatismo. Es opinión común que en los últimos años la exhibición de la violencia en las redes está marcando mucho a la juventud, naturalizándola: ¿consideras que esta tendencia ha continuado incluso en tiempos de pandemia como, por ejemplo, con el acoso escolar? Razona la respuesta (2 puntos):
Relación de la obra con el tema.
Exposición y argumentación del alumno a partir del tema propuesto.
Conclusión y cierre textual.
Opción D - Pregunta 1 · Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos
OPCIÓN D
(Van desfilando todas por delante de Bernarda y saliendo.)
(Sale Angustias por otra puerta, la que da al patio.)
Mujer 4.ª El mismo lujo de tu casamiento lo sigas disfrutando.
Poncia. (Entrando con una bolsa.) De parte de los hombres esta bolsa de dineros para responsos.
Bernarda. Dales las gracias y échales una copa de aguardiente.
Muchacha. (A Magdalena.) Magdalena.
Bernarda. (A sus Hijas. A Magdalena, que inicia el llanto.) Chissssss. (Salen todas. Golpea con el bastón. A las que se han ido.) ¡Andar a vuestras cuevas a criticar todo lo que habéis visto! Ojalá tardéis muchos años en volver a pasar el arco de mi puerta.
Poncia. No tendrás queja ninguna. Ha venido todo el pueblo.
Bernarda. Sí; para llenar mi casa con el sudor de sus refajos y el veneno de sus lenguas.
Amelia. ¡Madre, no hable usted así!
Bernarda. Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada.
Poncia. ¡Cómo han puesto la solería!
Bernarda. Igual que si hubiese pasado por ella una manada de cabras. (La Poncia limpia el suelo.) Niña, dame un abanico.
Adela. Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.)
Bernarda. (Arrojando el abanico al suelo.) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.
Martirio. Tome usted el mío.
Bernarda. ¿Y tú?
Martirio. Yo no tengo calor.
Bernarda. Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.
Magdalena. Lo mismo me da.
Adela. (Agria.) Si no quieres bordarlas, irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.
Magdalena. Ni las mías ni las vuestras. Sé que ya no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
Bernarda. Eso tiene ser mujer.
Magdalena. Malditas sean las mujeres.
Bernarda. Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.
(Sale Adela.)
Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto. Esta pregunta valorará los siguientes aspectos (3 puntos):
Contextualización del autor y la obra en su época y movimiento.
Contextualización de la obra en la producción del autor y relación del texto o fragmento seleccionado con dicha obra.
Análisis de los personajes, espacio y tiempo (en el caso de los textos narrativos y dramáticos) y de los temas presentes en el fragmento o texto (en el caso de los poemas).
Justificación del carácter literario del texto o fragmento (recursos estilísticos, simbología, género, relaciones con la tendencia o movimiento literario).
Opción D - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
OPCIÓN D
(Van desfilando todas por delante de Bernarda y saliendo.)
(Sale Angustias por otra puerta, la que da al patio.)
Mujer 4.ª El mismo lujo de tu casamiento lo sigas disfrutando.
Poncia. (Entrando con una bolsa.) De parte de los hombres esta bolsa de dineros para responsos.
Bernarda. Dales las gracias y échales una copa de aguardiente.
Muchacha. (A Magdalena.) Magdalena.
Bernarda. (A sus Hijas. A Magdalena, que inicia el llanto.) Chissssss. (Salen todas. Golpea con el bastón. A las que se han ido.) ¡Andar a vuestras cuevas a criticar todo lo que habéis visto! Ojalá tardéis muchos años en volver a pasar el arco de mi puerta.
Poncia. No tendrás queja ninguna. Ha venido todo el pueblo.
Bernarda. Sí; para llenar mi casa con el sudor de sus refajos y el veneno de sus lenguas.
Amelia. ¡Madre, no hable usted así!
Bernarda. Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada.
Poncia. ¡Cómo han puesto la solería!
Bernarda. Igual que si hubiese pasado por ella una manada de cabras. (La Poncia limpia el suelo.) Niña, dame un abanico.
Adela. Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.)
Bernarda. (Arrojando el abanico al suelo.) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.
Martirio. Tome usted el mío.
Bernarda. ¿Y tú?
Martirio. Yo no tengo calor.
Bernarda. Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.
Magdalena. Lo mismo me da.
Adela. (Agria.) Si no quieres bordarlas, irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.
Magdalena. Ni las mías ni las vuestras. Sé que ya no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
Bernarda. Eso tiene ser mujer.
Magdalena. Malditas sean las mujeres.
Bernarda. Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.
(Sale Adela.)
Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba
Pregunta 2. En este fragmento, Bernarda sentencia que el luto es parte de una forma de entender el mundo basado en la imposición de una tradición inapelable de padres a hijos. Por ejemplo, en otras épocas, el silencio de las víctimas de violencia machista estaba muy relacionado muchas veces con esta influencia familiar. Este vínculo ha perdido gran parte de su fuerza por la evolución del papel de la familia hoy en día: ¿consideras que en nuestra época esta influencia sigue funcionando en el caso de la violencia machista? Razona la respuesta (2 puntos):
Relación de la obra con el tema.
Exposición y argumentación del alumno a partir del tema propuesto.
Conclusión y cierre textual.
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