Todos los exámenes de Selectividad 2024 de todas las comunidades
Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Canarias 2024 · Julio
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Canarias (PAU/EBAU) 2024, Julio: 4 problemas con solución. Con corrección al momento.
Temas del examen: Tipología textual, modalidades discursivas y funciones del lenguaje · Comprensión del texto: tema, tesis, estructura y resumen · Producción de un texto argumentativo propio · Cohesión textual y mecanismos de referencia interna · Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos
Opción A - Pregunta 1 - Tipología textual · Tipología textual, modalidades discursivas y funciones del lenguaje
OPCIÓN A
Llorar como Vinicius
El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son "de aquí de toda la vida". Para muchos, el fútbol es un espacio donde las frustraciones del racismo cotidiano que llevan pegado a la piel desaparecen porque en el campo lo más importante es la habilidad con la pelota. Y porque no son pocas las estrellas mundiales sobradas de melanina. Desde Pelé, el deporte ha servido a los chicos pobres y encerrados en prejuicios para sacar pecho como seres humanos iguales. Discriminan las personas y quienes tienen en sus manos la igualdad de oportunidades, pero la naturaleza reparte de talentos innatos sin fijarse en el color de piel.
Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto y como él no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias más te agreden. En realidad tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad del que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.
Najat El Hachmi. El País. 29/03/2024
Pregunta 1. Tipología textual y funciones del lenguaje
Determine la tipología textual y el género periodístico al que pertenece el texto. Realice una explicación razonada y justificada de las funciones del lenguaje que predominan y los elementos comunicativos.
Opción A - Pregunta 1 - Comprensión y argumentaci… · Comprensión del texto: tema, tesis, estructura y resumen
OPCIÓN A
Llorar como Vinicius
El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son "de aquí de toda la vida". Para muchos, el fútbol es un espacio donde las frustraciones del racismo cotidiano que llevan pegado a la piel desaparecen porque en el campo lo más importante es la habilidad con la pelota. Y porque no son pocas las estrellas mundiales sobradas de melanina. Desde Pelé, el deporte ha servido a los chicos pobres y encerrados en prejuicios para sacar pecho como seres humanos iguales. Discriminan las personas y quienes tienen en sus manos la igualdad de oportunidades, pero la naturaleza reparte de talentos innatos sin fijarse en el color de piel.
Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto y como él no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias más te agreden. En realidad tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad del que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.
Najat El Hachmi. El País. 29/03/2024
Pregunta 1. Comprensión, estructura y argumentación
a)
b)
c)
Opción A - Pregunta 1 - Análisis lingüístico y es… · Cohesión textual y mecanismos de referencia interna
OPCIÓN A
Llorar como Vinicius
El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son "de aquí de toda la vida". Para muchos, el fútbol es un espacio donde las frustraciones del racismo cotidiano que llevan pegado a la piel desaparecen porque en el campo lo más importante es la habilidad con la pelota. Y porque no son pocas las estrellas mundiales sobradas de melanina. Desde Pelé, el deporte ha servido a los chicos pobres y encerrados en prejuicios para sacar pecho como seres humanos iguales. Discriminan las personas y quienes tienen en sus manos la igualdad de oportunidades, pero la naturaleza reparte de talentos innatos sin fijarse en el color de piel.
Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto y como él no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias más te agreden. En realidad tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad del que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.
Najat El Hachmi. El País. 29/03/2024
Pregunta 1. Análisis lingüístico y estilístico
Realice el análisis lingüístico y estilístico del texto: mecanismos de coherencia y cohesión, rasgos morfosintácticos, léxico-semánticos y de estilo (1.25 puntos).
Opción A - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
OPCIÓN A
Llorar como Vinicius
El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son "de aquí de toda la vida". Para muchos, el fútbol es un espacio donde las frustraciones del racismo cotidiano que llevan pegado a la piel desaparecen porque en el campo lo más importante es la habilidad con la pelota. Y porque no son pocas las estrellas mundiales sobradas de melanina. Desde Pelé, el deporte ha servido a los chicos pobres y encerrados en prejuicios para sacar pecho como seres humanos iguales. Discriminan las personas y quienes tienen en sus manos la igualdad de oportunidades, pero la naturaleza reparte de talentos innatos sin fijarse en el color de piel.
Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto y como él no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias más te agreden. En realidad tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad del que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.
Najat El Hachmi. El País. 29/03/2024
Pregunta 2. Posicionamiento crítico personal (2 puntos)
Redacte un posicionamiento crítico personal sobre las ideas defendidas por el autor:
Posicionamiento ante la tesis del autor, argumentación propia y de carácter literario (1,5 puntos).
Conclusión y cierre textual (0,5 puntos).
Opción B - Pregunta 1 · Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos
OPCIÓN B
Criada. (Entrando.) ¡En lo alto de la calle hay un gran gentío, y todos los vecinos están en sus puertas!
Bernarda. (A Poncia.) ¡Corre a enterarte de lo que pasa! (Las Mujeres corren para salir.) ¿Dónde vais? Siempre os supe mujeres ventaneras y rompedoras de su luto. ¡Vosotras, al patio!
(Salen y sale Bernarda. Se oyen rumores lejanos. Entran Martirio y Adela, que se quedan escuchando y sin atreverse a dar un paso más de la puerta de salida.)
Martirio. Agradece a la casualidad que no desaté mi lengua.
Adela. También hubiera hablado yo.
Martirio. ¿Y qué ibas a decir? ¡Querer no es hacer!
Adela. Hace la que puede y la que se adelanta. Tú querías, pero no has podido.
Martirio. No seguirás mucho tiempo.
Adela. ¡Lo tendré todo!
Martirio. Yo romperé tus abrazos.
Adela. (Suplicante.) ¡Martirio, déjame!
Martirio. ¡De ninguna!
Adela. ¡Él me quiere para su casa!
Martirio. ¡He visto cómo te abrazaba!
Adela. Yo no quería. He ido como arrastrada por una maroma.
Martirio. ¡Primero muerta!
(Se asoman Magdalena y Angustias. Se siente crecer el tumulto.)
Poncia. (Entrando con Bernarda.) ¡Bernarda!
Bernarda. ¿Qué ocurre?
Poncia. La hija de la Librada, la soltera, tuvo un hijo no se sabe con quién.
Adela. ¿Un hijo?
Poncia. Y para ocultar su vergüenza lo mató y lo metió debajo de unas piedras, pero unos perros, con más corazón que muchas criaturas, lo sacaron y como llevados por la mano de Dios lo han puesto en el tranco de su puerta. Ahora la quieren matar. La traen arrastrando por la calle abajo, y por las trochas y los terrenos del olivar vienen los hombres corriendo, dando unas voces que estremecen los campos.
Bernarda. Sí, que vengan todos con varas de olivo y mangos de azadones, que vengan todos para matarla.
Adela. ¡No, no, para matarla no!
Martirio. Sí, y vamos a salir también nosotras.
Bernarda. Y que pague la que pisotea su decencia.
(Fuera su oye un grito de mujer y un gran rumor.)
Adela. ¡Que la dejen escapar! ¡No salgáis vosotras!
Martirio. (Mirando a Adela.) ¡Que pague lo que debe!
Bernarda. (Bajo el arco.) ¡Acabar con ella antes que lleguen los guardias! ¡Carbón ardiendo en el sitio de su pecado!
Adela. (Cogiéndose el vientre.) ¡No! ¡No!
Bernarda. ¡Matadla! ¡Matadla!
Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba
Pregunta 1. Análisis y comentario del texto propuesto (3 puntos)
Esta pregunta valorará los siguientes aspectos:
– Contextualización del autor y la obra en su época y movimiento (0.25 puntos).
– Contextualización de la obra en la producción del autor y relación del texto o fragmento seleccionado con dicha obra (0.25 puntos).
– Análisis de los personajes, espacio y tiempo y de los temas presentes en el fragmento o texto (1.25 puntos).
– Justificación del carácter literario del texto o fragmento: recursos estilísticos, simbología, género, relaciones con la tendencia o movimiento literario (1.25 puntos).
Opción B - Pregunta 2 · Producción de un texto argumentativo propio
OPCIÓN B
Criada. (Entrando.) ¡En lo alto de la calle hay un gran gentío, y todos los vecinos están en sus puertas!
Bernarda. (A Poncia.) ¡Corre a enterarte de lo que pasa! (Las Mujeres corren para salir.) ¿Dónde vais? Siempre os supe mujeres ventaneras y rompedoras de su luto. ¡Vosotras, al patio!
(Salen y sale Bernarda. Se oyen rumores lejanos. Entran Martirio y Adela, que se quedan escuchando y sin atreverse a dar un paso más de la puerta de salida.)
Martirio. Agradece a la casualidad que no desaté mi lengua.
Adela. También hubiera hablado yo.
Martirio. ¿Y qué ibas a decir? ¡Querer no es hacer!
Adela. Hace la que puede y la que se adelanta. Tú querías, pero no has podido.
Martirio. No seguirás mucho tiempo.
Adela. ¡Lo tendré todo!
Martirio. Yo romperé tus abrazos.
Adela. (Suplicante.) ¡Martirio, déjame!
Martirio. ¡De ninguna!
Adela. ¡Él me quiere para su casa!
Martirio. ¡He visto cómo te abrazaba!
Adela. Yo no quería. He ido como arrastrada por una maroma.
Martirio. ¡Primero muerta!
(Se asoman Magdalena y Angustias. Se siente crecer el tumulto.)
Poncia. (Entrando con Bernarda.) ¡Bernarda!
Bernarda. ¿Qué ocurre?
Poncia. La hija de la Librada, la soltera, tuvo un hijo no se sabe con quién.
Adela. ¿Un hijo?
Poncia. Y para ocultar su vergüenza lo mató y lo metió debajo de unas piedras, pero unos perros, con más corazón que muchas criaturas, lo sacaron y como llevados por la mano de Dios lo han puesto en el tranco de su puerta. Ahora la quieren matar. La traen arrastrando por la calle abajo, y por las trochas y los terrenos del olivar vienen los hombres corriendo, dando unas voces que estremecen los campos.
Bernarda. Sí, que vengan todos con varas de olivo y mangos de azadones, que vengan todos para matarla.
Adela. ¡No, no, para matarla no!
Martirio. Sí, y vamos a salir también nosotras.
Bernarda. Y que pague la que pisotea su decencia.
(Fuera su oye un grito de mujer y un gran rumor.)
Adela. ¡Que la dejen escapar! ¡No salgáis vosotras!
Martirio. (Mirando a Adela.) ¡Que pague lo que debe!
Bernarda. (Bajo el arco.) ¡Acabar con ella antes que lleguen los guardias! ¡Carbón ardiendo en el sitio de su pecado!
Adela. (Cogiéndose el vientre.) ¡No! ¡No!
Bernarda. ¡Matadla! ¡Matadla!
Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba
Pregunta 2. Expresión y opinión personal (2 puntos)
Este es uno de los momentos más terribles de la obra, el linchamiento colectivo contra la hija de la Librada a partir de un hecho dudoso (los perros desenterraron el cadáver del bebé y lo colocaron en la puerta de su casa). Muchas personas denuncian que la llamada “cultura de la cancelación” es una práctica censora y contra la libertad de expresión similar a un linchamiento, pero esta vez usando mayoritariamente las redes sociales; para otras personas es el derecho individual de cualquier persona a opinar y denunciar: ¿crees que la cultura de la cancelación resulta una práctica eficaz? Razona la respuesta.
Aspectos que se valorarán:
– Relación de la obra con el tema (0.50 puntos).
– Exposición y argumentación a partir del tema propuesto (1.25 puntos).
– Conclusión y cierre textual (0.25 puntos).
También puedes estudiar por temas
Practica un tema con ejercicios de los exámenes de todos los años, mezclados.
- Producción de un texto argumentativo propio · 36 problemas · 90 % de que salga
- Tipología textual, modalidades discursivas y funciones del lenguaje · 18 problemas · 85 % de que salga
- Obras de narrativa y teatro leídas: comentario por periodos · 17 problemas · 80 % de que salga
- Cohesión textual y mecanismos de referencia interna · 16 problemas · 80 % de que salga
- Comprensión del texto: tema, tesis, estructura y resumen · 15 problemas · 80 % de que salga
- Comentario de textos poéticos de las obras leídas · 10 problemas · 70 % de que salga
Los apuntes más completos
Todo el temario, tema a tema: explicado a fondo, con esquemas, ideas clave y un test para repasar al final de cada uno.
- Lengua II EBAU Canarias: apuntes del temario y las lecturas · 13 temas
Tema, tesis, resumen, sintaxis, argumentativo y las lecturas de la EBAU de Canarias (Josefina de la Torre, Crónica...). Con esquemas, tests y repaso final.