Bloque A - Texto B · Lengua Castellana y Literatura II PAU Andalucía Extraordinaria Reserva 2021

Tema: Comunicación y análisis de textos · Del examen Extraordinaria Reserva (2021)

Enunciado

TEXTO B

—¿Se pierde? Pues, a ver, vuelva atrás, estábamos hablando de la escasez..., una época de escasez, «nadie dejaba a medio comer un pastel ni tiraba un juguete», ¿no era eso?

—Sí, eso fue importante, el racionamiento de los juguetes. Mi hermana y yo, antes de la guerra, teníamos muchos juguetes buenos, comprados en Madrid, que es de donde venía todo lo diferente. Luego nos los dejaron de comprar y hubo que empezar a amortizar los viejos. Amortizar es una palabra que se decía continuamente, puede que ya antes la hubiera oído, sin hacer caso de ella, formaba parte de la jerga jurídica de mi padre, que siempre me resultó demasiado abstracta. Pero hay un momento en que las palabras de los adultos, por abstractas que sean, empiezan a interferir en el propio campo y no hay manera de eludirlas: así pasó con amortizar, requisar, racionar, acaparar, camuflar y otros verbos semejantes que, de la noche a la mañana, andaban en boca de todo el mundo y era imposible ignorarlos, yo también los decía, aunque no entendiera del todo su significado; entendía lo fundamental, que tenían que ver con la necesidad y se oponían al placer. La palabra acaparar, por ejemplo, la siento siempre unida a la fábula de la cigarra y la hormiga. Una vez me mandaron hacer un ejercicio de redacción sobre este tema, predilecto de todos los maestros, y me vengué ilustrándolo con un dibujo donde la hormiga aparecía cabezuda y repelente y, en cambio, la cigarra vestida de puntitos de oro, como un hada. Me imaginaba a la hormiga acaparadora contando y recontando aquellos billetes de banco pequeños y sobados, que ni siquiera tintineaban como las monedas de oro, y se destinaban a la compra de artículos de primera necesidad. Se hablaba mucho de los artículos de primera necesidad, tenían primacía sobre cualquier otro, se oponían al lujo, a lo superfluo. Dar un paseo era ya algo superfluo, como no se amortizara; si hacíamos una excursión al campo, por ejemplo, se aprovechaba para que algún cliente de mi padre le proporcionara, a cambio de un montón de aquellos billetes sucios, lentejas, patatas o unos pollos tomateros; no nos dejaban entretenernos a coger grillos, había que volver en seguida. «Comemos dinero», decía mi padre con gesto preocupado, cuando estábamos sentados a la mesa; a mí esa frase me quitaba las ganas de comer: solo se pensaba en comer, en acaparar artículos de primera necesidad. Enseguida se supo que los juguetes no presentaban méritos suficientes para ser incluidos en este grupo y que, por consiguiente, si después de mucho sacar cuentas, nos compraban alguno, había que amortizarlo. Y esta ley de la amortización general alcanzó también al cuarto de atrás...

Carmen Martín Gaite, El cuarto de atrás

Responda a las siguientes cuestiones:

1.

Identifique las ideas del texto, exponga de forma concisa su organización e indique razonadamente su estructura. [1.5 puntos]

2.

Explique la intención comunicativa de la autora [0.5 puntos] y comente dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia textual [1 punto].

3.

¿Tiene conciencia la sociedad actual de lo que es esencial y de lo que es superfluo? Elabore un discurso argumentativo, entre 200 y 250 palabras, en respuesta a esta pregunta, eligiendo el tipo de estructura que considere adecuado. [2 puntos]

Enunciado: Bloque A - Texto B · Lengua Castellana y Literatura II PAU Andalucía Extraordinaria Reserva 2021

Solución

Según los criterios oficiales de corrección

1. Identifique las ideas del texto, exponga de forma concisa su organización e indique razonadamente su estructura.

Solución: 1. Identificación de ideas principales y secundarias: - Diálogo inicial que enmarca el recuerdo de la posguerra y la escasez («nadie dejaba a medio comer un pastel ni tiraba un juguete»). - La irrupción forzosa del léxico económico y jurídico de los adultos (*amortizar*, *requisar*, *racionar*, *acaparar*) en el mundo infantil. - La oposición conceptual entre necesidad/obligación frente a placer/superfluo. - Recuerdos concretos de la infancia que ilustran esa oposición: la fábula de la cigarra y la hormiga (simpatía por la cigarra y rechazo a la hormiga), los paseos utilitarios para conseguir comida («comemos dinero») y la pérdida de la gratuidad del juego en el cuarto de atrás. 2. Organización de las ideas y estructura externa/interna: - Estructura externa: Dos intervenciones dialogadas (la primera breve, como detonante de la conversación; la segunda extensa, de carácter narrativo-evocador). - Estructura interna: - *Introducción / Marco conversacional* (primeras líneas): se plantea el tema de la memoria y la escasez de la posguerra. - *Desarrollo / Evocación léxica y vivencial* (desde «Mi hermana y yo...» hasta «...había que volver en seguida»): invasión de las palabras de los adultos en la mente infantil y choque entre la mentalidad utilitaria de supervivencia y la inocencia lúdica infantil. - *Conclusión / Cierre integrador* (desde «Enseguida se supo...» hasta el final): constatación de cómo la necesidad y la «amortización general» acabaron arrebatando el espacio lúdico y de libertad infantil («alcanzó también al cuarto de atrás»). - Tipo de estructura: Cronológica/asociativa y testimonial, articulada en torno al recuerdo introspectivo.

2. Explique la intención comunicativa de la autora (0.5 puntos) y comente dos mecanismos de cohesión distintos que refuercen la coherencia textual (1 punto).

Solución: - Intención comunicativa: La autora pretende rememorar y transmitir de forma testimonial cómo la dura posguerra española impuso una mentalidad de escasez y supervivencia que invadió incluso la intimidad y la fantasía lúdica de los niños, obligándolos a asimilar conceptos económicos adultos contrarios al placer, la libertad y el juego inocente. - Mecanismos de cohesión: 1. *Cohesión léxico-semántica*: Presencia de una red léxica y campo semántico relativo a la economía y la penuria de la posguerra (*racionamiento*, *amortizar*, *requisar*, *racionar*, *acaparar*, *billetes*, *artículos de primera necesidad*, *comprar*), en contraste con el léxico asociado al juego y la infancia (*juguetes*, *cigarra*, *grillos*, *cuarto de atrás*). También antonimia contextual (*necesidad* frente a *placer*, *primacía* frente a *superfluo*). 2. *Deixis y recurrencia pronominal/anafórica*: Uso constante de la primera persona del singular y del plural (*mi hermana y yo*, *teníamos*, *me resultó*, *entendía*, *nos compraban*) que vertebran la perspectiva autobiográfica testimonial, junto con anáforas pronominales y demostrativos que conectan los periodos y objetos recordados (*aquellos billetes*, *este grupo*).

3. ¿Tiene conciencia la sociedad actual de lo que es esencial y de lo que es superfluo? Elabore un discurso argumentativo, entre 200 y 250 palabras, en respuesta a esta pregunta, eligiendo el tipo de estructura que considere adecuado.

Solución: Respuesta abierta argumentativa (extensión de 200 a 250 palabras). Modelo orientativo: Vivimos en una sociedad marcada por el consumo constante e inmediato, donde la línea entre lo esencial y lo superfluo se ha difuminado de forma alarmante. A diferencia de las generaciones que vivieron épocas de escasez, como la posguerra que retrata Carmen Martín Gaite, las sociedades contemporáneas tienden a convertir los deseos creados en falsas necesidades primarias. Por un lado, el bombardeo publicitario y las redes sociales fomentan un estado de insatisfacción perpetua. La tecnología, la moda rápida y el ocio digital se presentan como indispensables para la integración social y el bienestar individual. Artículos o experiencias plenamente prescindibles se perciben como urgencias vitales, lo que evidencia una notable falta de conciencia crítica sobre el verdadero valor de lo material. Por otro lado, solo situaciones extraordinarias de crisis económica, pandemias o emergencias humanitarias despiertan en nosotros, de manera transitoria, la lucidez necesaria para discernir lo fundamental: la salud, los vínculos afectivos, la educación y los recursos básicos de subsistencia. No obstante, superada la alarma, el engranaje consumista vuelve a absorber las prioridades cotidianas. En conclusión, la sociedad actual carece mayoritariamente de una conciencia estable sobre lo que es prescindible. Para revertir esta deriva materialista, urge promover una educación basada en el consumo responsable y la reflexión ética, capaz de revalorizar lo simple y auténtico por encima de lo accesorio.

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