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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Valencia 2022 · Extraordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Valencia (PAU) 2022, Extraordinaria (julio): 7 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Comprensión del texto: resumen e idea principal · Producción: texto argumentativo de 200-300 palabras · Sintaxis: funciones sintácticas y oraciones compuestas · Morfología: estructura y formación de palabras · Léxico y semántica: significado y relaciones entre palabras · Modalización: marcas de subjetividad del emisor · Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo · Poesía de la Generación del 27

Ejercicio I.1 Comprensión · Comprensión del texto: resumen e idea principal

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

BLOQUE I. Comunicación escrita

I.1 Comprensión (2 puntos)

II.1 1.

Breve resumen del contenido del texto (1 punto).

II.1.2.

Resuma en un máximo de dos líneas la idea principal del texto (1 punto).

Ejercicio I.2 Producción · Producción: texto argumentativo de 200-300 palabras

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

BLOQUE I. Comunicación escrita

I.2. Producción (2 puntos)

Escriba un texto en registro formal, de entre 200 y 300 palabras, en el que desarrolle el siguiente tema: «Las cosas importantes de la vida son aquellas que perduran». Puede argumentar a favor o en contra del tema.

Pregunta 1 · Sintaxis: funciones sintácticas y oraciones compuestas

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

BLOQUE II. Conocimiento de la lengua y Educación literaria

Pregunta 1 (0-1,2 puntos)

Responda a las preguntas que se incluyen más abajo:

a)

Analice la composición interna de «a los que pueden agarrarse» (línea 30) (0,4 puntos).

b)

Indique qué tipo de oración es y qué función sintáctica desempeña «que habla de ellos» en el constituyente «supongo...de amor» (línea 17) (0,4 puntos).

c)

Analice la composición interna del constituyente «pensaba en que el único orgullo permisible es el de los humildes» (línea 27) (0,4 puntos).

Pregunta 2 · Modalización: marcas de subjetividad del emisor

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

BLOQUE II. Conocimiento de la lengua y Educación literaria

Pregunta 2 (0-1,2 puntos)

Comente con detalle tres tipos de rasgos modalizadores diferentes, ilustrándolos con ejemplos extraídos del texto (0-1,2 puntos).

1.

2.

3.

Pregunta 3 · Morfología: estructura y formación de palabras

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

3) Analice la estructura interna de las palabras quebrarían (línea 12) (0,4 puntos), incapaces (línea 22) (0,4 puntos) y paradójicamente (línea 22) (0,4 puntos) descomponiéndolas en sus formantes morfológicos básicos indicando expresamente el tipo de morfemas que se advierten en cada caso. A continuación, señale la categoría léxica a la que pertenecen (sustantivo, adverbio, etc.) y la clase en la que se incluyen según su estructura (simple, derivada, etc.) (0-1,2 puntos).

a)

b)

c)

Pregunta 4 · Morfología: estructura y formación de palabras

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

4) Analice la estructura interna de las palabras exigiéramos (línea 21) (0,4 puntos), permisible (línea 27) (0,4 puntos) y revolucionario (línea 32) (0,4 puntos) descomponiéndolas en sus formantes morfológicos básicos indicando expresamente el tipo de morfemas que se advierten en ellas. A continuación, señale las categorías léxicas a la que pertenecen (sustantivo, adverbio, etc.) y la clase en la que se incluyen según su estructura (simple, derivada, etc.) (1,2 puntos).

a)

b)

c)

Pregunta 5 · Léxico y semántica: significado y relaciones entre palabras

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

5) Preguntas de léxico (0-1,2 puntos).

a)

¿En qué se parece el significado de «emanar» (línea 27) al de «manar» ? (0,4 puntos).

b)

Explique el significado de «los de su quinta» (línea 15) (0,4 puntos).

c)

Sustituya el verbo «criarse» (línea 6) por un sinónimo propio del registro formal (0,4 puntos).

Pregunta 6 · Léxico y semántica: significado y relaciones entre palabras

Juli y Tamara

Ana Iris Simón

La canción del verano de 2005 fue La gasolina e igual estaba sonando cuando Juli y Tamara se conocieron.

Fue en las fiestas de la Virgen del Rosario de Ontígola. Él era hasta entonces tan solo el chico de la Montse,

Julito el de los pisos, el chaval que hacía capoeira. Ella tan solo era hasta entonces Tamara “la del C”, la

alumna más aplicada de su clase y también la que llevaba los pendientes de aro más grandes y el rabillo del ojo

5 más largo. Pero desde aquella noche fueron siempre juntos.

En el prólogo de su tesis Tamara escribió que nunca le había resultado raro “criarse en un piso de

protección oficial, juntarse diez para comer cada día o tener el mismo novio desde los catorce”, que eran los

años que tenía en aquellas fiestas. Pero, aunque ni para ella ni para Juli fuera extraño, estoy segura de que

tuvieron que escuchar muchas veces aquello de que se estaban perdiendo la vida, tan críos y tan ennoviaos.

10 Los que hemos sido testigos de su historia desde el principio sabemos que ha sido justo al contrario. Que se

han sabido acompañar en el paso de la adolescencia a la juventud y de la juventud a la madurez. Que solo

juntos han podido superar dolores que a muchos nos quebrarían, porque la vida a veces se da un poco mal. Que

sí, que la mayoría de historias de amor encierra alguna verdad, pero la suya aún más porque implica trabajo y

esfuerzo. Porque encarna la epicidad menos vistosa pero quizá la más relevante: la de la constancia. Y la

15 sospecha, casi desde niños, de algo que la mayoría de los de su quinta hemos olvidado: que cuando algo se

rompe no se tira sino que se arregla.

Supongo que no soy la única del grupo de amigos que habla de ellos cuando se habla de amor, que rozando

la treintena es cada vez con más frecuencia porque uno empieza a repasar su lista de fracasos y a darse cuenta

de que tanto Tinder como Instagram, que es el Tinder de los que no tienen Tinder, son divertidos solo hasta el

20 tercer scroll. Sospecho que no soy la única que los pone de contraejemplo cuando se comenta que las parejas

duran cada vez menos, que las relaciones cada vez son más líquidas porque parece como si le exigiéramos cada

vez más al amor a la par que somos, paradójicamente, más incapaces de trabajar y esforzarnos por él cada día.

En junio, dieciséis veranos después de aquel en el que La gasolina sonaba en todas partes, Juli y Tamara se

casaron en la ceremonia más bonita del mundo, bajo los olivos que él había plantado de crío con su abuelo

25 Evaristo, que era campesino. Viéndola a ella llegar al altar, tan sonriente, y a él tan nervioso esperándola con

las manos cruzadas bajo la cintura, pensaba en los niños que fueron.

Y pensaba también en que el único orgullo permisible es el de los humildes, porque es el que emana de las

cosas importantes. Eso lo aprendí de mis abuelos y era ese con el que se miraban el uno al otro aquel día y con

el que el resto los mirábamos a ellos. Porque el amor es de los pocos patrimonios que merecen la pena y de los

30 pocos a los que pueden agarrarse los que, como Tamara, han crecido en pisos de protección oficial. Y porque,

aunque para ella no sea extraño juntarse diez para comer cada día ni tener el mismo novio desde los catorce,

quererse como se quieren Juli y Tamara es hoy revolucionario.

El País, 16/10/2021

6) Preguntas de léxico (0-1,2 puntos).

a)

Explique el significado de la expresión «poner de contraejemplo» (línea 20) (0,4 puntos).

b)

Sustituya la expresión «a la par que» (línea 22) por un sinónimo (0,4 puntos).

c)

Sustituya la expresión «se da un poco mal» en «la vida a veces se da un poco mal» (línea 12) por una expresión sinónima propia del registro formal (0,4 puntos).

Pregunta 7 · Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo

Texto 1

COBRADOR.— La luz. Tres veinte.

DOÑA ASUNCIÓN.— (Cogiendo el recibo.) Sí, claro... Buenos días. Espere un momento, por favor. Voy adentro...

(Se mete. PACA sale refunfuñando, mientras cuenta las monedas.)

PACA.— ¡Ahí va!

(Se las da de golpe.)

COBRADOR.— (Después de contarlas.) Está bien.

PACA.— Está muy mal! ¡A ver si hay suerte, hombre, al bajar la escalerita!

(Cierra con un portazo. ELVIRA sale.)

ELVIRA.— Aquí tiene usted. (Contándole la moneda fraccionaria.) Cuarenta..., cincuenta..., sesenta... y cinco.

COBRADOR.— Está bien.

(Se lleva un dedo a la gorra y se dirige al IV)

ELVIRA.— (Hacia dentro.) ¿No sales, papá?

(Espera en el quicio, DOÑA ASUNCIÓN vuelve a salir, ensayando sonrisas.)

DOÑA ASUNCIÓN.— ¡Cuánto lo siento! Me va a tener que perdonar. Como me ha cogido después de la compra y mi hijo no está...

(DON MANUEL, padre de ELVIRA, sale vestido de calle. Los trajes de ambos denotan una posición económica más holgada que la de los demás vecinos.)

DON MANUEL.— (A DOÑA ASUNCIÓN.) Buenos días. (A su hija.) Vamos.

DOÑA ASUNCIÓN.— Buenos días! ¡Buenos días, Elvirita! ¡No te había visto!

ELVIRA.— Buenos días, doña Asunción.

COBRADOR.— Perdone, señora, pero tengo prisa.

DOÑA ASUNCIÓN.— Sí... sí... Le decía que ahora da la casualidad que no puedo... ¿No podría volver luego?

COBRADOR.— Mire, señora: no es la primera vez que pasa y...

DOÑA ASUNCIÓN.— ¿Qué dice?

COBRADOR.— Sí. Todos los meses es la misma historia. ¡Todos! Y yo no puedo venir a otra hora ni pagarlo de mi bolsillo. Conque si no me abona tendré que cortarle el fluido.

DOÑA ASUNCIÓN.— Pero si es una casualidad, se lo aseguro! Es que mi hijo no está, y...

COBRADOR.— Basta de monsergas! Esto le pasa por querer gastar como una señora en vez de abonarse a tanto alzado. Tendré que cortarle.

7) ¿Dentro de la producción teatral de Buero Vallejo, a qué etapa corresponde Historia de una escalera ? Enumere tres características de esa etapa. ¿Qué otras obras conoce de este autor? Cite tres de ellas y responda a todo en un máximo de ocho líneas (0-1,2 puntos).

Pregunta 8 · Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo

Texto 1

COBRADOR.— La luz. Tres veinte.

DOÑA ASUNCIÓN.— (Cogiendo el recibo.) Sí, claro... Buenos días. Espere un momento, por favor. Voy adentro...

(Se mete. PACA sale refunfuñando, mientras cuenta las monedas.)

PACA.— ¡Ahí va!

(Se las da de golpe.)

COBRADOR.— (Después de contarlas.) Está bien.

PACA.— Está muy mal! ¡A ver si hay suerte, hombre, al bajar la escalerita!

(Cierra con un portazo. ELVIRA sale.)

ELVIRA.— Aquí tiene usted. (Contándole la moneda fraccionaria.) Cuarenta..., cincuenta..., sesenta... y cinco.

COBRADOR.— Está bien.

(Se lleva un dedo a la gorra y se dirige al IV)

ELVIRA.— (Hacia dentro.) ¿No sales, papá?

(Espera en el quicio, DOÑA ASUNCIÓN vuelve a salir, ensayando sonrisas.)

DOÑA ASUNCIÓN.— ¡Cuánto lo siento! Me va a tener que perdonar. Como me ha cogido después de la compra y mi hijo no está...

(DON MANUEL, padre de ELVIRA, sale vestido de calle. Los trajes de ambos denotan una posición económica más holgada que la de los demás vecinos.)

DON MANUEL.— (A DOÑA ASUNCIÓN.) Buenos días. (A su hija.) Vamos.

DOÑA ASUNCIÓN.— Buenos días! ¡Buenos días, Elvirita! ¡No te había visto!

ELVIRA.— Buenos días, doña Asunción.

COBRADOR.— Perdone, señora, pero tengo prisa.

DOÑA ASUNCIÓN.— Sí... sí... Le decía que ahora da la casualidad que no puedo... ¿No podría volver luego?

COBRADOR.— Mire, señora: no es la primera vez que pasa y...

DOÑA ASUNCIÓN.— ¿Qué dice?

COBRADOR.— Sí. Todos los meses es la misma historia. ¡Todos! Y yo no puedo venir a otra hora ni pagarlo de mi bolsillo. Conque si no me abona tendré que cortarle el fluido.

DOÑA ASUNCIÓN.— Pero si es una casualidad, se lo aseguro! Es que mi hijo no está, y...

COBRADOR.— Basta de monsergas! Esto le pasa por querer gastar como una señora en vez de abonarse a tanto alzado. Tendré que cortarle.

8) ¿En qué acto de la obra se produce este diálogo? ¿Quién es Doña Asunción y quién es Paca? ¿Qué relación tiene cada una con otros personajes de Historia de una escalera ? ¿Cree que Doña Asunción miente al cobrador? Razone la respuesta. Responda a todo en un máximo de diez líneas (0-1,2 puntos).

Pregunta 9 · Poesía de la Generación del 27

Texto 2

[EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO]

El lagarto está llorando

La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta

con delantalitos blancos.

5 Han perdido sin querer

su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,

ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente

10 monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,

lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!

¡Qué viejos son los lagartos!

15 ¡Ay cómo lloran y lloran,

¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

9) ¿A qué obra y a qué etapa poética de Federico García Lorca pertenece este poema? Cite y comente al menos cuatro características de este libro (temas, métrica, recursos, etc.) en un máximo de ocho líneas (0-1,2 puntos).

a)

b)

c)

Pregunta 10 · Poesía de la Generación del 27

Texto 2

[EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO]

El lagarto está llorando

La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta

con delantalitos blancos.

5 Han perdido sin querer

su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,

ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente

10 monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,

lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!

¡Qué viejos son los lagartos!

15 ¡Ay cómo lloran y lloran,

¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

10) Este poema, ¿es un romance, una canción o un soneto? Localice los dos diminutivos que hay en el texto y comente el sentido que tienen dentro de la composición. La personificación es otra de las figuras principales del poema. Señale dos y explique la función que cumplen en el texto. Responda a las tres cuestiones en un máximo de diez líneas (0-1,2 puntos).

a)

b)

c)

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