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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Castilla y León 2023 · Extraordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Castilla y León (PAU/EBAU) 2023, Extraordinaria (julio): 7 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Resumen, tema, tesis y argumentos del texto · Comentario crítico y opinión argumentada · Mecanismos de cohesión y elementos formales del texto · Análisis sintáctico · Morfología: estructura y formación de palabras · La novela: Pardo Bazán, Unamuno, Baroja, Cela y Delibes · La poesía: Machado, Juan Ramón Jiménez y la lírica del siglo XX · El teatro: Valle-Inclán, Lorca y la escena del siglo XX

Ejercicio 1 - Opción A · Resumen, tema, tesis y argumentos del texto

PEQUEÑINES EN LAS REDES SOCIALES

1 Las redes sociales sirven para dos cosas: conectarnos y compararnos. Lo primero

nos enriquece, porque nos acerca a personas e ideas lejanas, y lo segundo nos

empobrece, porque nos pone en una pirámide mental en la que los más populares de la

clase, la oficina o la pandilla ocupan la cúspide y nosotros unos cuantos escalones por

5 debajo. Esa montaña es virtual, pero tiene un coste real y continuo sobre nuestra psique.

Estamos enchufados a las redes varias horas todos los días del año, yonquis del chute

de dopamina, breve y superficial, que nos proporcionan estas plataformas digitales al

enseñarnos que miles de personas le han dado “me gusta” a nuestra foto o tuit. Estas

gratificaciones inmediatas nos vuelven adictos porque no satisfacen, sino que

10 estimulan, nuestros deseos.

Pero una cosa es afirmar que las redes sociales generan ansiedad, y están detrás de

la epidemia de salud mental que parece extenderse como una sombra por todo el planeta

desde hace aproximadamente una década, y otra cosa es demostrarlo científicamente.

¿Y si lo que está sucediendo es que los jóvenes declaran ahora unos niveles más altos

15 de ansiedad y depresión no porque objetivamente sufran más, sino más bien al

contrario, porque son emocionalmente más maduros y, para ellos, los problemas

mentales no tienen el estigma que coartaba a generaciones anteriores?

Varios estudios científicos descartan esta hipótesis alternativa y confirman los

peores augurios. Como señala el psicólogo social Jonathan Haidt, a partir de 2012, año

20 en el que las redes sociales generalizan y fomentan el uso de botones como “retuitear”,

“compartir” y “me gusta” en los dispositivos móviles, se disparan en Estados Unidos

los diagnósticos de trastornos mentales en adolescentes. El porcentaje de chicas que ha

sufrido un episodio de depresión ha escalado hasta casi el 30%. Esto podría deberse a

que los jóvenes de hoy simplemente son más sinceros que los de ayer, pero eso no

25 explicaría el aumento de los ingresos hospitalarios por heridas autoinfligidas (de casi

el 200% desde 2010 para niñas de entre 10 y 14 años) o los suicidios (que se han

duplicado para todos los menores de 10 a 14).

Quizás las personas adultas escapamos a sus ardides, pero los más jóvenes quedan

atrapados en las redes sociales. Así que, como en el anuncio de los pezqueñines, hay

30 que responder: ¡No, gracias! Debemos dejarlos crecer.

Víctor Lapuente, El País

1. Resuma el texto (máximo 1 punto).

Ejercicio 1 - Opción B · Resumen, tema, tesis y argumentos del texto

ALTAS CAPACIDADES

En este constante y rápido envejecimiento del significado de las palabras del que somos testigos en nuestra época me ha tocado presenciar algo que nunca creí posible: que la palabra superdotado, aplicada a la inteligencia, se oxidara y se considerara ofensiva, casi de mal gusto. Ofende, como quien aparta la vista de un coche reluciente o de un reloj fuera del alcance, despierta resquemores, logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia. Las personas de un cociente intelectual elevado que trato prefieren definirse como de altas capacidades. Cuándo se cargará de nuevas connotaciones el vocablo es algo que aún no sabemos.

Debía haberlo visto venir ante el empeño con el que se ha impuesto la glorificación de la normalidad en cualquier aspecto de la vida, desde la educación hasta la clase política: es, obviamente, una mediocridad falsa, muy poco áurea, más dispuesta a machacar al diferente que a la conformidad con lo que se tiene. Una domesticación de aquello o de aquel que muestra su originalidad y se aparta del modo en el que esa irregularidad (sí, para eso también hay normas) debe manifestarse.

El talento es ingobernable, deslumbra en un primer momento para desafiar después a jefes, a compañeros, a profesores, a quienes han estructurado un sistema adaptado y definido para los que no entramos en el 10% de la población con una inteligencia (unas inteligencias, en realidad) más elevada. Dispuesto, si es preciso, a que ese 10% sea infeliz, inadaptado y se desperdicie su don y su posibilidad de transformar la realidad con tal de que no tengan que reconocer que hay alguien que les supera.

La inteligencia no es un sinónimo de astucia ni de adaptación ni, por desgracia, de felicidad. Ha de adiestrarse y de encontrar un cauce para que no se transforme en dolor, en aburrimiento, en autodestrucción o en el desperdicio de una promesa. Y no sé cuánto de eso podemos permitirnos ahora mismo.

Espido Freire, 20 Minutos

1. Resuma el texto (máximo 1 punto).

Ejercicio 2 - Opción A · Resumen, tema, tesis y argumentos del texto

PEQUEÑINES EN LAS REDES SOCIALES

1 Las redes sociales sirven para dos cosas: conectarnos y compararnos. Lo primero

nos enriquece, porque nos acerca a personas e ideas lejanas, y lo segundo nos

empobrece, porque nos pone en una pirámide mental en la que los más populares de la

clase, la oficina o la pandilla ocupan la cúspide y nosotros unos cuantos escalones por

5 debajo. Esa montaña es virtual, pero tiene un coste real y continuo sobre nuestra psique.

Estamos enchufados a las redes varias horas todos los días del año, yonquis del chute

de dopamina, breve y superficial, que nos proporcionan estas plataformas digitales al

enseñarnos que miles de personas le han dado “me gusta” a nuestra foto o tuit. Estas

gratificaciones inmediatas nos vuelven adictos porque no satisfacen, sino que

10 estimulan, nuestros deseos.

Pero una cosa es afirmar que las redes sociales generan ansiedad, y están detrás de

la epidemia de salud mental que parece extenderse como una sombra por todo el planeta

desde hace aproximadamente una década, y otra cosa es demostrarlo científicamente.

¿Y si lo que está sucediendo es que los jóvenes declaran ahora unos niveles más altos

15 de ansiedad y depresión no porque objetivamente sufran más, sino más bien al

contrario, porque son emocionalmente más maduros y, para ellos, los problemas

mentales no tienen el estigma que coartaba a generaciones anteriores?

Varios estudios científicos descartan esta hipótesis alternativa y confirman los

peores augurios. Como señala el psicólogo social Jonathan Haidt, a partir de 2012, año

20 en el que las redes sociales generalizan y fomentan el uso de botones como “retuitear”,

“compartir” y “me gusta” en los dispositivos móviles, se disparan en Estados Unidos

los diagnósticos de trastornos mentales en adolescentes. El porcentaje de chicas que ha

sufrido un episodio de depresión ha escalado hasta casi el 30%. Esto podría deberse a

que los jóvenes de hoy simplemente son más sinceros que los de ayer, pero eso no

25 explicaría el aumento de los ingresos hospitalarios por heridas autoinfligidas (de casi

el 200% desde 2010 para niñas de entre 10 y 14 años) o los suicidios (que se han

duplicado para todos los menores de 10 a 14).

Quizás las personas adultas escapamos a sus ardides, pero los más jóvenes quedan

atrapados en las redes sociales. Así que, como en el anuncio de los pezqueñines, hay

30 que responder: ¡No, gracias! Debemos dejarlos crecer.

Víctor Lapuente, El País

2. Señale el tema, la tesis y los argumentos. Justifique la clase a la que estos pertenecen (máximo 1,5 puntos).

Ejercicio 2 - Opción B · Resumen, tema, tesis y argumentos del texto

ALTAS CAPACIDADES

En este constante y rápido envejecimiento del significado de las palabras del que somos testigos en nuestra época me ha tocado presenciar algo que nunca creí posible: que la palabra superdotado, aplicada a la inteligencia, se oxidara y se considerara ofensiva, casi de mal gusto. Ofende, como quien aparta la vista de un coche reluciente o de un reloj fuera del alcance, despierta resquemores, logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia. Las personas de un cociente intelectual elevado que trato prefieren definirse como de altas capacidades. Cuándo se cargará de nuevas connotaciones el vocablo es algo que aún no sabemos.

Debía haberlo visto venir ante el empeño con el que se ha impuesto la glorificación de la normalidad en cualquier aspecto de la vida, desde la educación hasta la clase política: es, obviamente, una mediocridad falsa, muy poco áurea, más dispuesta a machacar al diferente que a la conformidad con lo que se tiene. Una domesticación de aquello o de aquel que muestra su originalidad y se aparta del modo en el que esa irregularidad (sí, para eso también hay normas) debe manifestarse.

El talento es ingobernable, deslumbra en un primer momento para desafiar después a jefes, a compañeros, a profesores, a quienes han estructurado un sistema adaptado y definido para los que no entramos en el 10% de la población con una inteligencia (unas inteligencias, en realidad) más elevada. Dispuesto, si es preciso, a que ese 10% sea infeliz, inadaptado y se desperdicie su don y su posibilidad de transformar la realidad con tal de que no tengan que reconocer que hay alguien que les supera.

La inteligencia no es un sinónimo de astucia ni de adaptación ni, por desgracia, de felicidad. Ha de adiestrarse y de encontrar un cauce para que no se transforme en dolor, en aburrimiento, en autodestrucción o en el desperdicio de una promesa. Y no sé cuánto de eso podemos permitirnos ahora mismo.

Espido Freire, 20 Minutos

2. Señale el tema, la tesis y los argumentos. Justifique la clase a la que estos pertenecen (máximo 1,5 puntos).

Ejercicio 3 - Opción A · Mecanismos de cohesión y elementos formales del texto

PEQUEÑINES EN LAS REDES SOCIALES

1 Las redes sociales sirven para dos cosas: conectarnos y compararnos. Lo primero

nos enriquece, porque nos acerca a personas e ideas lejanas, y lo segundo nos

empobrece, porque nos pone en una pirámide mental en la que los más populares de la

clase, la oficina o la pandilla ocupan la cúspide y nosotros unos cuantos escalones por

5 debajo. Esa montaña es virtual, pero tiene un coste real y continuo sobre nuestra psique.

Estamos enchufados a las redes varias horas todos los días del año, yonquis del chute

de dopamina, breve y superficial, que nos proporcionan estas plataformas digitales al

enseñarnos que miles de personas le han dado “me gusta” a nuestra foto o tuit. Estas

gratificaciones inmediatas nos vuelven adictos porque no satisfacen, sino que

10 estimulan, nuestros deseos.

Pero una cosa es afirmar que las redes sociales generan ansiedad, y están detrás de

la epidemia de salud mental que parece extenderse como una sombra por todo el planeta

desde hace aproximadamente una década, y otra cosa es demostrarlo científicamente.

¿Y si lo que está sucediendo es que los jóvenes declaran ahora unos niveles más altos

15 de ansiedad y depresión no porque objetivamente sufran más, sino más bien al

contrario, porque son emocionalmente más maduros y, para ellos, los problemas

mentales no tienen el estigma que coartaba a generaciones anteriores?

Varios estudios científicos descartan esta hipótesis alternativa y confirman los

peores augurios. Como señala el psicólogo social Jonathan Haidt, a partir de 2012, año

20 en el que las redes sociales generalizan y fomentan el uso de botones como “retuitear”,

“compartir” y “me gusta” en los dispositivos móviles, se disparan en Estados Unidos

los diagnósticos de trastornos mentales en adolescentes. El porcentaje de chicas que ha

sufrido un episodio de depresión ha escalado hasta casi el 30%. Esto podría deberse a

que los jóvenes de hoy simplemente son más sinceros que los de ayer, pero eso no

25 explicaría el aumento de los ingresos hospitalarios por heridas autoinfligidas (de casi

el 200% desde 2010 para niñas de entre 10 y 14 años) o los suicidios (que se han

duplicado para todos los menores de 10 a 14).

Quizás las personas adultas escapamos a sus ardides, pero los más jóvenes quedan

atrapados en las redes sociales. Así que, como en el anuncio de los pezqueñines, hay

30 que responder: ¡No, gracias! Debemos dejarlos crecer.

Víctor Lapuente, El País

3. Mencione y explique tres mecanismos de distinto tipo que contribuyan a la cohesión del texto (máximo 1 punto).

Ejercicio 3 - Opción B · Mecanismos de cohesión y elementos formales del texto

ALTAS CAPACIDADES

En este constante y rápido envejecimiento del significado de las palabras del que somos testigos en nuestra época me ha tocado presenciar algo que nunca creí posible: que la palabra superdotado, aplicada a la inteligencia, se oxidara y se considerara ofensiva, casi de mal gusto. Ofende, como quien aparta la vista de un coche reluciente o de un reloj fuera del alcance, despierta resquemores, logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia. Las personas de un cociente intelectual elevado que trato prefieren definirse como de altas capacidades. Cuándo se cargará de nuevas connotaciones el vocablo es algo que aún no sabemos.

Debía haberlo visto venir ante el empeño con el que se ha impuesto la glorificación de la normalidad en cualquier aspecto de la vida, desde la educación hasta la clase política: es, obviamente, una mediocridad falsa, muy poco áurea, más dispuesta a machacar al diferente que a la conformidad con lo que se tiene. Una domesticación de aquello o de aquel que muestra su originalidad y se aparta del modo en el que esa irregularidad (sí, para eso también hay normas) debe manifestarse.

El talento es ingobernable, deslumbra en un primer momento para desafiar después a jefes, a compañeros, a profesores, a quienes han estructurado un sistema adaptado y definido para los que no entramos en el 10% de la población con una inteligencia (unas inteligencias, en realidad) más elevada. Dispuesto, si es preciso, a que ese 10% sea infeliz, inadaptado y se desperdicie su don y su posibilidad de transformar la realidad con tal de que no tengan que reconocer que hay alguien que les supera.

La inteligencia no es un sinónimo de astucia ni de adaptación ni, por desgracia, de felicidad. Ha de adiestrarse y de encontrar un cauce para que no se transforme en dolor, en aburrimiento, en autodestrucción o en el desperdicio de una promesa. Y no sé cuánto de eso podemos permitirnos ahora mismo.

Espido Freire, 20 Minutos

3. Mencione y explique tres mecanismos de distinto tipo que contribuyan a la cohesión del texto (máximo 1 punto).

Ejercicio 4 - Opción A · Comentario crítico y opinión argumentada

PEQUEÑINES EN LAS REDES SOCIALES

1 Las redes sociales sirven para dos cosas: conectarnos y compararnos. Lo primero

nos enriquece, porque nos acerca a personas e ideas lejanas, y lo segundo nos

empobrece, porque nos pone en una pirámide mental en la que los más populares de la

clase, la oficina o la pandilla ocupan la cúspide y nosotros unos cuantos escalones por

5 debajo. Esa montaña es virtual, pero tiene un coste real y continuo sobre nuestra psique.

Estamos enchufados a las redes varias horas todos los días del año, yonquis del chute

de dopamina, breve y superficial, que nos proporcionan estas plataformas digitales al

enseñarnos que miles de personas le han dado “me gusta” a nuestra foto o tuit. Estas

gratificaciones inmediatas nos vuelven adictos porque no satisfacen, sino que

10 estimulan, nuestros deseos.

Pero una cosa es afirmar que las redes sociales generan ansiedad, y están detrás de

la epidemia de salud mental que parece extenderse como una sombra por todo el planeta

desde hace aproximadamente una década, y otra cosa es demostrarlo científicamente.

¿Y si lo que está sucediendo es que los jóvenes declaran ahora unos niveles más altos

15 de ansiedad y depresión no porque objetivamente sufran más, sino más bien al

contrario, porque son emocionalmente más maduros y, para ellos, los problemas

mentales no tienen el estigma que coartaba a generaciones anteriores?

Varios estudios científicos descartan esta hipótesis alternativa y confirman los

peores augurios. Como señala el psicólogo social Jonathan Haidt, a partir de 2012, año

20 en el que las redes sociales generalizan y fomentan el uso de botones como “retuitear”,

“compartir” y “me gusta” en los dispositivos móviles, se disparan en Estados Unidos

los diagnósticos de trastornos mentales en adolescentes. El porcentaje de chicas que ha

sufrido un episodio de depresión ha escalado hasta casi el 30%. Esto podría deberse a

que los jóvenes de hoy simplemente son más sinceros que los de ayer, pero eso no

25 explicaría el aumento de los ingresos hospitalarios por heridas autoinfligidas (de casi

el 200% desde 2010 para niñas de entre 10 y 14 años) o los suicidios (que se han

duplicado para todos los menores de 10 a 14).

Quizás las personas adultas escapamos a sus ardides, pero los más jóvenes quedan

atrapados en las redes sociales. Así que, como en el anuncio de los pezqueñines, hay

30 que responder: ¡No, gracias! Debemos dejarlos crecer.

Víctor Lapuente, El País

4. Redacte su opinión sobre el tema del texto, de forma breve y razonada (máximo 0,5 puntos).

Ejercicio 4 - Opción B · Comentario crítico y opinión argumentada

ALTAS CAPACIDADES

En este constante y rápido envejecimiento del significado de las palabras del que somos testigos en nuestra época me ha tocado presenciar algo que nunca creí posible: que la palabra superdotado, aplicada a la inteligencia, se oxidara y se considerara ofensiva, casi de mal gusto. Ofende, como quien aparta la vista de un coche reluciente o de un reloj fuera del alcance, despierta resquemores, logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia. Las personas de un cociente intelectual elevado que trato prefieren definirse como de altas capacidades. Cuándo se cargará de nuevas connotaciones el vocablo es algo que aún no sabemos.

Debía haberlo visto venir ante el empeño con el que se ha impuesto la glorificación de la normalidad en cualquier aspecto de la vida, desde la educación hasta la clase política: es, obviamente, una mediocridad falsa, muy poco áurea, más dispuesta a machacar al diferente que a la conformidad con lo que se tiene. Una domesticación de aquello o de aquel que muestra su originalidad y se aparta del modo en el que esa irregularidad (sí, para eso también hay normas) debe manifestarse.

El talento es ingobernable, deslumbra en un primer momento para desafiar después a jefes, a compañeros, a profesores, a quienes han estructurado un sistema adaptado y definido para los que no entramos en el 10% de la población con una inteligencia (unas inteligencias, en realidad) más elevada. Dispuesto, si es preciso, a que ese 10% sea infeliz, inadaptado y se desperdicie su don y su posibilidad de transformar la realidad con tal de que no tengan que reconocer que hay alguien que les supera.

La inteligencia no es un sinónimo de astucia ni de adaptación ni, por desgracia, de felicidad. Ha de adiestrarse y de encontrar un cauce para que no se transforme en dolor, en aburrimiento, en autodestrucción o en el desperdicio de una promesa. Y no sé cuánto de eso podemos permitirnos ahora mismo.

Espido Freire, 20 Minutos

4. Redacte su opinión sobre el tema del texto, de forma breve y razonada (máximo 0,5 puntos).

Ejercicio 5 - Opción a · Análisis sintáctico

II. LENGUA CASTELLANA

5. Escoja uno de estos dos fragmentos, extraídos de los textos anteriores, para realizar el análisis sintáctico (máximo 2 puntos):

a)

Estas gratificaciones inmediatas nos vuelven adictos porque no satisfacen nuestros deseos.

Ejercicio 5 - Opción b · Análisis sintáctico

II. LENGUA CASTELLANA

5. Escoja uno de estos dos fragmentos, extraídos de los textos anteriores, para realizar el análisis sintáctico (máximo 2 puntos):

b)

Logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia.

Problema 6 · Morfología: estructura y formación de palabras

II. LENGUA CASTELLANA

6. Analice morfológicamente dos de las cuatro palabras siguientes. Segmente y describa sus constituyentes. Clasifique las palabras por su estructura interna y por su categoría gramatical (máximo 1 punto):

empobrece (texto A, línea 3), emocionalmente (texto A, línea 16), oxidara (texto B, línea 3), irregularidad (texto B, línea 14)

1.

2.

Ejercicio 7 - Opción a · La novela: Pardo Bazán, Unamuno, Baroja, Cela y Delibes

III. EDUCACIÓN LITERARIA (máximo 3 puntos)

7. Desarrolle uno de los siguientes temas de Literatura española (máximo 3 puntos):

a)

La novela a principios de siglo. Pío Baroja y Unamuno.

Ejercicio 7 - Opción b · La poesía: Machado, Juan Ramón Jiménez y la lírica del siglo XX

III. EDUCACIÓN LITERARIA

7. Desarrolle uno de los siguientes temas de Literatura española (máximo 3 puntos):

b)

La poesía en el novecentismo, las vanguardias y la generación del 27. Juan Ramón Jiménez.

Ejercicio 7 - Opción c · El teatro: Valle-Inclán, Lorca y la escena del siglo XX

III. EDUCACIÓN LITERARIA

7. Desarrolle uno de los siguientes temas de Literatura española (máximo 3 puntos):

c)

El teatro de 1939 a 1975. Antonio Buero Vallejo.

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