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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Castilla-La Mancha 2024 · Ordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Castilla-La Mancha (PAU/EvAU) 2024, Ordinaria (junio): 7 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Resumen, tema y estructura del texto · Tipología textual, adecuación y cohesión · Texto argumentativo de opinión · Análisis sintáctico · Variedades de la lengua · Modernismo y Generación del 98 · Novecentismo, vanguardias y Generación del 27 · Literatura española desde 1939

Ejercicio 1.A.1 - Tema y estructura · Resumen, tema y estructura del texto

Llorar como Vinicius

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso, que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son “de aquí de toda la vida” [...].

Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto, y, como él, no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias, más te agreden. En realidad, tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad de aquel al que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.

Najat El Hachmi. El País, 29 de marzo de 2024.

1.A.1. Tema y estructura. (1)

a)

b)

Ejercicio 1.A.2 - Opinión argumentada · Texto argumentativo de opinión

Llorar como Vinicius

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso, que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son “de aquí de toda la vida” [...].

Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto, y, como él, no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias, más te agreden. En realidad, tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad de aquel al que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.

Najat El Hachmi. El País, 29 de marzo de 2024.

1.A.2. El texto nos presenta una realidad que sufren a diario muchos jóvenes. Exprese su opinión de forma argumentada sobre la influencia que pueden ejercer, en niños y jóvenes, determinados insultos y actos degradantes en su posterior vida adulta. (1)

Ejercicio 1.A.3 - Cohesión textual · Tipología textual, adecuación y cohesión

Llorar como Vinicius

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso, que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son “de aquí de toda la vida” [...].

Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto, y, como él, no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias, más te agreden. En realidad, tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad de aquel al que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.

Najat El Hachmi. El País, 29 de marzo de 2024.

1.A.3. Localice y defina dos procedimientos de cohesión presentes en el texto. Ponga un ejemplo de cada uno. (0,5)

1.

2.

Ejercicio 1.B.1 - Resumen · Resumen, tema y estructura del texto

Llorar como Vinicius

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso, que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son “de aquí de toda la vida” [...].

Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto, y, como él, no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias, más te agreden. En realidad, tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad de aquel al que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.

Najat El Hachmi. El País, 29 de marzo de 2024.

1.B.1. Resumen. (1)

Ejercicio 1.B.2 y 1.B.3 - Tipología textual y cohesión · Tipología textual, adecuación y cohesión

Llorar como Vinicius

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo que sufre en el campo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales víctimas de tan absurda discriminación. Lloran los chicos a las puertas de las discotecas que solo hacen uso de su derecho de admisión cuando son morenos los que quieren entrar. Lloran de rabia cuando una y otra vez la policía les pide la documentación y les tocan siempre los registros aleatorios. Se tragan las lágrimas cuando el segurata del tren los trata con un desprecio que no está incluido en sus funciones, cuando desde detrás del mostrador son atendidos como si fueran idiotas, hablándoles muy despacio y a menudo gritando. También sollozarían de frustración si no se impusieran aguantar el tipo cuando en las entrevistas de trabajo ya notan las reticencias del empleador, cuando descubren que les pagan menos que a sus compañeros de pelo liso, que, además, siempre ascienden más rápido. Aprietan los puños cuando los mandan a su país, aunque nacieron aquí y son “de aquí de toda la vida” [...].

Como Vinicius, muchos chicos han crecido teniendo que acostumbrarse al insulto, y, como él, no son pocos los que se han topado con la aparente paradoja de que cuanto más denuncias, más te agreden. En realidad, tiene lógica si tenemos en cuenta que el racista es un tipo sádico que disfruta viendo llorar a quien discrimina, que no atiende a razones porque su postura es ideológica y nada de lo que se le pueda decir hará que cambie sus creencias. Parte de la negación de la humanidad de aquel al que pretende rebajar y ni siquiera el éxito del negro lo lleva a cuestionarse a sí mismo. En este sentido, justificar uno su propia existencia ante él es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda. No cabe defensa alguna ante quien no te reconoce, solo seguir con tu camino sorteando los obstáculos y no buscar nunca ni el permiso ni el aplauso de quienes disfrutan odiándote.

Najat El Hachmi. El País, 29 de marzo de 2024.

Bloque 1. B)

1.B.2.

Determine razonadamente a qué tipología textual pertenece. [1 punto]

1.B.3.

Localice y defina dos procedimientos de cohesión presentes en el texto. Ponga un ejemplo de cada uno. [0,5 puntos]

Ejercicio 2 - Opción A · Análisis sintáctico

2. ANÁLISIS SINTÁCTICO [2 puntos]

Analice la siguiente oración:

El jugador del Real Madrid se echó a llorar en rueda de prensa al hablar del racismo y yo me acordé de las lágrimas invisibles de tantos chavales.

Ejercicio 2 - Opción B · Análisis sintáctico

2. ANÁLISIS SINTÁCTICO [2 puntos]

Analice la siguiente oración:

La justificación de su propia existencia es contraproducente, porque supone la aceptación del marco mental racista que ha sembrado la duda.

Ejercicio 3 - Opción A · Variedades de la lengua

3. DESARROLLO DE UNO DE LOS DOS EPÍGRAFES PROPUESTOS (1,5 puntos)

A. Variedades geográficas del español meridional.

Ejercicio 3 - Opción B · Variedades de la lengua

3. DESARROLLO DE UNO DE LOS DOS EPÍGRAFES PROPUESTOS (1,5 puntos)

B. Variedades situacionales de la lengua o registros idiomáticos: clases y principales rasgos.

Ejercicio 4 - Opción A · Modernismo y Generación del 98

4. DESARROLLO DE UNO DE LOS CUATRO EPÍGRAFES PROPUESTOS (2 puntos)

A. El Modernismo: definición y características.

Ejercicio 4 - Opción B · Modernismo y Generación del 98

4. DESARROLLO DE UNO DE LOS CUATRO EPÍGRAFES PROPUESTOS (2 puntos)

B. Antonio Machado.

Ejercicio 4 - Opción C · Novecentismo, vanguardias y Generación del 27

4. DESARROLLO DE UNO DE LOS CUATRO EPÍGRAFES PROPUESTOS (2 puntos):

C.

La tendencia a la deshumanización en la poesía de la Generación del 27. Poesía pura, vanguardista, neopopular, clasicista... Autores y obras más destacados.

Ejercicio 4 - Opción D · Literatura española desde 1939

4. DESARROLLO DE UNO DE LOS CUATRO EPÍGRAFES PROPUESTOS (2 puntos):

D.

El teatro de los años cuarenta: la comedia burguesa, el teatro cómico (Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura).

Ejercicio 5 - Texto A · Modernismo y Generación del 98

5. LOCALIZACIÓN RAZONADA DE UN TEXTO LITERARIO (2 puntos):

Elija UNO de los textos propuestos y responda a la cuestión que lo acompaña:

TEXTO A) Comente, razonadamente y empleando ejemplos, dos rasgos presentes en el texto siguiente que permitan justificar que pertenece a la producción de Unamuno.

Aquella tempestad del alma de Augusto terminó, como en terrible calma, en decisión de suicidarse. Quería acabar consigo mismo, que era la fuente de sus desdichas propias. Mas antes de llevar a cabo su propósito, como el náufrago que se agarra a una débil tabla, ocurriósele consultarlo conmigo, con el autor de todo este relato. Por entonces había leído Augusto un ensayo mío en que, aunque de pasada, hablaba del suicidio, y tal impresión pareció hacerle, así como otras cosas que de mí había leído, que no quiso dejar este mundo sin haberme conocido y platicado un rato conmigo. Emprendió, pues, un viaje acá, a Salamanca, donde hace más de veinte años vivo, para visitarme. Cuando me anunciaron su visita sonreí enigmáticamente y le mandé pasar a mi despacho-librería. Entró en él como un fantasma, miró a un retrato mío al óleo que allí preside a los libros de mi librería, y a una seña mía se sentó, frente a mí.

Miguel de Unamuno. Niebla.

1.

2.

Ejercicio 5 - Texto B · Literatura española desde 1939

5. LOCALIZACIÓN RAZONADA DE UN TEXTO LITERARIO (2 puntos):

Elija UNO de los textos propuestos y responda a la cuestión que lo acompaña:

TEXTO B) Comente, razonadamente y empleando ejemplos, dos rasgos presentes en el texto siguiente que permitan justificar que pertenece al realismo social.

Urbano: ¡Espera! Antes hay que dejar terminada esta cuestión. Tu hijo…

Fernando: ( Sube y se enfrenta con él.) Mi hijo es una víctima, como lo fui yo. A mi hijo le gusta Carmina porque ella se le ha puesto delante. Ella es quien le saca de sus casillas. Con mucha mayor razón podría yo decirte que la vigilases.

Urbano: ¡Ah, en cuanto a ella puedes estar seguro! Antes la deslomo que permitir que se entienda con tu Fernandito. Es a él a quien tienes que sujetar y encarrilar. Porque es como tú eras: un tenorio y un vago.

Fernando: ¿Yo un vago?

Urbano: Sí. ¿Dónde han ido a parar tus proyectos de trabajo? No has sabido hacer más que mirar por encima del hombro a los demás. ¡Pero no te has emancipado, no te has libertado! ( Pegando en el pasamanos.) ¡Sigues amarrado a esta escalera, como yo, como todos!

Fernando: Sí; como tú. También tú ibas a llegar muy lejos con el sindicato y la solidaridad. ( Irónico.) Ibais a arreglar las cosas para todos… Hasta para mí.

Urbano: ¡Sí! ¡Hasta para los zánganos y cobardes como tú!

( Carmina, la madre, sale al descansillo después de escuchar un segundo e interviene. El altercado crece en violencia hasta su final.)

Carmina: ¡Eso! ¡Un cobarde! ¡Eso es lo que has sido siempre! ¡Un gandul y un cobarde!

Urbano: ¡Tú cállate!

Carmina: ¡No quiero! Tenía que decírselo. ( A Fernando.) ¡Has sido un cobarde toda tu vida! Lo has sido para las cosas más insignificantes… y para las más importantes. ( Lacrimosa.) ¡Te asustaste como una gallina cuando hacía falta ser un gallo con cresta y espolones!

Antonio Buero Vallejo. Historia de una escalera.

1.

2.

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