1. Redacción de un comentario analítico estructurado a partir del caso de inclusión deportiva de Adrián…
Fonaments de la psicologia social de l'esport, rol professional i conducta social
Contexto
El siguiente caso aborda la incorporación de un menor con necesidades específicas de apoyo educativo y dificultades de conducta a un club polideportivo de barrio. La dirección promueve una filosofía de deporte inclusivo, pero la llegada del menor genera tensiones en el equipo de monitores y dinámicas complejas de interacción con sus iguales.
1 Comentario de caso: Adrián el Terrible
Lea con atención el texto del caso y redacte un comentario analítico estructurado aplicando los modelos, conceptos y teorías de la Psicología Social de la Actividad Física y del Deporte.
TEXTO: EL CASO DE ADRIÁN EL TERRIBLE
Adrián tiene 8 años. Sus padres lo han inscrito en un centro deportivo para que practique actividad física extraescolar. Han explicado que de muy niño sufrió una enfermedad por causa congénita le afectó neuropsicológicamente, con consecuencias en el desarrollo intelectual y problemas de conducta. Sigue un tratamiento que le provoca un estado de excitación y, para compensarlo, los médicos le han aconsejado que “haga deporte”.
Adrián manifiesta mucha activación. Es hiperactivo; necesita y desea moverse, correr, saltar... el ejercicio le encanta; y si es al aire libre, mejor. Tiene grandes condiciones físicas; su desarrollo motor es superior a lo habitual a esa edad: corre a gran velocidad, resiste mucho en carrera, es fuerte. Su lenguaje es correcto, así como sus capacidades de evaluación cognitiva y de comprensión. Muestra buena atención visomotora (es hábil en los lanzamientos), pero tiene dificultades de concentración. Sigue bien las instrucciones para realizar tareas físicas, pero interioriza poco los aprendizajes (déficits de memoria). Por esa causa su rendimiento escolar es inferior al esperado. Todo ello le imprime un carácter difícil. Entiende perfectamente las consignas... pero tiene dificultades de comportamiento. Le es difícil socializarse con el grupo: “va por libre”. En las tareas deportivas se muestra muy individualista; por su lento desarrollo psíquico, “va a la suya” y no es capaz de establecer vínculos con sus iguales, como ya hacen sus compañeros. Eso se nota en su dificultad para participar en los juegos. Es impulsivo y puede manifestar reacciones agresivas, sin mala intención...
Atiende al monitor, sobre todo cuando se dirige a él directamente (aunque olvida fácilmente las instrucciones y va a la suya). Pero cuando está “dentro del grupo” como uno más se “desmarca” fácilmente. No participa con los compañeros en el juego simbólico, lo que obliga al monitor a estar pendiente de él.
Está escolarizado en una escuela de educación especial, pero siguiendo el consejo del psicólogo escolar, para conseguir que incremente su práctica deportiva, han acudido al club de su barrio, abierto a todo el mundo. La dirección ha aceptado matricularle en el programa de educación polideportiva extraescolar, porque es coherente con su misión y el ideario educativo de la entidad y porque considera que es bueno trabajar con criterios de “escuela polideportiva inclusiva”.
Sin embargo, entre el equipo de monitores ha habido un conflicto: discusiones internas acerca de si creen poder realizar un trabajo adecuado. Algunos dudan de ser capaces de actuar como educadores a través del deporte y trabajar con chicos “especiales” y de si el club podrá hacerse cargo de las necesidades de Adrián. Los monitores que no están de acuerdo con tenerle alegan:
Que no se sienten preparados para atenderle.
Que no se le hace ningún bien a Adrián, ni a sus compañeros, porque no se podrán atender a sus necesidades específicas, y además será un estorbo para trabajar con el resto de niños y niñas.
Que no se puede facilitar a Adrián una buena formación deportiva, porque es muy distinto de los otros niños.
Además, creen que habrá malestar entre los padres de los otros niños, porque han inscrito a sus hijos para aprendan buenas habilidades deportivas y no para estar en un “esplai”.
Quienes defienden trabajar con Adrián dicen:
Que se le ve feliz haciendo deporte; se siente bien y no se le puede privar de ello.
Que puede aprender buenos hábitos a través de la educación física, y que le servirán para, poco a poco, ir realizando otros aprendizajes. A la larga la formación deportiva le será muy útil.
Con este plus de educación física extraescolar, aumentarán sus oportunidades para mejorar habilidades psicomotoras y psicosociales.
No hay razón evidente de que su presencia sea un obstáculo los demás niños y niñas.
Los monitores que están “a favor” piensan, en el fondo, que sus compañeros lo que desean es evitarse problemas y no tener mayores responsabilidades de las habituales.
El psicólogo del club ha estado presente en una de las sesiones y, charlando con los compañeros de Adrián, ha comprobado que:
Los compañeros de Adrián le ignoran, sin rechazarlo del todo. No le hacen mucho caso. Aunque, por su aspecto físico lo “ven raro”, les provoca extrañeza, les asusta un poco...
Lo ven como un niño “distinto”; les llama la atención porque “hace las cosas muy bien, corre mucho, es muy fuerte y rápido”, pero procuran no acercarse demasiado a él porque “no sabe jugar”.
Le temen un poco, porque “pega”.
