Aufgabe HT 3 - Klausurteil A - Aufgabe 2 · Abitur NRW Spanisch LK · Haupttermin · fortgeführt 2022

Thema: Analyse literarischer Texte (Figuren, Erzählweise, Sprache) · Aus der Prüfung LK · Haupttermin · fortgeführt (2022)

Aufgabenstellung

Hinweise:

En este fragmento de novela, el narrador se ha desplazado a un pueblo de Extremadura para averiguar datos sobre su tío abuelo, fallecido durante la Guerra Civil. Entrevista a El Pelaor, un testigo de aquellos años, de unos 90 años de edad, que en su juventud fue vecino de su tío abuelo.

Se graba la entrevista con cámara y micrófono en la casa de El Pelaor, donde también se encuentra Carmen, su hija mayor.

Javier Cercas

El monarca de las sombras

[...]

Buscando mis ojos cuenta El Pelaor:

—Aquí, al principio de la guerra, mataron a unos pocos. A un maestro de escuela que se

llamaba don Miguel.

5 —¿Su maestro? —pregunto—. [...]

—No —aclara El Pelaor—. Otro. Un buen hombre. También mataron a una chica. Sara,

se llamaba. Sara García. Tenía a su novio en la zona roja. Dicen que por eso la mataron. —

El Pelaor vuelve a callar; su vista vuelve a clavarse en el suelo. [...] Por fin añade El Pelaor—:

Aquella noche mataron a unos cuantos.

10 A continuación, sin que ni yo ni nadie se lo haya pedido, El Pelaor cuenta el hecho que

cambió para siempre su vida. Lo hace con la mirada extraviada, con palabras escasas que

más que palabras parecen objetos, y con una frialdad que hiela la sangre. Su madre había

muerto años atrás, cuenta, y su padre, su hermana y él cenaban como cada noche en el

comedor de su casa. «Ahí mismo», aclara, señalando vagamente a su derecha. No recordaba

15 qué estaban cenando. No recordaba de qué estaban hablando, si es que estaban hablando de

algo. Lo único que recordaba es que en determinado momento llamaron a la puerta y que su

padre le pidió que fuera a abrir. La guerra acababa de estallar, pero no recordaba haber

percibido inquietud en la voz de su padre; tampoco se recordaba a sí mismo inquieto.

Obedeció, se levantó de la mesa, abrió la puerta. En el umbral, mal perfilados contra el

20 aliento caluroso de la noche de agosto recién caída, había unos hombres. No recordaba cuántos

eran ni cómo eran. No conocía a ninguno. Los hombres le preguntaron si su padre estaba en

casa, él dijo que sí y varios de ellos entraron y se lo llevaron. Eso fue todo. No recordaba si

su padre salió voluntariamente de su casa o si opuso resistencia y los desconocidos tuvieron

que llevárselo a la fuerza. No recordaba si su padre pudo vestirse para salir o si salió a la

25 calle con la ropa que llevaba puesta. No recordaba si su padre estaba asustado o no. No

recordaba si le dijo algo antes de salir, o si le dirigió una última mirada. Sólo recordaba lo

que acabo de contar: lo demás se había borrado de su memoria, o nunca lo registró. Tenía

dieciocho años [...] y no volvió a ver con vida a su padre.

Cuando El Pelaor termina de hablar se produce un silencio pétreo, sobrecogido, que sólo

30 Carmen se atreve a romper.

—Es la primera vez que oigo a mi padre hablar de esto —dice con una voz sin perplejidad,

sin siquiera pena: una voz vacante—. Yo lo sabía por mi madre, pero nunca se lo había oído

contar a él.

Ahora tardo en reaccionar, supongo que porque no sé cómo reaccionar y quizá porque

35 estoy diciéndome lo que vuelvo a decirme al ver las imágenes: que no es sólo la primera

vez que El Pelaor le cuenta esa historia a su hija, sino, probablemente, la primera vez que la

cuenta a secas, al menos tal y como acaba de contarla.

—¿Sabe usted por qué lo mataron? —acierto a preguntarle.

El Pelaor también tarda en responder. Da la impresión de estar desconcertado, aunque es

40 difícil adivinar por qué: quizá porque no acaba de entender cómo ha sido capaz de contar lo

que acaba de contar; quizá porque siente con extrañeza que no lo ha contado él, sino otra

persona.

—No —contesta por fin, y durante un segundo sus ojos brillan y parece a punto de romper

a llorar. Pero es sólo un segundo; cuando vuelve a hablar lo hace con su triste sequedad

45 habitual—. Entonces se mataba por cualquier cosa —prosigue—. Por rencillas. Por envidias.

Porque uno tenía cuatro palabras con otro. Por cualquier cosa. Así fue la guerra. La gente

dice ahora que era la política, pero no era la política. No sólo. Alguien decía que había que

ir a por uno y se iba a por él. Y se acabó. Eso es como yo te lo cuento: ni más más ni más

menos. Por eso tanta gente se marchó del pueblo al empezar la guerra.

50 A partir de este momento y durante varios minutos El Pelaor da la impresión de hablar de

forma casi espontánea, libre de restricciones o de grandes restricciones, al final incluso con

cierta calidez. Cuenta que un día, poco después de que mataran a su padre, su hermana y él

averiguaron dónde estaba su cadáver, lo recogieron y lo enterraron a escondidas, sin funeral

ni ceremonia ni ayuda de nadie. Cuenta que más tarde le llamaron a filas y tuvo que hacer

55 la guerra con el ejército de los que habían matado a su padre.

[...]

El Pelaor baja otra vez la vista y se sumerge en su tristeza usual. El silencio que se

produce a continuación vuelve a ser sólido [...]. Esta vez no es Carmen sino El Pelaor

quien lo rompe, mirando a la cámara con sus ojos secos e inexpresivos y murmurando como

60 si para él la entrevista hubiera terminado hace rato:

—Bueno, bueno.

Tras otro silencio, éste mucho más breve, constato:

—No le gusta a usted hablar de la guerra.

—No —dice El Pelaor—. Nada. —Y añade—: Anda y que la jodan.

65 —¿No le gusta o tiene miedo? —pregunto, medio en serio y medio en broma.

El Pelaor amaga una sonrisa.

—No me gusta y soy prudente —contesta.

—¡Pero si ya no pasa nada, padre! —exclama Carmen, recuperando su alegría

cantarina—. ¡Eso era antes!

70 —¿Ni con su mujer hablaba usted de eso? —insisto.

—Ni con mi mujer —dice El Pelaor, sin abandonar su conato de sonrisa.

—Es verdad, Javi —dice Carmen—. Mi padre nunca habla de la guerra. [...] [N]unca

nos contó nada. Nunca. Nunca. Nunca. —Y repite de nuevo—: Es la primera vez en mi vida

que le oigo hablar de estas cosas.

75 [...]

Anotaciones:

· tío (m) abuelo · Großonkel, d. h. Bruder der Großmutter oder des Großvaters

l. 7 · zona (f) roja · zona del bando republicano

l. 11 · extraviado,-a · aquí: vacío,-a, perdido,-a

l. 19 · mal perfilado,-a · aquí: difícil de ver, difícil de percibir

l. 20 · aliento (m) · aquí: aire

l. 29 · pétreo,-a · steinern, aus Stein

l. 32 · con una voz (f) vacante · mit ausdruckloser Stimme

l. 37 · a secas · hier: unverhohlen, in aller Offenheit

l. 38 · acertar (-ie-) a hacer algo · hier: beiläufig, wie zufällig etwas tun

ll. 43/44 · romper a llorar · empezar a llorar

l. 45 · por rencillas · por tener un conflicto con alguien

l. 46 · tener cuatro palabras con alguien (loc.) · mit jdm. im Streit liegen

l. 48 · ir a por alguien · hier: jdn. holen gehen

l. 52 · después de que mataran · aquí: después de que habían matado

l. 53 · a escondidas · clandestinamente

l. 54 · llamar a filas a alguien · jdn. zum Kriegsdienst einberufen

l. 60 · hace rato · algún tiempo antes, hace poco tiempo

l. 64 · anda y que la jodan (vulg.) · hier: Scheißkrieg

l. 66 · amagar una sonrisa · aquí: intentar sonreír

ll. 68/69 · alegría (f) cantarina · natürliche Fröhlichkeit

l. 71 · conato (m) de sonrisa · hier: Versuch eines Lächelns

2. Analiza de qué manera se caracteriza al personaje de El Pelaor. (15 Punkte)

Aufgabenstellung: Aufgabe HT 3 - Klausurteil A - Aufgabe 2 · Abitur NRW Spanisch LK · Haupttermin · fortgeführt 2022

Lösung

Nach den offiziellen Korrekturhinweisen

2. Analiza de qué manera se caracteriza al personaje de El Pelaor.

Lösung: El Pelaor se presenta como un anciano introvertido, taciturno y marcado profundamente por el trauma infantil de la Guerra Civil: 1. Caracterización del personaje: Se muestra como un hombre cerrado en sí mismo, reticente a hablar, con mirada ausente («mirada extraviada», l. 11; vista clavada en el suelo, ll. 8, 57) y una comunicación entrecortada. 2. Huella de las experiencias traumáticas: El secuestro y asesinato de su padre a sus 18 años constituye un trauma imborrable. Durante décadas guardó silencio absoluto (ni su hija ni su mujer lo habían oído contarlo). Sus recuerdos aparecen fragmentados y suprimidos («no recordaba...»), con una persistente tristeza, sensación de miedo o prudencia («soy prudente», l. 67) y un profundo rechazo a la guerra («anda y que la jodan», l. 64). 3. Medios narrativos: - Narrador en primera persona que observa detalladamente sus gestos, miradas y silencios pétreos (ll. 8, 10–12, 39–42, 43–45, 57). - Estilo directo para dar voz a El Pelaor y a su hija Carmen, enfatizando la sorpresa de esta ante el silencio de toda una vida (ll. 31–33, 72–74). 4. Recursos lingüísticos y estilísticos: - Metáforas sobre la contención y la frialdad («palabras que más que palabras parecen objetos», «frialdad que hiela la sangre», ll. 11–12). - Campos semánticos y metáforas del silencio («silencio pétreo», ll. 29–30; «silencio... sólido», ll. 57–58) y la mirada. - Frases cortas y secas al hablar de los asesinatos (ll. 6–7, 45–49). - Repetición anafórica de «no recordaba» (ll. 14–28) para plasmar el distanciamiento psicológico y el bloqueo de la memoria traumática.

Die ausführliche Erklärung Schritt für Schritt (mit KI) gibt es mit Premium. Premium

Löse sie direkt hier: automatische Korrektur, Hinweise und Lösung Schritt für Schritt.

‹ Aufgabe HT 1 - Klausurteil A - Aufgabe 2 · LK · Haupttermin · fortgeführt 2022 · Aufgabe HT 1 - 2 · GK · Haupttermin · fortgeführt 2021 ›

Mehr Aufgaben zu Analyse literarischer Texte (Figuren, Erzählweise, Sprache)