Abitur Hessen Spanisch 2021 · GK

Abiturprüfung Spanisch in Hessen 2021, GK: 10 Aufgaben mit Lösungen. Themen: Sprachmittlung Deutsch → Spanisch (correo electrónico). Kostenlos.

Themen der Prüfung: Sprachmittlung Deutsch → Spanisch (correo electrónico) · Textverständnis: resumir, presentar, describir · Lateinamerika: Conquista, Kolumbien und soziale Ungleichheit · Familie, Geschlechterrollen und emancipación · Comentario: Stellungnahme zu Zitat oder These · Kreatives und adressatenbezogenes Schreiben (carta, monólogo interior)

Prüfungsteil 1 - Vorschlag A · Sprachmittlung Deutsch → Spanisch (correo electrónico)

Material

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia (2019)

Human Rights Watch denuncia que son reclutados como raspachines 1 de coca en la región

fronteriza del Catatumbo

“Estamos aquí porque en Venezuela hay mucha escasez de comida. Yo tengo 14 años y raspo coca.

Hay niños de ocho años que también raspan coca”. El testimonio de un adolescente venezolano es

5 parte de la cruda realidad que revela el informe La guerra en el Catatumbo, de Human Rights Watch

(HRW), que documenta violaciones de derechos humanos en esa región fronteriza y revela cómo los

migrantes venezolanos son carne de cañón 2 de los grupos armados ilegales que los reclutan como

‘raspachines’ 1, como se conoce a los recolectores de hoja de coca en Colombia.

“Muchos venezolanos desesperados, y a menudo indocumentados, que cruzan la frontera a Colombia

10 en busca de alimentos, medicinas y trabajo están expuestos a los abusos que ocurren en el contexto del

conflicto armado que persiste en Colombia”, indica el documento, que recogió información en abril de

2019 con cerca de 80 fuentes en Cúcuta, la principal ciudad sobre la línea limítrofe, y otros municipios

del Catatumbo.

Como refleja una de las entrevistas que acompaña el informe, los migrantes se someten a labores con

15 cultivos ilegales a cambio de alimentarse. “Vienen a buscar trabajos acá aunque sea por la comida.

Estos grupos al margen de la ley los están reclutando con mentiras. Les dicen que les van a dar comida

y sueldo”, cuenta una mujer en vídeo. Pero no solo son utilizados en cultivos de coca. “También son

víctimas de desplazamiento forzado, homicidio y reclutamiento infantil cometidos por grupos

armados. Algunos venezolanos han desaparecido y algunas mujeres y niñas han sido víctimas de

20 violencia sexual”, agrega el documento de HRW. La situación, sin embargo, puede ser aún peor

porque los venezolanos evitan denunciar ante las autoridades colombianas por temor a ser deportados.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía de Colombia, citadas por HRW, se investigan 47 homicidios de

ciudadanos venezolanos cometidos en el Catatumbo desde 2017.

No es claro cuántos venezolanos habitan en El Catatumbo, una subregión del departamento de Norte

25 de Santander, en el nororiente de Colombia. Pero según la Oficina de Naciones Unidas para la

Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), pueden ser al menos 25.000. La ONG le recomienda

al gobierno de Iván Duque que evalúe de forma “exhaustiva” la cantidad de venezolanos en esa zona y

“asegurar que tengan estatus legal” para que puedan trabajar legalmente y no teman denunciar abusos.

Con 1,4 millones de venezolanos en su territorio, Colombia es por mucho el principal destino del

30 éxodo 3 que huye de la crisis política, social y económica del país vecino.

En el Catatumbo convergen 4 todos los problemas del conflicto colombiano: aumento de cultivos

ilícitos, presencia de grupos armados e inestabilidad en la frontera, adobado 5 con una pobreza

histórica. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci) señala

que Norte de Santander es, con 33.598 hectáreas que representan el 20 % del total nacional, el segundo

35 departamento con mayor extensión de narcocultivos –después de Nariño– y ha sufrido un incremento

sostenido 6 en los últimos años. Solo en 2018 la extensión de los cultivos creció un 19% en Norte de

Santander. Allí hacen presencia grupos armados que se disputan el territorio como el Ejército de

Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), así como disidencias 7 de las

extintas FARC, hoy desarmadas y convertidas en partido político en virtud del acuerdo de paz que

40 sellaron 8 con el Gobierno a finales de 2016.

La situación de violencia es crítica para colombianos y venezolanos. Desde 2017 se han desplazado

más de 40.000 personas, la mayoría durante el 2018, la mayoría por los enfrentamientos entre el ELN

y el EPL. Sin embargo, afirma Human Rights Watch, este año la razón del éxodo son los combates

que libran 9 estos grupos y la fuerza pública colombiana 10. Y algunas familias huyen también debido al

45 temor del reclutamiento infantil. “Los miembros de los grupos armados les ofrecen a los niños y niñas,

incluso de apenas 12 años, que se unan a sus filas. Con frecuencia, les ofrecen un pago. A veces,

amenazan con matarlos a ellos o a sus familias si se niegan, según familiares de las víctimas, la

Defensoría del Pueblo 11 y funcionarios de organizaciones humanitarias que trabajaban en la zona”,

asegura el documento. […]

50 El documento será entregado este jueves al presidente Iván Duque por parte del director de Human

Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, y contiene una serie de recomendaciones para

atender la crítica situación de derechos humanos que vive esta región.

(758 Wörter)

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia, in: El País, 08.08.2019, URL: https://elpais.com/internacional/2019/08/08/colombia/1565239072_387149.html (abgerufen am 16.12.2019).

Vocabulario

1 el raspachín – una persona que cosecha hojas de coca

2 la carne de cañón – das Kanonenfutter

3 el éxodo – aquí: la huida

4 convergir – zusammenlaufen

5 adobado – aquí: junto

6 el incremento sostenido – aquí: el crecimiento constante

7 la disidencia – die Abspaltung

8 sellar – aquí: firmar

9 librar un combate – aquí: sich einen Kampf liefern

10 la fuerza pública colombiana – el Ejército Nacional de Colombia

11 la Defensoría del Pueblo – eine politische Instanz Kolumbiens zur Wahrung der Menschenrechte

Prüfungsteil 1 (Sprachmittlung) – Vorschlag A

Buscar trabajo en Alemania

Aufgabe

La hermana de su compañero español de intercambio acaba de terminar sus estudios de ingeniería y piensa buscar trabajo en Alemania. Quiere saber qué posibilidades tiene, qué experiencias positivas podría esperar y con qué dificultades tiene que contar. Usted ha encontrado este artículo en Internet.

Escriba un correo electrónico presentándole las experiencias de Manuel Camacho. (Material) [100 BE]

Material: Joelle Delvecchio: Ein spanischer Ingenieur in Deutschland berichtet (2016)

Seit mehr als zwei Jahren ist der spanische Ingenieur Manuel Camacho in Deutschland. Das Arbeitsleben gefällt ihm, auch wenn die Deutschen anders ticken als seine Landsleute. Warum er kam und – obwohl es ihm gefällt – seine Zukunft nicht in Deutschland sieht. Wir haben mit ihm gesprochen. [...]

Warum gerade Deutschland

Deutschland hat Arbeit, Deutschland braucht Ingenieure. Das sei in den spanischen Medien rauf und runter gelaufen, erzählt der 24-Jährige. Diese Nachrichten haben ihn [...] bestärkt, zu seiner Freundin nach Hamburg zu ziehen. Er war optimistisch, hier einen Job zu finden – während die spanische Wirtschaft keine Sicherheiten bot. „Die Arbeitslosenquote liegt in Spanien bei 26 Prozent. Unternehmen stellen dich ein, feuern dich, stellen dich eine Woche später wieder ein. Selbst, wenn du Arbeit hast, hast du keine Sicherheit“, sagt Camacho. [...]

Babys wickeln statt entwickeln

Eine Anstellung als Ingenieur in Deutschland zu finden, war dann aber doch nicht so leicht, wie es die spanischen Nachrichten vermittelt hatten: Rund 50 Bewerbungen habe Camacho an diverse Firmen geschickt. Mit dem Bachelor als Maschinenbauer, dem Master als „industrial engineer“ und zwei Sprachen, Englisch und Spanisch, fühlte er sich qualifiziert, doch sagt er: „Die meisten Firmen luden mich nicht einmal zum Bewerbungsgespräch ein.“

Drei Monate lang betreute er Kinder, um sich über Wasser zu halten, war anschließend in der Gastronomie tätig. Was ihm fehlte, um Arbeit als Ingenieur zu finden, vermutet er rückblickend, war praktische Erfahrung im Ingenieursalltag. „Alle deutschen Maschinenbau-Absolventen haben während des Studiums Praktika machen müssen. In Spanien war das nicht obligatorisch. Die fehlende praktische Erfahrung war mein Handicap.“

Deutsche Arbeitszeiten attraktiv?

Schließlich vermittelten die Eltern der Kinder, um die er sich zuvor gekümmert hatte, einen Kontakt zu einem Hamburger Unternehmen: Der 24-Jährige konnte sich ein halbes Jahr lang als Praktikant unter Beweis stellen. „Das war eine ziemlich anstrengende Zeit. Ich musste nebenbei weiter in der Gastronomie arbeiten, um mich zu finanzieren.“ Doch das Praktikum hat sich ausgezahlt: Nach sechs Monaten wurde er als Ingenieur angestellt. Und entgegen der fehlenden Freizeit, die er als Praktikant hatte, freut er sich heute über das große Pensum eben dieser:

„Ich liebe den Timetable in der deutschen Arbeitswelt. Um 17 Uhr habe ich Feierabend. Da bleibt viel Freizeit für Ausgehen, Freunde treffen oder Sport. Überstunden sind hier, anders als in Spanien, nicht selbstverständlich. Und wenn ich bisher einen Urlaubstag nehmen wollte, dann hat mein Chef nicht ein Mal ‚Nein‘ gesagt. In Spanien gibt es eine solche Flexibilität nicht.“

Und was er noch an Deutschland mag? Da denkt Camacho nicht lange nach und lächelt: „Mein Gehalt“, sagt er, „im Vergleich zu den Gehältern meiner Freunde in Spanien, die die gleiche Arbeit leisten wie ich und netto um die 1300 Euro verdienen, ist mein Lohn relativ hoch.“

Deutsche trennen zwischen Arbeit und Privatem

Mehrmals im Gespräch hebt der junge Spanier hervor, dass er mit seinem Gehalt entsprechend hohe Steuern zahle. Auch die seien viel höher als in Spanien. Und sein Geld gebe er auch gerne aus: Der Wirtschaft tue er gut, das möchte er offenbar ausdrücklich klarstellen – er hat rassistische Anfeindungen nicht vergessen, als Deutsche ihm unterstellten, er nehme anderen den Arbeitsplatz weg oder er profitiere vom deutschen Sozialsystem. Und er fügt hinzu, dass Spanier, die nach Deutschland kommen, oft hochqualifiziert seien. Somit: Die Leute, die Deutschland mit seinem Mangel an Fachkräften brauche.

Rassistische Erfahrungen habe er zum Glück nicht häufig gemacht. Er fühle sich wohl in Hamburg und habe auch viele deutsche Freunde. Dennoch verbringe er mehr Zeit mit seinen spanischen Freunden.

„Meine Erfahrung ist, dass Deutsche unter der Woche weniger unternehmen, als wir Spanier das generell tun.“ Hinzu komme auch die Beobachtung, dass seine Kollegen Arbeits- und Privatleben stark trennen. Das sei in Spanien in der Regel anders. Das beginnt bei der Mittagspause: Camacho nehme sich gerne die Zeit, um in Ruhe zu essen und vor allem: in Gesellschaft. Das seien dann meist ausländische Kollegen. „Meine deutschen Kollegen holen sich oft etwas zu essen und verzehren es während der Arbeit vor dem Computer. Sie machen dafür lieber früher Feierabend.“

Und das geht weiter mit Treffen unter den Teammitgliedern. „Es muss immer im Rahmen eines gewissen Events durch das Unternehmen sein. Das Team geht zusammen klettern oder ähnliches. Einfach mal nach der Arbeit privat ein Bier trinken zu gehen, scheint hier unüblich zu sein.“

Kein Heim-, aber Fernweh!

Dabei tut der gesellige Ingenieur das gern. Ihm gefällt deshalb insbesondere sein Viertel, St. Pauli, und die angrenzende Sternschanze so gut: „Hier gibt es so viele Restaurants mit einer Vielfalt an internationalem Essen. Und ich mag das Ambiente – das Leben auf der Straße. Man holt sich einfach ein Bier vom Kiosk und trinkt es draußen. Auch nachts ist hier viel los.“

Heimweh habe er nicht, sagt Camacho. Und dennoch: „Für immer werde ich trotzdem nicht bleiben. Ich mag das Wetter hier nicht. Schlechtes Wetter schlägt auf die Laune. Zwei, drei Jahre werde ich noch in Deutschland arbeiten und dann vielleicht mal England oder die USA ausprobieren.“

Joelle Delvecchio: Ein spanischer Ingenieur in Deutschland berichtet, in: employland.de, 29.03.2016.

Aufgabe Vorschlag B1 - Aufgabe 1 · Textverständnis: resumir, presentar, describir

Material

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia (2019)

Human Rights Watch denuncia que son reclutados como raspachines 1 de coca en la región

fronteriza del Catatumbo

“Estamos aquí porque en Venezuela hay mucha escasez de comida. Yo tengo 14 años y raspo coca.

Hay niños de ocho años que también raspan coca”. El testimonio de un adolescente venezolano es

5 parte de la cruda realidad que revela el informe La guerra en el Catatumbo, de Human Rights Watch

(HRW), que documenta violaciones de derechos humanos en esa región fronteriza y revela cómo los

migrantes venezolanos son carne de cañón 2 de los grupos armados ilegales que los reclutan como

‘raspachines’ 1, como se conoce a los recolectores de hoja de coca en Colombia.

“Muchos venezolanos desesperados, y a menudo indocumentados, que cruzan la frontera a Colombia

10 en busca de alimentos, medicinas y trabajo están expuestos a los abusos que ocurren en el contexto del

conflicto armado que persiste en Colombia”, indica el documento, que recogió información en abril de

2019 con cerca de 80 fuentes en Cúcuta, la principal ciudad sobre la línea limítrofe, y otros municipios

del Catatumbo.

Como refleja una de las entrevistas que acompaña el informe, los migrantes se someten a labores con

15 cultivos ilegales a cambio de alimentarse. “Vienen a buscar trabajos acá aunque sea por la comida.

Estos grupos al margen de la ley los están reclutando con mentiras. Les dicen que les van a dar comida

y sueldo”, cuenta una mujer en vídeo. Pero no solo son utilizados en cultivos de coca. “También son

víctimas de desplazamiento forzado, homicidio y reclutamiento infantil cometidos por grupos

armados. Algunos venezolanos han desaparecido y algunas mujeres y niñas han sido víctimas de

20 violencia sexual”, agrega el documento de HRW. La situación, sin embargo, puede ser aún peor

porque los venezolanos evitan denunciar ante las autoridades colombianas por temor a ser deportados.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía de Colombia, citadas por HRW, se investigan 47 homicidios de

ciudadanos venezolanos cometidos en el Catatumbo desde 2017.

No es claro cuántos venezolanos habitan en El Catatumbo, una subregión del departamento de Norte

25 de Santander, en el nororiente de Colombia. Pero según la Oficina de Naciones Unidas para la

Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), pueden ser al menos 25.000. La ONG le recomienda

al gobierno de Iván Duque que evalúe de forma “exhaustiva” la cantidad de venezolanos en esa zona y

“asegurar que tengan estatus legal” para que puedan trabajar legalmente y no teman denunciar abusos.

Con 1,4 millones de venezolanos en su territorio, Colombia es por mucho el principal destino del

30 éxodo 3 que huye de la crisis política, social y económica del país vecino.

En el Catatumbo convergen 4 todos los problemas del conflicto colombiano: aumento de cultivos

ilícitos, presencia de grupos armados e inestabilidad en la frontera, adobado 5 con una pobreza

histórica. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci) señala

que Norte de Santander es, con 33.598 hectáreas que representan el 20 % del total nacional, el segundo

35 departamento con mayor extensión de narcocultivos –después de Nariño– y ha sufrido un incremento

sostenido 6 en los últimos años. Solo en 2018 la extensión de los cultivos creció un 19% en Norte de

Santander. Allí hacen presencia grupos armados que se disputan el territorio como el Ejército de

Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), así como disidencias 7 de las

extintas FARC, hoy desarmadas y convertidas en partido político en virtud del acuerdo de paz que

40 sellaron 8 con el Gobierno a finales de 2016.

La situación de violencia es crítica para colombianos y venezolanos. Desde 2017 se han desplazado

más de 40.000 personas, la mayoría durante el 2018, la mayoría por los enfrentamientos entre el ELN

y el EPL. Sin embargo, afirma Human Rights Watch, este año la razón del éxodo son los combates

que libran 9 estos grupos y la fuerza pública colombiana 10. Y algunas familias huyen también debido al

45 temor del reclutamiento infantil. “Los miembros de los grupos armados les ofrecen a los niños y niñas,

incluso de apenas 12 años, que se unan a sus filas. Con frecuencia, les ofrecen un pago. A veces,

amenazan con matarlos a ellos o a sus familias si se niegan, según familiares de las víctimas, la

Defensoría del Pueblo 11 y funcionarios de organizaciones humanitarias que trabajaban en la zona”,

asegura el documento. […]

50 El documento será entregado este jueves al presidente Iván Duque por parte del director de Human

Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, y contiene una serie de recomendaciones para

atender la crítica situación de derechos humanos que vive esta región.

(758 Wörter)

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia, in: El País, 08.08.2019, URL: https://elpais.com/internacional/2019/08/08/colombia/1565239072_387149.html (abgerufen am 16.12.2019).

Vocabulario

1 el raspachín – una persona que cosecha hojas de coca

2 la carne de cañón – das Kanonenfutter

3 el éxodo – aquí: la huida

4 convergir – zusammenlaufen

5 adobado – aquí: junto

6 el incremento sostenido – aquí: el crecimiento constante

7 la disidencia – die Abspaltung

8 sellar – aquí: firmar

9 librar un combate – aquí: sich einen Kampf liefern

10 la fuerza pública colombiana – el Ejército Nacional de Colombia

11 la Defensoría del Pueblo – eine politische Instanz Kolumbiens zur Wahrung der Menschenrechte

Aufgaben

1

Presente la situación de los venezolanos descrita en el texto. (Material)

(30 BE)

Aufgabe Vorschlag B1 - Aufgabe 2 · Lateinamerika: Conquista, Kolumbien und soziale Ungleichheit

Material

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia (2019)

Human Rights Watch denuncia que son reclutados como raspachines 1 de coca en la región

fronteriza del Catatumbo

“Estamos aquí porque en Venezuela hay mucha escasez de comida. Yo tengo 14 años y raspo coca.

Hay niños de ocho años que también raspan coca”. El testimonio de un adolescente venezolano es

5 parte de la cruda realidad que revela el informe La guerra en el Catatumbo, de Human Rights Watch

(HRW), que documenta violaciones de derechos humanos en esa región fronteriza y revela cómo los

migrantes venezolanos son carne de cañón 2 de los grupos armados ilegales que los reclutan como

‘raspachines’ 1, como se conoce a los recolectores de hoja de coca en Colombia.

“Muchos venezolanos desesperados, y a menudo indocumentados, que cruzan la frontera a Colombia

10 en busca de alimentos, medicinas y trabajo están expuestos a los abusos que ocurren en el contexto del

conflicto armado que persiste en Colombia”, indica el documento, que recogió información en abril de

2019 con cerca de 80 fuentes en Cúcuta, la principal ciudad sobre la línea limítrofe, y otros municipios

del Catatumbo.

Como refleja una de las entrevistas que acompaña el informe, los migrantes se someten a labores con

15 cultivos ilegales a cambio de alimentarse. “Vienen a buscar trabajos acá aunque sea por la comida.

Estos grupos al margen de la ley los están reclutando con mentiras. Les dicen que les van a dar comida

y sueldo”, cuenta una mujer en vídeo. Pero no solo son utilizados en cultivos de coca. “También son

víctimas de desplazamiento forzado, homicidio y reclutamiento infantil cometidos por grupos

armados. Algunos venezolanos han desaparecido y algunas mujeres y niñas han sido víctimas de

20 violencia sexual”, agrega el documento de HRW. La situación, sin embargo, puede ser aún peor

porque los venezolanos evitan denunciar ante las autoridades colombianas por temor a ser deportados.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía de Colombia, citadas por HRW, se investigan 47 homicidios de

ciudadanos venezolanos cometidos en el Catatumbo desde 2017.

No es claro cuántos venezolanos habitan en El Catatumbo, una subregión del departamento de Norte

25 de Santander, en el nororiente de Colombia. Pero según la Oficina de Naciones Unidas para la

Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), pueden ser al menos 25.000. La ONG le recomienda

al gobierno de Iván Duque que evalúe de forma “exhaustiva” la cantidad de venezolanos en esa zona y

“asegurar que tengan estatus legal” para que puedan trabajar legalmente y no teman denunciar abusos.

Con 1,4 millones de venezolanos en su territorio, Colombia es por mucho el principal destino del

30 éxodo 3 que huye de la crisis política, social y económica del país vecino.

En el Catatumbo convergen 4 todos los problemas del conflicto colombiano: aumento de cultivos

ilícitos, presencia de grupos armados e inestabilidad en la frontera, adobado 5 con una pobreza

histórica. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci) señala

que Norte de Santander es, con 33.598 hectáreas que representan el 20 % del total nacional, el segundo

35 departamento con mayor extensión de narcocultivos –después de Nariño– y ha sufrido un incremento

sostenido 6 en los últimos años. Solo en 2018 la extensión de los cultivos creció un 19% en Norte de

Santander. Allí hacen presencia grupos armados que se disputan el territorio como el Ejército de

Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), así como disidencias 7 de las

extintas FARC, hoy desarmadas y convertidas en partido político en virtud del acuerdo de paz que

40 sellaron 8 con el Gobierno a finales de 2016.

La situación de violencia es crítica para colombianos y venezolanos. Desde 2017 se han desplazado

más de 40.000 personas, la mayoría durante el 2018, la mayoría por los enfrentamientos entre el ELN

y el EPL. Sin embargo, afirma Human Rights Watch, este año la razón del éxodo son los combates

que libran 9 estos grupos y la fuerza pública colombiana 10. Y algunas familias huyen también debido al

45 temor del reclutamiento infantil. “Los miembros de los grupos armados les ofrecen a los niños y niñas,

incluso de apenas 12 años, que se unan a sus filas. Con frecuencia, les ofrecen un pago. A veces,

amenazan con matarlos a ellos o a sus familias si se niegan, según familiares de las víctimas, la

Defensoría del Pueblo 11 y funcionarios de organizaciones humanitarias que trabajaban en la zona”,

asegura el documento. […]

50 El documento será entregado este jueves al presidente Iván Duque por parte del director de Human

Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, y contiene una serie de recomendaciones para

atender la crítica situación de derechos humanos que vive esta región.

(758 Wörter)

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia, in: El País, 08.08.2019, URL: https://elpais.com/internacional/2019/08/08/colombia/1565239072_387149.html (abgerufen am 16.12.2019).

Vocabulario

1 el raspachín – una persona que cosecha hojas de coca

2 la carne de cañón – das Kanonenfutter

3 el éxodo – aquí: la huida

4 convergir – zusammenlaufen

5 adobado – aquí: junto

6 el incremento sostenido – aquí: el crecimiento constante

7 la disidencia – die Abspaltung

8 sellar – aquí: firmar

9 librar un combate – aquí: sich einen Kampf liefern

10 la fuerza pública colombiana – el Ejército Nacional de Colombia

11 la Defensoría del Pueblo – eine politische Instanz Kolumbiens zur Wahrung der Menschenrechte

Aufgaben

2

Partiendo del texto (Material) exponga los actuales problemas políticos y sociales que tiene que resolver el gobierno colombiano.

(40 BE)

Aufgabe Vorschlag B1 - Aufgabe 3 · Kreatives und adressatenbezogenes Schreiben (carta, monólogo interior)

Material

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia (2019)

Human Rights Watch denuncia que son reclutados como raspachines 1 de coca en la región

fronteriza del Catatumbo

“Estamos aquí porque en Venezuela hay mucha escasez de comida. Yo tengo 14 años y raspo coca.

Hay niños de ocho años que también raspan coca”. El testimonio de un adolescente venezolano es

5 parte de la cruda realidad que revela el informe La guerra en el Catatumbo, de Human Rights Watch

(HRW), que documenta violaciones de derechos humanos en esa región fronteriza y revela cómo los

migrantes venezolanos son carne de cañón 2 de los grupos armados ilegales que los reclutan como

‘raspachines’ 1, como se conoce a los recolectores de hoja de coca en Colombia.

“Muchos venezolanos desesperados, y a menudo indocumentados, que cruzan la frontera a Colombia

10 en busca de alimentos, medicinas y trabajo están expuestos a los abusos que ocurren en el contexto del

conflicto armado que persiste en Colombia”, indica el documento, que recogió información en abril de

2019 con cerca de 80 fuentes en Cúcuta, la principal ciudad sobre la línea limítrofe, y otros municipios

del Catatumbo.

Como refleja una de las entrevistas que acompaña el informe, los migrantes se someten a labores con

15 cultivos ilegales a cambio de alimentarse. “Vienen a buscar trabajos acá aunque sea por la comida.

Estos grupos al margen de la ley los están reclutando con mentiras. Les dicen que les van a dar comida

y sueldo”, cuenta una mujer en vídeo. Pero no solo son utilizados en cultivos de coca. “También son

víctimas de desplazamiento forzado, homicidio y reclutamiento infantil cometidos por grupos

armados. Algunos venezolanos han desaparecido y algunas mujeres y niñas han sido víctimas de

20 violencia sexual”, agrega el documento de HRW. La situación, sin embargo, puede ser aún peor

porque los venezolanos evitan denunciar ante las autoridades colombianas por temor a ser deportados.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía de Colombia, citadas por HRW, se investigan 47 homicidios de

ciudadanos venezolanos cometidos en el Catatumbo desde 2017.

No es claro cuántos venezolanos habitan en El Catatumbo, una subregión del departamento de Norte

25 de Santander, en el nororiente de Colombia. Pero según la Oficina de Naciones Unidas para la

Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), pueden ser al menos 25.000. La ONG le recomienda

al gobierno de Iván Duque que evalúe de forma “exhaustiva” la cantidad de venezolanos en esa zona y

“asegurar que tengan estatus legal” para que puedan trabajar legalmente y no teman denunciar abusos.

Con 1,4 millones de venezolanos en su territorio, Colombia es por mucho el principal destino del

30 éxodo 3 que huye de la crisis política, social y económica del país vecino.

En el Catatumbo convergen 4 todos los problemas del conflicto colombiano: aumento de cultivos

ilícitos, presencia de grupos armados e inestabilidad en la frontera, adobado 5 con una pobreza

histórica. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci) señala

que Norte de Santander es, con 33.598 hectáreas que representan el 20 % del total nacional, el segundo

35 departamento con mayor extensión de narcocultivos –después de Nariño– y ha sufrido un incremento

sostenido 6 en los últimos años. Solo en 2018 la extensión de los cultivos creció un 19% en Norte de

Santander. Allí hacen presencia grupos armados que se disputan el territorio como el Ejército de

Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), así como disidencias 7 de las

extintas FARC, hoy desarmadas y convertidas en partido político en virtud del acuerdo de paz que

40 sellaron 8 con el Gobierno a finales de 2016.

La situación de violencia es crítica para colombianos y venezolanos. Desde 2017 se han desplazado

más de 40.000 personas, la mayoría durante el 2018, la mayoría por los enfrentamientos entre el ELN

y el EPL. Sin embargo, afirma Human Rights Watch, este año la razón del éxodo son los combates

que libran 9 estos grupos y la fuerza pública colombiana 10. Y algunas familias huyen también debido al

45 temor del reclutamiento infantil. “Los miembros de los grupos armados les ofrecen a los niños y niñas,

incluso de apenas 12 años, que se unan a sus filas. Con frecuencia, les ofrecen un pago. A veces,

amenazan con matarlos a ellos o a sus familias si se niegan, según familiares de las víctimas, la

Defensoría del Pueblo 11 y funcionarios de organizaciones humanitarias que trabajaban en la zona”,

asegura el documento. […]

50 El documento será entregado este jueves al presidente Iván Duque por parte del director de Human

Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, y contiene una serie de recomendaciones para

atender la crítica situación de derechos humanos que vive esta región.

(758 Wörter)

Catalina Oquendo: Los venezolanos se convierten en las nuevas víctimas de la guerra en Colombia, in: El País, 08.08.2019, URL: https://elpais.com/internacional/2019/08/08/colombia/1565239072_387149.html (abgerufen am 16.12.2019).

Vocabulario

1 el raspachín – una persona que cosecha hojas de coca

2 la carne de cañón – das Kanonenfutter

3 el éxodo – aquí: la huida

4 convergir – zusammenlaufen

5 adobado – aquí: junto

6 el incremento sostenido – aquí: el crecimiento constante

7 la disidencia – die Abspaltung

8 sellar – aquí: firmar

9 librar un combate – aquí: sich einen Kampf liefern

10 la fuerza pública colombiana – el Ejército Nacional de Colombia

11 la Defensoría del Pueblo – eine politische Instanz Kolumbiens zur Wahrung der Menschenrechte

Aufgaben

3

En Colombia el gobierno organiza cada año la Semana Nacional de la Juventud que tiene como objetivo apoyar actividades acerca de las necesidades de la juventud.

Redacte una carta a los organizadores proponiendo diferentes medidas posibles para mejorar la situación difícil de los niños y jóvenes venezolanos inmigrados.

(30 BE)

Aufgabe Vorschlag B2 - Aufgabe 1 · Textverständnis: resumir, presentar, describir

Material

Josefina Aldecoa: Espejismos (cuento, 1995)

Después de una intensa vida laboral Marcela y su marido Víctor deciden abandonar la estresante vida de Madrid y se retiran a su casa de verano en una isla. Allí reciben la visita inesperada de su hija Blanca y su marido Luis. Marcela habla con su hija mientras Luis pasa el día con Víctor pescando.

«Tres hijos son muchos hijos», pensó Marcela. «Aunque [mi hija] no trabaje, aunque tenga alguna

ayuda, aunque esté arropada 1 por la familia de Luis…» […]

–Qué bien has organizado tu vida, Blanca. Como tú la soñabas. Ya desde pequeña nos decías: Yo

quiero tener un marido guapo y muchos hijos y una casa grande. Nos reíamos contigo, pero luego

5 resulta que el proyecto iba en serio…

Blanca la miró de un modo extraño, ¿interrogante? Luego dijo en un tono desenfadado.

–Somos tan distintas tú y yo… Yo creo que elegí una vida ordenada y burguesa porque vosotros erais

tan… bohemios 2.

La palabra surgió como sin querer y a Marcela le sonó anticuada y fuera de lugar.

10 –¿Bohemios? –preguntó–. Bohemios, no. Siempre hemos trabajado ordenadamente, hemos vivido

tranquilos. No sé qué quieres decir con «bohemios»…

–Quiero decir que vosotros nunca buscasteis triunfos materiales. Sólo vuestras profesiones, los viajes,

las islas. Pero nada de vida social obligada, fiestas organizadas, todo eso. Tan de acuerdo siempre los

dos, tan aficionados a las mismas cosas, con las mismas ideas… Yo quería una vida brillante y

15 cómoda…

–Pues ya la tienes –contestó la madre, un poco apresurada, un poco tajante 3.

–Sí. Ya la tengo –contestó Blanca. Y guardó silencio.

Ahora, al contemplarla, vulnerable en su relajada somnolencia, Marcela sintió un arrebato de ternura 4

olvidada.

20 «Todavía es mi niña… Siempre será mi niña», se dijo.

Durante años parecía haberse alejado de ellos. Sin gran convicción había terminado su carrera de

Derecho, una carrera absurda para Blanca en opinión de Marcela, aunque nunca lo había comentado

con el padre y mucho menos con la propia Blanca. ¿Dónde, cuándo, con quién había hablado de

Derecho como una carrera que le gustara?

25 Y la boda llegó enseguida, un verano. Una boda con gasas, tules 5, regalos y una gran fiesta en el jardín

de la casa de los padres de Luis en Zarauz.

Había sido triste para ellos dos, pero Marcela se esforzó en defender la boda ante un Víctor escéptico.

–Aprende a aceptar las elecciones de los demás.

–Blanca hubiera podido hacer tantas cosas. Es lista y sensible –replicó Víctor.

30 –Blanca es inteligente y sabe lo que quiere. La hemos educado para usar la cabeza. No te preocupes…

Cuando llegaron los hijos, seguidos, con intervalos de poco más de un año y Blanca parecía tan feliz,

Víctor tuvo que rendirse.

–Tenías razón. No podemos exigir a los seres queridos que elijan la vida que a nosotros nos gusta.

En cualquier caso, Luis era un hombre fuerte, un eficaz hombre de negocios. Con sus esquemas

35 inamovibles, sus actitudes tradicionales. Pero un buen marido y un buen padre. […]

Víctor y Luis se acercaban y las mujeres, de pie en el porche 6, esperaban su llegada.

Víctor depositó su carga y se limpió el sudor de la frente, sin palabras. Fue Luis quien habló pero no

para contar qué tal la pesca, el mar, el día.

Dijo, y se dirigía a Blanca aunque no la miró:

40 –He hablado con tu padre. Le he dicho que nos vamos a separar.

Nadie respondió. Blanca permaneció inmóvil. Ni un músculo de su cara se alteró. No trató de explicar

las causas, las razones, las quejas, los agravios 7. […]

Marcela miraba a su hija. Se dirigió a ella con un tono sereno:

–¿Estás segura? –dijo–. ¿Estás segura de que no te equivocas?

45 Blanca seguía inmóvil.

–Sí, mamá, estoy segura.

–¿Y qué vas a hacer ahora?

–Volveré a Madrid si me dejáis vuestro piso. Y trabajaré. Vosotros no lo entendéis porque habéis

acertado con vuestra vida y todo lo hacéis bien y sois perfectos…

50 Hablaba sin ironía buscando las palabras con calma.

–Todo fue un error desde el principio. Un espejismo.

Marcela la escuchaba embargada por una inmensa congoja 8.

No podía decirle que al final de todas las elecciones se agazapa 9 algún error. No quería confesarle que

ella también se había equivocado y no soportaba la paz de la isla, la soledad de la isla, el perfecto

55 vacío de la isla. Que ella añoraba 10 la ciudad, la prisa y la lucha y el cansancio y la rebeldía y la

protesta y los fugaces contactos hermosos que a veces desgarran la niebla que nos rodea.

Tenía que esperar otro momento, otro viaje, otro encuentro, para confesar a Blanca que ella había

aceptado los sueños de Víctor, había seguido los sueños de Víctor. Y se había equivocado. Tenía que

esperar porque era suficiente un naufragio en un día. Tenía que esperar un poco más para escapar, ella

60 también, de su espejismo.

(757 Wörter)

Josefina Aldecoa: Espejismos (1995), in: Laura Freixas (Hg.): Madres e hijas, Barcelona 1996, S. 68–74.

Anotaciones

1 estar arropado,-a por – hier: umgeben sein von

2 el bohemio – die unbekümmerte, unkonventionelle Künstlernatur

3 tajante – hier: unnachgiebig

4 un arrebato de ternura – hier: ein Anfall von Zärtlichkeit

5 con gasas, tules – aquí: con ropa de estilo, elegante

6 el porche – aquí: la veranda

7 los agravios – los insultos

8 la congoja – aquí: la pena

9 agazaparse – esconderse

10 añorar – aquí: echar de menos

1

Resuma el texto. (Material)

(30 BE)

Aufgabe Vorschlag B2 - Aufgabe 2 · Familie, Geschlechterrollen und emancipación

Material

Josefina Aldecoa: Espejismos (cuento, 1995)

Después de una intensa vida laboral Marcela y su marido Víctor deciden abandonar la estresante vida de Madrid y se retiran a su casa de verano en una isla. Allí reciben la visita inesperada de su hija Blanca y su marido Luis. Marcela habla con su hija mientras Luis pasa el día con Víctor pescando.

«Tres hijos son muchos hijos», pensó Marcela. «Aunque [mi hija] no trabaje, aunque tenga alguna

ayuda, aunque esté arropada 1 por la familia de Luis…» […]

–Qué bien has organizado tu vida, Blanca. Como tú la soñabas. Ya desde pequeña nos decías: Yo

quiero tener un marido guapo y muchos hijos y una casa grande. Nos reíamos contigo, pero luego

5 resulta que el proyecto iba en serio…

Blanca la miró de un modo extraño, ¿interrogante? Luego dijo en un tono desenfadado.

–Somos tan distintas tú y yo… Yo creo que elegí una vida ordenada y burguesa porque vosotros erais

tan… bohemios 2.

La palabra surgió como sin querer y a Marcela le sonó anticuada y fuera de lugar.

10 –¿Bohemios? –preguntó–. Bohemios, no. Siempre hemos trabajado ordenadamente, hemos vivido

tranquilos. No sé qué quieres decir con «bohemios»…

–Quiero decir que vosotros nunca buscasteis triunfos materiales. Sólo vuestras profesiones, los viajes,

las islas. Pero nada de vida social obligada, fiestas organizadas, todo eso. Tan de acuerdo siempre los

dos, tan aficionados a las mismas cosas, con las mismas ideas… Yo quería una vida brillante y

15 cómoda…

–Pues ya la tienes –contestó la madre, un poco apresurada, un poco tajante 3.

–Sí. Ya la tengo –contestó Blanca. Y guardó silencio.

Ahora, al contemplarla, vulnerable en su relajada somnolencia, Marcela sintió un arrebato de ternura 4

olvidada.

20 «Todavía es mi niña… Siempre será mi niña», se dijo.

Durante años parecía haberse alejado de ellos. Sin gran convicción había terminado su carrera de

Derecho, una carrera absurda para Blanca en opinión de Marcela, aunque nunca lo había comentado

con el padre y mucho menos con la propia Blanca. ¿Dónde, cuándo, con quién había hablado de

Derecho como una carrera que le gustara?

25 Y la boda llegó enseguida, un verano. Una boda con gasas, tules 5, regalos y una gran fiesta en el jardín

de la casa de los padres de Luis en Zarauz.

Había sido triste para ellos dos, pero Marcela se esforzó en defender la boda ante un Víctor escéptico.

–Aprende a aceptar las elecciones de los demás.

–Blanca hubiera podido hacer tantas cosas. Es lista y sensible –replicó Víctor.

30 –Blanca es inteligente y sabe lo que quiere. La hemos educado para usar la cabeza. No te preocupes…

Cuando llegaron los hijos, seguidos, con intervalos de poco más de un año y Blanca parecía tan feliz,

Víctor tuvo que rendirse.

–Tenías razón. No podemos exigir a los seres queridos que elijan la vida que a nosotros nos gusta.

En cualquier caso, Luis era un hombre fuerte, un eficaz hombre de negocios. Con sus esquemas

35 inamovibles, sus actitudes tradicionales. Pero un buen marido y un buen padre. […]

Víctor y Luis se acercaban y las mujeres, de pie en el porche 6, esperaban su llegada.

Víctor depositó su carga y se limpió el sudor de la frente, sin palabras. Fue Luis quien habló pero no

para contar qué tal la pesca, el mar, el día.

Dijo, y se dirigía a Blanca aunque no la miró:

40 –He hablado con tu padre. Le he dicho que nos vamos a separar.

Nadie respondió. Blanca permaneció inmóvil. Ni un músculo de su cara se alteró. No trató de explicar

las causas, las razones, las quejas, los agravios 7. […]

Marcela miraba a su hija. Se dirigió a ella con un tono sereno:

–¿Estás segura? –dijo–. ¿Estás segura de que no te equivocas?

45 Blanca seguía inmóvil.

–Sí, mamá, estoy segura.

–¿Y qué vas a hacer ahora?

–Volveré a Madrid si me dejáis vuestro piso. Y trabajaré. Vosotros no lo entendéis porque habéis

acertado con vuestra vida y todo lo hacéis bien y sois perfectos…

50 Hablaba sin ironía buscando las palabras con calma.

–Todo fue un error desde el principio. Un espejismo.

Marcela la escuchaba embargada por una inmensa congoja 8.

No podía decirle que al final de todas las elecciones se agazapa 9 algún error. No quería confesarle que

ella también se había equivocado y no soportaba la paz de la isla, la soledad de la isla, el perfecto

55 vacío de la isla. Que ella añoraba 10 la ciudad, la prisa y la lucha y el cansancio y la rebeldía y la

protesta y los fugaces contactos hermosos que a veces desgarran la niebla que nos rodea.

Tenía que esperar otro momento, otro viaje, otro encuentro, para confesar a Blanca que ella había

aceptado los sueños de Víctor, había seguido los sueños de Víctor. Y se había equivocado. Tenía que

esperar porque era suficiente un naufragio en un día. Tenía que esperar un poco más para escapar, ella

60 también, de su espejismo.

(757 Wörter)

Josefina Aldecoa: Espejismos (1995), in: Laura Freixas (Hg.): Madres e hijas, Barcelona 1996, S. 68–74.

Anotaciones

1 estar arropado,-a por – hier: umgeben sein von

2 el bohemio – die unbekümmerte, unkonventionelle Künstlernatur

3 tajante – hier: unnachgiebig

4 un arrebato de ternura – hier: ein Anfall von Zärtlichkeit

5 con gasas, tules – aquí: con ropa de estilo, elegante

6 el porche – aquí: la veranda

7 los agravios – los insultos

8 la congoja – aquí: la pena

9 agazaparse – esconderse

10 añorar – aquí: echar de menos

2

Caracterice a Blanca y relacione su situación con el concepto de la mujer durante el franquismo.

(45 BE)

Aufgabe Vorschlag B2 - Aufgabe 3 · Comentario: Stellungnahme zu Zitat oder These

Material

Josefina Aldecoa: Espejismos (cuento, 1995)

Después de una intensa vida laboral Marcela y su marido Víctor deciden abandonar la estresante vida de Madrid y se retiran a su casa de verano en una isla. Allí reciben la visita inesperada de su hija Blanca y su marido Luis. Marcela habla con su hija mientras Luis pasa el día con Víctor pescando.

«Tres hijos son muchos hijos», pensó Marcela. «Aunque [mi hija] no trabaje, aunque tenga alguna

ayuda, aunque esté arropada 1 por la familia de Luis…» […]

–Qué bien has organizado tu vida, Blanca. Como tú la soñabas. Ya desde pequeña nos decías: Yo

quiero tener un marido guapo y muchos hijos y una casa grande. Nos reíamos contigo, pero luego

5 resulta que el proyecto iba en serio…

Blanca la miró de un modo extraño, ¿interrogante? Luego dijo en un tono desenfadado.

–Somos tan distintas tú y yo… Yo creo que elegí una vida ordenada y burguesa porque vosotros erais

tan… bohemios 2.

La palabra surgió como sin querer y a Marcela le sonó anticuada y fuera de lugar.

10 –¿Bohemios? –preguntó–. Bohemios, no. Siempre hemos trabajado ordenadamente, hemos vivido

tranquilos. No sé qué quieres decir con «bohemios»…

–Quiero decir que vosotros nunca buscasteis triunfos materiales. Sólo vuestras profesiones, los viajes,

las islas. Pero nada de vida social obligada, fiestas organizadas, todo eso. Tan de acuerdo siempre los

dos, tan aficionados a las mismas cosas, con las mismas ideas… Yo quería una vida brillante y

15 cómoda…

–Pues ya la tienes –contestó la madre, un poco apresurada, un poco tajante 3.

–Sí. Ya la tengo –contestó Blanca. Y guardó silencio.

Ahora, al contemplarla, vulnerable en su relajada somnolencia, Marcela sintió un arrebato de ternura 4

olvidada.

20 «Todavía es mi niña… Siempre será mi niña», se dijo.

Durante años parecía haberse alejado de ellos. Sin gran convicción había terminado su carrera de

Derecho, una carrera absurda para Blanca en opinión de Marcela, aunque nunca lo había comentado

con el padre y mucho menos con la propia Blanca. ¿Dónde, cuándo, con quién había hablado de

Derecho como una carrera que le gustara?

25 Y la boda llegó enseguida, un verano. Una boda con gasas, tules 5, regalos y una gran fiesta en el jardín

de la casa de los padres de Luis en Zarauz.

Había sido triste para ellos dos, pero Marcela se esforzó en defender la boda ante un Víctor escéptico.

–Aprende a aceptar las elecciones de los demás.

–Blanca hubiera podido hacer tantas cosas. Es lista y sensible –replicó Víctor.

30 –Blanca es inteligente y sabe lo que quiere. La hemos educado para usar la cabeza. No te preocupes…

Cuando llegaron los hijos, seguidos, con intervalos de poco más de un año y Blanca parecía tan feliz,

Víctor tuvo que rendirse.

–Tenías razón. No podemos exigir a los seres queridos que elijan la vida que a nosotros nos gusta.

En cualquier caso, Luis era un hombre fuerte, un eficaz hombre de negocios. Con sus esquemas

35 inamovibles, sus actitudes tradicionales. Pero un buen marido y un buen padre. […]

Víctor y Luis se acercaban y las mujeres, de pie en el porche 6, esperaban su llegada.

Víctor depositó su carga y se limpió el sudor de la frente, sin palabras. Fue Luis quien habló pero no

para contar qué tal la pesca, el mar, el día.

Dijo, y se dirigía a Blanca aunque no la miró:

40 –He hablado con tu padre. Le he dicho que nos vamos a separar.

Nadie respondió. Blanca permaneció inmóvil. Ni un músculo de su cara se alteró. No trató de explicar

las causas, las razones, las quejas, los agravios 7. […]

Marcela miraba a su hija. Se dirigió a ella con un tono sereno:

–¿Estás segura? –dijo–. ¿Estás segura de que no te equivocas?

45 Blanca seguía inmóvil.

–Sí, mamá, estoy segura.

–¿Y qué vas a hacer ahora?

–Volveré a Madrid si me dejáis vuestro piso. Y trabajaré. Vosotros no lo entendéis porque habéis

acertado con vuestra vida y todo lo hacéis bien y sois perfectos…

50 Hablaba sin ironía buscando las palabras con calma.

–Todo fue un error desde el principio. Un espejismo.

Marcela la escuchaba embargada por una inmensa congoja 8.

No podía decirle que al final de todas las elecciones se agazapa 9 algún error. No quería confesarle que

ella también se había equivocado y no soportaba la paz de la isla, la soledad de la isla, el perfecto

55 vacío de la isla. Que ella añoraba 10 la ciudad, la prisa y la lucha y el cansancio y la rebeldía y la

protesta y los fugaces contactos hermosos que a veces desgarran la niebla que nos rodea.

Tenía que esperar otro momento, otro viaje, otro encuentro, para confesar a Blanca que ella había

aceptado los sueños de Víctor, había seguido los sueños de Víctor. Y se había equivocado. Tenía que

esperar porque era suficiente un naufragio en un día. Tenía que esperar un poco más para escapar, ella

60 también, de su espejismo.

(757 Wörter)

Josefina Aldecoa: Espejismos (1995), in: Laura Freixas (Hg.): Madres e hijas, Barcelona 1996, S. 68–74.

Anotaciones

1 estar arropado,-a por – hier: umgeben sein von

2 el bohemio – die unbekümmerte, unkonventionelle Künstlernatur

3 tajante – hier: unnachgiebig

4 un arrebato de ternura – hier: ein Anfall von Zärtlichkeit

5 con gasas, tules – aquí: con ropa de estilo, elegante

6 el porche – aquí: la veranda

7 los agravios – los insultos

8 la congoja – aquí: la pena

9 agazaparse – esconderse

10 añorar – aquí: echar de menos

3

En el texto Blanca dice sobre sus padres: «Tan de acuerdo siempre los dos, tan aficionados a las mismas cosas, con las mismas ideas.»

Comente esta frase como concepto de una buena relación de pareja o de amigos.

(25 BE)

Aufgabe Vorschlag B3 - Aufgabe 1 · Textverständnis: resumir, presentar, describir

Material

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia (obra de teatro, 1959)

Marcelino, un joven empresario en busca de una mujer con que casarse, ha conocido en un bar a Maribel. Decide presentarla a su madre Doña Matilde y a su tía Doña Paula, pero ni Marcelino ni su familia se dan cuenta de la verdadera profesión de Maribel: prostituta.

MARIBEL. —[...] Bueno… ¿qué hacemos?

MARCELINO. —Lo que quieras.

MARIBEL. — (Insinuante.) Enséñame tu casa, ¿no?

MARCELINO. —Ésta no es mi casa. Ésta es la casa de mi tía.

5 MARIBEL. —Mira qué bien… Y aprovechas que está de veraneo para traerte aquí chicas…

MARCELINO. —No, no está de veraneo… Ella no sale nunca, ni siquiera a la calle. Está aquí, con mi madre.

MARIBEL. —¡Qué bromista, hombre!

MARCELINO. —No es ninguna broma, Maribel… […]

10 MARIBEL. — (Seriamente enfadada.) Bueno… ¿Pero tú eres tonto o qué te pasa?

MARCELINO. —¿Por qué voy a ser tonto? ¿No es natural que te presente a mi familia?

(MARIBEL deja el pitillo en un cenicero y coge el bolso.)

MARIBEL. —¡Me marcho! ¡Abre la puerta!

(MARCELINO se acerca a ella, intentando detenerla.)

15 MARCELINO. —¡No debes hacer eso, Maribel!

MARIBEL. —¿Quieres dejarme en paz y no tocarme?

(Y en este momento aparece DOÑA MATILDE por el foro 1.)

DOÑA MATILDE. —¿Pero qué le sucede a usted, hijita?

(MARIBEL se queda quieta, sin saber qué hacer. MARCELINO la presenta.)

20 MARCELINO. —Es mi madre, Maribel.

DOÑA MATILDE. —Muchísimo gusto en saludarla, señorita… Es para nosotros un gran placer recibirla en esta casa. Mi hijo me ha hablado tantísimo de usted, que no sabe los deseos que tenía de conocerla personalmente… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL mira a uno y a otro sin saber qué partido tomar. Pero las buenas maneras y el aspecto

25 distinguido de DOÑA MATILDE no la permiten dar el escándalo que ella deseara.)

MARIBEL. —Es que tengo un poco de prisa, la verdad.

MARCELINO. —Vamos, Maribel… No debes ser así… Mamá tenía muchos deseos de charlar contigo.

DOÑA MATILDE. —¡Pues claro que sí! ¡Tenemos que hablar de tantas cosas!

30 MARIBEL. — (A la defensiva) ¿De qué cosas, oiga?

DOÑA MATILDE. —Pues ¡de qué va a ser! De sus amores con mi hijo…

MARIBEL. —Yo no tengo amores con su hijo, señora… Y si él me ha traído aquí…

DOÑA MATILDE. —Ya sé que, de momento, sólo ha habido entre ustedes un ligero flirteo…, ¿no es así? Pero todo llegará, andando el tiempo… Y yo estoy segura de que van ustedes a ser muy felices…

35 Y es más. Quiero decirle una cosa, que seguramente le halagará 2 … Mi hijo me había hecho muchos elogios 3 de usted. Pero todos son pocos, ante la realidad. Es usted una criatura 4 realmente encantadora… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL vuelve a mirar a los dos, que están sonrientes y felices. Y, tímidamente se sienta, estirándose las faldas para que no se le vean demasiado las piernas.)

40 MARIBEL. —Con su permiso.

(Y de nuevo se levanta cuando escucha la voz de DOÑA PAULA, que ha salido por la puerta del foro.)

DOÑA PAULA. —¡Ay, qué bien! ¡Si por fin ha venido! ¡Si por fin ha venido!

MARCELINO. —Pasa, tía. Mira, Maribel. Te voy a presentar a mi tía Paula, la hermana de mi madre… Ella es la dueña de esta casa, donde mamá y yo estamos pasando unos días.

45 DOÑA PAULA. —¡Encantada! ¡Encantada! ¡Pero qué mona 5 ! ¡Pero si es una chica preciosa! Muchísimo gusto en conocerla, hija mía… Muchísimo gusto…

MARIBEL. —Lo mismo le digo.

DOÑA MATILDE. —Pero siéntese, siéntese.

MARIBEL. —Con su permiso.

50 (Y vuelve a sentarse, acobardada 6. Lo más recatadamente 7 posible.)

DOÑA PAULA. —¡Y qué moderna va vestida! Pero ¿te has fijado qué zapatos, Matilde? Son elegantísimos.

DOÑA MATILDE. —Claro que me he fijado… Pues, ¿y la blusita? ¿Y el peinado?… ¡Y todo! Una verdadera monería 8.

55 MARCELINO. —Ya os dije yo que os iba a gustar mucho…

DOÑA MATILDE. —¿Cómo mucho? ¡Una barbaridad! ¡Es una criatura encantadora!

DOÑA PAULA. —Ya sabemos que ha congeniado 9 usted con mi sobrino, y no sabe lo que lo celebramos… Y ahora, después de tener el gusto de conocerla, mucho más… Parece que han nacido el uno para el otro, ¿verdad, Matilde?

60 DOÑA MATILDE. —Claro que sí, Paula.

DOÑA PAULA. —Y nosotras, ¿qué le parecemos?

MARIBEL. —Pues qué sé yo… Así, al pronto…

MARCELINO. —La encontraréis un poco cohibida 10, pero es que se ha llevado una sorpresa cuando le he dicho que os iba a presentar… Creyó, incluso, que se trataba de una broma.

65 MARIBEL. —Es que una no está acostumbrada a estas cosas, la verdad… Y vamos…

DOÑA PAULA. —Las chicas modernas ya se sabe… Se puede decir que viven un poco al margen del hogar y, por consiguiente, no son muy propicias a 11 las reuniones familiares.

DOÑA MATILDE. —Fiestas, cócteles, espectáculos… ¿Es cierto, o no?

MARIBEL. —Sí. Algo de eso hay.

70 DOÑA MATILDE. —Y hace usted muy bien, hijita mía. Si nosotras, en nuestra época, hubiéramos podido disfrutar de esta libertad que ustedes disfrutan…

DOÑA PAULA. —¡Pero los prejuicios y la estrecha moralidad, con todas sus monsergas 12, nos impedían toda clase de iniciativas!

DOÑA MATILDE. —A propósito. ¿Quiere usted que pongamos un poco de música? Tenemos música moderna.

75 MARIBEL. —No, gracias… Me voy a ir en seguida.

MARCELINO. —Pero por Dios, Maribel. Si es tempranísimo.

MARIBEL. — (Con rabia.) Tú te callas, ¿quieres?

MARCELINO. —Perdona. […]

80 DOÑA MATILDE. —Tiene usted que disculparle, pero ya se habrá dado cuenta de que es un poco vergonzoso y, sobre todo, tiene muy poca costumbre de tratar con señoritas modernas, así como es usted.

MARIBEL. —Sí, eso ya se nota…

(788 Wörter)

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia, Barcelona 2010, S. 171–175.

Hinweis

Das Theaterstück wurde 1959 in Madrid uraufgeführt.

1 el foro – hier: der Hintergrund

2 halagar – aquí: gustar mucho

3 hacer elogios de alguien – jemanden loben, jemanden preisen

4 una criatura – aquí: una persona, una chica

5 mono,a – guapo,a, lindo,a

6 acobardado,a – hier: eingeschüchtert

7 recatado,a – hier: sittsam

8 la monería – hier: die Schönheit

9 congeniar con alguien – hier: sich mit jemandem auf Anhieb gut verstehen

10 cohibido,a – eingeschüchtert

11 ser/mostrarse propicio a algo – aquí: tener ganas de hacer algo

12 con todas sus monsergas – hier: Immer die gleiche/alte Leier!

Aufgaben

1

Resuma el texto. (Material)

(30 BE)

Aufgabe Vorschlag B3 - Aufgabe 2 · Familie, Geschlechterrollen und emancipación

Material

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia (obra de teatro, 1959)

Marcelino, un joven empresario en busca de una mujer con que casarse, ha conocido en un bar a Maribel. Decide presentarla a su madre Doña Matilde y a su tía Doña Paula, pero ni Marcelino ni su familia se dan cuenta de la verdadera profesión de Maribel: prostituta.

MARIBEL. —[...] Bueno… ¿qué hacemos?

MARCELINO. —Lo que quieras.

MARIBEL. — (Insinuante.) Enséñame tu casa, ¿no?

MARCELINO. —Ésta no es mi casa. Ésta es la casa de mi tía.

5 MARIBEL. —Mira qué bien… Y aprovechas que está de veraneo para traerte aquí chicas…

MARCELINO. —No, no está de veraneo… Ella no sale nunca, ni siquiera a la calle. Está aquí, con mi madre.

MARIBEL. —¡Qué bromista, hombre!

MARCELINO. —No es ninguna broma, Maribel… […]

10 MARIBEL. — (Seriamente enfadada.) Bueno… ¿Pero tú eres tonto o qué te pasa?

MARCELINO. —¿Por qué voy a ser tonto? ¿No es natural que te presente a mi familia?

(MARIBEL deja el pitillo en un cenicero y coge el bolso.)

MARIBEL. —¡Me marcho! ¡Abre la puerta!

(MARCELINO se acerca a ella, intentando detenerla.)

15 MARCELINO. —¡No debes hacer eso, Maribel!

MARIBEL. —¿Quieres dejarme en paz y no tocarme?

(Y en este momento aparece DOÑA MATILDE por el foro 1.)

DOÑA MATILDE. —¿Pero qué le sucede a usted, hijita?

(MARIBEL se queda quieta, sin saber qué hacer. MARCELINO la presenta.)

20 MARCELINO. —Es mi madre, Maribel.

DOÑA MATILDE. —Muchísimo gusto en saludarla, señorita… Es para nosotros un gran placer recibirla en esta casa. Mi hijo me ha hablado tantísimo de usted, que no sabe los deseos que tenía de conocerla personalmente… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL mira a uno y a otro sin saber qué partido tomar. Pero las buenas maneras y el aspecto

25 distinguido de DOÑA MATILDE no la permiten dar el escándalo que ella deseara.)

MARIBEL. —Es que tengo un poco de prisa, la verdad.

MARCELINO. —Vamos, Maribel… No debes ser así… Mamá tenía muchos deseos de charlar contigo.

DOÑA MATILDE. —¡Pues claro que sí! ¡Tenemos que hablar de tantas cosas!

30 MARIBEL. — (A la defensiva) ¿De qué cosas, oiga?

DOÑA MATILDE. —Pues ¡de qué va a ser! De sus amores con mi hijo…

MARIBEL. —Yo no tengo amores con su hijo, señora… Y si él me ha traído aquí…

DOÑA MATILDE. —Ya sé que, de momento, sólo ha habido entre ustedes un ligero flirteo…, ¿no es así? Pero todo llegará, andando el tiempo… Y yo estoy segura de que van ustedes a ser muy felices…

35 Y es más. Quiero decirle una cosa, que seguramente le halagará 2 … Mi hijo me había hecho muchos elogios 3 de usted. Pero todos son pocos, ante la realidad. Es usted una criatura 4 realmente encantadora… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL vuelve a mirar a los dos, que están sonrientes y felices. Y, tímidamente se sienta, estirándose las faldas para que no se le vean demasiado las piernas.)

40 MARIBEL. —Con su permiso.

(Y de nuevo se levanta cuando escucha la voz de DOÑA PAULA, que ha salido por la puerta del foro.)

DOÑA PAULA. —¡Ay, qué bien! ¡Si por fin ha venido! ¡Si por fin ha venido!

MARCELINO. —Pasa, tía. Mira, Maribel. Te voy a presentar a mi tía Paula, la hermana de mi madre… Ella es la dueña de esta casa, donde mamá y yo estamos pasando unos días.

45 DOÑA PAULA. —¡Encantada! ¡Encantada! ¡Pero qué mona 5 ! ¡Pero si es una chica preciosa! Muchísimo gusto en conocerla, hija mía… Muchísimo gusto…

MARIBEL. —Lo mismo le digo.

DOÑA MATILDE. —Pero siéntese, siéntese.

MARIBEL. —Con su permiso.

50 (Y vuelve a sentarse, acobardada 6. Lo más recatadamente 7 posible.)

DOÑA PAULA. —¡Y qué moderna va vestida! Pero ¿te has fijado qué zapatos, Matilde? Son elegantísimos.

DOÑA MATILDE. —Claro que me he fijado… Pues, ¿y la blusita? ¿Y el peinado?… ¡Y todo! Una verdadera monería 8.

55 MARCELINO. —Ya os dije yo que os iba a gustar mucho…

DOÑA MATILDE. —¿Cómo mucho? ¡Una barbaridad! ¡Es una criatura encantadora!

DOÑA PAULA. —Ya sabemos que ha congeniado 9 usted con mi sobrino, y no sabe lo que lo celebramos… Y ahora, después de tener el gusto de conocerla, mucho más… Parece que han nacido el uno para el otro, ¿verdad, Matilde?

60 DOÑA MATILDE. —Claro que sí, Paula.

DOÑA PAULA. —Y nosotras, ¿qué le parecemos?

MARIBEL. —Pues qué sé yo… Así, al pronto…

MARCELINO. —La encontraréis un poco cohibida 10, pero es que se ha llevado una sorpresa cuando le he dicho que os iba a presentar… Creyó, incluso, que se trataba de una broma.

65 MARIBEL. —Es que una no está acostumbrada a estas cosas, la verdad… Y vamos…

DOÑA PAULA. —Las chicas modernas ya se sabe… Se puede decir que viven un poco al margen del hogar y, por consiguiente, no son muy propicias a 11 las reuniones familiares.

DOÑA MATILDE. —Fiestas, cócteles, espectáculos… ¿Es cierto, o no?

MARIBEL. —Sí. Algo de eso hay.

70 DOÑA MATILDE. —Y hace usted muy bien, hijita mía. Si nosotras, en nuestra época, hubiéramos podido disfrutar de esta libertad que ustedes disfrutan…

DOÑA PAULA. —¡Pero los prejuicios y la estrecha moralidad, con todas sus monsergas 12, nos impedían toda clase de iniciativas!

DOÑA MATILDE. —A propósito. ¿Quiere usted que pongamos un poco de música? Tenemos música moderna.

75 MARIBEL. —No, gracias… Me voy a ir en seguida.

MARCELINO. —Pero por Dios, Maribel. Si es tempranísimo.

MARIBEL. — (Con rabia.) Tú te callas, ¿quieres?

MARCELINO. —Perdona. […]

80 DOÑA MATILDE. —Tiene usted que disculparle, pero ya se habrá dado cuenta de que es un poco vergonzoso y, sobre todo, tiene muy poca costumbre de tratar con señoritas modernas, así como es usted.

MARIBEL. —Sí, eso ya se nota…

(788 Wörter)

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia, Barcelona 2010, S. 171–175.

Hinweis

Das Theaterstück wurde 1959 in Madrid uraufgeführt.

1 el foro – hier: der Hintergrund

2 halagar – aquí: gustar mucho

3 hacer elogios de alguien – jemanden loben, jemanden preisen

4 una criatura – aquí: una persona, una chica

5 mono,a – guapo,a, lindo,a

6 acobardado,a – hier: eingeschüchtert

7 recatado,a – hier: sittsam

8 la monería – hier: die Schönheit

9 congeniar con alguien – hier: sich mit jemandem auf Anhieb gut verstehen

10 cohibido,a – eingeschüchtert

11 ser/mostrarse propicio a algo – aquí: tener ganas de hacer algo

12 con todas sus monsergas – hier: Immer die gleiche/alte Leier!

Aufgaben

2

Analice la imagen que tienen Marcelino y su familia de Maribel (Material) y relaciónela con el concepto de la mujer en la época franquista.

(45 BE)

Aufgabe Vorschlag B3 - Aufgabe 3.1 · Comentario: Stellungnahme zu Zitat oder These

Material

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia (obra de teatro, 1959)

Marcelino, un joven empresario en busca de una mujer con que casarse, ha conocido en un bar a Maribel. Decide presentarla a su madre Doña Matilde y a su tía Doña Paula, pero ni Marcelino ni su familia se dan cuenta de la verdadera profesión de Maribel: prostituta.

MARIBEL. —[...] Bueno… ¿qué hacemos?

MARCELINO. —Lo que quieras.

MARIBEL. — (Insinuante.) Enséñame tu casa, ¿no?

MARCELINO. —Ésta no es mi casa. Ésta es la casa de mi tía.

5 MARIBEL. —Mira qué bien… Y aprovechas que está de veraneo para traerte aquí chicas…

MARCELINO. —No, no está de veraneo… Ella no sale nunca, ni siquiera a la calle. Está aquí, con mi madre.

MARIBEL. —¡Qué bromista, hombre!

MARCELINO. —No es ninguna broma, Maribel… […]

10 MARIBEL. — (Seriamente enfadada.) Bueno… ¿Pero tú eres tonto o qué te pasa?

MARCELINO. —¿Por qué voy a ser tonto? ¿No es natural que te presente a mi familia?

(MARIBEL deja el pitillo en un cenicero y coge el bolso.)

MARIBEL. —¡Me marcho! ¡Abre la puerta!

(MARCELINO se acerca a ella, intentando detenerla.)

15 MARCELINO. —¡No debes hacer eso, Maribel!

MARIBEL. —¿Quieres dejarme en paz y no tocarme?

(Y en este momento aparece DOÑA MATILDE por el foro 1.)

DOÑA MATILDE. —¿Pero qué le sucede a usted, hijita?

(MARIBEL se queda quieta, sin saber qué hacer. MARCELINO la presenta.)

20 MARCELINO. —Es mi madre, Maribel.

DOÑA MATILDE. —Muchísimo gusto en saludarla, señorita… Es para nosotros un gran placer recibirla en esta casa. Mi hijo me ha hablado tantísimo de usted, que no sabe los deseos que tenía de conocerla personalmente… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL mira a uno y a otro sin saber qué partido tomar. Pero las buenas maneras y el aspecto

25 distinguido de DOÑA MATILDE no la permiten dar el escándalo que ella deseara.)

MARIBEL. —Es que tengo un poco de prisa, la verdad.

MARCELINO. —Vamos, Maribel… No debes ser así… Mamá tenía muchos deseos de charlar contigo.

DOÑA MATILDE. —¡Pues claro que sí! ¡Tenemos que hablar de tantas cosas!

30 MARIBEL. — (A la defensiva) ¿De qué cosas, oiga?

DOÑA MATILDE. —Pues ¡de qué va a ser! De sus amores con mi hijo…

MARIBEL. —Yo no tengo amores con su hijo, señora… Y si él me ha traído aquí…

DOÑA MATILDE. —Ya sé que, de momento, sólo ha habido entre ustedes un ligero flirteo…, ¿no es así? Pero todo llegará, andando el tiempo… Y yo estoy segura de que van ustedes a ser muy felices…

35 Y es más. Quiero decirle una cosa, que seguramente le halagará 2 … Mi hijo me había hecho muchos elogios 3 de usted. Pero todos son pocos, ante la realidad. Es usted una criatura 4 realmente encantadora… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL vuelve a mirar a los dos, que están sonrientes y felices. Y, tímidamente se sienta, estirándose las faldas para que no se le vean demasiado las piernas.)

40 MARIBEL. —Con su permiso.

(Y de nuevo se levanta cuando escucha la voz de DOÑA PAULA, que ha salido por la puerta del foro.)

DOÑA PAULA. —¡Ay, qué bien! ¡Si por fin ha venido! ¡Si por fin ha venido!

MARCELINO. —Pasa, tía. Mira, Maribel. Te voy a presentar a mi tía Paula, la hermana de mi madre… Ella es la dueña de esta casa, donde mamá y yo estamos pasando unos días.

45 DOÑA PAULA. —¡Encantada! ¡Encantada! ¡Pero qué mona 5 ! ¡Pero si es una chica preciosa! Muchísimo gusto en conocerla, hija mía… Muchísimo gusto…

MARIBEL. —Lo mismo le digo.

DOÑA MATILDE. —Pero siéntese, siéntese.

MARIBEL. —Con su permiso.

50 (Y vuelve a sentarse, acobardada 6. Lo más recatadamente 7 posible.)

DOÑA PAULA. —¡Y qué moderna va vestida! Pero ¿te has fijado qué zapatos, Matilde? Son elegantísimos.

DOÑA MATILDE. —Claro que me he fijado… Pues, ¿y la blusita? ¿Y el peinado?… ¡Y todo! Una verdadera monería 8.

55 MARCELINO. —Ya os dije yo que os iba a gustar mucho…

DOÑA MATILDE. —¿Cómo mucho? ¡Una barbaridad! ¡Es una criatura encantadora!

DOÑA PAULA. —Ya sabemos que ha congeniado 9 usted con mi sobrino, y no sabe lo que lo celebramos… Y ahora, después de tener el gusto de conocerla, mucho más… Parece que han nacido el uno para el otro, ¿verdad, Matilde?

60 DOÑA MATILDE. —Claro que sí, Paula.

DOÑA PAULA. —Y nosotras, ¿qué le parecemos?

MARIBEL. —Pues qué sé yo… Así, al pronto…

MARCELINO. —La encontraréis un poco cohibida 10, pero es que se ha llevado una sorpresa cuando le he dicho que os iba a presentar… Creyó, incluso, que se trataba de una broma.

65 MARIBEL. —Es que una no está acostumbrada a estas cosas, la verdad… Y vamos…

DOÑA PAULA. —Las chicas modernas ya se sabe… Se puede decir que viven un poco al margen del hogar y, por consiguiente, no son muy propicias a 11 las reuniones familiares.

DOÑA MATILDE. —Fiestas, cócteles, espectáculos… ¿Es cierto, o no?

MARIBEL. —Sí. Algo de eso hay.

70 DOÑA MATILDE. —Y hace usted muy bien, hijita mía. Si nosotras, en nuestra época, hubiéramos podido disfrutar de esta libertad que ustedes disfrutan…

DOÑA PAULA. —¡Pero los prejuicios y la estrecha moralidad, con todas sus monsergas 12, nos impedían toda clase de iniciativas!

DOÑA MATILDE. —A propósito. ¿Quiere usted que pongamos un poco de música? Tenemos música moderna.

75 MARIBEL. —No, gracias… Me voy a ir en seguida.

MARCELINO. —Pero por Dios, Maribel. Si es tempranísimo.

MARIBEL. — (Con rabia.) Tú te callas, ¿quieres?

MARCELINO. —Perdona. […]

80 DOÑA MATILDE. —Tiene usted que disculparle, pero ya se habrá dado cuenta de que es un poco vergonzoso y, sobre todo, tiene muy poca costumbre de tratar con señoritas modernas, así como es usted.

MARIBEL. —Sí, eso ya se nota…

(788 Wörter)

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia, Barcelona 2010, S. 171–175.

Hinweis

Das Theaterstück wurde 1959 in Madrid uraufgeführt.

1 el foro – hier: der Hintergrund

2 halagar – aquí: gustar mucho

3 hacer elogios de alguien – jemanden loben, jemanden preisen

4 una criatura – aquí: una persona, una chica

5 mono,a – guapo,a, lindo,a

6 acobardado,a – hier: eingeschüchtert

7 recatado,a – hier: sittsam

8 la monería – hier: die Schönheit

9 congeniar con alguien – hier: sich mit jemandem auf Anhieb gut verstehen

10 cohibido,a – eingeschüchtert

11 ser/mostrarse propicio a algo – aquí: tener ganas de hacer algo

12 con todas sus monsergas – hier: Immer die gleiche/alte Leier!

Aufgaben

3.1

A lo largo de la comedia se desarrolla una relación afectuosa entre Maribel y Marcelino y se quieren casar. ¿Cree que este matrimonio tiene futuro? Justifique su opinión.

(25 BE)

Aufgabe Vorschlag B3 - Aufgabe 3.2 · Comentario: Stellungnahme zu Zitat oder These

Material

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia (obra de teatro, 1959)

Marcelino, un joven empresario en busca de una mujer con que casarse, ha conocido en un bar a Maribel. Decide presentarla a su madre Doña Matilde y a su tía Doña Paula, pero ni Marcelino ni su familia se dan cuenta de la verdadera profesión de Maribel: prostituta.

MARIBEL. —[...] Bueno… ¿qué hacemos?

MARCELINO. —Lo que quieras.

MARIBEL. — (Insinuante.) Enséñame tu casa, ¿no?

MARCELINO. —Ésta no es mi casa. Ésta es la casa de mi tía.

5 MARIBEL. —Mira qué bien… Y aprovechas que está de veraneo para traerte aquí chicas…

MARCELINO. —No, no está de veraneo… Ella no sale nunca, ni siquiera a la calle. Está aquí, con mi madre.

MARIBEL. —¡Qué bromista, hombre!

MARCELINO. —No es ninguna broma, Maribel… […]

10 MARIBEL. — (Seriamente enfadada.) Bueno… ¿Pero tú eres tonto o qué te pasa?

MARCELINO. —¿Por qué voy a ser tonto? ¿No es natural que te presente a mi familia?

(MARIBEL deja el pitillo en un cenicero y coge el bolso.)

MARIBEL. —¡Me marcho! ¡Abre la puerta!

(MARCELINO se acerca a ella, intentando detenerla.)

15 MARCELINO. —¡No debes hacer eso, Maribel!

MARIBEL. —¿Quieres dejarme en paz y no tocarme?

(Y en este momento aparece DOÑA MATILDE por el foro 1.)

DOÑA MATILDE. —¿Pero qué le sucede a usted, hijita?

(MARIBEL se queda quieta, sin saber qué hacer. MARCELINO la presenta.)

20 MARCELINO. —Es mi madre, Maribel.

DOÑA MATILDE. —Muchísimo gusto en saludarla, señorita… Es para nosotros un gran placer recibirla en esta casa. Mi hijo me ha hablado tantísimo de usted, que no sabe los deseos que tenía de conocerla personalmente… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL mira a uno y a otro sin saber qué partido tomar. Pero las buenas maneras y el aspecto

25 distinguido de DOÑA MATILDE no la permiten dar el escándalo que ella deseara.)

MARIBEL. —Es que tengo un poco de prisa, la verdad.

MARCELINO. —Vamos, Maribel… No debes ser así… Mamá tenía muchos deseos de charlar contigo.

DOÑA MATILDE. —¡Pues claro que sí! ¡Tenemos que hablar de tantas cosas!

30 MARIBEL. — (A la defensiva) ¿De qué cosas, oiga?

DOÑA MATILDE. —Pues ¡de qué va a ser! De sus amores con mi hijo…

MARIBEL. —Yo no tengo amores con su hijo, señora… Y si él me ha traído aquí…

DOÑA MATILDE. —Ya sé que, de momento, sólo ha habido entre ustedes un ligero flirteo…, ¿no es así? Pero todo llegará, andando el tiempo… Y yo estoy segura de que van ustedes a ser muy felices…

35 Y es más. Quiero decirle una cosa, que seguramente le halagará 2 … Mi hijo me había hecho muchos elogios 3 de usted. Pero todos son pocos, ante la realidad. Es usted una criatura 4 realmente encantadora… Pero siéntese, siéntese…

(MARIBEL vuelve a mirar a los dos, que están sonrientes y felices. Y, tímidamente se sienta, estirándose las faldas para que no se le vean demasiado las piernas.)

40 MARIBEL. —Con su permiso.

(Y de nuevo se levanta cuando escucha la voz de DOÑA PAULA, que ha salido por la puerta del foro.)

DOÑA PAULA. —¡Ay, qué bien! ¡Si por fin ha venido! ¡Si por fin ha venido!

MARCELINO. —Pasa, tía. Mira, Maribel. Te voy a presentar a mi tía Paula, la hermana de mi madre… Ella es la dueña de esta casa, donde mamá y yo estamos pasando unos días.

45 DOÑA PAULA. —¡Encantada! ¡Encantada! ¡Pero qué mona 5 ! ¡Pero si es una chica preciosa! Muchísimo gusto en conocerla, hija mía… Muchísimo gusto…

MARIBEL. —Lo mismo le digo.

DOÑA MATILDE. —Pero siéntese, siéntese.

MARIBEL. —Con su permiso.

50 (Y vuelve a sentarse, acobardada 6. Lo más recatadamente 7 posible.)

DOÑA PAULA. —¡Y qué moderna va vestida! Pero ¿te has fijado qué zapatos, Matilde? Son elegantísimos.

DOÑA MATILDE. —Claro que me he fijado… Pues, ¿y la blusita? ¿Y el peinado?… ¡Y todo! Una verdadera monería 8.

55 MARCELINO. —Ya os dije yo que os iba a gustar mucho…

DOÑA MATILDE. —¿Cómo mucho? ¡Una barbaridad! ¡Es una criatura encantadora!

DOÑA PAULA. —Ya sabemos que ha congeniado 9 usted con mi sobrino, y no sabe lo que lo celebramos… Y ahora, después de tener el gusto de conocerla, mucho más… Parece que han nacido el uno para el otro, ¿verdad, Matilde?

60 DOÑA MATILDE. —Claro que sí, Paula.

DOÑA PAULA. —Y nosotras, ¿qué le parecemos?

MARIBEL. —Pues qué sé yo… Así, al pronto…

MARCELINO. —La encontraréis un poco cohibida 10, pero es que se ha llevado una sorpresa cuando le he dicho que os iba a presentar… Creyó, incluso, que se trataba de una broma.

65 MARIBEL. —Es que una no está acostumbrada a estas cosas, la verdad… Y vamos…

DOÑA PAULA. —Las chicas modernas ya se sabe… Se puede decir que viven un poco al margen del hogar y, por consiguiente, no son muy propicias a 11 las reuniones familiares.

DOÑA MATILDE. —Fiestas, cócteles, espectáculos… ¿Es cierto, o no?

MARIBEL. —Sí. Algo de eso hay.

70 DOÑA MATILDE. —Y hace usted muy bien, hijita mía. Si nosotras, en nuestra época, hubiéramos podido disfrutar de esta libertad que ustedes disfrutan…

DOÑA PAULA. —¡Pero los prejuicios y la estrecha moralidad, con todas sus monsergas 12, nos impedían toda clase de iniciativas!

DOÑA MATILDE. —A propósito. ¿Quiere usted que pongamos un poco de música? Tenemos música moderna.

75 MARIBEL. —No, gracias… Me voy a ir en seguida.

MARCELINO. —Pero por Dios, Maribel. Si es tempranísimo.

MARIBEL. — (Con rabia.) Tú te callas, ¿quieres?

MARCELINO. —Perdona. […]

80 DOÑA MATILDE. —Tiene usted que disculparle, pero ya se habrá dado cuenta de que es un poco vergonzoso y, sobre todo, tiene muy poca costumbre de tratar con señoritas modernas, así como es usted.

MARIBEL. —Sí, eso ya se nota…

(788 Wörter)

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia, Barcelona 2010, S. 171–175.

Hinweis

Das Theaterstück wurde 1959 in Madrid uraufgeführt.

1 el foro – hier: der Hintergrund

2 halagar – aquí: gustar mucho

3 hacer elogios de alguien – jemanden loben, jemanden preisen

4 una criatura – aquí: una persona, una chica

5 mono,a – guapo,a, lindo,a

6 acobardado,a – hier: eingeschüchtert

7 recatado,a – hier: sittsam

8 la monería – hier: die Schönheit

9 congeniar con alguien – hier: sich mit jemandem auf Anhieb gut verstehen

10 cohibido,a – eingeschüchtert

11 ser/mostrarse propicio a algo – aquí: tener ganas de hacer algo

12 con todas sus monsergas – hier: Immer die gleiche/alte Leier!

Aufgaben

3.2

Más tarde en la obra se dice: «[U]no no es como piensa que es, sino como le ven los demás.» Comente esta cita.

(25 BE)

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