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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Madrid 2024 · Ordinaria Coincidencias

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Madrid (PAU/EvAU) 2024, Ordinaria Coincidencias (junio): 7 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Comentario de texto · Gramática · Semántica · Literatura

Ejercicio A.1 · Comentario de texto

TEXTO A

La literatura, la filosofía, el cine, el arte y la música me han acompañado en la soledad, me han servido para enfrentarme al dolor y para compartir alegrías. Han amplificado, ordenado y desordenado emociones y deseo. Han dado un marco, un escenario y a veces hasta un guion al amor. Todo esto, como es evidente, no tiene por qué importarle a nadie más que a mí. Ni requiere que, a estas alturas, lo cuente en un libro. Lo han explicado mejor expertos más cualificados. Basta con que me remita a las palabras de Tzvetan Todorov sobre un aspecto concreto: «Si hoy me pregunto por qué amo la literatura la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir.» Suscribo su respuesta, define una manera determinada de entender la vida y la literatura que no todo el mundo comparte. La literatura y las otras artes son drogas saludables. Ayudan a vivir y combinan los efectos de otros psicotrópicos: estimulan, evaden, aguzan la percepción, generan modificaciones y revelaciones cognitivas. Puesto que, de momento, el tráfico de estas sustancias no está penado, procuro, como misión personal, contagiar esta adicción a mis alumnos y a mis hijos. Sin embargo, no quiero hablar sólo de este tipo de cultura sino de aquella que afecta a la vida de todos, incluso la de quienes creen no tener nada que ver con ella. El tema que me preocupa es el de su relevancia social. La amenaza a la cultura se deriva de un par de errores de apreciación. El primero es el de aquellos que creen que se puede prescindir de la cultura, que es un accesorio más o menos lujoso, que complementa o decora los aspectos primordiales de la vida, los realmente importantes, que son, como todo el mundo sabe, la salud, el amor y, ante todo, el dinero. El segundo error afecta a quienes sienten que la cultura se pierde o se devalúa porque la identifican con la suya, con la que ellos valoran, agoreros de la decadencia que pertenecen a la presunta elite culta. Aunque sólo sea por gremio, me toca pertenecer a esta selecta minoría, lo cual me hace de inmediato sospechoso de parcialidad en este debate.

(Antonio Monegal, Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura, 2022)

A.1. (2,5 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las siguientes preguntas:

a)

Enuncie el tema del texto [0,5 puntos]:

b)

Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes [1,5 puntos]:

c)

Indique qué tipo de texto es [0,5 puntos]:

Ejercicio A.2 · Comentario de texto

TEXTO A

La literatura, la filosofía, el cine, el arte y la música me han acompañado en la soledad, me han servido para enfrentarme al dolor y para compartir alegrías. Han amplificado, ordenado y desordenado emociones y deseo. Han dado un marco, un escenario y a veces hasta un guion al amor. Todo esto, como es evidente, no tiene por qué importarle a nadie más que a mí. Ni requiere que, a estas alturas, lo cuente en un libro. Lo han explicado mejor expertos más cualificados. Basta con que me remita a las palabras de Tzvetan Todorov sobre un aspecto concreto: «Si hoy me pregunto por qué amo la literatura la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir.» Suscribo su respuesta, define una manera determinada de entender la vida y la literatura que no todo el mundo comparte. La literatura y las otras artes son drogas saludables. Ayudan a vivir y combinan los efectos de otros psicotrópicos: estimulan, evaden, aguzan la percepción, generan modificaciones y revelaciones cognitivas. Puesto que, de momento, el tráfico de estas sustancias no está penado, procuro, como misión personal, contagiar esta adicción a mis alumnos y a mis hijos. Sin embargo, no quiero hablar sólo de este tipo de cultura sino de aquella que afecta a la vida de todos, incluso la de quienes creen no tener nada que ver con ella. El tema que me preocupa es el de su relevancia social. La amenaza a la cultura se deriva de un par de errores de apreciación. El primero es el de aquellos que creen que se puede prescindir de la cultura, que es un accesorio más o menos lujoso, que complementa o decora los aspectos primordiales de la vida, los realmente importantes, que son, como todo el mundo sabe, la salud, el amor y, ante todo, el dinero. El segundo error afecta a quienes sienten que la cultura se pierde o se devalúa porque la identifican con la suya, con la que ellos valoran, agoreros de la decadencia que pertenecen a la presunta elite culta. Aunque sólo sea por gremio, me toca pertenecer a esta selecta minoría, lo cual me hace de inmediato sospechoso de parcialidad en este debate.

(Antonio Monegal, Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura, 2022)

A.2. (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.

Ejercicio A.3 · Comentario de texto

TEXTO A

La literatura, la filosofía, el cine, el arte y la música me han acompañado en la soledad, me han servido para enfrentarme al dolor y para compartir alegrías. Han amplificado, ordenado y desordenado emociones y deseo. Han dado un marco, un escenario y a veces hasta un guion al amor. Todo esto, como es evidente, no tiene por qué importarle a nadie más que a mí. Ni requiere que, a estas alturas, lo cuente en un libro. Lo han explicado mejor expertos más cualificados. Basta con que me remita a las palabras de Tzvetan Todorov sobre un aspecto concreto: «Si hoy me pregunto por qué amo la literatura la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir.» Suscribo su respuesta, define una manera determinada de entender la vida y la literatura que no todo el mundo comparte. La literatura y las otras artes son drogas saludables. Ayudan a vivir y combinan los efectos de otros psicotrópicos: estimulan, evaden, aguzan la percepción, generan modificaciones y revelaciones cognitivas. Puesto que, de momento, el tráfico de estas sustancias no está penado, procuro, como misión personal, contagiar esta adicción a mis alumnos y a mis hijos. Sin embargo, no quiero hablar sólo de este tipo de cultura sino de aquella que afecta a la vida de todos, incluso la de quienes creen no tener nada que ver con ella. El tema que me preocupa es el de su relevancia social. La amenaza a la cultura se deriva de un par de errores de apreciación. El primero es el de aquellos que creen que se puede prescindir de la cultura, que es un accesorio más o menos lujoso, que complementa o decora los aspectos primordiales de la vida, los realmente importantes, que son, como todo el mundo sabe, la salud, el amor y, ante todo, el dinero. El segundo error afecta a quienes sienten que la cultura se pierde o se devalúa porque la identifican con la suya, con la que ellos valoran, agoreros de la decadencia que pertenecen a la presunta elite culta. Aunque sólo sea por gremio, me toca pertenecer a esta selecta minoría, lo cual me hace de inmediato sospechoso de parcialidad en este debate.

(Antonio Monegal, Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura, 2022)

A.3. (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de considerar la cultura como una parte esencial de la vida.

Ejercicio A.4 · Gramática

TEXTO A

La literatura, la filosofía, el cine, el arte y la música me han acompañado en la soledad, me han servido para enfrentarme al dolor y para compartir alegrías. Han amplificado, ordenado y desordenado emociones y deseo. Han dado un marco, un escenario y a veces hasta un guion al amor. Todo esto, como es evidente, no tiene por qué importarle a nadie más que a mí. Ni requiere que, a estas alturas, lo cuente en un libro. Lo han explicado mejor expertos más cualificados. Basta con que me remita a las palabras de Tzvetan Todorov sobre un aspecto concreto: «Si hoy me pregunto por qué amo la literatura la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir.» Suscribo su respuesta, define una manera determinada de entender la vida y la literatura que no todo el mundo comparte. La literatura y las otras artes son drogas saludables. Ayudan a vivir y combinan los efectos de otros psicotrópicos: estimulan, evaden, aguzan la percepción, generan modificaciones y revelaciones cognitivas. Puesto que, de momento, el tráfico de estas sustancias no está penado, procuro, como misión personal, contagiar esta adicción a mis alumnos y a mis hijos. Sin embargo, no quiero hablar sólo de este tipo de cultura sino de aquella que afecta a la vida de todos, incluso la de quienes creen no tener nada que ver con ella. El tema que me preocupa es el de su relevancia social. La amenaza a la cultura se deriva de un par de errores de apreciación. El primero es el de aquellos que creen que se puede prescindir de la cultura, que es un accesorio más o menos lujoso, que complementa o decora los aspectos primordiales de la vida, los realmente importantes, que son, como todo el mundo sabe, la salud, el amor y, ante todo, el dinero. El segundo error afecta a quienes sienten que la cultura se pierde o se devalúa porque la identifican con la suya, con la que ellos valoran, agoreros de la decadencia que pertenecen a la presunta elite culta. Aunque sólo sea por gremio, me toca pertenecer a esta selecta minoría, lo cual me hace de inmediato sospechoso de parcialidad en este debate.

(Antonio Monegal, Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura, 2022)

A.4. (1,5 puntos) Analice sintácticamente:

Define una manera de entender la vida que no todo el mundo comparte.

Ejercicio A.5 · Gramática

TEXTO A

La literatura, la filosofía, el cine, el arte y la música me han acompañado en la soledad, me han servido para enfrentarme al dolor y para compartir alegrías. Han amplificado, ordenado y desordenado emociones y deseo. Han dado un marco, un escenario y a veces hasta un guion al amor. Todo esto, como es evidente, no tiene por qué importarle a nadie más que a mí. Ni requiere que, a estas alturas, lo cuente en un libro. Lo han explicado mejor expertos más cualificados. Basta con que me remita a las palabras de Tzvetan Todorov sobre un aspecto concreto: «Si hoy me pregunto por qué amo la literatura la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir.» Suscribo su respuesta, define una manera determinada de entender la vida y la literatura que no todo el mundo comparte. La literatura y las otras artes son drogas saludables. Ayudan a vivir y combinan los efectos de otros psicotrópicos: estimulan, evaden, aguzan la percepción, generan modificaciones y revelaciones cognitivas. Puesto que, de momento, el tráfico de estas sustancias no está penado, procuro, como misión personal, contagiar esta adicción a mis alumnos y a mis hijos. Sin embargo, no quiero hablar sólo de este tipo de cultura sino de aquella que afecta a la vida de todos, incluso la de quienes creen no tener nada que ver con ella. El tema que me preocupa es el de su relevancia social. La amenaza a la cultura se deriva de un par de errores de apreciación. El primero es el de aquellos que creen que se puede prescindir de la cultura, que es un accesorio más o menos lujoso, que complementa o decora los aspectos primordiales de la vida, los realmente importantes, que son, como todo el mundo sabe, la salud, el amor y, ante todo, el dinero. El segundo error afecta a quienes sienten que la cultura se pierde o se devalúa porque la identifican con la suya, con la que ellos valoran, agoreros de la decadencia que pertenecen a la presunta elite culta. Aunque sólo sea por gremio, me toca pertenecer a esta selecta minoría, lo cual me hace de inmediato sospechoso de parcialidad en este debate.

(Antonio Monegal, Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura, 2022)

A.5. (1 punto) Indique a qué categoría gramatical, o clase de palabras, pertenece apreciación, analice su estructura morfológica y señale a qué proceso de formación de palabras responde.

Ejercicio A.6 · Literatura

A.6. (1,5 puntos) La lírica y el teatro posteriores a 1936.

Ejercicio A.7 · Literatura

A.7. (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española o hispanoamericana que haya leído escrita en el período posterior a 1974 hasta la actualidad, en relación con su contexto sociohistórico y la tradición literaria.

Ejercicio B.1 · Comentario de texto

TEXTO B

El 27 de noviembre mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra. Los niños solían traerle dulces caseros, flores silvestres, figuritas de porcelana del mercadillo dignas de figurar en la galería de los horrores, y cartas con dibujos. Me gustaba verla llegar cargada de objetos inútiles, muestra del cariño que sentían por ella sus alumnos. También nosotros regalábamos a los tutores cosas igual de inservibles.

En clase nos enseñaron que San José de Calasanz, el patrón de los maestros, creó escuelas para los niños pobres cuando la educación estaba solo al alcance de los ricos, pero es un dato que había olvidado, como tantos otros saberes que fuimos acumulando. Se le considera el fundador de la escuela pública, ahí es nada, y el promotor de la idea de educar a los niños juntos, en un aula, sin preceptores privados. Apoyó a Galileo y animó a los maestros a enseñar las matemáticas según sus afirmaciones, por lo que fue muy atacado.

Ahora, celebramos su día un año sí y otro no, mientras noviembre sigue siendo un páramo de monotonía de lluvia en los cristales, como nos contó Machado. Quizá todo se haya contagiado de esa tristeza, incluso los maestros, la primera línea de resistencia contra la burricie, los ídolos de los niños en infantil, los que enseñan lo verdaderamente importante, a estar en sociedad, a leer, a escribir, a compartir… la mano amiga del recreo, la que adorna la clase y prepara fiestas de Navidad, otoño y carnavales a costa de su tiempo libre.

Quizá no celebrar su día parezca algo sin importancia, y celebrarlo sea una antigualla dedicada además a un santo, por mucho que defendiera una escuela igualitaria. Quizá no dedicar un día a quienes forman a nuestros hijos sea solo una ausencia más en estos colegios a los que acaban de llegar unas pantallas modernísimas y seguramente muy caras que ni solucionarán el problema de la ratio ni la atención personalizada, porque no se pregunta a quienes saben bien de lo que se habla cuando se habla de educación. (Pilar Galán Rodríguez, “Día del maestro”, El Periódico de Extremadura, 02/12/2023)

B.1. (2,50 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:

a)

Enuncie el tema del texto (0,50 puntos).

b)

Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,50 puntos).

c)

Indique qué tipo de texto es (0,50 puntos).

Ejercicio B.2 · Comentario de texto

TEXTO B

El 27 de noviembre mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra. Los niños solían traerle dulces caseros, flores silvestres, figuritas de porcelana del mercadillo dignas de figurar en la galería de los horrores, y cartas con dibujos. Me gustaba verla llegar cargada de objetos inútiles, muestra del cariño que sentían por ella sus alumnos. También nosotros regalábamos a los tutores cosas igual de inservibles.

En clase nos enseñaron que San José de Calasanz, el patrón de los maestros, creó escuelas para los niños pobres cuando la educación estaba solo al alcance de los ricos, pero es un dato que había olvidado, como tantos otros saberes que fuimos acumulando. Se le considera el fundador de la escuela pública, ahí es nada, y el promotor de la idea de educar a los niños juntos, en un aula, sin preceptores privados. Apoyó a Galileo y animó a los maestros a enseñar las matemáticas según sus afirmaciones, por lo que fue muy atacado.

Ahora, celebramos su día un año sí y otro no, mientras noviembre sigue siendo un páramo de monotonía de lluvia en los cristales, como nos contó Machado. Quizá todo se haya contagiado de esa tristeza, incluso los maestros, la primera línea de resistencia contra la burricie, los ídolos de los niños en infantil, los que enseñan lo verdaderamente importante, a estar en sociedad, a leer, a escribir, a compartir… la mano amiga del recreo, la que adorna la clase y prepara fiestas de Navidad, otoño y carnavales a costa de su tiempo libre.

Quizá no celebrar su día parezca algo sin importancia, y celebrarlo sea una antigualla dedicada además a un santo, por mucho que defendiera una escuela igualitaria. Quizá no dedicar un día a quienes forman a nuestros hijos sea solo una ausencia más en estos colegios a los que acaban de llegar unas pantallas modernísimas y seguramente muy caras que ni solucionarán el problema de la ratio ni la atención personalizada, porque no se pregunta a quienes saben bien de lo que se habla cuando se habla de educación. (Pilar Galán Rodríguez, “Día del maestro”, El Periódico de Extremadura, 02/12/2023)

B.2. (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.

Ejercicio B.3 · Comentario de texto

TEXTO B

El 27 de noviembre mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra. Los niños solían traerle dulces caseros, flores silvestres, figuritas de porcelana del mercadillo dignas de figurar en la galería de los horrores, y cartas con dibujos. Me gustaba verla llegar cargada de objetos inútiles, muestra del cariño que sentían por ella sus alumnos. También nosotros regalábamos a los tutores cosas igual de inservibles.

En clase nos enseñaron que San José de Calasanz, el patrón de los maestros, creó escuelas para los niños pobres cuando la educación estaba solo al alcance de los ricos, pero es un dato que había olvidado, como tantos otros saberes que fuimos acumulando. Se le considera el fundador de la escuela pública, ahí es nada, y el promotor de la idea de educar a los niños juntos, en un aula, sin preceptores privados. Apoyó a Galileo y animó a los maestros a enseñar las matemáticas según sus afirmaciones, por lo que fue muy atacado.

Ahora, celebramos su día un año sí y otro no, mientras noviembre sigue siendo un páramo de monotonía de lluvia en los cristales, como nos contó Machado. Quizá todo se haya contagiado de esa tristeza, incluso los maestros, la primera línea de resistencia contra la burricie, los ídolos de los niños en infantil, los que enseñan lo verdaderamente importante, a estar en sociedad, a leer, a escribir, a compartir… la mano amiga del recreo, la que adorna la clase y prepara fiestas de Navidad, otoño y carnavales a costa de su tiempo libre.

Quizá no celebrar su día parezca algo sin importancia, y celebrarlo sea una antigualla dedicada además a un santo, por mucho que defendiera una escuela igualitaria. Quizá no dedicar un día a quienes forman a nuestros hijos sea solo una ausencia más en estos colegios a los que acaban de llegar unas pantallas modernísimas y seguramente muy caras que ni solucionarán el problema de la ratio ni la atención personalizada, porque no se pregunta a quienes saben bien de lo que se habla cuando se habla de educación. (Pilar Galán Rodríguez, “Día del maestro”, El Periódico de Extremadura, 02/12/2023)

B.3. (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de que las nuevas tecnologías mejoren la educación.

Ejercicio B.4 · Gramática

TEXTO B

El 27 de noviembre mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra. Los niños solían traerle dulces caseros, flores silvestres, figuritas de porcelana del mercadillo dignas de figurar en la galería de los horrores, y cartas con dibujos. Me gustaba verla llegar cargada de objetos inútiles, muestra del cariño que sentían por ella sus alumnos. También nosotros regalábamos a los tutores cosas igual de inservibles.

En clase nos enseñaron que San José de Calasanz, el patrón de los maestros, creó escuelas para los niños pobres cuando la educación estaba solo al alcance de los ricos, pero es un dato que había olvidado, como tantos otros saberes que fuimos acumulando. Se le considera el fundador de la escuela pública, ahí es nada, y el promotor de la idea de educar a los niños juntos, en un aula, sin preceptores privados. Apoyó a Galileo y animó a los maestros a enseñar las matemáticas según sus afirmaciones, por lo que fue muy atacado.

Ahora, celebramos su día un año sí y otro no, mientras noviembre sigue siendo un páramo de monotonía de lluvia en los cristales, como nos contó Machado. Quizá todo se haya contagiado de esa tristeza, incluso los maestros, la primera línea de resistencia contra la burricie, los ídolos de los niños en infantil, los que enseñan lo verdaderamente importante, a estar en sociedad, a leer, a escribir, a compartir… la mano amiga del recreo, la que adorna la clase y prepara fiestas de Navidad, otoño y carnavales a costa de su tiempo libre.

Quizá no celebrar su día parezca algo sin importancia, y celebrarlo sea una antigualla dedicada además a un santo, por mucho que defendiera una escuela igualitaria. Quizá no dedicar un día a quienes forman a nuestros hijos sea solo una ausencia más en estos colegios a los que acaban de llegar unas pantallas modernísimas y seguramente muy caras que ni solucionarán el problema de la ratio ni la atención personalizada, porque no se pregunta a quienes saben bien de lo que se habla cuando se habla de educación. (Pilar Galán Rodríguez, “Día del maestro”, El Periódico de Extremadura, 02/12/2023)

B.4. (1,5 puntos) Analice sintácticamente: Mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra.

Ejercicio B.5 · Semántica

TEXTO B

El 27 de noviembre mi casa se llenaba de regalos humildes para mi madre, que era maestra. Los niños solían traerle dulces caseros, flores silvestres, figuritas de porcelana del mercadillo dignas de figurar en la galería de los horrores, y cartas con dibujos. Me gustaba verla llegar cargada de objetos inútiles, muestra del cariño que sentían por ella sus alumnos. También nosotros regalábamos a los tutores cosas igual de inservibles.

En clase nos enseñaron que San José de Calasanz, el patrón de los maestros, creó escuelas para los niños pobres cuando la educación estaba solo al alcance de los ricos, pero es un dato que había olvidado, como tantos otros saberes que fuimos acumulando. Se le considera el fundador de la escuela pública, ahí es nada, y el promotor de la idea de educar a los niños juntos, en un aula, sin preceptores privados. Apoyó a Galileo y animó a los maestros a enseñar las matemáticas según sus afirmaciones, por lo que fue muy atacado.

Ahora, celebramos su día un año sí y otro no, mientras noviembre sigue siendo un páramo de monotonía de lluvia en los cristales, como nos contó Machado. Quizá todo se haya contagiado de esa tristeza, incluso los maestros, la primera línea de resistencia contra la burricie, los ídolos de los niños en infantil, los que enseñan lo verdaderamente importante, a estar en sociedad, a leer, a escribir, a compartir… la mano amiga del recreo, la que adorna la clase y prepara fiestas de Navidad, otoño y carnavales a costa de su tiempo libre.

Quizá no celebrar su día parezca algo sin importancia, y celebrarlo sea una antigualla dedicada además a un santo, por mucho que defendiera una escuela igualitaria. Quizá no dedicar un día a quienes forman a nuestros hijos sea solo una ausencia más en estos colegios a los que acaban de llegar unas pantallas modernísimas y seguramente muy caras que ni solucionarán el problema de la ratio ni la atención personalizada, porque no se pregunta a quienes saben bien de lo que se habla cuando se habla de educación. (Pilar Galán Rodríguez, “Día del maestro”, El Periódico de Extremadura, 02/12/2023)

B.5. (1 punto) Defina el concepto de polisemia y ejemplifíquelo con la palabra clase.

Ejercicio B.6 · Literatura

B.6. (1,5 puntos) Literatura de fin de siglo: la generación del 98 y el modernismo. La novela y el teatro anterior a 1936.

Ejercicio B.7 · Literatura

B.7. (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española que haya leído escrita entre 1937 y 1974, en relación con su contexto sociohistórico y la tradición literaria.

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