Ejercicio Examen B - 3 · Historia de la Música y de la Danza PAU Castilla y León Ordinaria 2024

Tema: Comentario de un texto sobre música y su contexto · Del examen Ordinaria (2024)

Enunciado

3. Lea el siguiente texto y realice un comentario explicando su contenido de manera ordenada y coherente (2 puntos); vincúlelo con su contexto histórico-musical y con la creación musical de su época (1 punto) y exponga sus antecedentes históricos y trascendencia posterior (1 punto) [4 puntos]

Ayer he oído –¿podríais creerlo?– por vigésima vez la obra maestra de Bizet. Nuevamente persistí en un delicado recogimiento, nuevamente no escapé. Esta victoria sobre mi impaciencia me sorprende. ¡Qué perfectos nos hace esta ópera! Al oírla nos volemos una «obra maestra». Verdaderamente, cada vez que escuchaba Carmen me parecía ser mejor filósofo, un filósofo mejor de lo que se solía creer: me había vuelto tan indulgente, tan feliz, tan sedentario… Estar sentado cinco horas: ¡primera etapa de la santidad! ¿Podría decir que la orquesta de Bizet es casi la única que sigo soportando? La otra orquesta tan apreciada hoy en día, la wagneriana, brutal, artificiosa e «inocente» a un tiempo, que habla al mismo tiempo a los tres sentidos del alma moderna, ¡qué daño me hace esa orquesta wagneriana! La llamo siroco. Empiezo a sudar de modo fastidioso. Mi buen tiempo ha desaparecido. Sin embargo, esta música me parece perfecta. Se acerca ligera, suave, de forma amable. Es agradable, no hace sudar. «El bien es ligero, todo lo que es divino corre con pies delicados»: primer principio de mi estética. Esta música es malvada, refinada, fatalista: a pesar de ello, sigue siendo popular (posee el refinamiento de una raza, no de un individuo). Es rica. Es precisa. Construye, organiza, lleva a buen fin: es la antítesis de la música tentacular, de la «melodía infinita». ¿Se han oído antes en un escenario acentos trágicos tan dolorosos? ¡Y de qué forma se alcanzan! ¡Sin muecas! ¡Sin acuñar moneda falsa! ¡Sin la mentira del gran estilo! Esta música considera inteligente, incluso como músico, al oyente, por lo que incluso en esto es lo opuesto a la música de Wagner, quien, aunque puede ser juzgado bajo otros aspectos, fue el genio más maleducado del mundo […].

Yo me convierto en un hombre mejor cuando Bizet me anima. Incluso en un mejor sujeto musical, en un mejor oyente. ¿Sería posible proporcionar una audición mejor? Yo oculto mis oídos ante esta música, escucho su causa. Me parece asistir a su nacimiento y tiemblo ante los peligros que acompañan a cualquier empresa arriesgada, me arrastran las afortunadas combinaciones en las que Bizet no es culpable. ¡Es por algo extraño! En el fondo, no pienso en ello y no sé cuánto pienso en ello. Porque mientras tanto me pasan pensamientos diferentes por la cabeza… ¿No habíais notado que la música hace libre al espíritu, que pone alas al pensamiento, que nos volvemos más filósofos cuanto más músicos nos hacemos? […] Bizet me hace fecundo. Todo lo bueno me hace fecundo. No poseo más gratitud y ni siquiera otra prueba para todo aquello que es bueno.

No solo Wagner es un «redentor». Esta ópera también redime. Con ella me despido del húmedo Norte, de todos los vapores del ideal wagneriano. De todo ello nos redime la acción, que sigue teniendo de Mérimée la lógica en la pasión, la línea más breve, la dura necesidad. Posee sobre todo aquello que es propio de las regiones cálidas, la sequedad del aire, la transparencia del aire. Aquí el clima ha cambiado en todos los sentidos. Aquí habla otra sensualidad, otra sensibilidad, otra serenidad. Esta música es serena, pero no de una serenidad francesa o alemana. Su serenidad es africana: le acecha la fatalidad, su felicidad es breve, imprevista, sin remisión. Envidio a Bizet por haber tenido el coraje de expresar esta sensibilidad, que hasta hoy no había poseído un lenguaje en la música culta de Europa –el coraje de esta sensibilidad del Sur, más bronceada, más ardiente…–. ¡Qué sensación de felicidad nos aportan los amarillos atardeceres de su felicidad! Por mucho que alejemos la mirada, ¿veríamos acaso un mar más plácido? ¡Y cómo nos persuade, aquietándonos la danza mora! ¡Cómo aprende por fin a saciarse nuestra insaciabilidad en su lasciva melancolía! ¡Por fin, el amor, el amor reproducido en la naturaleza!

¡No es el amor de una virgen superior! No hay sentimentalismo. Solo el amor como fatum [=destino], como fatalidad, cínico, inocente, cruel, y por ello naturaleza. El amor que en sus instrumentos es guerra, en su fondo es odio mortal de los sexos. No conozco otro caso en el que la trágica ironía que constituye la esencia del amor se exprese de forma tan rigurosa, encuentre una formulación tan terrible, como en el último grito de Don José, con el que termina la ópera:

Yo soy quien la ha matado.

¡Oh, Carmen, mi adorada Carmen!

Tal concepción del amor (la única digna de un filósofo) es muy rara: hace destacar entre mil a una obra de arte […].

¿Veis cómo esta música me hace mejor? Il faut méditerraniser la musique [=hay que mediterraneizar la música]: tengo mis razones para esta fórmula. El retorno a la naturaleza, a la salud, a la serenidad, a la juventud, a la virtud. ¡Y yo que era uno de los más corrompidos wagnerianos! ¡Yo, capaz de tomar a Wagner en serio…!

(Friedrich Nietzsche: Carta desde Turín, mayo de 1888)

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Enunciado: Ejercicio Examen B - 3 · Historia de la Música y de la Danza PAU Castilla y León Ordinaria 2024

Solución

Según los criterios oficiales de corrección

Explicación del contenido del texto de manera ordenada y coherente, identificando los principales conceptos

Solución: Análisis y explicación ordenada del contenido del texto: el contraste radical entre la música de Bizet (Carmen) y la de Wagner. Nietzsche expone la ligereza, claridad, precisión y vitalidad mediterránea y meridional frente a la pesadez, artificiosidad, niebla del norte y «melodía infinita» wagneriana. Destaca la concepción trágica y fatalista del amor como fuerza de la naturaleza (fatum) en Carmen.

Vinculación con su contexto histórico-musical y con la creación musical de su época

Solución: Contextualización del texto en el final del siglo XIX (1888), momento de ruptura personal y filosófica de Nietzsche con Wagner. Se relaciona con el auge del drama wagneriano, el debate estético de la ópera romántica y postromántica, el exotismo y el realismo/verismo que anticipa la ópera Carmen de Bizet.

Antecedentes históricos y trascendencia posterior

Solución: Antecedentes: el debate histórico entre el estilo dramático alemán y la claridad meridional/italiana (Querella de los bufones, Gluck, etc.), la fascinación romántica por España y el exotismo mediterráneo. Trascendencia: el declive de la estética romántica monumental, el desarrollo del verismo italiano (Mascagni, Puccini) y la influencia en las estéticas del siglo XX que buscaron la concisión, la transparencia orquestal y el rechazo del gigantismo wagneriano (como Debussy o Stravinsky).

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