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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Cantabria 2021 · Ordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Cantabria (PAU/EBAU) 2021, Ordinaria (junio): 6 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Tema, estructura y resumen del texto · Significado contextual de palabras y expresiones · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos · Valoración personal del texto · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas · Mecanismos léxico-semánticos de cohesión · Campos de Castilla, de Antonio Machado · La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca · Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender

Ejercicio 1. a) · Tema, estructura y resumen del texto

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

1. a)

[1 PUNTO] Resumen del texto.

Ejercicio 1. b) · Tema, estructura y resumen del texto

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

1. b)

[1 PUNTO] Esquema de las ideas del texto.

Ejercicio 1. c) · Tema, estructura y resumen del texto

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

1. c)

[1 PUNTO] Tema y estructura del texto.

Ejercicio 2. a) · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

2. a)

[2 PUNTOS] Tipo de texto y modo de discurso. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.

Ejercicio 2. b) · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO

2. b)

[2 PUNTOS] Actitud e intencionalidad de la autora. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.

Problema 3 · Valoración personal del texto

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO

3.

[1 PUNTO] Valoración personal del texto.

Problema 4 · Significado contextual de palabras y expresiones

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

[1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: mantra (línea 1), candente (línea 8), crear opinión (línea 16), acríticos (línea 20), generación espontánea (línea 16).

a)

b)

c)

d)

e)

Problema 5 · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

[1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) En los siguientes extractos clasifique el tipo y la función de la subordinada marcada en negrita:

a)

Hay quien tiene certezas.

b)

La opinión requiere de eso que se llama reposo.

c)

Qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor.

d)

Basta echar un vistazo a las redes sociales.

e)

Es valiente y necesario, cuando no sabes, decir: No lo sé.

Problema 6 · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

[1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Señale el tipo de sintagma (o grupo) marcado en negrita y la función que este realiza dentro de su oración:

a)

Iñaki Gabilondo se despedía de la radio.

b)

Nadie quiere parecer ignorante.

c)

Vivimos en la era de la información.

d)

Contamos con muchos opinadores de todo.

e)

Opinar desde la ignorancia es fácil.

Problema 7 · Mecanismos léxico-semánticos de cohesión

No lo sé

Si el saber no ocupa lugar, ese mantra que tantas veces nos repitieron en la infancia ante la reiterada queja por tener que memorizar larguísimas listas de ríos y afluentes, lo que sí lo ocupa es la inmediatez que le pedimos a la opinión. En esta misma línea, Iñaki Gabilondo se despedía de la radio después de 60 años de carrera y dejaba su tribuna hablada diaria manifestando que le costaba muchísimo opinar y concluía: “Hay quien tiene certezas: no tengo ese consuelo”. Entonces yo misma suspiré: no todo está perdido.

Dicen que vivimos en la era de la información, pero a mí me parece que más bien se trata de la de la opinión, entendida no como opinión fundada sino como la expresión —o la expansión— de una subjetividad. Nadie quiere parecer ignorante, ni tardar demasiado en pronunciarse con respecto a un tema candente, pero la opinión requiere de eso que se llama reposo. Tranquilidad. Tiempo.

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar... es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Escucho a menudo la expresión de “crear opinión”, como si esta surgiera por generación espontánea, setas que uno descubre en el improvisado jardín del pensamiento, y así contamos con muchos opinadores de todo, pocos sabedores de nada. Opinar desde la ignorancia o desde el dato parcial es fácil, amplificar las opiniones de otros también. Basta echar un vistazo a las redes sociales o tertulias radiofónicas y televisivas. Pero la opinión no puede convertirse en eso que hacemos cuando ponemos likes acríticos y engañosos en una red social, un acto que pide más de lo que da.

En tiempos como los que corren no está de más recordar a los maestros como J. V. Foix, que nos instan a seguir leyendo, a seguir andando para recordar que tenemos muy pocas certezas. Una de las pocas que me quedan a mí es que es valiente y necesario, cuando no sabes, simplemente decirlo: no lo sé.

Laura Ferrero, adaptado de El País, 4 febrero, 2021

[1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Identifique y localice en el texto un ejemplo de los siguientes mecanismos léxico-semánticos de cohesión:

a)

b)

c)

d)

e)

Problema 8 · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos

8. [1,5 PUNTOS] (ABIERTA) Valor estilístico del verbo en el fragmento:

Entre mis diarios, encontré la siguiente anotación: uno de sus discípulos le preguntó al gran poeta J. V. Foix qué era necesario hacer para convertirse en buen escritor y él, sin dudarlo, le respondió: “Voy a darte no uno sino seis consejos. ¡Seis! En primer lugar, tienes que leer, eso es lo más importante. En segundo, pero no menos necesario, deberías leer. Después, siguiendo esta misma línea, hay que leer. A ver, veamos, en cuarto lugar… es necesario caminar. Mucho. En quinto, volver a caminar. Y ya, para terminar, ¿sabes qué es aconsejable también? Caminar”.

Ejercicio Parte C - Opción 1 · Campos de Castilla, de Antonio Machado

PARTE C. COMENTARIO LITERARIO [3 PUNTOS]

Elija UNO de los tres textos que se ofrecen y conteste a las dos preguntas enunciadas para el texto seleccionado:

Opción 1

Campos de Soria (VIII)

He vuelto a ver los álamos dorados,

álamos del camino en la ribera

del Duero, entre San Polo y San Saturio,

tras las murallas viejas

5 de Soria -barbacana

hacia Aragón, en castellana tierra-.

Estos chopos del río, que acompañan

con el sonido de sus hojas secas

el son del agua, cuando el viento sopla,

10 tienen en sus cortezas

grabadas iniciales que son nombres

de enamorados, cifras que son fechas.

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis

de ruiseñores vuestras ramas llenas;

15 álamos que seréis mañana liras

del viento perfumado en primavera;

álamos del amor cerca del agua

que corre y pasa y sueña,

álamos de las márgenes del Duero,

20 conmigo vais, mi corazón os lleva!

(Antonio Machado, Campos de Castilla)

9.

[1,5 PUNTOS] Contextualización del poema en el movimiento al que pertenece el autor y su obra.

10.

[1,5 PUNTOS] Estilo y lenguaje del poema en relación a la obra a la que pertenece.

Ejercicio Parte C - Opción 2 · La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Opción 2

ADELA.- Yo soy su mujer. (A ANGUSTIAS) Entérate tú y ve al corral a decírselo. El dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como si fuera un león.

ANGUSTIAS.- ¡Dios mío!

BERNARDA.- ¡La escopeta! ¿Dónde está la escopeta? (Sale corriendo)

(Aparece AMELIA por el fondo, que mira aterrada, con la cabeza sobre la pared. Sale detrás MARTIRIO)

ADELA.- ¡Nadie podrá conmigo! (Va a salir)

ANGUSTIAS (Sujetándola).- De aquí no sales con tu cuerpo en triunfo, ¡ladrona! ¡deshonra de nuestra casa!

MAGDALENA.- ¡Déjala que se vaya donde no la veamos más!

(Suena un disparo)

BERNARDA (Entrando).- Atrévete a buscarlo ahora.

MARTIRIO (Entrando).- Se acabó Pepe el Romano.

ADELA.- ¡Pepe! ¡Dios mío! ¡Pepe! (Sale corriendo)

PONCIA.- ¿Pero lo habéis matado?

MARTIRIO.- ¡No! ¡Salió corriendo en la jaca!

BERNARDA.- Fue culpa mía. Una mujer no sabe apuntar

(Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba)

9.

[1,5 PUNTOS] Localización del fragmento en la estructura externa e interna de la obra.

10.

[1,5 PUNTOS] Técnica dramática en el fragmento y relación con la técnica de la obra.

Ejercicio Parte C - Opción 3 · Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender

Opción 3

Veintitrés años después, Mosén Millán recordaba aquellos hechos, y suspiraba bajo sus ropas talares, esperando con la cabeza apoyada en el muro –en el lugar de la mancha oscura– el momento de comenzar la misa. Pensaba que aquella visita de Paco a la cueva influyó mucho en todo lo que había de sucederle después. «Y vino conmigo. Yo lo llevé», añadía un poco perplejo. El monaguillo entraba en la sacristía y decía:

— Aún no ha venido nadie, Mosén Millán.

Lo repitió porque con los ojos cerrados, el cura parecía no oírle. Y recitaba para sí el monaguillo otras partes del romance a medida que las recordaba:

...Lo buscaban en los montes,

pero no lo han encontrado;

a su casa iban con perros

pa que tomen el olfato;

ya ventean, ya ventean

las ropas viejas de Paco.

Se oían aún las campanas. Mosén Millán volvía a recordar a Paco. "Parece que era ayer cuando tomó la primera comunión".

(Ramón J. Sender, Réquiem por un campesino español)

9.

[1,5 PUNTOS] Localización del fragmento en la estructura externa e interna de la obra.

10.

[1,5 PUNTOS] Técnica narrativa en el fragmento y relación con la técnica de la obra.

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