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LA CRISIS DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN ENTRE 1902 Y 1923 Introducción El sistema político de la Restauración, instaurado en 1874, se basaba en la alternancia pacífica de partidos (turno dinástico) entre conservadores y liberales, sustentado por el caciquismo y el fraude electoral. Este sistema garantizó una aparente estabilidad política durante décadas, pero comenzó a entrar en crisis a finales del siglo XIX, especialmente tras el Desastre del 98, con la pérdida de las últimas colonias españolas.
La crisis se intensifica a partir de 1902, con la llegada al trono de Alfonso XIII, y se prolonga hasta 1923, cuando el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera pone fin al sistema parlamentario de la Restauración. FACTORES DE LA CRISIS La crisis del sistema de la Restauración fue el resultado de varios factores que se fueron acumulando progresivamente. En primer lugar, destaca el intervencionismo político del rey Alfonso XIII, que abandona la neutralidad propia del sistema constitucional y comienza a intervenir activamente en la vida política, apoyando especialmente a los sectores más conservadores del ejército.
Esto contribuye a la pérdida de legitimidad del sistema y al desprestigio de la monarquía. En segundo lugar, se produce la división y debilitamiento de los partidos del turno. Tanto conservadores como liberales intentan llevar a cabo reformas regeneracionistas, lideradas por figuras como Antonio Maura y José Canalejas, pero estas reformas fracasan por la corrupción electoral, las divisiones internas y la falta de apoyo real. En tercer lugar, el caciquismo comienza a debilitarse, sobre todo en las ciudades, debido al crecimiento urbano, la modernización económica y el aumento del peso de las clases medias y obreras, que empiezan a participar más en política.
Por último, se produce un importante crecimiento de la oposición política y social, formada por republicanos, socialistas, anarquistas y nacionalistas, que rechazan el sistema de la Restauración por considerarlo corrupto y antidemocrático. LA ETAPA DEL REFORMISMO Entre 1902 y 1907 se mantiene el sistema de turnos entre conservadores y liberales. Sin embargo, a partir de 1907 comienza la llamada crisis del turno pacífico de partidos, debido al aumento de la conflictividad política y social. En este contexto, el líder conservador Antonio Maura impulsa su proyecto de "revolución desde arriba", que pretendía reformar el sistema para evitar una revolución social desde abajo.
LAS REFORMAS DE MAURA (1907-1909) Durante su gobierno se aprobaron diversas reformas importantes. La Ley Electoral de 1907 intentó reducir el fraude electoral, aunque no lo eliminó. También se concedió mayor autonomía a los ayuntamientos y diputaciones para atraer a los nacionalistas moderados. En el ámbito económico se aprobaron leyes de protección y fomento de la industria y la colonización interior. En el ámbito social se estableció el descanso dominical y se creó el Instituto Nacional de Previsión en 1908. Sin embargo, el gobierno de Maura se vio gravemente afectado por el problema de Marruecos.
Tras la Conferencia de Algeciras de 1906, España obtuvo el control del norte de Marruecos, en la zona del Rif, donde la resistencia de las tribus bereberes dirigidas por Abd el-Krim fue constante. En 1909, el conflicto se agravó cuando las tropas españolas sufrieron una derrota en el Barranco del Lobo. La decisión del gobierno de enviar reservistas desde Barcelona provocó una fuerte reacción popular. LA SEMANA TRÁGICA DE BARCELONA (1909) La Semana Trágica de Barcelona fue una importante revuelta social que estalló en julio de 1909.
El envío de reservistas a la guerra de Marruecos provocó un fuerte rechazo popular, especialmente en Barcelona, donde se convocó una huelga general impulsada por organizaciones obreras. La protesta derivó en una insurrección popular con barricadas en las calles, enfrentamientos con el ejército y una fuerte ola de anticlericalismo que provocó la quema de conventos e iglesias. El gobierno declaró el estado de guerra y envió al ejército para reprimir la revuelta. La represión fue muy dura, con cientos de detenidos y varias ejecuciones, entre ellas la del pedagogo anarquista Francisco Ferrer Guardia.
La Semana Trágica provocó una fuerte condena internacional y la caída del gobierno de Maura, además de la radicalización del movimiento obrero y el aumento de la tensión política. LAS REFORMAS DE CANALEJAS Y DEL PARTIDO LIBERAL (1910-1912) Tras la caída de Maura, el líder liberal José Canalejas intentó continuar con las reformas regeneracionistas. Su gobierno impulsó una política de modernización del Estado y de acercamiento a sectores republicanos y socialistas.
Entre sus principales medidas destacan la Ley del Candado, que limitaba la instalación de nuevas órdenes religiosas, la reforma fiscal con impuestos más progresivos, la reforma del servicio militar que eliminaba la redención en metálico y la Ley de Mancomunidades de 1912, que permitía una mayor autonomía regional. Sin embargo, su proyecto reformista quedó truncado tras su asesinato en 1912 por un anarquista. LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN Desde principios del siglo XX, la oposición al sistema de la Restauración fue creciendo de forma progresiva. Los republicanos estaban divididos en varias corrientes, como la Unión Republicana y los radicales de Lerroux.
El carlismo seguía siendo una fuerza importante en Navarra, País Vasco y parte de Cataluña, y llegó a organizar milicias como el Requeté. Los nacionalismos también se desarrollaron. En Cataluña destacó la Lliga Regionalista, mientras que surgieron corrientes republicanas que más tarde darían lugar a nuevas formaciones. En el País Vasco, el PNV creció y fundó el sindicato ELA-STV en 1911. El movimiento obrero también se fortaleció. El PSOE, liderado por Pablo Iglesias, obtuvo su primer diputado en 1910, mientras que la UGT aumentó su influencia. El anarquismo tuvo gran fuerza en Cataluña, dando lugar a la CNT en 1910, que se convirtió en el principal sindicato obrero.
EL AÑO 1917: LA CRISIS Y SUS CONSECUENCIAS En 1917 se produjo una crisis general del sistema de la Restauración, formada por tres crisis simultáneas: militar, política y social. La crisis militar se manifestó con la creación de las Juntas de Defensa, formadas por oficiales descontentos con sus condiciones económicas y los ascensos. El gobierno intentó disolverlas, pero finalmente tuvo que aceptar su existencia. La crisis política tuvo lugar con la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona, convocada por la Lliga Regionalista, que reclamaba reformas constitucionales, apertura de Cortes y autonomías regionales. Sin embargo, fue disuelta por el gobierno.
La crisis social se produjo con la huelga general revolucionaria convocada por la UGT y la CNT, que protestaban contra la inflación, la pobreza y el sistema político. Fue duramente reprimida por el ejército. Aunque estas tres crisis fracasaron, el sistema quedó muy debilitado y la conflictividad social aumentó. EL PROBLEMA DE MARRUECOS. EL RIF El problema de Marruecos fue uno de los factores más importantes en la crisis final del sistema. España mantenía su protectorado en el Rif, donde la resistencia de las tribus bereberes dirigidas por Abd el-Krim dificultaba el control del territorio.
EL DESASTRE DE ANNUAL En 1921, el general Manuel Fernández Silvestre dirigió una ofensiva militar que terminó en el Desastre de Annual, una grave derrota en la que murieron alrededor de 12.000 soldados españoles. Este desastre provocó una enorme conmoción en España y una grave crisis política. El gobierno cayó y se abrió una investigación conocida como el Expediente Picasso, que señalaba graves errores militares y posibles responsabilidades políticas. CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DE 1917 Y DE LA SITUACIÓN FINAL Tras 1917, el sistema entra en una fase de descomposición definitiva.
La crisis económica provocada por la Primera Guerra Mundial generó inflación y pérdida de poder adquisitivo, lo que aumentó la conflictividad social. Se intensificó la violencia social con el fenómeno del pistolerismo en Barcelona, donde la patronal y los sindicatos anarquistas protagonizaron una lucha violenta con asesinatos y atentados. En el ámbito rural se produjo el Trienio Bolchevique (1918–1921), con ocupaciones de tierras y huelgas campesinas, duramente reprimidas por el Estado. También aumentó la violencia política con el asesinato del presidente Eduardo Dato en 1921 y del líder sindical Salvador Seguí en 1923.
EL GOLPE DE ESTADO DE PRIMO DE RIVERA (1923) La combinación de crisis política, social, económica y militar hizo que el sistema de la Restauración fuera completamente insostenible. El miedo a la discusión del Expediente Picasso en las Cortes aceleró la intervención militar. Finalmente, el 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado con el apoyo de sectores del ejército y la aceptación del rey Alfonso XIII, poniendo fin al sistema de la Restauración e instaurando una dictadura militar.