Construcción del Estado Liberal en España (1833-1868)

Apuntes sobre la construcción del estado liberal en España durante el reinado de Isabel II, incluyendo la Primera Guerra Carlista, las opciones del liberalismo (moderados y progresistas), y las diferentes etapas del reinado.

Historia de España · Estudios España

8 páginas · 3 temas · 15 flashcards · 15 preguntas tipo test

Índice

  1. 1. LA PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840) · p. 1-2
  2. 2. LAS DIFERENTES OPCIONES DEL LIBERALISMO: MODERADOS Y PROGRESISTAS · p. 3-4
  3. 3. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868) · p. 5-8

1. LA PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840)

Flashcards

¿Qué evento marcó el inicio de la Primera Guerra Carlista en 1833?
La publicación del Manifiesto de Abrantes por Carlos María Isidro.
¿Cuál era el lema principal del carlismo?
"Dios, Patria y Fueros".
¿Qué general liberal destacó por su victoria en Luchana, poniendo fin al sitio de Bilbao?
Espartero.
¿Qué establecía el Convenio de Vergara firmado en 1839?
El mantenimiento de los fueros en las provincias vascas y Navarra, así como la integración de la oficialidad carlista en el ejército real.

Preguntas tipo test

  1. ¿Qué reivindicaba Carlos María Isidro en el Manifiesto de Abrantes?
    • a) Sus derechos dinásticos al trono español frente a Isabel II.
    • b) La abolición de los fueros en las provincias vascas y Navarra.
    • c) El apoyo a la reina regente María Cristina.
    • d) La disolución de la Milicia Nacional.

    Respuesta: a) Sus derechos dinásticos al trono español frente a Isabel II.. En el Manifiesto de Abrantes, Carlos María Isidro reivindicaba sus derechos dinásticos al trono español frente a su sobrina Isabel, desencadenando la Primera Guerra Carlista.

  2. ¿Qué territorios apoyaron principalmente la causa carlista durante la Primera Guerra Carlista?
    • a) Andalucía, Extremadura y Galicia.
    • b) Cataluña, Aragón, País Vasco y Navarra.
    • c) Castilla y León, Madrid y Murcia.
    • d) Valencia, Islas Baleares y Canarias.

    Respuesta: b) Cataluña, Aragón, País Vasco y Navarra.. La causa carlista se concentró principalmente en Navarra, el País Vasco, Cataluña y Aragón, debido a la defensa de los fueros y el tradicionalismo.

  3. ¿Qué acuerdo puso fin a la Primera Guerra Carlista en 1839?
    • a) El Tratado de Versalles.
    • b) El Convenio de Vergara.
    • c) El Pacto de Ostende.
    • d) La Constitución de 1845.

    Respuesta: b) El Convenio de Vergara.. El Convenio de Vergara, firmado en 1839 por el general Espartero y el general carlista Maroto, puso fin a la Primera Guerra Carlista, estableciendo el mantenimiento de los fueros y la integración de oficiales carlistas en el ejército.

2. LAS DIFERENTES OPCIONES DEL LIBERALISMO: MODERADOS Y PROGRESISTAS

Flashcards

¿Qué dos grandes grupos políticos liberales surgieron en España durante la construcción del Estado Liberal?
Moderados y Progresistas.
¿Qué tipo de soberanía defendían los moderados?
Soberanía compartida entre las Cortes y la Corona.
¿Qué defendían los progresistas en cuanto a la designación de alcaldes?
Designación popular de alcaldes y concejales en los ayuntamientos.
¿Qué Constitución representa mejor el ideario progresista?
La Constitución de 1837.

Preguntas tipo test

  1. ¿Qué defendían los liberales doctrinarios o moderados?
    • a) La soberanía nacional y el sufragio universal.
    • b) La soberanía compartida y el sufragio censitario restringido.
    • c) La abolición de la monarquía y la instauración de una república.
    • d) La igualdad social y la eliminación de la propiedad privada.

    Respuesta: b) La soberanía compartida y el sufragio censitario restringido.. Los liberales doctrinarios o moderados defendían la soberanía compartida entre las Cortes y la Corona, así como un sufragio censitario muy restringido, donde solo una minoría propietaria e ilustrada podía participar en la política.

  2. ¿Qué grupo social no apoyaba al liberalismo progresista?
    • a) La alta burguesía financiera e industrial.
    • b) La pequeña y mediana burguesía.
    • c) La nobleza tradicional y el alto clero.
    • d) Las clases populares urbanas.

    Respuesta: c) La nobleza tradicional y el alto clero.. El liberalismo progresista era apoyado por sectores modernizados de la burguesía, clases medias, oficiales del ejército y clases populares urbanas. La nobleza tradicional y el alto clero, en cambio, solían apoyar opciones más conservadoras.

  3. ¿Cuál era una de las características del liberalismo progresista?
    • a) Defensa del proteccionismo económico.
    • b) Restricción de los derechos individuales.
    • c) Defensa de la soberanía nacional y ampliación de derechos.
    • d) Centralización del poder en la Corona.

    Respuesta: c) Defensa de la soberanía nacional y ampliación de derechos.. El liberalismo progresista se caracterizaba por la defensa de la soberanía nacional como fuente de legitimidad del poder, así como por la ampliación de los derechos individuales y colectivos.

3. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

Flashcards

¿Qué dinastía reclamó el trono español durante las guerras carlistas?
La dinastía Borbón, a través de Carlos María Isidro.
¿Qué documento reguló la convocatoria de Cortes durante la regencia de María Cristina, antes de la Constitución de 1837?
El Estatuto Real de 1834.
¿Qué general liberal destacó por su victoria en Luchana durante la Primera Guerra Carlista?
El General Espartero.
¿Qué se estableció en el Concordato de 1851 entre España y la Santa Sede?
El reconocimiento de la confesionalidad del Estado español y la suspensión de la desamortización eclesiástica.

Preguntas tipo test

  1. ¿Cuál fue la principal razón del conflicto entre carlistas e isabelinos?
    • a) Disputa sobre la religión oficial del Estado.
    • b) Conflicto ideológico entre liberalismo y absolutismo.
    • c) Diferencias en la política económica exterior.
    • d) Rivalidad por el control del comercio colonial.

    Respuesta: b) Conflicto ideológico entre liberalismo y absolutismo.. El conflicto entre carlistas e isabelinos se centró en la lucha entre la revolución liberal y el tradicionalismo absolutista, más que en un simple pleito dinástico.

  2. ¿Qué acuerdo puso fin a la Primera Guerra Carlista?
    • a) El Tratado de Fontainebleau.
    • b) El Convenio de Vergara.
    • c) La Paz de Westfalia.
    • d) El Edicto de Nantes.

    Respuesta: b) El Convenio de Vergara.. El Convenio de Vergara, firmado en 1839, puso fin a la Primera Guerra Carlista, estableciendo el mantenimiento de los fueros en las provincias vascas y Navarra, así como la integración de la oficialidad carlista en el ejército real.

  3. ¿Qué grupo social apoyó principalmente al liberalismo progresista durante el reinado de Isabel II?
    • a) La alta nobleza terrateniente.
    • b) La burguesía industrial y las clases medias urbanas.
    • c) El clero secular y regular.
    • d) Los campesinos y pequeños propietarios rurales.

    Respuesta: b) La burguesía industrial y las clases medias urbanas.. El liberalismo progresista fue apoyado principalmente por los sectores más modernizados de la alta burguesía financiera e industrial, así como por la pequeña y mediana burguesía y las clases populares urbanas.

Y 3 flashcards y 6 preguntas más en el documento.

Texto del documento

HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO TEMA 4: LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868) Durante el reinado de Isabel II se va a consolidar el sistema político liberal en España. Los dos partidos liberales que lucharán por el poder serán los moderados (alta burguesía) y los progresistas (baja burguesía), que se sucederán en el poder redactando constituciones a medida de cada uno. Fuera del sistema quedan los absolutistas (carlistas) que reclamarán el trono para Carlos Mª Isidro y sus sucesores a lo del siglo XIX, en las tres guerras carlistas.

En el año 1868 una revolución pone fin al reinado de Isabel II, ésta se exilia en París y en España se redactará una nueva constitución, la de 1869, la más progresista de todas hasta ese momento. Con el trono vacío, comienza un periodo de rápidos cambios políticos: monarquía constitucional, sistema republicano y restauración de los Borbones en el trono español. 1. LA PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840) Las guerras carlistas, más que un pleito dinástico por la sucesión al trono, fueron un conflicto ideológico marcado por la lucha entre la revolución liberal y el tradicionalismo absolutista.

En 1833, tras la muerte de Fernando VII, su hermano, Carlos Mª Isidro de Borbón, exiliado en Portugal, publicó el Manifiesto de Abrantes, en el que reivindicaba sus derechos dinásticos frente a su sobrina Isabel. Muchas ciudades apoyaron a Carlos, pero otras siguieron fieles a la reina regente, María Cristina, que firmó un manifiesto redactado por Cea Bermúdez para tranquilizar al bando carlista, pero no logró evitar el estallido de la guerra civil.

El carlismo era heredero del realismo exaltado y se presentaba como una ideología tradicionalista y antiliberal; bajo el lema "Dios, Patria y Fueros", aglutinaba a los defensores del absolutismo y del Antiguo Régimen, junto al integrismo religioso y la defensa de los fueros, por lo que los territorios forales (Navarra y provincias vascas) se sumaron a la causa realista. Internacionalmente, contó con los apoyos de potencias absolutistas como Rusia, Prusia y Austria. Los sectores sociales que lo apoyaron fueron: - Mayoría de órdenes religiosas, afectadas por la desamortización. - Clero secular. - Miembros no destacados del ejército.

- Nobles provincianos y pequeños propietarios (nobleza agraria) - Campesinos (norte peninsular: País Vasco, Navarra, Cataluña) y artesanos. - Pequeñas élites políticas y culturales de las ciudades, que reclamaban privilegios forales. El bando isabelino era muy heterogéneo, y defendía, además del derecho al trono de Isabel, la liquidación del Antiguo Régimen y la implantación del sistema político liberal. Recibieron el apoyo de Portugal, Inglaterra y Francia, y socialmente fueron apoyados por: - Mayoría de cargos de la Administración y de la burocracia provincial y municipal (funcionarios), que acató la decisión tomada por el rey. - Ejército. - Clase media y profesionales liberales.

- Alta nobleza. - Parte del clero secular. - Amplios sectores populares, rurales y urbanos. 1 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO Para ampliar la base social del liberalismo frente al carlismo, la reina regente tuvo que buscar el apoyo de la burguesía y los sectores populares de las ciudades aceptando las demandas de estos grupos: abolición del antiguo régimen y del absolutismo. Por su parte, la mayoría de la población permaneció indiferente o se decantó por apoyar al monarca y a su sucesora en función de la legalidad vigente. El desarrollo del conflicto.

Las primeras partidas carlistas se levantaron en 1833 por una amplia zona del territorio español, pero el foco más importante se situó en Navarra, el País Vasco, Cataluña, Aragón (el Maestrazgo) y los Pirineos. El conflicto armado pasó por dos fases bien diferenciadas: - En la primera fase (1833-1836), los carlistas organizaron un ejército bajo la dirección del general Zumalacárregui, aunque predominaron los alzamientos sin coordinación ni infraestructura y los asedios guerrilleros a algunas ciudades ante los que los liberales respondieron con una desordenada defensa.

Aun así, los carlistas lograron controlar el País Vasco, Navarra y Aragón, pero no pudieron unificar su territorio ni conquistar ninguna capital, lo que les restó apoyo diplomático. Su suerte se truncó en 1835 cuando Zumalacárregui murió en el cerco a Bilbao, la única gran ciudad que estuvo a punto de caer en sus manos. Quedaban así los carlistas sin su mejor estratega. - En la segunda fase (1836-1840) la guerra se decantó hacia los liberales tras la victoria del general Espartero en Luchana, que puso fin al sitio de Bilbao.

Los carlistas, sin recursos para financiar la guerra y conscientes de que no podían ganar, se decantaron por una nueva estrategia caracterizada por las expediciones a otras regiones al sur del Ebro ("partidas"). La más importante fue la expedición real de Carlos V (Carlos Mª Isidro) en 1837, que a punto estuvo de tomar Madrid, desguarnecida en ese momento; pero el carlismo tenía escaso arraigo al sur del Ebro, y fracasó también en el segundo sitio de Bilbao, defendido por Espartero. Muy pronto la debilidad del carlismo propició discrepancias entre los partidarios de alcanzar un acuerdo con los liberales y los defensores de la continuidad de la guerra.

Finalmente el general carlista Maroto acordó la firma del Convenio de Vergara (1839) con el general liberal Espartero. El acuerdo establecía el mantenimiento de los fueros en las provincias vascas y Navarra, así como la integración de la oficialidad carlista en el ejército real. Sólo las partidas del general Cabrera continuaron resistiendo en la zona del Maestrazgo hasta su derrota en 1840. El final de la guerra significó el triunfo del liberalismo sobre el carlismo, así como la restricción del régimen foral del País Vasco y Navarra, y el creciente protagonismo de los militares en la vida política del país.

El carlismo perdió fuerza pero no desapareció, sino que se reorganizó- y, posteriormente, protagonizó nuevos conflictos civiles (segunda guerra carlista, 1846-1849, y tercera guerra carlista, 1872-1876). La peor consecuencia de las guerras carlistas, además de la sangría económica y humana, fue la imposibilidad de llevar a cabo importantes reformas políticas y económicas que ya se estaban acometiendo en otros países europeos, aunque los gastos de la guerra forzaron la desamortización de las tierras de la Iglesia. 2 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO 2.

LAS DIFERENTES OPCIONES DEL LIBERALISMO: MODERADOS Y PROGRESISTAS El sistema político liberal configurado por la Constitución de 1837 se articuló a través de dos grupos, el moderado o doctrinario, conocido como monárquico constitucional o conservador hasta 1845, y el progresista. Con el paso de los años, a la izquierda de este último se formaron los primeros núcleos de demócratas y republicanos. Los partidos políticos del siglo XIX no eran como los concebimos en la actualidad. No eran grupos con una ideología y un programa definidos, sino más bien agrupaciones de personalidades alrededor de un notable, civil o militar.

Más que partidos organizados, eran corrientes de opinión o "camarillas", vinculadas por intereses personales o económicos, que se unían para participar en las elecciones y controlar las diferentes parcelas de poder. a) Liberalismo doctrinario o moderado De este grupo forman parte la nueva oligarquía, procedente de la antigua nobleza y la alta burguesía (terratenientes, comerciantes e intelectuales conservadores), vinculados con frecuencia a las campañas del ferrocarril y al ejército; están al servicio de los intereses de estos grupos, defendiendo el proteccionismo económico para garantizar el orden y la estabilidad.

Eran los antiguos "doceañistas" del Trienio Liberal, que defendían un programa muy conservador que anteponía la autoridad y el orden a la participación de las masas en la política; esta debía quedar en manos de una minoría propietaria e ilustrada. Dentro del liberalismo doctrinario hubo tres tendencias: ultraconservadora (Donoso Cortés, Bravo Murillo...), de centro (Mon, Martínez de la Rosa, Narváez (principal líder del partido)...) y aperturistas (Serrano). Sus características más destacadas fueron las siguientes: - Soberanía compartida entre las Cortes y la Corona (teoría de la doble representación) - Cortes bicamerales: senadores nombrados por la monarquía y reducido cuerpo electoral.

- Sufragio censitario muy restringido. - Centralismo: control por parte de la Corona de la administración provincial y municipal. - Oposición al reconocimiento de derechos individuales y colectivos. - Estado confesional. - Supresión de la Milicia Nacional. Este programa se concretó en la Constitución de 1845 y la Ley de Ayuntamientos de 1845, entre otras. Sus principales dirigentes fueron Martínez de la Rosa y los generales Narváez, O'Donnell y Serrano, y estuvieron en el poder entre 1837 y 1840, 1844 y 1854, y 1856 y 1868.

- Estatuto Real de 1834: conjunto de reglas para regular la convocatoria de Cortes y su funcionamiento; establece la soberanía compartida Rey-Cortes y un sistema bicameral, con Estamento de los Próceres (propietarios) y Estamento de los Procuradores (elegidos por sufragio censitario muy restringido, aproximadamente el 0,15% de la población). - Constitución de 1845: texto claramente moderado, rechaza la soberanía nacional (soberanía compartida), establece Cortes bicamerales similares a las anteriores, no garantiza la independencia del poder judicial, establece la confesionalidad del Estado y limita derechos y libertades.

3 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO b) En 1854, durante el Bienio Progresista, se formó con el nombre de la Unión Liberal, un nuevo partido que nació como una escisión de los moderados. Pretendía constituirse como una opción centrista entre los dos partidos clásicos, moderados y progresistas, aunque básicamente agrupaba a sectores descontentos con la política moderada buscando crear un proyecto de consenso. Sus impulsores fueron los generales O´Donnell y Serrano. Nunca tuvieron una doctrina política clara, sino que se volcaron en obras públicas y mejoras económicas, y en ocasiones también en campañas militares en el exterior para desviar la atención de los principales problemas del país.

Trataron de lograr el poder mediante el pacto y la adaptación. c) Liberalismo progresista El liberalismo progresista nació en 1836, y desde 1840 tuvo como líder a Espartero; se consideraban a sí mismos los "defensores de la libertad". El progresismo era apoyado por los sectores más modernizados de la alta burguesía financiera e industrial, así como por la pequeña y mediana burguesía, la oficialidad del Ejército y las clases populares urbanas (artesanos, comerciantes, profesiones liberales). Desde el punto de vista económico, tendieron al librecambismo, siguiendo el modelo británico.

Sus características más destacadas fueron: - Defensa de la soberanía nacional como fuente de legitimidad de poder: predominio del poder de las Cortes y rechazo de la intervención de la Corona en la vida política. - Cortes bicamerales, pero electivas. - Sufragio censitario más amplio. - Ampliación de los derechos individuales: libertad de imprenta, de opinión, de religión… - Defensa de la desamortización de los bienes eclesiásticos y de los ayuntamientos. - Designación popular de alcaldes y concejales en los ayuntamientos. - Constitución de un cuerpo armado, la Milicia Nacional, como garante de las libertades.

Sus principales dirigentes fueron Espartero, Mendizábal, Madoz y Prim, y la mejor concreción de su programa fue la Constitución de 1837. Durante el reinado de Isabel II estuvieron en el poder breves períodos: de 1835 a 1837, de 1840 a 1843 y de 1854 a 1856. - Constitución de 1837: a medio camino entre las ideas moderadas y progresistas (soberanía compartida, división de poderes, derechos individuales, permisividad religiosa, ampliación del sufragio hasta el 2,4% de la población, creación de la Milicia Nacional…). - Constitución de 1856 ("Non nata"): fue aprobada por las Cortes pero no llegó a entrar en vigor.

Resume las ideas liberales tradicionales (igualdad ante la ley, tolerancia religiosa, soberanía nacional, separación de poderes) y otras nuevas, como la libertad de culto, el sufragio universal, la posibilidad de un régimen republicano, derechos sociales... d) Hacia 1849 nació el Partido Demócrata, que defendía la soberanía popular y el sufragio universal masculino, cortes unicamerales, amplios derechos individuales y sociales (huelga), la libre elección de ayuntamientos y la libertad de culto.

Su fuerza se hallaba fundamentalmente en las clases populares, pero nunca llegaron a gobernar porque el desprestigio de la monarquía de Isabel II hizo ganar fuerza al republicanismo en detrimento de los demócratas. 4 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO 3. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868) *PAU Antes de morir Fernando VII, la Pragmática Sanción acabó con la preferencia de la línea masculina para acceder al trono. Carlos Mª Isidro de Borbón, hermano del rey, no lo aceptó: la primera guerra carlista (1833-1839) tuvo lugar al tiempo que se desmantelaba el absolutismo y el antiguo régimen, y se ponían las bases del estado liberal con nuevas estructuras políticas.

a) LA MINORÍA DE EDAD DE ISABEL II (1833-1843): LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS 1) Regencia de Mª Cristina (1833-1840). Mª Cristina de Borbón asumió la regencia de Isabel, que tenía tres años cuando murió el rey: la "Reina gobernadora" hizo algunas concesiones a los liberales, partidarios de Isabel y opuestos al carlismo, pero su primer gobierno fue presidido por Cea Bermúdez, moderado y conservador, que se limitó a impulsar reformas administrativas. - Los gobiernos moderados y el Estatuto Real de 1834.

Cea Bermúdez lideró un Consejo de Gobierno muy conservador, por lo que los liberales exigieron cambios más profundos; destacó la nueva división provincial de Javier de Burgos, basada en el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante las leyes y contraria a los fueros. Martínez de la Rosa tomó medidas para avanzar en la libertad de comercio y limitar el poder de la Iglesia, pero la necesaria nueva Constitución se quedó en la redacción del Estatuto Real de 1834.

Este documento regulaba la convocatoria de Cortes y su funcionamiento, algo necesario pero provisional en plena Guerra Carlista, era muy moderado (soberanía compartida Rey-Cortes y sistema bicameral: Cámaras de los Próceres y de los Procuradores) y olvidaba los cambios de la Constitución de 1812, lo que agudizó las tensiones entre moderados y progresistas: la Revolución de 1835, urbana y burguesa, buscaba la victoria sobre los carlistas y la puesta en práctica de políticas progresistas. - Los progresistas y la Constitución de 1837.

El progresista Mendizábal reorganizó la milicia nacional contra el carlismo, suprimió la Mesta, creó las Diputaciones Provinciales y promulgó el decreto de desamortización de los bienes eclesiásticos: expropiación, nacionalización y venta en subasta pública de los bienes del clero regular para iniciar una reforma agraria, conseguir dinero para la guerra y crear una nueva capa social de propietarios que apoyara el liberalismo. Pero la desamortización fracasó: la deuda pública no disminuyó y los campesinos no accedieron a la propiedad, pues solo los adinerados pudieron comprar tierras.

El gobierno del moderado Istúriz provocó una nueva revolución, la "Sargentada" de La Granja, que obligó a suspender el Estatuto Real, restablecer la Constitución de 1812 y nombrar un gobierno progresista que elaboró la Constitución de 1837, con elementos del liberalismo moderado y del progresista, pero que no convenció ni a moderados ni a progresistas, enfrentados por la Ley de Ayuntamientos de 1840 (designación directa de los alcaldes por la corona). Todo esto, sumado a la impopularidad de la reina y cuestiones económicas y sociales llevaron al exilio de Mª Cristina. 5 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO 2) Regencia de Espartero (1840-1843).

Espartero gobernó de manera autoritaria, por lo que perdió popularidad y apoyos rápidamente, tanto entre los progresistas (criticaron su nepotismo, autoritarismo y la falsificación electoral) como entre los moderados, que conspiraron contra él. Destacó por la puesta en práctica del librecambismo: en 1842 abrió las aduanas a productos extranjeros (tejidos de algodón ingleses) a cambio de ayuda financiera exterior. La industria textil catalana se sintió amenazada y el levantamiento en Barcelona terminó con el bombardeo de la ciudad y la represión; Espartero se exilió y se adelantó la mayoría de edad de Isabel.

b) LA MAYORÍA DE EDAD DE ISABEL II (1843-1868) Durante este período, continuaron las agitaciones sociales, los escándalos en la corte, la tensión entre moderados y progresistas, la resistencia al cambio de algunos sectores sociales y la inestabilidad gubernamental, pero se afianzó la burguesía, nuevas libertades y el Estado liberal. 1) La década moderada (1844-1854). Narváez fue la principal figura política de esta etapa: frenó la oposición de las clases sociales desfavorecidas y logró la estabilidad con un régimen autoritario que benefició a la burguesía; el sistema electoral, muy restringido, impedía el acceso de otros grupos políticos al poder.

Destacan las siguientes cuestiones: La Constitución de 1845: moderada, soberanía Reina-Cortes (pierden poder), Cortes bicamerales (Congreso elegido por sufragio censitario y Senado por la Reina), no independencia del poder judicial, la limitación de libertades y derechos, confesionalidad del Estado. Administración centralizada: ayuntamientos nombrados por la Corona o el Gobernador Civil, y coordinados por una Diputación Provincial, que coordinaba a los municipios, intento de crear una burocracia moderna y eficiente, e independizar la administración de la política.

Reorganización del sistema nacional de instrucción pública (Ley Moyano, 1857): uniformización de los planes de estudio, distinción entre escuelas primarias, secundarias y universidades, adopción del sistema métrico decimal. Reforma fiscal (1845): la creación de impuestos directos e indirectos para sanear la Hacienda generó problemas: rechazo popular del impuesto sobre el consumo de bienes, que gravaba los productos de primera necesidad. No se pudo acabar con el fraude y la evasión fiscal.

Mantenimiento del orden público: nuevo Código Penal para uniformizar el sistema judicial, disolución de la Milicia Nacional y creación de la Guardia Civil (1844: organización militar pero funciones civiles: defensa de la propiedad y lucha contra la inseguridad en el mundo rural). Las relaciones Iglesia-Estado (Concordato de 1851).

La desamortización había tensado las relaciones de los liberales con la Iglesia, que apoyaba en gran medida al carlismo, pero los moderados trataron de lograr un acercamiento: Roma aceptaba la desamortización que ya se había llevado a cabo y el gobierno español suspendía la desamortización, reconocía la confesionalidad del Estado, mantenía y protegía al clero y permitía la enseñanza religiosa. La segunda Guerra Carlista (1846-1849: guerra "dels matiners" o de los madrugadores): debido al fracaso de la planeada boda entre el pretendiente carlista e Isabel II, se libró principalmente en Cataluña.

Tras algunos triunfos del general Cabrera, la detención de Carlos en la frontera y la derrota militar de las partidas carlistas acabaron con la insurrección. 6 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO Al final de la década, Bravo Murillo trató de suspender las Cortes, restringir el censo y gobernar por decreto, provocando la descomposición interna de los moderados, aunque también hubo importantes cambios en la política de obras públicas (Ley de Ferrocarriles, Ley de Puertos, Canal de Castilla, Canalización del Ebro, mejoras en las comunicaciones). La revolución de 1854 permitió el regreso al poder de los progresistas, tras diez años de gobiernos moderados. 2) El bienio progresista (1854-1856).

Pese al malestar con los moderados, el sistema electoral censitario y manipulado no permitía gobernar a los progresistas, que usaron el pronunciamiento para acceder al poder: la Vicalvarada, dirigida por Dulce, O'Donnell y Ros de Olano, triunfó cuando Serrano se les unió y publicó el "Manifiesto de Manzanares", que recogía algunas de las propuestas más progresistas. Los levantamientos se extendieron y la reina dio el poder a Espartero: presidió el Consejo de Ministros con O'Donnell como Ministro de Guerra.

Durante el Bienio Progresista se restauró la Milicia Nacional, se creó una nueva Ley Municipal (elección directa de alcaldes, ampliación del censo electoral) y se puso en vigor la Constitución de 1837 mientras se redactaba otra más progresista.

La Constitución de 1856, llamada "Non nata" porque no llegó a entrar en vigor, resume las ideas progresistas tradicionales, pero las Cortes debatieron otras nuevas (libertad de culto, sufragio universal, posibilidad de régimen republicano, derechos sociales…); siguiendo la Constitución de 1837, ampliaba los derechos políticos (igualdad ante la ley, impuestos, servicio militar, tolerancia religiosa, limitación del poder de la Corona), establecía la soberanía nacional y la separación de poderes. Los progresistas aplicaron un ambicioso plan de reformas económicas en defensa de los intereses de la burguesía urbana y de las clases medias.

Destacó la Ley de Desamortización de 1855, de Pascual Madoz, que puso a la venta el doble de bienes que la anterior: nacionalizó y vendió también bienes de los Ayuntamientos, tanto los bienes propios (patrimonio de los municipios que arrendaban para cubrir los gastos públicos) como los comunales (patrimonio de propiedad comunitaria para aprovechamiento y disfrute de sus habitantes: bosques, pastos). Esto agravó la situación de municipios y agricultores, pues esos bienes municipales eran una fuente de recursos para los campesinos; la medida benefició a burgueses y terratenientes.

El objetivo era lograr recursos para la Hacienda y modernizar la economía del país, pero gran parte de los ingresos se invirtieron en el ferrocarril; la burguesía fue la principal beneficiada con el proceso. También trataron de atraer capital extranjero con la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que regulaba su ejecución y ofrecía incentivos a las empresas extranjeras; estas lograron grandes beneficios al tiempo que daban salida a sus productos industriales. Por otra parte, la especulación con los terrenos por los que pasaba el tren enriqueció a constructores y propietarios.

También se aprobaron Leyes Bancarias, planes de reforestación, se desarrolló el telégrafo, las carreteras y la minería. Pero en 1855 estalló una huelga general en Barcelona: el proletariado pedía reducir la jornada laboral, eliminar los consumos, mejorar los salarios y la abolición de las quintas; las protestas se extendieron a otras ciudades y al mundo rural, provocando la dimisión de Espartero en 1856. La reina confió el gobierno a O'Donnell, que reprimió duramente las protestas. 7 HISTORIA DE ESPAÑA - 2º BACHILLERATO 3) La Unión Liberal y el fin del moderantismo (1856-1868) Entre 1856 y 1868 la política española estuvo dominada por la alternancia en el poder de unionistas y moderados.

El favoritismo de la Corona hacia los moderados y la marginación de progresistas y demócratas condujeron a la descomposición del sistema político isabelino. - Los gobiernos unionistas (1856-1863). O'Donnell asumió la presidencia del Gobierno, trató de garantizar las libertades y el orden público, y logró cierta estabilidad política gracias a la práctica desaparición de los progresistas, al desgaste de los moderados y a que los carlistas se mantuvieron al margen de la política.

En lo político, se reinstauró la Constitución de 1845, se suprimió la desamortización eclesiástica, se abolió la Milicia Nacional y no se aprobó la prometida ley de prensa, aunque se limitaron los poderes de la Corona para contentar a los progresistas. Fue un periodo de gran prosperidad económica por el desarrollo del ferrocarril, las tierras cultivadas, las instituciones financieras y la industria textil catalana; pero continuaron las revueltas en el campo andaluz, por la difícil situación de los jornaleros sin tierra tras la desamortización.

En política exterior, se emprendieron campañas militares para hacer renacer el espíritu colonial y ganar prestigio internacional, aunque tuvieron escaso éxito: expedición a Indochina con Francia (defensa de misioneros), intervenciones en Chile y Perú, en Marruecos (conquista de Tetuán y Castillejos con Prim), a México para reclamar el pago de una deuda, anexión de Santo Domingo…

La caída de O'Donnell se produjo por su incapacidad para seguir gobernando y por el agotamiento de su proyecto de consenso político, que quedó demostrado con la descomposición de su partido: fracasó en su intento de evitar el endurecimiento del régimen y el distanciamiento de la oligarquía en el poder del resto de fuerzas políticas y sociales (restricción del voto, caciquismo). Finalmente, O'Donnell dimitió y la reina volvió a dar el poder a los moderados. - Los gobiernos moderados (1863-1868).

Narváez gobernó de forma autoritaria y represiva, aumentando su impopularidad y aislamiento, y con González Bravo, más conservador, los progresistas se radicalizaron; además, la crisis de subsistencia provocó el aumento de precios y el descontento popular: entonces se produjo el pronunciamiento del cuartel de San Gil (1866), con demócratas y progresistas, que terminó con 66 fusilados y más de 1000 prisioneros. La muerte de O'Donnell y Narváez hizo evidente el agotamiento del modelo político moderado: los progresistas de Prim y los demócratas firmaron el Pacto de Ostende en 1866, al que se adhirieron los unionistas de Serrano y Cánovas, para derrocar la monarquía de Isabel II.

Defendían los principios liberales (sufragio universal, asamblea constituyente), y prepararon una coalición contra la monarquía de Isabel II, ya desprestigiada por la corrupción de la Corte, la vida privada de la reina, la influencia de personajes como Sor Patrocinio y el confesor padre Fulgencio, etc. Sin embargo, fue la crisis financiera y de subsistencia que se produjo a partir de 1866 lo que desencadenó el final de la monarquía, que tendrá lugar con la revolución de 1868, "La Gloriosa". 8

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