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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco 2024 · Ordinaria
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Euskadi (PAU/EAU) 2024, Ordinaria (junio): 9 problemas con solución. Temas: Resumen del texto.
Temas del examen: Resumen del texto · Finalidad e ideas del texto (test) · Texto argumentativo de opinión · Léxico: significado de palabras en contexto · Género textual, registro y subjetividad · Gramática: categorías y oraciones del texto · Nada, de Carmen Laforet · Poesía de Antonio Machado
Problema 1 · Resumen del texto
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
1. Resuma el contenido del texto con una extensión de 100 palabras (1 punto)
Ejercicio 2 - Opción 2A · Finalidad e ideas del texto (test)
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
2A. Elija la opción que refleja más fielmente la finalidad del texto. (1 punto)
Ejercicio 2 - Opción 2B · Finalidad e ideas del texto (test)
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
2B. Según el contenido del texto, indique qué afirmaciones de las que figuran a continuación son verdaderas (puede haber más de una verdadera). (1 punto)
Ejercicio 3 - Opción 3A · Léxico: significado de palabras en contexto
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
3. Responda a una de las dos opciones (3A – 3B)
3A. Busque en el texto de Víctor Lapuente una palabra o expresión cuyo sentido sea equivalente a las que figuran a continuación. (1 punto)
Ejercicio 3 - Opción 3B · Léxico: significado de palabras en contexto
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
3B. Explique el significado de las siguientes palabras o expresiones que figuran en el texto de Víctor Lapuente. Se podrá responder con un sinónimo o con una definición. Si se responde con más de un sinónimo, todos deben ser adecuados en el contexto del artículo «La juventud de hoy». (Máximo 20 palabras por definición) [1 punto]
Problema 4 · Texto argumentativo de opinión
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
4. Elabore un texto en el que desarrolle una opinión personal relacionada con la temática del texto de Víctor Lapuente, argumentado a favor, en contra, o a favor y en contra. Se valorará la adecuación al registro, la coherencia y cohesión del texto, la riqueza léxica, la variedad sintáctica y la corrección ortográfica. (250 palabras) (2 puntos)
Ejercicio 5 - Opción 5A · Género textual, registro y subjetividad
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
5A. Señale, al menos, dos rasgos de subjetividad y dos rasgos de objetividad en el texto “La juventud de hoy”. Ejemplifique su respuesta con elementos presentes en el texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto)
Ejercicio 5 - Opción 5B · Género textual, registro y subjetividad
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
5B. Indique a qué género textual corresponde “La juventud de hoy”. Razone su respuesta y ejemplifíquela con citas del propio texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto). (1 punto)
Ejercicio 6 - Opción 6A · Gramática: categorías y oraciones del texto
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
6A. Localice en el texto de Víctor Lapuente:
a.
b.
c.
d.
Ejercicio 6 - Opción 6B · Gramática: categorías y oraciones del texto
LA JUVENTUD DE HOY
Los jóvenes de hoy son un desastre. Siempre han sido un desastre. Contradicen a sus
padres y tiranizan a los pedagogos y profesores, decían en Grecia hace 2.500 años. Piensan
que lo saben todo, advertía Aristóteles. No prevén lo que es útil, se lamentaba Horacio. Y
así, por los siglos de los siglos, hasta el último informe PISA.
5 Es una constante histórica que los mayores de edad se quejen de los menores. Cada
generación acentúa unos defectos. Los japoneses medievales se fijaban en cómo los
jóvenes degradaban el lenguaje hablado; nosotros, el escrito: con Internet y las redes
sociales, cometen faltas de ortografía, usan un léxico pobre y no saben redactar. En la
Inglaterra del XVII criticaban su dura agresividad; nosotros, su blanda hipersensibilidad.
10 La cuestión es que no están a nuestra altura. Y es verdad, pero no porque ellos estén más
abajo, sino porque nosotros (creemos que) estamos más arriba. Lo mostraron los psicólogos
John Protzko y Jonathan Schoolor en un artículo en Science. En una serie de experimentos
vieron que los adultos consideraban que, en comparación con generaciones anteriores, la
juventud de hoy estaba en declive.
15 Pero, curiosamente, ese desprecio hacia los jóvenes dependía de cuáles eran las virtudes
que los adultos tenían, o pensaban que tenían. Así, las personas mayores más autoritarias
enfatizaban que los jóvenes de hoy no respetan a los mayores; y las más lectoras que los
jóvenes de hoy leen menos. Es decir, comparamos a los jóvenes con nuestra mayor fortaleza
(yo pongo más atención a su expresión escrita que a sus habilidades matemáticas). Y, sobre
20 todo, cotejamos a la juventud real de hoy con un ser ficticio: la persona que creemos que
fuimos. Ese holograma de madurez y sensatez, responsabilidad y amabilidad... que nunca
existió.
Pero si, subjetivamente, la juventud de hoy sigue igual, objetivamente, no es así. Están peor.
Como muestra Ignacio Conde-Ruiz en La juventud atracada, los jóvenes de hoy lo tienen
25 más difícil que nosotros. Sufren más problemas: precariedad, dificultad para acceder a una
vivienda (se van de casa, de media, a los 30,3 años). Y disfrutan de menos poder: en las
primeras décadas de la democracia los jóvenes eran más de un tercio del electorado y ahora
son un quinto. Sus demandas no se atienden. Nos hemos bebido su elixir y les hemos dejado
la eterna juventud.
Víctor Lapuente, El País, 25/12/2023
6B. Indique si las siguientes afirmaciones relacionadas con el texto de Víctor Lapuente son verdaderas o falsas:
a. El enunciado “Sus demandas no se atienden” (l. 28) es una oración impersonal.
b. El enunciado “La cuestión es que no están a nuestra altura” (l. 10), contiene una oración subordinada sustantiva con función de complemento directo.
c. La palabra amabilidad (l. 21) es una palabra compuesta.
d. La palabra democracia (l. 27) es un sustantivo abstracto.
Ejercicio 7 - Opción 7A · Nada, de Carmen Laforet
Por la mañana cogía el pan –apenas Antonia subía las raciones de la panadería–
y me lo comía entero, tan caliente y apetitoso estaba. Por las noches, no cenaba,
a no ser que la madre de Ena insistiese en que me quedase en su casa alguna
vez. Yo había tomado la costumbre de ir a estudiar con Ena muchas tardes y la
5 familia empezaba a considerarme como cosa suya.
Pensé que realmente estaba comenzando para mí un nuevo renacer, que era
aquella la época más feliz de mi vida, ya que nunca había tenido una amiga con
quien me compenetrara tanto, ni esta magnífica independencia de que
disfrutaba. Los últimos días del mes los pasé alimentándome exclusivamente del
10 panecillo de racionamiento que devoraba por las mañanas –por esta época fue
cuando me cogió Antonia bebiendo el agua de hervir la verdura– pero empezaba
a acostumbrarme y la prueba es que en cuanto recibí mi paga del mes de marzo
la gasté exactamente igual. Me acuerdo que sentía un hambre extraordinaria
cuando tuve el nuevo dinero en mis manos, que era una sensación punzante y
15 deliciosa pensar que podría satisfacerla en seguida. Más que cualquier clase de
alimento, deseaba dulces. Compré una bandeja y me fui a un cine caro. Tenía tal
impaciencia que antes de que se apagara la luz corté un trocito de papel para
comer un poco de crema, aunque miraba de reojo a todo el mundo poseída de
vergüenza. En cuanto se iluminó la pantalla y quedó la sala en penumbra, yo
20 abrí el paquete y fui tragando los dulces uno a uno. Hasta entonces no había
sospechado que la comida pudiera ser algo tan bueno, tan
extraordinario…Cuando se volvió a encender la luz no quedaba nada en la
bandeja. Vi que una señora, a mi lado, me miraba de soslayo y cuchicheaba con
su compañero. Los dos reían.
Fragmento de Nada. Carmen Laforet.
7A. Indique si los siguientes enunciados, relacionados con el fragmento y la obra de Carmen Laforet que figura a continuación, Nada, son verdaderos (V) o falsos (F):
.
V
F
Ejercicio 7 - Opción 7B · Poesía de Antonio Machado
Yo voy soñando caminos
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
5 ¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—la tarde cayendo está—.
“En el corazón tenía
10 la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
15 meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
20 se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”.
Antonio Machado.
7B. Indique si los siguientes enunciados, relacionados con los versos de Antonio Machado que figuran a continuación, son verdaderos (V) o falsos (F): [1 punto]
Ejercicio 8 - Opción 8A · Nada, de Carmen Laforet
Por la mañana cogía el pan –apenas Antonia subía las raciones de la panadería–
y me lo comía entero, tan caliente y apetitoso estaba. Por las noches, no cenaba,
a no ser que la madre de Ena insistiese en que me quedase en su casa alguna
vez. Yo había tomado la costumbre de ir a estudiar con Ena muchas tardes y la
5 familia empezaba a considerarme como cosa suya.
Pensé que realmente estaba comenzando para mí un nuevo renacer, que era
aquella la época más feliz de mi vida, ya que nunca había tenido una amiga con
quien me compenetrara tanto, ni esta magnífica independencia de que
disfrutaba. Los últimos días del mes los pasé alimentándome exclusivamente del
10 panecillo de racionamiento que devoraba por las mañanas –por esta época fue
cuando me cogió Antonia bebiendo el agua de hervir la verdura– pero empezaba
a acostumbrarme y la prueba es que en cuanto recibí mi paga del mes de marzo
la gasté exactamente igual. Me acuerdo que sentía un hambre extraordinaria
cuando tuve el nuevo dinero en mis manos, que era una sensación punzante y
15 deliciosa pensar que podría satisfacerla en seguida. Más que cualquier clase de
alimento, deseaba dulces. Compré una bandeja y me fui a un cine caro. Tenía tal
impaciencia que antes de que se apagara la luz corté un trocito de papel para
comer un poco de crema, aunque miraba de reojo a todo el mundo poseída de
vergüenza. En cuanto se iluminó la pantalla y quedó la sala en penumbra, yo
20 abrí el paquete y fui tragando los dulces uno a uno. Hasta entonces no había
sospechado que la comida pudiera ser algo tan bueno, tan
extraordinario…Cuando se volvió a encender la luz no quedaba nada en la
bandeja. Vi que una señora, a mi lado, me miraba de soslayo y cuchicheaba con
su compañero. Los dos reían.
Fragmento de Nada. Carmen Laforet.
8A. Explique, mediante ejemplos del texto mostrado en 7A, alguno de los rasgos que caracterizan el existencialismo literario. (Aproximadamente 80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]
Ejercicio 8 - Opción 8B · Poesía de Antonio Machado
Yo voy soñando caminos
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
5 ¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—la tarde cayendo está—.
“En el corazón tenía
10 la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
15 meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
20 se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”.
Antonio Machado.
8B.
Explique mediante ejemplos extraídos del poema mostrado en 7B, los elementos simbólicos que aparecen en él. (Aproximadamente 80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto)
Ejercicio 9 - Opción 9A · Nada, de Carmen Laforet
Por la mañana cogía el pan –apenas Antonia subía las raciones de la panadería–
y me lo comía entero, tan caliente y apetitoso estaba. Por las noches, no cenaba,
a no ser que la madre de Ena insistiese en que me quedase en su casa alguna
vez. Yo había tomado la costumbre de ir a estudiar con Ena muchas tardes y la
5 familia empezaba a considerarme como cosa suya.
Pensé que realmente estaba comenzando para mí un nuevo renacer, que era
aquella la época más feliz de mi vida, ya que nunca había tenido una amiga con
quien me compenetrara tanto, ni esta magnífica independencia de que
disfrutaba. Los últimos días del mes los pasé alimentándome exclusivamente del
10 panecillo de racionamiento que devoraba por las mañanas –por esta época fue
cuando me cogió Antonia bebiendo el agua de hervir la verdura– pero empezaba
a acostumbrarme y la prueba es que en cuanto recibí mi paga del mes de marzo
la gasté exactamente igual. Me acuerdo que sentía un hambre extraordinaria
cuando tuve el nuevo dinero en mis manos, que era una sensación punzante y
15 deliciosa pensar que podría satisfacerla en seguida. Más que cualquier clase de
alimento, deseaba dulces. Compré una bandeja y me fui a un cine caro. Tenía tal
impaciencia que antes de que se apagara la luz corté un trocito de papel para
comer un poco de crema, aunque miraba de reojo a todo el mundo poseída de
vergüenza. En cuanto se iluminó la pantalla y quedó la sala en penumbra, yo
20 abrí el paquete y fui tragando los dulces uno a uno. Hasta entonces no había
sospechado que la comida pudiera ser algo tan bueno, tan
extraordinario…Cuando se volvió a encender la luz no quedaba nada en la
bandeja. Vi que una señora, a mi lado, me miraba de soslayo y cuchicheaba con
su compañero. Los dos reían.
Fragmento de Nada. Carmen Laforet.
9A. Explique, mediante ejemplos extraídos del texto mostrado en 7A, dos de los rasgos que caracterizan a la protagonista de la novela. (Aproximadamente 80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]
Ejercicio 9 - Opción 9B · Poesía de Antonio Machado
Yo voy soñando caminos
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
5 ¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—la tarde cayendo está—.
“En el corazón tenía
10 la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
15 meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
20 se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”.
Antonio Machado.
9B.
Explique los rasgos métricos y la estructura interna del poema “Yo voy soñando caminos”, recogido en la obra Soledades, galerías y otros poemas. (Aproximadamente 80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto)
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