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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Madrid 2021 · Ordinaria Martes

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Madrid (PAU/EvAU) 2021, Ordinaria Martes (junio): 7 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Comentario de texto · Gramática · Semántica · Literatura

Ejercicio A.1 · Comentario de texto

TEXTO A

“La historia nos muestra que las situaciones adversas forman parte de la vida del ser humano. ¿Por qué íbamos nosotros a ser especiales y no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis? Es decir, la pregunta no era tanto ¿por qué nos está pasando esto? como ¿por qué no nos iba a pasar?”. El que esto afirma es Eduardo Infante, profesor de Filosofía en un Instituto de Gijón y autor de un libro, Filosofía en la calle, que está dando mucho que hablar por cuanto supone de revolución en la enseñanza de una disciplina que se ha ido circunscribiendo a las aulas y a los anquilosados y polvorientos departamentos de las Universidades en lugar de abrirse a la realidad. Un día, Infante advirtió que una de sus alumnas, en vez de seguir sus explicaciones, estaba más atenta a la ventana de la clase y le preguntó qué era lo que pasaba fuera que le interesaba tanto, a lo que ella le respondió: “La vida”; desde entonces, dice Infante, cambió su forma de enseñar y el lugar mismo de sus clases: dejó el aula y salió al jardín.

Difícil no estar de acuerdo con el profesor-filósofo cuando señala algo tan evidente: ¿por qué nosotros no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis?, por lo que aún cuesta más entender la resistencia de algunas personas a aceptar que eso sea así. Solamente la convicción que la costumbre ha instalado en ellas, de que nuestro desarrollo económico iba a ser eterno y de que nada podría desestabilizarlo explicaría esa resistencia del mismo modo en que ocurre con algunas sociedades y países. Durante décadas, en una parte del mundo hemos vivido sin grandes alteraciones, sin guerras ni conflictos de consideración, y ello nos ha hecho pensar a sus habitantes que esa suerte nos correspondía por derecho. Pero no era así. Ha bastado un simple virus para sacarnos de nuestra equivocación. De repente el mundo se ha transformado y palabras como pandemia, toque de queda, estado de alarma, han vuelto a sonar sacándonos de nuestro ensimismamiento y poniéndonos frente a una realidad distinta. Mucha gente no lo acaba de admitir o se rebela contra esa realidad y ello explica tanto negacionismo como se advierte, no sólo entre gente ignorante, sino incluso entre algunos de nuestros dirigentes. Como los niños, cuando algo no les gusta lo rechazan o culpan a los demás de su existencia en vez de enfrentarse a ello.

(Julio Llamazares, “Toque de queda”, EL PAÍS, 24/10/2020)

A.1 (2 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes: enuncié el tema del texto (0,5 puntos); b) detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos); c) indique qué tipo de texto es. (0,25 puntos)

a)

b)

c)

Ejercicio A.2 · Comentario de texto

TEXTO A

“La historia nos muestra que las situaciones adversas forman parte de la vida del ser humano. ¿Por qué íbamos nosotros a ser especiales y no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis? Es decir, la pregunta no era tanto ¿por qué nos está pasando esto? como ¿por qué no nos iba a pasar?”. El que esto afirma es Eduardo Infante, profesor de Filosofía en un Instituto de Gijón y autor de un libro, Filosofía en la calle, que está dando mucho que hablar por cuanto supone de revolución en la enseñanza de una disciplina que se ha ido circunscribiendo a las aulas y a los anquilosados y polvorientos departamentos de las Universidades en lugar de abrirse a la realidad. Un día, Infante advirtió que una de sus alumnas, en vez de seguir sus explicaciones, estaba más atenta a la ventana de la clase y le preguntó qué era lo que pasaba fuera que le interesaba tanto, a lo que ella le respondió: “La vida”; desde entonces, dice Infante, cambió su forma de enseñar y el lugar mismo de sus clases: dejó el aula y salió al jardín.

Difícil no estar de acuerdo con el profesor-filósofo cuando señala algo tan evidente: ¿por qué nosotros no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis?, por lo que aún cuesta más entender la resistencia de algunas personas a aceptar que eso sea así. Solamente la convicción que la costumbre ha instalado en ellas, de que nuestro desarrollo económico iba a ser eterno y de que nada podría desestabilizarlo explicaría esa resistencia del mismo modo en que ocurre con algunas sociedades y países. Durante décadas, en una parte del mundo hemos vivido sin grandes alteraciones, sin guerras ni conflictos de consideración, y ello nos ha hecho pensar a sus habitantes que esa suerte nos correspondía por derecho. Pero no era así. Ha bastado un simple virus para sacarnos de nuestra equivocación. De repente el mundo se ha transformado y palabras como pandemia, toque de queda, estado de alarma, han vuelto a sonar sacándonos de nuestro ensimismamiento y poniéndonos frente a una realidad distinta. Mucha gente no lo acaba de admitir o se rebela contra esa realidad y ello explica tanto negacionismo como se advierte, no sólo entre gente ignorante, sino incluso entre algunos de nuestros dirigentes. Como los niños, cuando algo no les gusta lo rechazan o culpan a los demás de su existencia en vez de enfrentarse a ello.

(Julio Llamazares, “Toque de queda”, EL PAÍS, 24/10/2020)

A.2 (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.

Ejercicio A.3 · Comentario de texto

TEXTO A

“La historia nos muestra que las situaciones adversas forman parte de la vida del ser humano. ¿Por qué íbamos nosotros a ser especiales y no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis? Es decir, la pregunta no era tanto ¿por qué nos está pasando esto? como ¿por qué no nos iba a pasar?”. El que esto afirma es Eduardo Infante, profesor de Filosofía en un Instituto de Gijón y autor de un libro, Filosofía en la calle, que está dando mucho que hablar por cuanto supone de revolución en la enseñanza de una disciplina que se ha ido circunscribiendo a las aulas y a los anquilosados y polvorientos departamentos de las Universidades en lugar de abrirse a la realidad. Un día, Infante advirtió que una de sus alumnas, en vez de seguir sus explicaciones, estaba más atenta a la ventana de la clase y le preguntó qué era lo que pasaba fuera que le interesaba tanto, a lo que ella le respondió: “La vida”; desde entonces, dice Infante, cambió su forma de enseñar y el lugar mismo de sus clases: dejó el aula y salió al jardín.

Difícil no estar de acuerdo con el profesor-filósofo cuando señala algo tan evidente: ¿por qué nosotros no íbamos a enfrentarnos a ninguna gran crisis?, por lo que aún cuesta más entender la resistencia de algunas personas a aceptar que eso sea así. Solamente la convicción que la costumbre ha instalado en ellas, de que nuestro desarrollo económico iba a ser eterno y de que nada podría desestabilizarlo explicaría esa resistencia del mismo modo en que ocurre con algunas sociedades y países. Durante décadas, en una parte del mundo hemos vivido sin grandes alteraciones, sin guerras ni conflictos de consideración, y ello nos ha hecho pensar a sus habitantes que esa suerte nos correspondía por derecho. Pero no era así. Ha bastado un simple virus para sacarnos de nuestra equivocación. De repente el mundo se ha transformado y palabras como pandemia, toque de queda, estado de alarma, han vuelto a sonar sacándonos de nuestro ensimismamiento y poniéndonos frente a una realidad distinta. Mucha gente no lo acaba de admitir o se rebela contra esa realidad y ello explica tanto negacionismo como se advierte, no sólo entre gente ignorante, sino incluso entre algunos de nuestros dirigentes. Como los niños, cuando algo no les gusta lo rechazan o culpan a los demás de su existencia en vez de enfrentarse a ello.

(Julio Llamazares, “Toque de queda”, EL PAÍS, 24/10/2020)

A.3 (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de restringir derechos por causas sanitarias.

Ejercicio A.4 · Gramática

A.4 (1,5 puntos) Analice sintácticamente: La historia nos muestra que las situaciones adversas conforman la vida del ser humano.

Ejercicio A.5 · Gramática

A.5 (1 punto) Indique a qué categoría gramatical, o clase de palabras, pertenece negacionismo, analice su estructura morfológica y señale a qué proceso de formación de palabras responde.

a)

b)

c)

Ejercicio A.6 · Literatura

A.6 (2 puntos) La novela española de 1939 a 1974. Tendencias, autores y obras principales.

Ejercicio A.7 · Literatura

A.7 (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española que haya leído escrita entre 1900 y 1939.

Ejercicio B.1 · Comentario de texto

TEXTO B

La charla superficial evita el silencio, llenándolo con palabras más o menos amables. Los humanos solemos encontrar el silencio prolongado —especialmente con gente a la que conocemos poco— incómodo o difícil de soportar, incluso. Ciertamente, la explosión de las tecnologías de la comunicación, manejadas a menudo de manera irreflexiva, ha provocado que las generaciones más jóvenes (y las no tan jóvenes) se sientan menos perturbadas en la situación de compartir silencio con otras personas, siempre que cada una de ellas tenga la vista ante su pantalla.

La escasa tolerancia humana ante el silencio puede deberse a nuestra evolución como una especie social; como en otras especies animales, el silencio puede ser un signo comunicativo de peligro potencial. Si bien la valoración del silencio en soledad y en compañía varía de unas culturas a otras, en muchas sociedades —incluida sin duda la mediterránea—, cuando se produce entre personas se considera, por lo general, inquietante. Por eso la tensión potencial que podría generarse se reduce iniciando una breve conversación trivial hasta que surge otro tema de charla más consistente e interesante.

Esta finalidad de la conversación banal para rellenar el silencio es frecuente. No hay más que pensar, por ejemplo, en una conversación de ascensor. De hecho, el ascensor ofrece un contexto comunicativo insospechadamente interesante, con diferentes posibilidades conversacionales que es bueno identificar para actuar de manera conveniente en cada caso.

Veamos: una posibilidad es que utilicemos un ascensor muy grande —situado, por ejemplo, en un hospital—, lleno de desconocidos. Una primera opción es no decir ni mu al entrar, posibilidad que a algunas personas (generalmente, habitantes de grandes ciudades) les resultará natural, mientras que a otras, en cambio, les resulta violenta, sobre todo si proceden de municipios pequeños en los que el saludo a los convecinos se da por descontado. Una segunda opción es saludar al menos con una fórmula breve como Buenos días o Buenas tardes, sin más diálogo posterior. En ambos casos, los ocupantes de ese gran ascensor no esperan que establezcamos una conversación más larga, dado que el contexto común se basa en el anonimato. (Estrella Montolío, Cosas que pasan cuando conversamos, 2019)

B.1 (2 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las siguientes preguntas:

a)

b)

c)

Ejercicio B.2 · Comentario de texto

TEXTO B

La charla superficial evita el silencio, llenándolo con palabras más o menos amables. Los humanos solemos encontrar el silencio prolongado —especialmente con gente a la que conocemos poco— incómodo o difícil de soportar, incluso. Ciertamente, la explosión de las tecnologías de la comunicación, manejadas a menudo de manera irreflexiva, ha provocado que las generaciones más jóvenes (y las no tan jóvenes) se sientan menos perturbadas en la situación de compartir silencio con otras personas, siempre que cada una de ellas tenga la vista ante su pantalla.

La escasa tolerancia humana ante el silencio puede deberse a nuestra evolución como una especie social; como en otras especies animales, el silencio puede ser un signo comunicativo de peligro potencial. Si bien la valoración del silencio en soledad y en compañía varía de unas culturas a otras, en muchas sociedades —incluida sin duda la mediterránea—, cuando se produce entre personas se considera, por lo general, inquietante. Por eso la tensión potencial que podría generarse se reduce iniciando una breve conversación trivial hasta que surge otro tema de charla más consistente e interesante.

Esta finalidad de la conversación banal para rellenar el silencio es frecuente. No hay más que pensar, por ejemplo, en una conversación de ascensor. De hecho, el ascensor ofrece un contexto comunicativo insospechadamente interesante, con diferentes posibilidades conversacionales que es bueno identificar para actuar de manera conveniente en cada caso.

Veamos: una posibilidad es que utilicemos un ascensor muy grande —situado, por ejemplo, en un hospital—, lleno de desconocidos. Una primera opción es no decir ni mu al entrar, posibilidad que a algunas personas (generalmente, habitantes de grandes ciudades) les resultará natural, mientras que a otras, en cambio, les resulta violenta, sobre todo si proceden de municipios pequeños en los que el saludo a los convecinos se da por descontado. Una segunda opción es saludar al menos con una fórmula breve como Buenos días o Buenas tardes, sin más diálogo posterior. En ambos casos, los ocupantes de ese gran ascensor no esperan que establezcamos una conversación más larga, dado que el contexto común se basa en el anonimato. (Estrella Montolío, Cosas que pasan cuando conversamos, 2019)

B.2 (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.

Ejercicio B.3 · Comentario de texto

TEXTO B

La charla superficial evita el silencio, llenándolo con palabras más o menos amables. Los humanos solemos encontrar el silencio prolongado —especialmente con gente a la que conocemos poco— incómodo o difícil de soportar, incluso. Ciertamente, la explosión de las tecnologías de la comunicación, manejadas a menudo de manera irreflexiva, ha provocado que las generaciones más jóvenes (y las no tan jóvenes) se sientan menos perturbadas en la situación de compartir silencio con otras personas, siempre que cada una de ellas tenga la vista ante su pantalla.

La escasa tolerancia humana ante el silencio puede deberse a nuestra evolución como una especie social; como en otras especies animales, el silencio puede ser un signo comunicativo de peligro potencial. Si bien la valoración del silencio en soledad y en compañía varía de unas culturas a otras, en muchas sociedades —incluida sin duda la mediterránea—, cuando se produce entre personas se considera, por lo general, inquietante. Por eso la tensión potencial que podría generarse se reduce iniciando una breve conversación trivial hasta que surge otro tema de charla más consistente e interesante.

Esta finalidad de la conversación banal para rellenar el silencio es frecuente. No hay más que pensar, por ejemplo, en una conversación de ascensor. De hecho, el ascensor ofrece un contexto comunicativo insospechadamente interesante, con diferentes posibilidades conversacionales que es bueno identificar para actuar de manera conveniente en cada caso.

Veamos: una posibilidad es que utilicemos un ascensor muy grande —situado, por ejemplo, en un hospital—, lleno de desconocidos. Una primera opción es no decir ni mu al entrar, posibilidad que a algunas personas (generalmente, habitantes de grandes ciudades) les resultará natural, mientras que a otras, en cambio, les resulta violenta, sobre todo si proceden de municipios pequeños en los que el saludo a los convecinos se da por descontado. Una segunda opción es saludar al menos con una fórmula breve como Buenos días o Buenas tardes, sin más diálogo posterior. En ambos casos, los ocupantes de ese gran ascensor no esperan que establezcamos una conversación más larga, dado que el contexto común se basa en el anonimato. (Estrella Montolío, Cosas que pasan cuando conversamos, 2019)

B.3 (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de la importancia del silencio en nuestra vida.

Ejercicio B.4 · Gramática

B.4 (1,5 puntos) Analice sintácticamente: Una posibilidad es que utilicemos un ascensor muy grande.

Ejercicio B.5 · Semántica

B.5 (1 punto) Defina el concepto de antonimia y proponga al menos dos antónimos de silencio.

Ejercicio B.6 · Literatura

B.6 (2 puntos) La poesía de 1939 hasta la actualidad. Tendencias, autores y obras principales.

Ejercicio B.7 · Literatura

B.7 (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española que haya leído escrita entre 1940 y 1974.

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