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Examen de Literatura Dramática PAU Castilla y León 2026 · Ordinaria

Examen de Literatura Dramática de Selectividad de Castilla y León (PAU/EBAU) 2026, Ordinaria (junio): 5 problemas con solución. Con corrección al momento.

Temas del examen: Acción y situación dramática del fragmento · Comentario crítico: personajes y su caracterización · Comentario crítico: espacio, acotaciones y signos escénicos · Comparación de dos obras e interpretación personal · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático

Ejercicio Parte 1 - 1 · Acción y situación dramática del fragmento

El lector por horas, de José Sanchis Sinisterra

Resumen: Un hombre de negocios (Celso), cuya hija (Lorena) ha quedado ciega, contrata a un lector por horas (Ismael) para que le lea en voz alta textos del repertorio literario universal. El encargo requiere la máxima neutralidad enunciativa por parte del lector, pero la fuerza poética de los textos escogidos y la situación misma, llevan a los tres personajes a perder el control de las emociones que provocan el juego metatextual y la mezcla entre realidad y ficción.

Amplio salón biblioteca de una casa acomodada. Altas estanterías repletas de libros. Muebles de sobria elegancia. Una puerta. Un ventanal.

La iluminación es diferente en cada escena, y nunca demasiado intensa. Excepto en las escenas que se indiquen, los diálogos empiezan en el Oscuro; la luz tarda entre 20 y 40 segundos en aparecer, y siempre lo hace gradualmente.

En algunos de los frecuentes silencios que se abren en los diálogos, pueden llegar, amortiguados, ruidos del exterior.

ISMAEL ( Lee). «… Pienso en la época en que el mundo conocido apenas existía para nosotros cuatro; los días eran simplemente espacios entre sueños, espacios entre capas móviles de tiempo, de actividades, de charla intrascendente… Un flujo y reflujo de asuntos insignificantes, un husmear cosas muertas, fuera de todo ambiente real, que no nos llevaba a ninguna parte…»

CELSO: Bien.

ISMAEL: ( Lee). «… que no nos exigía nada, salvo lo imposible: ser nosotros mismos: Justine decía…»

CELSO: Bien, bien. Ya es bastante.

ISMAEL: Acabo el párrafo. ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Muy bien.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: Muy bien, sí. Exactamente lo que quería.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: No me refiero sólo a la voz, no. Al timbre, al tono, al ritmo y todo eso. Que son perfectos, desde luego.

ISMAEL: Muchas gracias.

CELSO: Eso es importante, desde luego. Pero yo me refiero a la lectura, ¿comprende? A cómo la palabra escrita…

ISMAEL: Sí, ya…

CELSO: … se convierte en palabra hablada. ¿Quiere repetir el final?

ISMAEL: ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Vaya. ( Pausa). No es lo mismo.

ISMAEL: ¿No?

CELSO: Esta vez ha puesto demasiada intención, demasiado sentido. Me ha querido imponer su lectura, su interpretación.

ISMAEL: ¿Le parece?

CELSO: Sí: más intención. Un poco demasiada intención. No es lo mismo. Estaba usted ahí, interponiéndose entre el texto y yo.

ISMAEL: Lo siento.

CELSO: Como diciéndome lo que yo debía entender del texto.

ISMAEL: Lo siento. ¿Puedo repetir?

CELSO: Antes no estaba usted. Era sólo un órgano, una máquina… o una simple herramienta que convertía las letras en sonidos, las palabras en formas acústicas, en figuras que yo podía…

[Fuente: José Sanchis Sinisterra, El lector por horas, ePubLibre, 2001 (edición digital).]

1. Describe la acción dramática del fragmento propuesto (1 punto).

Ejercicio Parte 1 - 2 · Comentario crítico: espacio, acotaciones y signos escénicos

El lector por horas, de José Sanchis Sinisterra

Resumen: Un hombre de negocios (Celso), cuya hija (Lorena) ha quedado ciega, contrata a un lector por horas (Ismael) para que le lea en voz alta textos del repertorio literario universal. El encargo requiere la máxima neutralidad enunciativa por parte del lector, pero la fuerza poética de los textos escogidos y la situación misma, llevan a los tres personajes a perder el control de las emociones que provocan el juego metatextual y la mezcla entre realidad y ficción.

Amplio salón biblioteca de una casa acomodada. Altas estanterías repletas de libros. Muebles de sobria elegancia. Una puerta. Un ventanal.

La iluminación es diferente en cada escena, y nunca demasiado intensa. Excepto en las escenas que se indiquen, los diálogos empiezan en el Oscuro; la luz tarda entre 20 y 40 segundos en aparecer, y siempre lo hace gradualmente.

En algunos de los frecuentes silencios que se abren en los diálogos, pueden llegar, amortiguados, ruidos del exterior.

ISMAEL ( Lee). «… Pienso en la época en que el mundo conocido apenas existía para nosotros cuatro; los días eran simplemente espacios entre sueños, espacios entre capas móviles de tiempo, de actividades, de charla intrascendente… Un flujo y reflujo de asuntos insignificantes, un husmear cosas muertas, fuera de todo ambiente real, que no nos llevaba a ninguna parte…»

CELSO: Bien.

ISMAEL: ( Lee). «… que no nos exigía nada, salvo lo imposible: ser nosotros mismos: Justine decía…»

CELSO: Bien, bien. Ya es bastante.

ISMAEL: Acabo el párrafo. ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Muy bien.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: Muy bien, sí. Exactamente lo que quería.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: No me refiero sólo a la voz, no. Al timbre, al tono, al ritmo y todo eso. Que son perfectos, desde luego.

ISMAEL: Muchas gracias.

CELSO: Eso es importante, desde luego. Pero yo me refiero a la lectura, ¿comprende? A cómo la palabra escrita…

ISMAEL: Sí, ya…

CELSO: … se convierte en palabra hablada. ¿Quiere repetir el final?

ISMAEL: ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Vaya. ( Pausa). No es lo mismo.

ISMAEL: ¿No?

CELSO: Esta vez ha puesto demasiada intención, demasiado sentido. Me ha querido imponer su lectura, su interpretación.

ISMAEL: ¿Le parece?

CELSO: Sí: más intención. Un poco demasiada intención. No es lo mismo. Estaba usted ahí, interponiéndose entre el texto y yo.

ISMAEL: Lo siento.

CELSO: Como diciéndome lo que yo debía entender del texto.

ISMAEL: Lo siento. ¿Puedo repetir?

CELSO: Antes no estaba usted. Era sólo un órgano, una máquina… o una simple herramienta que convertía las letras en sonidos, las palabras en formas acústicas, en figuras que yo podía…

[Fuente: José Sanchis Sinisterra, El lector por horas, ePubLibre, 2001 (edición digital).]

2. Realiza un comentario crítico de las acotaciones que refieren el espacio, la iluminación, el sonido y los objetos escénicos en relación con el sentido de la obra (1,5 puntos).

Ejercicio Parte 1 - 3 · Comentario crítico: personajes y su caracterización

El lector por horas, de José Sanchis Sinisterra

Resumen: Un hombre de negocios (Celso), cuya hija (Lorena) ha quedado ciega, contrata a un lector por horas (Ismael) para que le lea en voz alta textos del repertorio literario universal. El encargo requiere la máxima neutralidad enunciativa por parte del lector, pero la fuerza poética de los textos escogidos y la situación misma, llevan a los tres personajes a perder el control de las emociones que provocan el juego metatextual y la mezcla entre realidad y ficción.

Amplio salón biblioteca de una casa acomodada. Altas estanterías repletas de libros. Muebles de sobria elegancia. Una puerta. Un ventanal.

La iluminación es diferente en cada escena, y nunca demasiado intensa. Excepto en las escenas que se indiquen, los diálogos empiezan en el Oscuro; la luz tarda entre 20 y 40 segundos en aparecer, y siempre lo hace gradualmente.

En algunos de los frecuentes silencios que se abren en los diálogos, pueden llegar, amortiguados, ruidos del exterior.

ISMAEL ( Lee). «… Pienso en la época en que el mundo conocido apenas existía para nosotros cuatro; los días eran simplemente espacios entre sueños, espacios entre capas móviles de tiempo, de actividades, de charla intrascendente… Un flujo y reflujo de asuntos insignificantes, un husmear cosas muertas, fuera de todo ambiente real, que no nos llevaba a ninguna parte…»

CELSO: Bien.

ISMAEL: ( Lee). «… que no nos exigía nada, salvo lo imposible: ser nosotros mismos: Justine decía…»

CELSO: Bien, bien. Ya es bastante.

ISMAEL: Acabo el párrafo. ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Muy bien.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: Muy bien, sí. Exactamente lo que quería.

ISMAEL: Gracias.

CELSO: No me refiero sólo a la voz, no. Al timbre, al tono, al ritmo y todo eso. Que son perfectos, desde luego.

ISMAEL: Muchas gracias.

CELSO: Eso es importante, desde luego. Pero yo me refiero a la lectura, ¿comprende? A cómo la palabra escrita…

ISMAEL: Sí, ya…

CELSO: … se convierte en palabra hablada. ¿Quiere repetir el final?

ISMAEL: ( Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes».

CELSO: Vaya. ( Pausa). No es lo mismo.

ISMAEL: ¿No?

CELSO: Esta vez ha puesto demasiada intención, demasiado sentido. Me ha querido imponer su lectura, su interpretación.

ISMAEL: ¿Le parece?

CELSO: Sí: más intención. Un poco demasiada intención. No es lo mismo. Estaba usted ahí, interponiéndose entre el texto y yo.

ISMAEL: Lo siento.

CELSO: Como diciéndome lo que yo debía entender del texto.

ISMAEL: Lo siento. ¿Puedo repetir?

CELSO: Antes no estaba usted. Era sólo un órgano, una máquina… o una simple herramienta que convertía las letras en sonidos, las palabras en formas acústicas, en figuras que yo podía…

[Fuente: José Sanchis Sinisterra, El lector por horas, ePubLibre, 2001 (edición digital).]

3. Analiza la caracterización vocal de los personajes en el fragmento (1 punto).

Ejercicio Parte 2 - Opción A · Comparación de dos obras e interpretación personal

Parte 2 - Opción A: Relaciona y compara dos obras de tu propia elección leídas a lo largo del curso, atendiendo a aspectos técnicos y estilísticos. Concluye con tu interpretación personal y relaciones de intertextualidad con otras modalidades artísticas y/o literarias.

Ejercicio Parte 2 - Opción B · Comparación de dos obras e interpretación personal

Parte 2 - Opción B: Relaciona y compara dos obras de tu propia elección leídas a lo largo del curso, atendiendo a aspectos temáticos y de contenido. Concluye con tu interpretación personal y relaciones de intertextualidad con otras modalidades artísticas y/o literarias.

Ejercicio Parte 3 - Opción A · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático

PARTE 3. ESCRITURA CREATIVA. Valoración: 3 puntos sobre 10.

Elige una de las dos opciones propuestas y sigue las instrucciones proporcionadas.

Opción A: Escribe una escena teatral a partir del microrrelato propuesto. Para ello, ten en cuenta los siguientes componentes: Diseña la trama en forma de escaleta.

Señala el tema y su tratamiento (tono/intención del autor) en el relato.

Define las características de los personajes que intervienen.

Define el conflicto que vas a dramatizar.

Sentados en un banco, mirando al frente para no mirarnos, esperamos en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Conozco de memoria los propios y puedo adivinar los de él con sólo observar sus zapatos y ver cómo estudia los míos. Edmundo sujeta en su regazo un paquete envuelto en papel de regalo, brillante, rojo, sin lazo, empleando una sola mano, protegida por la otra en el gabán. Acepto la asimetría y miro al suelo, las huellas húmedas de pisadas previas fundiéndose en charcos de nieve sucia, oscuro reflejo de un mundo sobre el que no reflexionaré, por ahora.

Un estremecimiento me recorre la espina dorsal y busco abrigo en mi ropa superpuesta. Me cubro como puedo.

-Me alegra verle, Edmundo- digo al fin.

Él no contesta. Asiente inexpresivo, a la espera. Es mi turno y él lo sabe.

-No pude- confieso-. Al final no pude, Edmundo. Lo sabe, ¿verdad? […]

[Fuente: Rodrigo Cortés, Aceptación. Harry el sucio. En Si importa el modo en que un hombre se hunde. Salamanca: Delirio, 2014, p. 188]

Ejercicio Parte 3 - Opción B · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático

PARTE 3. ESCRITURA CREATIVA. Valoración: 3 puntos sobre 10.

Opción B: Lee el siguiente poema de Maribel Andrés Llamero, Habitar San Pedro de la Nave. En él, la autora evoca las vivencias de su abuela que, siendo una niña, tuvo que abandonar el pueblo de su infancia porque la construcción de un pantano iba a dejarlo sepultado por el agua. Crea una escena teatral en la que los personajes del poema dejen claro el conflicto que vivieron.

Claro que la abuela es triste.

Sus padres eran molineros

que no consiguieron con sus duras aspas

vencer el afán del agua

que todo arrasó, con frío fuego,

sin posibilidad siquiera

para el consuelo de la ceniza.

La abuela no tiene más que lo que era suyo

lo que la definió a fuerza de ser visto

y caminando; un torrente deshizo

sus diminutos pasos primeros, los días

en que la mirada era nueva.

Ni los ojos podrán nunca regresar.

Trata en vano de evocar el color

de aquellos muros, de qué tamaño eran,

de un palmo o dos, a qué distancia del nido

la plaza, cuántos pies la alejaban de ella.

Sabe que la puerta de la primera amiga

era de la medida exacta de su presencia.

Pero ha crecido.

Al final de su calle estaba ¿qué encrucijada?

¿el corral de quién?

[...]

Aquellos eran techos defendidos

con el sudor de la estirpe;

la arcilla de sus tapias

se despereza en la tormenta,

como volcán de grandes dientes,

tumba de lava. Sin embargo

no serán siquiera Pompeya,

porque el barro vuelve al barro.

También su recuerdo,

Todo

se apaga.

[...]

Ahora que aún paseas por esas calles,

retenlo todo, míralo bien. Despídete.

Caminamos al progreso. Ese progreso

debía ser feliz pero todos lloran,

mamá también. Lloran tanto

que se sienten disipar.

Poco tiene la abuela de valor

en el serillo que carga:

chaqueta de lana, muñeca de trapo,

un par de botines. Lo importante

han de dejarlo: el molino, el pajar;

los abuelos que apenas conoció

y el padre que descansa en camposanto.

Su madre le aferra fuerte la mano

hija, la vista hacia adelante,

pero ella,

que pronto olvidará el génesis

no puede

no mirar atrás.

[...]

Dicen que la abuela es triste

y cuando envejece su memoria

también se anega y acaba

por olvidar. Todo. Salvo la niña

que llama a sus padres y espera,

a que acudan a buscarla.

Todo, salvo el primer mapa

—y quien la escuchó lo sabe—

que repite y recorre incansable,

allí donde solo se la pudo abrazar siempre,

en esas calles en que se escondió y quedó

poco antes del día en que dijeron

es hoy, camina,

mira solo al frente, nos vamos.

Sécate las lágrimas. Nos lo han quitado todo.

[Fuente: Maribel Andrés Llamero, Autobús a Fermoselle. Madrid: Hiperión, 2019, pp. 43-49]

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