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Examen de Literatura Dramática PAU Castilla y León 2025 · Ordinaria
Examen de Literatura Dramática de Selectividad de Castilla y León (PAU/EBAU) 2025, Ordinaria (junio): 5 problemas con solución. Con corrección al momento.
Temas del examen: Acción y situación dramática del fragmento · Comentario crítico: espacio, acotaciones y signos escénicos · Comentario crítico: tema, humor y símbolos · Comparación de dos obras e interpretación personal · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático
Ejercicio Parte 1 - 1 · Acción y situación dramática del fragmento
Casa de muñecas, de Henrik Ibsen
Resumen: Bajo la apariencia de una familia de la clase alta noruega del siglo XIX, Nora vive con su esposo Torvald Helmer y sus dos hijos. Años atrás, ella falsificó la firma de su padre moribundo para obtener un crédito y pagar un tratamiento médico para Helmer, ya que las mujeres no podían acceder a préstamos. Con el tiempo, Nora va devolviendo la deuda en secreto. El conflicto estalla cuando Krogstad, que recibe los pagos de Nora, la chantajea y revela la verdad a Helmer. La reacción injusta de su esposo, culpándola, la lleva abandonar la casa con un portazo que cierra la obra.
Sala acogedora, amueblada con gusto, pero sin lujo. En el fondo, a la derecha, una puerta conduce a la antesala, y a la izquierda, otra al despacho de Helmer. Entre ambas, un piano. En el centro del lateral izquierdo, otra puerta, y más allá, una ventana. Cerca de la ventana, una mesa redonda, con un sofá y varias sillas alrededor. En el lateral derecho, junto al foro, otra puerta, y en primer término, una estufa de azulejos, con un par de sillones y una mecedora enfrente. Entre la estufa y la puerta lateral, una mesita. Grabados en las paredes. Repisa con figuritas de porcelana y otros menudos objetos de arte. Una pequeña librería con libros encuadernados primorosamente. Alfombra. La estufa está encendida. Día de invierno. [...]
NORA: (Haciendo un gesto negativo con la cabeza). Nunca me quisisteis. Os resultaba divertido encapricharos por mí, nada más.
HELMER: Pero, Nora, ¿qué palabras son esas?
NORA: La pura verdad, Torvaldo. Cuando vivía con papá, él me manifestaba todas sus ideas y yo las seguía. Si tenía otras diferentes, me guardaba muy bien de decirlo, porque no le habría gustado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo ni más ni menos que yo con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo...
HELMER: ¡Qué términos empleas para hablar de nuestro matrimonio!...
NORA: (Sin inmutarse). Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Tú me formaste a tu gusto, y yo participaba de él... o lo fingía... no lo sé con exactitud; creo que más bien lo uno y lo otro. Cuando ahora miro hacia atrás, me parece que he vivido aquí como una pobre... al día. Vivía de hacer piruetas para divertirte, Torvaldo. Como tú querías. Tú y papá habéis cometido un gran error conmigo: sois culpables de que no haya llegado a ser nunca nada.
HELMER: ¡Qué injusta y desagradecida eres, Nora! ¿No has sido feliz aquí?
NORA: No, nunca. Creí serlo; pero no lo he sido jamás.
HELMER: ¿No... que no has sido feliz?...
NORA: No; sólo estaba alegre, y eso es todo. Eras tan bueno conmigo... Pero nuestro hogar no ha sido más que un cuarto de recreo. He sido muñeca grande en esta casa, como fui muñeca pequeña en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaras conmigo, como a los niños verme jugar con ellos. He aquí lo que ha sido nuestro matrimonio, Torvaldo.
HELMER: Hay algo de verdad en lo que dices... aunque muy exagerado. Pero desde hoy todo cambiará; ya han pasado los tiempos de jugar y ha llegado la hora de la educación.
NORA: ¿La educación de quién? ¿La mía o la de los niños?
HELMER: La tuya y la de los niños, Nora.
NORA: ¡Ay! Torvaldo, tú no eres capaz de educarme, de hacer de mí la esposa que necesitas.
HELMER: ¿Y me lo dices tú?
NORA: ¿Y yo... qué preparación tengo para educar a los niños? [...] ¿No has dicho tú mismo hace un momento que es una misión que no te atreves a confiarme?... [...] Y tenías razón sobrada. Es una labor superior a mis fuerzas. Hay otra de la que debo ocuparme antes. Debo procurar educarme a mí misma. Tú no eres capaz de ayudarme en esta tarea. Para ello necesito estar sola. Y por esa razón voy a dejarte.
[Fuente: Madrid: Editorial Verbum]
1. Describe la situación dramática del fragmento (1 punto).
Ejercicio Parte 1 - 2 · Comentario crítico: tema, humor y símbolos
Casa de muñecas, de Henrik Ibsen
Resumen: Bajo la apariencia de una familia de la clase alta noruega del siglo XIX, Nora vive con su esposo Torvald Helmer y sus dos hijos. Años atrás, ella falsificó la firma de su padre moribundo para obtener un crédito y pagar un tratamiento médico para Helmer, ya que las mujeres no podían acceder a préstamos. Con el tiempo, Nora va devolviendo la deuda en secreto. El conflicto estalla cuando Krogstad, que recibe los pagos de Nora, la chantajea y revela la verdad a Helmer. La reacción injusta de su esposo, culpándola, la lleva abandonar la casa con un portazo que cierra la obra.
Sala acogedora, amueblada con gusto, pero sin lujo. En el fondo, a la derecha, una puerta conduce a la antesala, y a la izquierda, otra al despacho de Helmer. Entre ambas, un piano. En el centro del lateral izquierdo, otra puerta, y más allá, una ventana. Cerca de la ventana, una mesa redonda, con un sofá y varias sillas alrededor. En el lateral derecho, junto al foro, otra puerta, y en primer término, una estufa de azulejos, con un par de sillones y una mecedora enfrente. Entre la estufa y la puerta lateral, una mesita. Grabados en las paredes. Repisa con figuritas de porcelana y otros menudos objetos de arte. Una pequeña librería con libros encuadernados primorosamente. Alfombra. La estufa está encendida. Día de invierno. [...]
NORA: (Haciendo un gesto negativo con la cabeza). Nunca me quisisteis. Os resultaba divertido encapricharos por mí, nada más.
HELMER: Pero, Nora, ¿qué palabras son esas?
NORA: La pura verdad, Torvaldo. Cuando vivía con papá, él me manifestaba todas sus ideas y yo las seguía. Si tenía otras diferentes, me guardaba muy bien de decirlo, porque no le habría gustado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo ni más ni menos que yo con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo...
HELMER: ¡Qué términos empleas para hablar de nuestro matrimonio!...
NORA: (Sin inmutarse). Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Tú me formaste a tu gusto, y yo participaba de él... o lo fingía... no lo sé con exactitud; creo que más bien lo uno y lo otro. Cuando ahora miro hacia atrás, me parece que he vivido aquí como una pobre... al día. Vivía de hacer piruetas para divertirte, Torvaldo. Como tú querías. Tú y papá habéis cometido un gran error conmigo: sois culpables de que no haya llegado a ser nunca nada.
HELMER: ¡Qué injusta y desagradecida eres, Nora! ¿No has sido feliz aquí?
NORA: No, nunca. Creí serlo; pero no lo he sido jamás.
HELMER: ¿No... que no has sido feliz?...
NORA: No; sólo estaba alegre, y eso es todo. Eras tan bueno conmigo... Pero nuestro hogar no ha sido más que un cuarto de recreo. He sido muñeca grande en esta casa, como fui muñeca pequeña en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaras conmigo, como a los niños verme jugar con ellos. He aquí lo que ha sido nuestro matrimonio, Torvaldo.
HELMER: Hay algo de verdad en lo que dices... aunque muy exagerado. Pero desde hoy todo cambiará; ya han pasado los tiempos de jugar y ha llegado la hora de la educación.
NORA: ¿La educación de quién? ¿La mía o la de los niños?
HELMER: La tuya y la de los niños, Nora.
NORA: ¡Ay! Torvaldo, tú no eres capaz de educarme, de hacer de mí la esposa que necesitas.
HELMER: ¿Y me lo dices tú?
NORA: ¿Y yo... qué preparación tengo para educar a los niños? [...] ¿No has dicho tú mismo hace un momento que es una misión que no te atreves a confiarme?... [...] Y tenías razón sobrada. Es una labor superior a mis fuerzas. Hay otra de la que debo ocuparme antes. Debo procurar educarme a mí misma. Tú no eres capaz de ayudarme en esta tarea. Para ello necesito estar sola. Y por esa razón voy a dejarte.
[Fuente: Madrid: Editorial Verbum]
2. Realiza un comentario crítico del siguiente aspecto: el sentido metafórico del término muñeco (en todas sus variantes) en el fragmento y en el conjunto de la obra (1,5 puntos).
Ejercicio Parte 1 - 3 · Comentario crítico: espacio, acotaciones y signos escénicos
Casa de muñecas, de Henrik Ibsen
Resumen: Bajo la apariencia de una familia de la clase alta noruega del siglo XIX, Nora vive con su esposo Torvald Helmer y sus dos hijos. Años atrás, ella falsificó la firma de su padre moribundo para obtener un crédito y pagar un tratamiento médico para Helmer, ya que las mujeres no podían acceder a préstamos. Con el tiempo, Nora va devolviendo la deuda en secreto. El conflicto estalla cuando Krogstad, que recibe los pagos de Nora, la chantajea y revela la verdad a Helmer. La reacción injusta de su esposo, culpándola, la lleva abandonar la casa con un portazo que cierra la obra.
Sala acogedora, amueblada con gusto, pero sin lujo. En el fondo, a la derecha, una puerta conduce a la antesala, y a la izquierda, otra al despacho de Helmer. Entre ambas, un piano. En el centro del lateral izquierdo, otra puerta, y más allá, una ventana. Cerca de la ventana, una mesa redonda, con un sofá y varias sillas alrededor. En el lateral derecho, junto al foro, otra puerta, y en primer término, una estufa de azulejos, con un par de sillones y una mecedora enfrente. Entre la estufa y la puerta lateral, una mesita. Grabados en las paredes. Repisa con figuritas de porcelana y otros menudos objetos de arte. Una pequeña librería con libros encuadernados primorosamente. Alfombra. La estufa está encendida. Día de invierno. [...]
NORA: (Haciendo un gesto negativo con la cabeza). Nunca me quisisteis. Os resultaba divertido encapricharos por mí, nada más.
HELMER: Pero, Nora, ¿qué palabras son esas?
NORA: La pura verdad, Torvaldo. Cuando vivía con papá, él me manifestaba todas sus ideas y yo las seguía. Si tenía otras diferentes, me guardaba muy bien de decirlo, porque no le habría gustado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo ni más ni menos que yo con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo...
HELMER: ¡Qué términos empleas para hablar de nuestro matrimonio!...
NORA: (Sin inmutarse). Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Tú me formaste a tu gusto, y yo participaba de él... o lo fingía... no lo sé con exactitud; creo que más bien lo uno y lo otro. Cuando ahora miro hacia atrás, me parece que he vivido aquí como una pobre... al día. Vivía de hacer piruetas para divertirte, Torvaldo. Como tú querías. Tú y papá habéis cometido un gran error conmigo: sois culpables de que no haya llegado a ser nunca nada.
HELMER: ¡Qué injusta y desagradecida eres, Nora! ¿No has sido feliz aquí?
NORA: No, nunca. Creí serlo; pero no lo he sido jamás.
HELMER: ¿No... que no has sido feliz?...
NORA: No; sólo estaba alegre, y eso es todo. Eras tan bueno conmigo... Pero nuestro hogar no ha sido más que un cuarto de recreo. He sido muñeca grande en esta casa, como fui muñeca pequeña en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaras conmigo, como a los niños verme jugar con ellos. He aquí lo que ha sido nuestro matrimonio, Torvaldo.
HELMER: Hay algo de verdad en lo que dices... aunque muy exagerado. Pero desde hoy todo cambiará; ya han pasado los tiempos de jugar y ha llegado la hora de la educación.
NORA: ¿La educación de quién? ¿La mía o la de los niños?
HELMER: La tuya y la de los niños, Nora.
NORA: ¡Ay! Torvaldo, tú no eres capaz de educarme, de hacer de mí la esposa que necesitas.
HELMER: ¿Y me lo dices tú?
NORA: ¿Y yo... qué preparación tengo para educar a los niños? [...] ¿No has dicho tú mismo hace un momento que es una misión que no te atreves a confiarme?... [...] Y tenías razón sobrada. Es una labor superior a mis fuerzas. Hay otra de la que debo ocuparme antes. Debo procurar educarme a mí misma. Tú no eres capaz de ayudarme en esta tarea. Para ello necesito estar sola. Y por esa razón voy a dejarte.
[Fuente: Madrid: Editorial Verbum]
La obra se desarrolla en un único espacio dramático, el salón de la casa de Nora y Helmer, que se describe en la acotación inicial con apenas alteraciones en los siguientes actos. Analiza los aspectos funcionales y el valor simbólico del espacio (1 punto).
Ejercicio Parte 2 - Opción A · Comparación de dos obras e interpretación personal
PARTE 2. COMPARACIÓN DE DOS OBRAS. Opción A: Relaciona y compara dos obras de tu propia elección, analizadas en la asignatura, atendiendo a aspectos técnicos y estilísticos fundamentales.
Ejercicio Parte 2 - Opción B · Comparación de dos obras e interpretación personal
PARTE 2. COMPARACIÓN DE DOS OBRAS. Opción B: Relaciona y compara dos obras de tu propia elección, analizadas en la asignatura, atendiendo a aspectos temáticos y de contenido.
Ejercicio Parte 3 - Opción A · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático
PARTE 3. ESCRITURA CREATIVA. Opción A: Escribe una escena dramática a partir de este texto narrativo de Paco Romeu (Diario del limonero). Ten en cuenta los componentes solicitados (trama en escalera, tema, personajes y conflicto).
Ejercicio Parte 3 - Opción B · Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático
PARTE 3. ESCRITURA CREATIVA. Opción B: Escribe un monólogo dramático siguiendo las pautas dadas (contextualización, tipo de personaje, objetivo, entorno y simulación de interacción).
También puedes estudiar por temas
Practica un tema con ejercicios de los exámenes de todos los años, mezclados.
- Comparación de dos obras e interpretación personal · 10 problemas · 85 % de que salga
- Escritura creativa: escena, diálogo o monólogo dramático · 10 problemas · 85 % de que salga
- Acción y situación dramática del fragmento · 6 problemas · 85 % de que salga
- Comentario crítico: personajes y su caracterización · 4 problemas · 75 % de que salga
- Comentario crítico: tema, humor y símbolos · 4 problemas · 70 % de que salga
- Comentario crítico: espacio, acotaciones y signos escénicos · 2 problemas · 60 % de que salga