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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Cantabria 2023 · Ordinaria
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Cantabria (PAU/EBAU) 2023, Ordinaria (junio): 6 problemas con solución. Gratis.
Temas del examen: Tema, estructura y resumen del texto · Significado contextual de palabras y expresiones · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos · Valoración personal del texto · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas · Mecanismos léxico-semánticos de cohesión · Campos de Castilla, de Antonio Machado · La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca · Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender
Ejercicio 1 - a) · Tema, estructura y resumen del texto
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte A. CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
1. a)
[1 PUNTO] Resumen del texto.
Ejercicio 1 - b) · Tema, estructura y resumen del texto
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte A. CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
1. b)
[1 PUNTO] Esquema de las ideas del texto.
Ejercicio 1 - c) · Tema, estructura y resumen del texto
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte A. CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
1. c)
[1 PUNTO] Tema y estructura del texto.
Ejercicio 2 - a) · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte A. CUESTIONES COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO
2. a)
[2 PUNTOS] Tipo de texto y modo de discurso. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
Ejercicio 2 - b) · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
b)
[2 PUNTOS] Actitud e intencionalidad de la autora. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
Problema 3 · Valoración personal del texto
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
[1 PUNTO] 3. Valoración personal del texto.
Problema 4 · Significado contextual de palabras y expresiones
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte B. CUESTIONES DE LENGUA
4. [1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: velo de silencio (línea 1), mantras (línea 3), drama transversal (línea 4), mujericidios (líneas 6-7), balanza polarizadora (línea 12).
a)
b)
c)
d)
e)
Problema 5 · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte B. CUESTIONES DE LENGUA
5. [1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) En los siguientes extractos clasifique el tipo y la función de la subordinada marcada en negrita:
a)
Se trata de asuntos privados en los que es mejor no meterse.
b)
Servían como excusa para ocultar una realidad.
c)
Lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se encargara de abordarlos.
d)
En diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Estado que sumó voluntades.
e)
Quienes trabajan con mujeres víctimas de maltrato insisten en lo fundamental.
Problema 6 · Sintaxis: análisis de oraciones, subordinadas, el que y sintagmas
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte B. CUESTIONES DE LENGUA
6. [1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Señale el tipo de sintagma (o grupo) marcado en negrita y la función que este realiza dentro de su oración:
a)
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género.
b)
Se trata de asuntos privados.
c)
En diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Estado.
d)
El terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estrategia contra los crímenes machistas.
e)
Quienes trabajan con mujeres víctimas de maltrato insisten en lo fundamental.
Problema 7 · Mecanismos léxico-semánticos de cohesión
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
Parte B. CUESTIONES DE LENGUA
7. [1,5 PUNTOS] (SEMIABIERTA) Identifique y localice en el texto un ejemplo de los siguientes mecanismos léxico-semánticos de cohesión:
a)
b)
c)
d)
e)
Problema 8 · Actitud e intencionalidad del autor: rasgos lingüísticos y estilísticos
Los 723 maltratadores
Durante años un velo de silencio cubrió la violencia de género. De lo que no se habla no existe, se trata
de asuntos privados en los que es mejor no meterse o son cuestiones que no afectan a la sociedad eran algu-
nos de los mantras que servían como excusa para ocultar una realidad que no entendía de culturas, genera-
ciones o clases sociales. Un drama transversal. De forma paulatina se fue incorporando al debate público,
5 fue saliendo de los espacios domésticos para asomarse a los comunes: primero, tímidamente, y, además, a
través de figuras excepcionales. Pardo Bazán, por ejemplo, dejó huella en su literatura de los «mujerici-
dios», incluso poniéndoles un nombre, y lo hizo hace más de un siglo, mucho antes de que el Derecho se
encargara de abordarlos. Más tarde, los hechos se impusieron y se tomó conciencia de su dimensión aten-
diendo a características recurrentes que los identificaban: en diciembre de 2017 se alcanzó un Pacto de Esta-
10 do que sumó voluntades y eludió distancias partidistas logrando esa cohesión tan exótica en nuestra idiosin-
crasia.
Ahora, con la balanza polarizadora oscilando entre la demonización de lo masculino y la negación de las
cifras evidentes (tan absurdas ambas posturas), el terrible balance de final de 2022 obliga a repensar la estra-
tegia contra los crímenes machistas. Y puede abordarse, para empezar, a través de tres cuestiones: eludiendo
15 la politización y las apropiaciones ideológicas, profundizando en la educación en igualdad (sin excesos ni
histerismos) y encarando los casos urgentes con la ayuda de expertos. Quienes trabajan con mujeres vícti-
mas de maltrato insisten en lo fundamental de dirigir el foco social al agresor y no a la víctima. En lugar de
referirnos a las 723 mujeres que sufren hoy un acoso de alto riesgo en España, deberíamos apuntar hacia sus
723 potenciales maltratadores. Quizá así, concentrando los esfuerzos del Estado de derecho en la dirección
20 adecuada, se revertiría la estadística y evitaríamos un enero tan luctuoso como el diciembre que nos ha
escandalizado.
Alejandra Clements, La Razón, 05-01-2023
8. [1,5 PUNTOS] (ABIERTA) Funciones del lenguaje más relevantes en el texto.
Identifique las funciones del lenguaje más significativas que aparecen en el texto, aportando ejemplos y justificando cada una de ellas.
Ejercicio Parte C - Opción 1 · Campos de Castilla, de Antonio Machado
PARTE C. COMENTARIO LITERARIO [3 PUNTOS]
Elija UNO de los tres textos que se ofrecen y conteste a las dos preguntas enunciadas para el texto seleccionado:
Opción 1
Allá en las tierras altas
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
5 y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
10 tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
Antonio Machado
9.
[1,5 PUNTOS] Tema o temas del poema en relación con los temas de la obra.
10.
[1,5 PUNTOS] Estilo y lenguaje del poema en relación con la obra a la que pertenece.
Ejercicio Parte C - Opción 2 · La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
Opción 2
Habitación blanca del interior de la casa de Bernarda. Las puertas de la izquierda dan a los dormitorios. Las hijas de Bernarda están sentadas en sillas bajas, cosiendo. Magdalena borda. Con ellas está la Poncia.
ANGUSTIAS. — Ya he cortado la tercer sábana.
MARTIRIO. — Le corresponde a Amelia.
MAGDALENA. — Angustias, ¿pongo también las iniciales de Pepe?
ANGUSTIAS. — (Seca.) No.
MAGDALENA. — (A voces.) Adela, ¿no vienes?
AMELIA. — Estará echada en la cama.
LA PONCIA. — Ésa tiene algo. La encuentro sin sosiego, temblona, asustada, como si tuviera una lagartija entre los pechos.
MARTIRIO. — No tiene ni más ni menos que lo que tenemos todas.
MAGDALENA. — Todas, menos Angustias.
ANGUSTIAS. — Yo me encuentro bien, y al que le duela que reviente.
MAGDALENA. — Desde luego hay que reconocer que lo mejor que has tenido siempre ha sido el talle y la delicadeza.
ANGUSTIAS. — Afortunadamente pronto voy a salir de este infierno.
MAGDALENA. — ¡A lo mejor no sales!
MARTIRIO. — ¡Dejar esa conversación!
ANGUSTIAS. — Y, además, ¡mas vale onza en el arca que ojos negros en la cara!
(Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba)
9.
[1,5 PUNTOS] Localización del fragmento en la estructura externa e interna de la obra.
10.
[1,5 PUNTOS] Técnica dramática en el fragmento y relación con la técnica de la obra.
Ejercicio Parte C - Opción 3 · Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender
Opción 3
El monaguillo volvía muy excitado, y sin poder decir a un tiempo todas las noticias que traía:
—Hay una mula en la iglesia —dijo, por fin.
—¿Cómo?
—Ninguna persona, pero una mula ha entrado por alguna parte, y anda entre los bancos.
Salieron los tres, y volvieron para decir que no era una mula, sino el potro de Paco el del Molino, que solía andar suelto por el pueblo. Todo el mundo sabía que el padre de Paco estaba enfermo, y las mujeres de la casa, medio locas. Los animales y la poca hacienda que les quedaba, abandonados.
—¿Dejaste abierta la puerta del atrio cuando saliste? —preguntaba el cura al monaguillo.
Los tres hombres aseguraban que las puertas estaban cerradas. Sonriendo agriamente añadió don Valeriano:
—Esto es una maula. Y una malquerencia.
Se pusieron a calcular quién podía haber metido el potro en la iglesia. Cástulo hablaba de la Jerónima. Mosén Millán hizo un gesto de fatiga, y les pidió que sacaran el animal del templo. Salieron los tres con el monaguillo. Formaron una ancha fila, y fueron acosando al potro con los brazos extendidos. Don Valeriano decía que aquello era un sacrilegio, y que tal vez habría que consagrar el templo de nuevo. Los otros creían que no.
(Ramón J. Sender, Réquiem por un campesino español)
9.
[1,5 PUNTOS] Localización del fragmento en la estructura externa e interna de la obra.
10.
[1,5 PUNTOS] Técnica narrativa en el fragmento y relación con la técnica de la obra.
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