Pregunta 5A · Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco Ordinaria 2025
Tema: Género textual, registro y subjetividad · Del examen Ordinaria (2025)
Enunciado
El paquete
La cosa empezó con una llamada de voz hará unos cuatro meses. Yo detesto
hablar por teléfono, una fobia por otra parte bastante común. Pero ese día, no
sé por qué, respondí. Era un aturullado repartidor de Amazon que decía no
encontrar mi casa. “La dirección es XXX, número X, piso tal, ¿no?”. Y sí, los
5 datos eran correctos, lo cual nos hizo pasar unos minutos de lío y desconcierto,
sin poder entendernos. “Estoy delante de una puerta blanca”, decía él, por
ejemplo. Pero ¿qué puerta blanca?, me pasmaba yo. “¿Entonces es un
chalet?, insistía el tipo. Pues no, aquí no hay ningún chalet, esto es el centro de
Madrid. Mi mención a la ciudad desbloqueó el embrollo: “¿Madrid? Yo estoy en
10 Villanueva del Pardillo”. Acabáramos, nos dijimos los dos. Un error inexplicable
y absurdo había llevado mi paquete, que por otra parte llevaba la dirección
exacta, código postal incluido, a un pueblo a 30 kilómetros de distancia que por
casualidad tenía una calle con el mismo nombre. Aclarado el asunto, hasta nos
hizo gracia. Enseguida recibí un correo automático de Amazon lamentando el
15 error en la entrega y diciendo que lo subsanarían en breve. Tres semanas
después recibí una llamada desde el mismo número. Era otro acongojado
repartidor que no encontraba mi casa en Villanueva del Pardillo. Casi un mes
más tarde, un tercer y abrumado mensajero terminó dándose de bruces con la
misma puerta blanca. Para entonces yo ya había escrito y telefoneado a
20 Amazon, desesperada. Pese a tener los números del envío que me dieron los
repartidores, es imposible localizar en mis pedidos o en el sistema de Amazon
el maldito paquete, cuyo contenido ignoro y que, pese a tener la dirección
perfectamente indicada, está empeñado en irse a Villanueva del Pardillo.
Esta mañana han llamado una vez más. El cuarto intento. Devuelva el paquete
25 al emisor, tírelo, haga lo que se le antoje con él porque yo no lo quiero, he
bramado. Pero estoy casi segura de que reaparecerá en unas pocas semanas.
Es como el cometa Halley del comercio electrónico. Ahora bien, ¿cómo puede
suceder algo así? ¿Cómo se puede cronificar un error inexplicable e imbécil
como este?, quizá os preguntaréis y desde luego me pregunto yo. Pues la
30 respuesta más probable me parece instructiva y algo amedrentante. Porque se
diría que en alguno de los entresijos cibernéticos de la inteligencia artificial que
rige y ordena el colosal follón de envíos de Amazon se ha colado el error de
asociar Villanueva del Pardillo a mi pobre paquete. O quizás la pifia haya
sucedido en el sistema automatizado del emisor. El caso es que, aunque la
35 dirección de la etiqueta esté bien, la maldita IA lo reenvía una y otra vez al
mismo erróneo sitio con la bruta ceguera de todas las inteligencias artificiales,
que, como se ve, pueden ser escalofriantemente lerdas. De lo que no cabe
duda es de que esto no habría pasado si hubiera habido más humanos en la
cadena de envíos. O habría sucedido tan solo una vez, y yo ya tendría aquí mi
40 enigmático paquete.
Todo esto me ha recordado al gólem, ya sabéis, esa leyenda medieval de
origen judío que habla de una criatura animada creada por el ser humano con
arcilla o piedra. Entiende órdenes y se mueve pero carece de alma, así que,
aunque es muy fuerte, no sabe hablar y no es inteligente. Hay varias versiones
45 de la leyenda, pero la más conocida atribuye su creación a Judah Loew, un
célebre rabino de Praga del siglo XVI. Y resulta que un día la esposa de Judah
le pidió al gólem que fuera al río y trajera agua, y la criatura se puso a ello con
tanto empeño y de forma tan persistente, que acabó inundando la ciudad y
originando una catástrofe. Y es que depender de la ayuda de un poder ciego
50 tiene sus riesgos. A ver, el asunto del paquete es una nadería, pero
imaginemos una IA que se ocupe de gestionar cuestiones más cruciales. En
Defensa, en Sanidad, en la regulación del tráfico aéreo, yo qué sé. Y que se
emperre en un error ilocalizable. Se me ponen los pelos de punta de pensarlo.
Claro que también es posible que detrás de esa misteriosa puerta blanca viva
55 yo. Es decir, otra yo. Tal vez sea el umbral de un universo distinto y paralelo.
Quizá el paquete venga del otro lado y por eso aquí no lo encuentran. Y puede
que tanto ir y venir esté abriendo la puerta. Buscadme en Villanueva del
Pardillo si desaparezco.
Rosa Montero, El País, 05/01/2025
5. Responda a una de las dos opciones (5A-5B)
5A.
Señale, al menos, dos rasgos de subjetividad en el texto de Rosa Montero “El paquete”. Razone su respuesta y ejemplifíquela con citas del propio texto. (80 palabras; no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto). [1 punto]

Solución
Según los criterios oficiales de corrección
5A. Señale, al menos, dos rasgos de subjetividad en el texto de Rosa Montero “El paquete”. Razone su respuesta y ejemplifíquela con citas del propio texto. (80 palabras; no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto).
Solución: Identificación y razonamiento de dos rasgos de subjetividad con citas textuales (p. ej., léxico valorativo, primera persona gramatical o interrogaciones retóricas).
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Resuélvelo aquí mismo: corrección automática, pistas y solución paso a paso.
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