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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco 2022 · Extraordinaria
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Euskadi (PAU/EAU) 2022, Extraordinaria (julio): 9 problemas con solución. Gratis.
Temas del examen: Resumen del texto · Finalidad e ideas del texto (test) · Texto argumentativo de opinión · Léxico: significado de palabras en contexto · Género textual, registro y subjetividad · Gramática: categorías y oraciones del texto · Nada, de Carmen Laforet · Poesía de Antonio Machado
Problema 1 · Resumen del texto
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
1. Resuma el contenido del texto con una extensión de entre 8 y 10 líneas. (1 punto)
Ejercicio 2A · Finalidad e ideas del texto (test)
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
2A. La finalidad del texto es: (1 punto)
Ejercicio 2B · Finalidad e ideas del texto (test)
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
2B. Según el contenido del texto, indique qué afirmaciones de las que figuran a continuación son verdaderas (puede haber más de una verdadera): (1 punto)
.
Ejercicio 3A · Léxico: significado de palabras en contexto
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
3A. Relacione las definiciones que figuran en la columna A con las palabras del texto de Ángela Labordeta de la columna B: [1 punto]
.
→
Ejercicio 3B · Léxico: significado de palabras en contexto
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
3B. Indique el significado de las siguientes palabras o expresiones que figuran en el texto de Ángela Labordeta: (máximo 20 palabras por definición) [1 punto]
a.
b.
c.
d.
Problema 4 · Texto argumentativo de opinión
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
4. Elabore un texto en el que desarrolle una opinión personal relacionada con la temática del texto de Ángela Labordeta, argumentando a favor, en contra, o a favor y en contra. Se valorará la adecuación al registro, la coherencia y cohesión del texto, la riqueza léxica, la variedad sintáctica y la corrección ortográfica. (250 palabras) [2 puntos]
Ejercicio 5A · Género textual, registro y subjetividad
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
5A. Indique a qué género textual corresponde «De botellón a botellón». Ejemplifique su respuesta con elementos presentes en el texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]
Ejercicio 5B · Género textual, registro y subjetividad
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
5B. Indique qué registro predomina en el texto «De botellón a botellón». Argumente su respuesta, indicando, al menos, dos características de dicho registro. Ejemplifique su respuesta con citas del texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]
Ejercicio 6A · Gramática: categorías y oraciones del texto
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
6. Responda a una de las dos opciones (6A - 6B)
6A. Localice en el texto «De botellón a botellón»: (1 punto)
a.
b.
c.
d.
Ejercicio 6B · Gramática: categorías y oraciones del texto
DE BOTELLÓN A BOTELLÓN
Aunque pensamos en volver al final nunca volvemos. Porque el lugar al que queremos
volver ya no es el mismo y nosotros somos muy diferentes a aquella persona que un
día pisó esa habitación de hotel, vislumbró una hermosa bahía y rezó para que las
horas se detuvieran en aquella mañana de octubre que era cálida y encerraba los
5 sentimientos del adiós, que sí perduran, incluso más que las ganas de volver, aunque
a veces no sepamos a dónde ni cuándo y eso nos haga desgraciados, porque
entendemos que en la soledad de la pandemia hemos perdido hasta el intenso deseo
de un abrazo. Nos cuesta volver, porque volver significa enmarcar lugares y cosas
que fueron importantes, y por eso desistimos y dirigimos nuestros pasos hacia un lugar
10 en el que nunca estuvimos y al que no tendremos que volver, y si hay que hacerlo lo
desnudaremos de recuerdos para que todo sea mucho más llevadero y no guarde
pesos ni posos y nos permita envejecer suavemente con la cabeza entre dulces
delirios sobre si algún día volvimos o simplemente nunca nos fuimos.
Y mientras ando en esta disyuntiva de si realmente volvemos alguna vez a algún lugar
15 o simplemente no había que volver porque no nos habíamos ido, percibo que la
pandemia se ha convertido en un rescoldo que asalta los informativos entre noticias
positivas acerca de la vacunación y la mejora en el número de contagios y muertes, e
imágenes de miles y miles de personas concienciadas en una única cosa: beber,
beber y beber y, en el delirio más insoportable del alcohol, dañar, dañar y dañar.
20 Alrededor de estas últimas imágenes se está generando un debate que tiene que ir
más allá de si esos muchachos tienen o no derecho a hacer un botellón, dejar la ciudad
hecha mierda y golpear como vulgares matones al primero que los mire con una
mirada que ellos solo premian a hostias. No, no lo tienen, pero con ese «no lo tienen»
nada estamos haciendo, porque ellos se agarran a ese tiempo en que su libertad de
25 movimiento fue vetada, y como son jóvenes y hermosos tienen derecho a que se
enciendan todas las alarmas y se les disculpe e incluso se les aplauda porque no
hacen nada: solo volver al tiempo de la diversión que ya existía y que todos
reconocíamos.
El botellón no es nada nuevo, ni la violencia que se suscita en el interior de
30 determinadas personas que se lo han bebido y metido todo y que solo quieren seguir
con la fiesta al precio que sea. Por eso el debate no debe quedar en si los botellones
son una respuesta directa a la pandemia, porque si nos agarramos a eso no habremos
querido ver nada más y habremos pasado por alto las cosas importantes que tienen
que ver con la educación, la responsabilidad, la convivencia, la solidaridad, la cordura
35 y tantas y tantas formas de ser y vivir que hemos tirado por el retrete con la intención
de que nunca vuelvan. Eso sí es peligroso y ante eso todos somos responsables.
Ángela Labordeta (adaptado), El Periódico de Aragón
6B. Indique si las siguientes afirmaciones relacionadas con algunos enunciados del texto «De botellón a botellón» son verdaderas (V) o falsas (F):
.
Ejercicio 7A · Nada, de Carmen Laforet
Miré el reloj instintivamente.
—Me oyes como quien oye llover, ya lo veo... ¡Infeliz! ¡Ya te golpeará la vida, ya te triturará, ya te aplastará! Entonces me recordarás... ¡Oh! ¡Hubiera querido matarte cuando pequeña antes de dejarte crecer así! Y no me mires con ese asombro. Ya sé que hasta ahora no has hecho nada malo. Pero lo harás en cuanto yo me vaya... ¡Lo harás! ¡Lo harás! Tú no dominarás tu cuerpo y tu alma. Tú no, tú no... Tú no podrás dominarlos.
Yo veía en el espejo, de refilón, la imagen de mis dieciocho años áridos, encerrados en una figura alargada, y veía la bella y torneada mano de Angustias crispándose en el respaldo de una silla. Una mano blanca, de palma abultada y suave. Una mano sensual, ahora desgarrada, gritando con la crispación de sus dedos más que la voz excitada de mi tía.
Empecé a sentirme conmovida y un poco asustada, pues el desvarío de Angustias amenazaba abrazarme, arrastrarme también.
Terminó temblorosa, llorando. Pocas veces lloraba Angustias sinceramente. Siempre el llanto la afeaba, pero éste, espantoso, que la sacudía ahora, no me causaba repugnancia, sino cierto placer. Algo así como ver descargar una tormenta.
7A. Indique si son verdaderas o falsas las siguientes afirmaciones, en relación con este fragmento y la obra Nada de Carmen Laforet: (1 punto)
a. El fragmento se sitúa justo antes del ingreso de Angustias en el convento.
b. La intervención de Angustias presenta un lenguaje tranquilo y moderado, fruto de su estado de ánimo.
c. El fragmento tiene dos partes claramente diferenciadas: la intervención de Angustias en estilo directo y, por otra parte, la descripción de la escena (la mano de Angustias, el propio reflejo de la narradora en el espejo) y de sus sensaciones provocadas por las palabras de Angustias.
d. Las repeticiones, las exclamaciones y las enumeraciones del discurso de Angustias cumplen una función emotiva.
Ejercicio 7B · Poesía de Antonio Machado
I EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
5 Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
10 rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
...Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada...
7B. Indique si los siguientes enunciados, relacionados con la parte I “El crimen” del poema «El crimen fue en Granada», de Antonio Machado, son verdaderos (V) o falsos (F): (1 punto).
Ejercicio 8A · Nada, de Carmen Laforet
Miré el reloj instintivamente.
—Me oyes como quien oye llover, ya lo veo... ¡Infeliz! ¡Ya te golpeará la vida, ya te triturará, ya te aplastará! Entonces me recordarás... ¡Oh! ¡Hubiera querido matarte cuando pequeña antes de dejarte crecer así! Y no me mires con ese asombro. Ya sé que hasta ahora no has hecho nada malo. Pero lo harás en cuanto yo me vaya... ¡Lo harás! ¡Lo harás! Tú no dominarás tu cuerpo y tu alma. Tú no, tú no... Tú no podrás dominarlos.
Yo veía en el espejo, de refilón, la imagen de mis dieciocho años áridos, encerrados en una figura alargada, y veía la bella y torneada mano de Angustias crispándose en el respaldo de una silla. Una mano blanca, de palma abultada y suave. Una mano sensual, ahora desgarrada, gritando con la crispación de sus dedos más que la voz excitada de mi tía.
Empecé a sentirme conmovida y un poco asustada, pues el desvarío de Angustias amenazaba abrazarme, arrastrarme también.
Terminó temblorosa, llorando. Pocas veces lloraba Angustias sinceramente. Siempre el llanto la afeaba, pero éste, espantoso, que la sacudía ahora, no me causaba repugnancia, sino cierto placer. Algo así como ver descargar una tormenta.
8A. Explique brevemente el estilo narrativo de Carmen Laforet a partir del fragmento mostrado en 7A. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto).
Ejercicio 8B · Poesía de Antonio Machado
I EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
5 Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
10 rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
...Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada...
8B. Explique algunos de los rasgos métricos de la parte I “El crimen” del poema «El crimen fue en Granada» mostrado en 7B y recogido en la obra La guerra (Poesías de la guerra). (80 palabras) (1 punto).
Ejercicio 9A · Nada, de Carmen Laforet
Miré el reloj instintivamente.
—Me oyes como quien oye llover, ya lo veo... ¡Infeliz! ¡Ya te golpeará la vida, ya te triturará, ya te aplastará! Entonces me recordarás... ¡Oh! ¡Hubiera querido matarte cuando pequeña antes de dejarte crecer así! Y no me mires con ese asombro. Ya sé que hasta ahora no has hecho nada malo. Pero lo harás en cuanto yo me vaya... ¡Lo harás! ¡Lo harás! Tú no dominarás tu cuerpo y tu alma. Tú no, tú no... Tú no podrás dominarlos.
Yo veía en el espejo, de refilón, la imagen de mis dieciocho años áridos, encerrados en una figura alargada, y veía la bella y torneada mano de Angustias crispándose en el respaldo de una silla. Una mano blanca, de palma abultada y suave. Una mano sensual, ahora desgarrada, gritando con la crispación de sus dedos más que la voz excitada de mi tía.
Empecé a sentirme conmovida y un poco asustada, pues el desvarío de Angustias amenazaba abrazarme, arrastrarme también.
Terminó temblorosa, llorando. Pocas veces lloraba Angustias sinceramente. Siempre el llanto la afeaba, pero éste, espantoso, que la sacudía ahora, no me causaba repugnancia, sino cierto placer. Algo así como ver descargar una tormenta.
9A. Explique el personaje de Angustias en Nada y al menos dos rasgos característicos de este personaje. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto).
Ejercicio 9B · Poesía de Antonio Machado
I EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
5 Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
10 rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
...Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada...
9B. Explique algunos rasgos del estilo del poema mostrado en 7B (80 palabras) (1 punto)
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