Historia de España: La Romanización y Al-Ándalus

Apuntes de Historia de España para 2º de Bachillerato que explican en detalle el proceso de romanización en la Península Ibérica y las distintas etapas de la evolución política de Al-Ándalus, precedidos por esquemas conceptuales de apoyo.

Historia de España · EBAU Región de Murcia

17 páginas · 3 temas · 29 flashcards · 25 preguntas tipo test

Índice

  1. Esquemas conceptuales: La romanización y Al-Ándalus · p. 1-4
  2. Tema 1: La romanización · p. 5-12
  3. Tema 3: Al-Ándalus: evolución política · p. 13-17

Esquemas conceptuales: La romanización y Al-Ándalus

Flashcards

¿Qué emperador y documento otorgaron la ciudadanía a todos los habitantes libres?
El emperador Caracalla en el año 212 d.C. mediante la Constitutio Antoniniana o Decreto de Caracalla.
¿Qué esquema conceptual sintetiza la evolución y categorías de las provincias hispanas?
¿Cuáles fueron las tres etapas principales de la conquista militar romana?
Fachada mediterránea (218-197 a.C.), interior y Meseta (153-133 a.C.) y cornisa cantábrica (29-19 a.C.).
¿Cómo se denominaban los dos ejes viarios ortogonales de la ciudad romana?
Cardo (orientación norte-sur) y decumano (orientación este-oeste).

Preguntas tipo test

  1. ¿Cómo se estructuró la conquista militar romana de la península ibérica?
    • a) Comenzó en la cornisa cantábrica y descendió de forma homogénea hacia las tierras fértiles de la fachada mediterránea.
    • b) Avanzó primero por el litoral mediterráneo, continuó hacia el interior de la Meseta y concluyó en la cornisa cantábrica.
    • c) Ocurrió mediante pactos diplomáticos iniciales en la Meseta central antes de someter a los pueblos íberos costeros.
    • d) Se inició con la toma de Numancia y prosiguió con la invasión de las islas Baleares y el valle del Guadalquivir.

    Respuesta: b) Avanzó primero por el litoral mediterráneo, continuó hacia el interior de la Meseta y concluyó en la cornisa cantábrica.. La conquista militar abarcó desde el litoral mediterráneo en el 218 a.C., prosiguió con las guerras en la Meseta (Numancia y Lusitania) y finalizó en la cornisa cantábrica en tiempos de Augusto.

  2. ¿Qué distinción existía entre las provincias senatoriales e imperiales en la administración de Hispania?
    • a) Las imperiales estaban libres de tributos; las senatoriales pagaban impuestos directos y no disponían de magistrados.
    • b) Las imperiales eran administradas por ediles locales; las senatoriales respondían exclusivamente a los conventos jurídicos.
    • c) Las senatoriales eran pacíficas y regidas por procónsules; las imperiales albergaban legiones y dependían del emperador.
    • d) Las senatoriales dependían directamente del ejército; las imperiales eran controladas por la asamblea de decuriones.

    Respuesta: c) Las senatoriales eran pacíficas y regidas por procónsules; las imperiales albergaban legiones y dependían del emperador.. Las provincias senatoriales estaban pacificadas, no tenían ejército regular y eran dirigidas por un procónsul del Senado; las imperiales, al ser más conflictivas, contaban con legiones y un legado nombrado por el emperador.

  3. ¿Qué función principal desempeñaban los conventos jurídicos dentro de una provincia romana?
    • a) Supervisar el trazado ortogonal de las calzadas y garantizar el suministro de grano hacia la península itálica.
    • b) Actuar como circunscripciones territoriales para la administración de justicia y la supervisión de tributos.
    • c) Gestionar los templos oficiales dedicados al culto del emperador y regular las asambleas del concilium.
    • d) Servir como bases exclusivas de reclutamiento de tropas auxiliares indígenas para la guardia pretoriana.

    Respuesta: b) Actuar como circunscripciones territoriales para la administración de justicia y la supervisión de tributos.. Los conventos jurídicos funcionaban como subdivisiones territoriales de las provincias romanas destinadas a administrar justicia y canalizar el censo y cobro tributario.

Tema 1: La romanización

Flashcards

¿Qué hito marca el inicio de la conquista romana de Hispania en 218 a.C.?
El desembarco de Cneo y Publio Cornelio Escipión en Ampurias durante la Segunda Guerra Púnica.
¿Qué dos episodios bélicos destacaron en la conquista romana de la Meseta?
La guerra de Numancia y el conflicto contra los lusitanos acaudillados por Viriato.
¿Cuáles fueron las tres etapas cronológicas de la conquista militar romana de Hispania?
Fachada mediterránea (218-197 a.C.), Meseta e interior (153-133 a.C.) y cornisa cantábrica (29-19 a.C.).
¿Qué tres provincias hispanas configuró el emperador Augusto tras culminar la conquista?
Tarraconensis, Baetica y Lusitania.

Preguntas tipo test

  1. ¿Por qué la romanización fue significativamente más intensa y rápida en las costas del Mediterráneo y el valle del Guadalquivir?
    • a) Porque sus pobladores ofrecieron una resistencia militar mucho más prolongada que los pueblos del interior peninsular.
    • b) Porque contaban con una red previa de ciudades-estado y habían recibido influencias fenicias, griegas y cartaginesas.
    • c) Porque los legionarios romanos exterminaron a la totalidad de la población indígena autóctona de esas áreas.
    • d) Porque el emperador Augusto estableció allí de manera permanente la sede imperial de todo el territorio hispánico.

    Respuesta: b) Porque contaban con una red previa de ciudades-estado y habían recibido influencias fenicias, griegas y cartaginesas.. Los pueblos íberos del litoral y del sur peninsular poseían un mayor desarrollo socioeconómico gracias al contacto con colonizadores mediterráneos y a la existencia previa de ciudades, lo que facilitó la asimilación romana.

  2. ¿Qué episodio bélico originó la llegada de los ejércitos romanos a la Península Ibérica en el año 218 a.C.?
    • a) El enfrentamiento entre Roma y Cartago en el marco de la Segunda Guerra Púnica.
    • b) La campaña de sometimiento final de los pueblos cántabros y astures del norte.
    • c) La sublevación generalizada de los pueblos celtíberos y lusitanos del interior.
    • d) El desembarco de las tropas cartaginesas para defender la ciudad de Numancia.

    Respuesta: a) El enfrentamiento entre Roma y Cartago en el marco de la Segunda Guerra Púnica.. La presencia de Roma en la Península comenzó en el 218 a.C. con el desembarco de Publio y Cneo Escipión en Ampurias para combatir a los cartagineses durante la Segunda Guerra Púnica.

  3. ¿En qué se diferenciaban las provincias senatoriales de las provincias imperiales en el sistema administrativo de Augusto?
    • a) Las senatoriales pagaban impuestos exclusivamente en oro, mientras que las imperiales aportaban únicamente reclutas para las legiones de la frontera.
    • b) Las senatoriales correspondían a los territorios del norte peninsular, mientras que las imperiales agrupaban el valle del Ebro y la costa mediterránea.
    • c) Las senatoriales estaban pacificadas y sin legiones fijas, mientras que las imperiales precisaban tropas permanentes bajo el mando directo del emperador.
    • d) Las senatoriales eran gobernadas por soldados licenciados, mientras que las imperiales estaban administradas por la asamblea popular indígena.

    Respuesta: c) Las senatoriales estaban pacificadas y sin legiones fijas, mientras que las imperiales precisaban tropas permanentes bajo el mando directo del emperador.. Las provincias senatoriales (como la Baetica) eran zonas pacíficas administradas por un procónsul dependiente del Senado, mientras que las imperiales (como Tarraconensis o Lusitania) tenían presencia de legiones y eran dirigidas por legados del emperador.

Tema 3: Al-Ándalus: evolución política

Flashcards

¿En qué batalla del 711 fue derrotado el rey visigodo don Rodrigo?
En la batalla de Guadalete (o de la laguna de la Janda).
¿Qué tributos pagaban los cristianos que capitulaban ante los musulmanes?
La chíziá (impuesto personal) y el jarach (impuesto territorial).
¿Qué dos batallas marcaron los límites de expansión militar andalusí en el norte?
Covadonga (722, en Asturias) y Poitiers (732, en territorio franco).
¿Quién fundó el Emirato Independiente de Córdoba en el 756?
El príncipe omeya Abd al-Rahman I, único superviviente de la matanza abbasí.

Preguntas tipo test

  1. ¿Cuál fue una de las causas internas principales que facilitó la rápida conquista musulmana en el año 711?
    • a) La rebelión generalizada de los esclavos hispanorromanos contra el poder de la Iglesia católica.
    • b) La invasión previa del reino visigodo por tropas aliadas del Imperio bizantino desde el sur.
    • c) La bancarrota financiera de la corte de Toledo debida al cese del comercio mediterráneo.
    • d) La prolongada guerra civil provocada por la disputa sucesoria tras la muerte del rey visigodo Witiza.

    Respuesta: d) La prolongada guerra civil provocada por la disputa sucesoria tras la muerte del rey visigodo Witiza.. La muerte de Witiza y el ascenso de don Rodrigo provocaron una guerra civil sucesoria en el reino visigodo, lo que propició que los partidarios de Agila pidieran apoyo exterior facilitando la invasión musulmana.

  2. ¿En qué consistía el sistema de rendición pactada o capitulación aplicado durante la conquista islámica?
    • a) Forzaba el traslado forzoso de los habitantes autóctonos hacia las zonas montañosas de la Meseta norte.
    • b) Permitía conservar tierras, religión y gobierno local a cambio del pago de impuestos como la yizia y el jarach.
    • c) Imponía el reclutamiento militar obligatorio de los varones hispanogodos a cambio de la exención fiscal.
    • d) Obligaba a la entrega total de posesiones y la asimilación religiosa inmediata de la población nativa.

    Respuesta: b) Permitía conservar tierras, religión y gobierno local a cambio del pago de impuestos como la yizia y el jarach.. La capitulación o pacto respetaba propiedades, derechos y confesión de los protegidos a cambio del pago del impuesto personal (yizia) y del territorial (jarach).

  3. ¿Qué implicación política tuvo la proclamación de Abd al-Rahman I como emir en el año 756?
    • a) La sumisión tributaria incondicional de Al-Ándalus ante la autoridad directa del califato fatimí de Egipto.
    • b) La ruptura política absoluta con Bagdad pero manteniendo el reconocimiento espiritual del califa abbasí.
    • c) La cesión de las Marcas fronterizas del norte a los reinos cristianos para consolidar la dinastía Omeya.
    • d) La separación inmediata de Al-Ándalus tanto en la jefatura política como en el liderazgo doctrinal islámico.

    Respuesta: b) La ruptura política absoluta con Bagdad pero manteniendo el reconocimiento espiritual del califa abbasí.. El Emirato Independiente supuso la independencia política frente a la dinastía abbasí de Bagdad, aunque se continuó reconociendo la primacía espiritual y religiosa del califa oriental.

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Texto del documento

IES EUROPA. ÁGUILAS. CURSO 2025/2026. HISTORIA DE ESPAÑA. 2º DE BACHILLERATO. TEMA 1: LA ROMANIZACIÓN INTRODUCCIÓN La “romanización” es el proceso de transformación gradual de los pueblos prerromanos que habitaban en la Península, consiste en la difusión y, por tanto, adopción de las formas de vida y la mentalidad de sus conquistadores, transformando su idioma, costumbres, organización, economía y cultura, que quedan asimiladas a las formas de Roma, demostrando su superioridad e incluyendo la Península en una estructura política superior, formando parte primero de la República y más tarde del Imperio romano.

Desde el 218 a C hasta el 30 a C, la República romana sometió a los distintos pueblos de la Península Ibérica, que pasó a convertirse en Hispania. La romanización no se impuso por la fuerza, en teoría, se respetaron las costumbres de los pueblos dominados e incluso, a veces, su autonomía, pero la influencia de la civilización romana terminó por imponerse sobre las culturas menos desarrolladas que fueron perdiendo sus rasgos de identidad. No obstante, la romanización fue un proceso discontinuo y lento, afectó de manera desigual a las distintas áreas peninsulares, según su grado de desarrollo socioeconómico y cultural.

Fue muy intenso en las costas del Mediterráneo y valle del Guadalquivir, donde los pueblos íberos habían recibido el influjo de las colonizaciones (fenicios, griegos y cartagineses) y habían constituido ciudades – estado. Aprovecharon la amplia red de ciudades preexistentes y se limitaron a transformar sus órganos de gobierno autónomos en órganos dependientes de la administración general romana. Fue menor en el interior peninsular, entre los pueblos de la Meseta y del valle del Ebro, con una organización gentilicia, especialmente lusitanos y celtíberos, opusieron mayor resistencia a los romanos.

Los pueblos de la franja cantábrica fueron escasamente romanizados, por ser los más atrasados y los últimos en conquistarse. La conquista tuvo dos aspectos: 1. El militar. Roma conquistó la Península Ibérica tras una serie de enfrentamientos armados, entre los años 218 a C y 19 a C, la presencia romana fue consecuencia del enfrentamiento entre Cartago y Roma por la hegemonía en el Mediterráneo occidental en las tres Guerras Púnicas que acabarán con la destrucción de Cartago. Se caracterizó por el saqueo llevado a cabo por las legiones romanas.

En esta fase, los romanos proceden a la organización del territorio y, a la vez, sientan las bases de los que será la futura explotación de sus recursos económicos. La conquista se desarrolla en tres etapas principales: 1ª - Conquista de la fachada mediterránea, desde el 218 a.C. (desembarco de Publio y Cneo Escipión en Ampurias en el marco de la II Guerra Púnica) hasta el 197 a.C. fecha de la primera división provincial. 2ª- Conquista de la Meseta (153-133 a.C.), con dos episodios destacados:- La guerra de Numancia.La guerra contra los lusitanos (resistencia de Viriato). 3ª- Conquista de la cornisa cantábrica, con las guerras cántabras (29-19 a.C.), en tiempos de Augusto. 2.

El civil es lo que llamamos Romanización que incluye factores económicos, políticos, administrativos y culturales. 1 DESARROLLO. Hispania pasó a formar parte del Imperio romano como una provincia/colonia. Tras la derrota militar comenzó un largo periodo de paz en el que se produjo la unificación política del territorio peninsular, la imposición de la Lex romana, la multiplicación del modelo ciudadano y la absorción de las élites indígenas que gobernaban en nombre de Roma y propagaban su cultura. En primer lugar, hay que destacar tres agentes importantes en el proceso de romanización: El asentamiento de ciudadanos romanos, en colonias de nueva creación o en tierras confiscadas a los indígenas.

Generalmente, se trataba de soldados veteranos, a los que se entregan tierras en pago por su servicio militar. Itálica fue fundada por Escipión para los veteranos de la 2ª Guerra Púnica y Mérida fue fundada por orden del emperador Augusto para asentar a los veteranos de las guerras cántabras. El papel del ejército. Se reclutaron tropas auxiliares entre los pueblos indígenas, lo que facilitaba su contacto con los romanos y, además, al término de su servicio militar, podían obtener el privilegio de la ciudadanía romana y recibir lotes de tierras. Por tanto, el ejército va a ser un importante vehículo de difusión de la civilización romana, extendiendo el idioma entre los indígenas.

La concesión de la ciudadanía romana a los indígenas, suponía gozar de numerosos derechos y privilegios, se inició con la aristocracia indígena, para asegurarse su apoyo y colaboración. Fueron especialmente importantes en la época de Julio César. Después del 212, tras el Decreto de Caracalla, todos los habitantes del Imperio obtuvieron el derecho de ciudadanía romana. Pero las principales autoridades y funcionarios eran nombrados en Roma y provenían en su mayoría de familias patricias de esta ciudad. 1 La organización administrativa. Muy poco tiempo después de la conquista militar, los romanos empezaron a organizar la administración de los nuevos territorios incorporados.

El número de provincias de Hispania no fue siempre el mismo, sino que fue cambiando con el tiempo. Ya en 197 a.C. se forman dos provincias, Hispania Citerior e Hispania Ulterior. A medida que se fueron incorporando territorios, la división provincial se fue adaptando. Con Augusto son tres (Tarraconensis, Baetica, Lusitania), con Diocleciano (297) la Tarraconense queda dividida en tres provincias: Tarraconense, Gallaecia y Cartaginensis y en el siglo IV se crea la Balearica.

Augusto dividió las provincias en senatoriales o imperiales, según el grado de asimilación a Roma, las primeras eran provincias pacificadas sin ejército y dependían del senado romano que nombraba un procónsul para su gobierno. Las imperiales o no pacificadas tenían un ejército de legionarios, dependían directamente del emperador quien nombraba un legado para su administración. Cada provincia tenía una capital (Tarraco, Cartago Nova, Hispalis, Bracara, Emerita Augusta...), sede de las autoridades provinciales.

Desde allí se gobernaba la provincia por un pretor, y la provincia se dividía en conventos jurídicos, que eran circunscripciones territoriales con función judicial, para la cuestión hacendística estaba el cuestor, que elaboraba el censo que controlaba los impuestos En la base, las ciudades estaban gobernadas por una Curia compuesta de magistrados llamados Ediles, y dos Duumviros. Esta magistratura local sirvió, entre otras cosas, para la integración de las clases altas de los pueblos de la península, generalmente dentro del orden social que los romanos denominaban equites o caballeros.

Después del gobierno de Augusto se crearon las asambleas provinciales (concilium) formadas por representantes de las ciudades y pueblos de cada una de las provincias (decuriones), tenían entre otras funciones recoger las quejas de ciudadanos en caso de abusos. 2 2 La ciudad. Fue la base de la romanización y del sistema imperial. La civitas romana era una unidad autónoma que constaba de un núcleo principal y el territorio circundante, ager, el cual debía abastecer a todos sus habitantes.

En el mundo romano las ciudades se convirtieron no sólo en centros político-administrativos, sino también económicos, sociales, culturales…Se revitalizaron las ciudades fundadas por los indígenas, y nacieron otras nuevas aplicando las prestigiosas fórmulas urbanísticas y arquitectónicas romanas: el trazado ortogonal con dos calles principales: el cardo con dirección norte-sur, y el decumano, con dirección este-oeste. El resto de las calles son más estrechas, el origen es frecuentemente militar.

Los programas arquitectónicos están al servicio de la política imperial, con atención a la marmorización como expresión de la dignitas de Roma y de sus representantes, con la construcción de edificios apropiados para la escenografía política y la propaganda en torno al emperador y su familia, como los teatros. (Uno de los casos más próximo es el teatro de Cartagena) Pero no todas las ciudades poseían el mismo status.

Las ciudades hispanas fueron divididas en tres grupos, en función de la resistencia ante la conquista: ⎫Ciudades estipendiarias: la mayoría de las hispanas tomadas por la fuerza, por ello estaban obligadas a pagar un estipendio o tributo y mantener tropas de ocupación, sometidas fuertemente al pretor, máxima autoridad romana. ⎫Federadas: Conservaban sus derechos, no pagaban impuestos, tenían un pacto de alianza con a Roma y estaban obligadas a prestar auxilio a Roma y facilitar víveres para el ejército. ⎫ciudades libres o Inmunes: Disfrutaban de gran autonomía y estaban exentas de pagar impuestos.

Con Augusto estas diferencias desaparecen y las ciudades adquieren la categoría de colonia y municipio ✔ colonia. Son fundaciones romanas a imagen de la Urbe: Barcino, Tarraco, Emerita Augusta, Cesaraugusta, Bilbilis, Hispalis, Italica. Muy populosas algunas, en ellas se elevaban multitud de edificios administrativos, teatros, coliseos, acueductos y otros de utilidad pública. Estas ciudades se nutrían fundamentalmente de ciudadanos romanos venidos a Hispania. ✔ Municipium. Era una ciudad indígena romanizada, algunos campamentos militares estables se convirtieron en ciudades, cuando pacificado el territorio eran ocupados por los indígenas, como Legio Séptima Gémina (León).

3 Organización social. En el mundo romano, los grupos sociales se diferenciaban en función de la libertad (libres y esclavos) y del derecho de ciudadanía que otorgaba derechos políticos y civiles. Hay una diferencia entre la ciudadanía romana y el derecho latino que fue anterior (Vespasiano) y concedía derechos civiles y privados, pero no públicos (votar y ser elegido) Ciudadanos pertenecientes a órdenes o privilegiados. Tenía todos los derechos políticos y civiles, accedía a todos los cargos Eran un cuerpo social privilegiado, cerrado; en el que la riqueza era necesaria, 3 pero no suficiente: Orden senatorial: miembros del Senado, a los que se reservaban las más altas magistraturas.

Su riqueza se basa en la posesión de tierras. Orden ecuestre: los negocios y las finanzas eran la fuente de su riqueza. Desempeñan cargos de inferior categoría (prefectos). Orden decurional: formado por los miembros de los senados municipales. Desempeñan dichos cargos. En este grupo se integran miembros de la aristocracia indígena de las regiones más romanizadas que son los primeros en obtener la ciudadanía por su colaboración con Roma facilitando la conquista y romanización. Ciudadanos romanos no pertenecientes a órdenes o no privilegiados: Tenían derechos políticos: votaban y participaban en los comicios. Podían formar parte de las legiones. Podían acceder a la beneficencia social.

Tenían grandes diferencias de fortuna. Hombres libres, no ciudadanos: No tienen derechos políticos, pero sí civiles; como el de contraer matrimonio, tener propiedades, heredar, etc. (También había entre ellos grandes diferencias de fortuna y una vía fácil de promoción social era enrolarse en las tropas auxiliares del ejército, ya que al licenciarse obtenían la ciudadanía romana.) La Constitutio antoniniana (Caracalla, 212d.C.), concede la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio. Libertos: Eran antiguos esclavos manumitidos. Su antiguo dueño pasaba a convertirse en su patrono. Tenían derechos civiles, pero el estatuto de liberto no se borraba hasta la tercera generación.

Era el grupo más dinámico de la sociedad, algunos podían enriquecerse aunque no fuese lo normal. Esclavos: No tenían derechos ni civiles ni políticos. Eran propiedad de su dueño. La condición de esclavo se adquiere: Por nacimiento Ser botín de guerra Por deudas, vendido por los padres, ser capturados por los piratas. La sociedad hispanorromana se integra en las sociedades esclavistas de la Antigüedad, por tanto había un gran número de esclavos como principal mano de obra, está documentado el trabajo de hasta 40000 esclavos en las minas de Cartagena. 4 Organización económica.

La conquista de la Península por Roma supuso una novedad interesante en el plano económico: los recursos de la península se desarrollarán no en función de los propios habitantes, sino en función de las necesidades de la capital. La península es una colonia, y Roma es la metrópoli, es por tanto una economía colonial: Hispania exporta materias primas e importa productos manufacturados de Italia y las provincias orientales del Imperio. El sistema de producción era el esclavista, típico del mundo clásico, las conquistas proporcionaban abundante y barata mano de obra, obtenida de las provincias sometidas.

La organización económica implicó: - La organización de la explotación económica: las tierras fueron concedidas a particulares (propietarios originales, terratenientes de origen romano, soldados licenciados que recibían un lote de tierras en las provincias) o explotadas directamente por el emperador o el senado, según fuesen provincias imperiales o senatoriales. La agricultura fue el sector económico principal en la Hispania romana.

En las áreas menos romanizadas del Noroeste pervivieron formas de explotación tradicionales; en el Sur y el Este se introdujeron novedades técnicas y sistemas de explotación que dieron lugar a una agricultura racionalizada y especializada que aumentó la producción orientada al comercio. Aunque la agricultura de subsistencia fue predominante, se introdujo el monocultivo de trigo, olivo y vid (la Trilogía mediterránea) en amplias zonas que abastecían al mundo romano.

4 Los romanos introdujeron el barbecho de tres hojas, extendieron el abonado, introdujeron nuevas técnicas de regadío en las llanuras levantinas, construyendo acequias, pantanos y canales, nuevos instrumentos como el arado romano o el trillo de ruedas, nuevas técnicas de peso como la balanza romana. Durante el periodo de dominio romano, la provincia Bética se especializó en la producción de aceite de oliva dedicado a la exportación. De este comercio dan fe los numerosos yacimientos tanto submarinos como de restos de ánforas estudiadas en el «monte Testaccio», que se originó como un vertedero de envases cerámicos procedentes del comercio que llegaba a Roma.

Del tamaño alcanzado por dicho monte, que según los estudios está compuesto en un 80% de su volumen por ánforas de aceite de la Bética. El vino tenía limitada la exportación para no competir con el de los romanos. En cuanto a la ganadería ocupó un lugar destacada la ganadería lanar, en la cuenca del Duero y en el valle del Guadalquivir. La mayor parte de esta riqueza estuvo en manos privadas. La aristocracia senatorial empezó a formar grandes latifundios. La tierra era símbolo de prestigio y riqueza. Una segunda actividad importantísima era la minería.

La riqueza en metales de la Península Ibérica era famosa en la Antigüedad y atrajo a los pueblos colonizadores, siendo una de las causas que determinaron la ocupación romana de Hispania, en la que explotaron el plomo de Cartagena, el mercurio de Sisapo (Almadén), el cobre de Huelva, el oro de las Médulas en León, con un peculiar sistema hidráulico a base de galerías para hacer explotar los montes y luego buscar el oro, hoy el paisaje resultante es patrimonio de la humanidad, la plata de gran abundancia y calidad la obtenían en Cástulo (Jaén), y Cartagena, entre otros lugares.

Las minas pertenecían al Estado romano y eran administradas por un funcionario, aunque pronto su explotación fue transferida a compañías que pagaban al Estado una cantidad anual. El trabajo era realizado por lo general por esclavos en condiciones muy penosas. Otras actividades serían la artesanía, la pesca y el comercio. En resumen, la Península aportaba productos agrícolas, entre los que contaban con especial aprecio el aceite, minerales, manufacturas, soldados, esclavos (eran muy apreciadas las bailarinas de la Baetica) y otros productos especiales, como el garum elaborado en factorías de salazones de la costa murciana y andaluza.

( muy bueno el que se elaboraba en Águilas, entre otros sitios bajo el edificio del ayuntamiento de la calle Conde de Aranda). La explotación y exportación de los recursos naturales favoreció una industria – artesanía auxiliar ( la fabricación de ánforas, la industria del aceite, la industria del textil, la de armas ). El comercio se vio impulsado por la acuñación de moneda, generalmente de cobre en las ciudades hispanas, así como la moneda romana (el denario de plata) de Roma llegaban productos de lujo para las clases altas.

El desarrollo de las vías de comunicación contribuyó al impulso del comercio: se construyen muchos kilómetros de vías, se cuidan mucho, rehúyen paso fáciles para evitar emboscadas. Sólo Augusto ordenó construir 2000km de vías entre las que destacan: la vía Augusta, partía desde Gades (Cádiz), seguía el curso del Guadalquivir llegaba hasta Cartago Nova y recorría la costa levantina, saliendo por los Pirineos hasta Roma. La Vía de la Plata, unía Emerita Augusta (Mérida) con Astúrica Augusta (Astorga), en dirección norte - sur, otras calzadas comunicaban las costas con el interior. La de Tarraco a Coruña importante para el trigo será la base del Camino de Santiago a partir del siglo XI.

Destacaban los puertos de Tarraco, Gades y Cartago Nova. 5 5 Asimilación de la cultura romana. Demuestra el grado de romanización de la población hispánica, en este sentido destacan sobre todo: La difusión y uso del latín; vehículo fundamental de transmisión de la civilización romana, desplazando a las lenguas vernáculas que, salvo excepciones, se puede considerar habían desaparecido en el siglo I d.C. será la lengua común y la oficial de la administración, convirtiéndose en la base de la mayoría de las lenguas actuales de la Península. Algunos relevantes autores latinos fueron de origen hispano: Mela (geógrafo), Séneca (filósofo), Lucano (historiador).

La implantación del Derecho Romano: La sociedad romana regulaba sus relaciones económicas y sociales a través del Derecho Romano, que pervive en gran parte de la legislación europea (la continental). Las costumbres y leyes romanas se superpusieron a las indígenas, menos elaboradas. Sirvió para cohesionar la sociedad y difundir los principios de justicia y convivencia. La influencia social y militar de Roma en la mayor parte de la Península Ibérica fue total. LEY de las XII TABLAS. Las creencias religiosas: el Estado romano fue tolerante en materia religiosa y permitió la práctica de religiones indígenas.

Se produjo una síntesis entre las creencias prerromanas y las aportadas por Roma que fueron predominando en las zonas más romanizadas. Desde el siglo I, el culto oficial al emperador se difundió por las provincias, como manifestación de adhesión al Estado romano, así mismo era obligatorio el culto a la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Llegaron a Hispania los cultos mistéricos de origen oriental, entre ellos el culto a Mitra, muy extendido en algunas zonas.

Llega a Hispania el cristianismo (al margen de leyendas y tradiciones no demostradas históricamente como la llegada del apóstol Santiago o San Pablo), los primeros datos fiables sobre comunidades cristianas pertenecen al siglo III, cuando existen sedes episcopales en Emérita, Legio, Astúrica, Cesaraugusta, era una religión poco extendida, reducida a las clases altas urbanas, su difusión contribuyó a la crisis del mundo romano. Aunque al principio los cristianos fueron perseguidos, el Edicto de Milán (313) de Constantino, decretó la libertad religiosa y reconoció legalmente el cristianismo, que pasó a convertirse en la religión oficial del Estado con Teodosio I en el 380, Edicto de Tesalónica.

Como resultado de la aplicación de estos elementos, la Península fue una zona de romanización temprana y muy intensa, en especial la Baetica. Fruto y expresión de ello serán las ciudades, centro neurálgico de la civilización romana, En España contamos con ejemplos excelentes de ciudades fundadas o potenciadas por la presencia romana. Entre las que existen hoy, León, Barcelona, Cartagena, Mérida, Zaragoza, Tarragona, Sevilla, etc... Entre las que hoy son ruinas, Itálica, Segóbriga, Valeria, Baelo Claudia...

Otro apartado que demuestra la trascendencia de este periodo histórico es el del arte, la arquitectura fue útil y funcional, un importante elemento de propaganda, como se ha dicho anteriormente, inventaron el opus caementicium, usan la bóveda y el arco. La cantidad y calidad de los restos romanos en la península es excepcional, incluyendo restos de calzadas bien conservadas, acueductos (Segovia, Mérida), teatros (Cartagena, Mérida), Anfiteatros (Itálica, Segóbriga), circos (Tarraco), tumbas, epigrafía, 6 esculturas, necrópolis... En la región de Murcia cabe destacar el conjunto arqueológico de Cartagena, los restos de los puertos de Mazarrón y Águilas, y un conjunto de villas romanas.

Hispania aportó al imperio emperadores como Trajano, Adriano y Teodosio) La crisis del siglo III (Bajo Imperio: S.III, IV, V) Desde el siglo III el Imperio sufre importantes transformaciones que alteran la vida política, económica, social y espiritual. La crisis del sistema imperial se manifestó en el siglo III y con mayor intensidad en la mitad occidental, entre las causas o factores destacan: - Los pueblos germanos establecidos en los límites del Imperio realizan incursiones y atacan algunas ciudades. - Las luchas por el poder, con guerras civiles provocadas por los generales que intentan hacerse con el poder por la fuerza, provocan inseguridad, el comercio empieza a decaer.

- El aumento de la presión fiscal, acabada las conquistas desaparecen los botines de guerra, por lo que aumentan los impuestos para pagar los gastos del ejército y la administración. - La crisis de la ciudad: los ciudadanos marchan al campo, a vivir en latifundios y evitar las cargas fiscales, es el proceso de ruralización: el campo pasa a ser el núcleo de la vida económica, los latifundios crecen y se convierten en autosuficientes. Las tierras eran divididas en parcelas y arrendadas a los colonos, hombres libres que pagan rentas al dominus que a su vez les da protección, con el tiempo el colono pasa a ser siervo (el colonato precede a las relaciones feudales).

También en Hispania la economía y la sociedad fueron haciéndose cada vez más cerradas. El comercio se reduce, las exportaciones son cada vez más escasas. Diocleciano intentó una reforma creando la Tetrarquía (284-305) o gobierno de 4 augustos (2 augustos y 2 césares), pero el enfrentamiento entre ellos dio lugar a guerras civiles que acaban con la llegada de Constantino que se convierte en emperador tras vencer a Magencio en la batalla de Puente Milvio (325-27), traslada la capital a Constantinopla (Bizancio).

En el 395 Teodosio divide el Imperio: occidente para Honorio y Oriente para Arcadio, pero el golpe definitivo para el Imperio Romano serán las invasiones bárbaras: a Hispania llegan los visigodos en el 416, el gobierno romano desaparecerá cuando los hérulos en el 476 depongan al último emperador de Occidente, comienza la Hispania Visigoda hasta la invasión musulmana en el 711. CONCLUSIÓN: La romanización supone una ruptura histórica. La península, que era el solar de un buen número de pueblos independientes, se convierte en parte integrante de un imperio, lo que afectará a las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales en general.

Y si bien no debemos olvidar que el origen es una dominación militar, y que todas las aportaciones de Roma a Hispania, tienen como objetivo la explotación de los recursos, se puede decir que hay un consenso generalizado a la hora de afirmar que la romanización fue un factor de progreso para la historia de España, convirtiéndose estos ocho siglos en el primer capítulo fundamental de la Historia de España, incluso en zonas donde su impacto fue más bien limitado, como puede ser el caso del País Vasco.

Nuestra sociedad actual ha heredado de Roma un vasto 7 legado, al que pertenecen elementos como la lengua (todas las lenguas peninsulares, excepto el euskera) o el sentido del derecho y la justicia, además de los restos materiales ya nombrados. 8 IES EUROPA. CURSO 2026/27. 2º DE BACHILLERATO. HISTORIA DE ESPAÑA. TEMA 3. AL ANDALUS: EVOLUCIÓN POLÍTICA. 1.

INTRODUCCIÓN: LA CONQUISTA MUSULMANA La historia de los ocho siglos que transcurren desde la irrupción de los musulmanes en la Península Ibérica (S.VIII) hasta la extinción del último reino nazarí de Granada (S.XV), estuvo protagonizada por diferentes estados, tanto cristianos como musulmanes, cuyas características (políticas, sociales, económicas…) y espacio territorial, experimentaron grandes modificaciones con el tiempo. Es decir, la frontera establecida entre ambas civilizaciones destacó por su oscilación a lo largo de casi 800 años y su permeabilidad comercial y cultural.

En el enfrentamiento entre musulmanes y cristianos, las cuestiones religiosas no impidieron que en ocasiones reinos de distinta confesión pactaran alianzas o que los reinos cristianos luchasen entre sí. Si el periodo visigodo se ha considerado en cierta manera como transición del Bajo Imperio romano, la invasión musulmana provoca una ruptura respecto a las características anteriores, podemos dividir la etapa en tres grandes fases: - Alta Edad Media (siglos VIII – X), abarca la mayor parte del territorio peninsular y vive su máximo esplendor mientras los reducidos núcleos cristianos sufren pobreza y estancamiento.

- Plena Edad Media (siglos XI – XIII), tras la crisis y hundimiento del califato de Córdoba y su disgregación en diferentes reinos de taifas, los intentos de unificación por los pueblos almorávide y almohade del norte de África, los reinos cristianos experimentan una fase expansiva que impulsa el avance territorial, dejando el poder islámico reducido al reino de Granada. - Baja Edad Media (siglos XIV y XV) etapa de crisis general europea y en la Península con crisis agrarias, epidemias (peste negra), guerras civiles, conflictos sociales… que culmina con el descubrimiento del nuevo mundo y la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos.

La presencia de los musulmanes en la Península Ibérica se debe a la confluencia de dos procesos simultáneos: - La crisis y debilidad de la monarquía visigoda. El carácter electivo de la corona, la interferencia de la Iglesia y el aislamiento e indiferencia de la población, hacían continuos los enfrentamientos e intrigas políticas entre bandos. El rey visigodo Witizia había asociado al trono a su hijo Agila para que le sucediera, pero cuando aquél murió (710) el noble Rodrigo de la Bética, ocupó el trono, lo que desencadenó una guerra civil entre grupos nobiliarios rivales. (el conde D.

Julián, gobernador de Ceuta, Tánger o señor de Cádiz, según una u otra fuente, y partidario del bando witizano, pidió ayuda a los musulmanes de Musa). - El movimiento expansivo del Islam. La conquista de la Península es una fase de su expansión desde Arabia, iniciada la Guerra Santa en el 634 por la dinastía omeya de Siria. Sin encontrar gran resistencia, los ejércitos árabes iniciaron su conquista y ocupación, y dieron a esta tierra el nombre de Al-Ándalus. Comenzaba así un largo periodo de ocupación musulmana que pasaría por varias etapas políticas, y dejaría una impronta cultural de gran importancia. La conquista árabe de la Península Ibérica fue “fulminante como un rayo”.

El primer paso lo dio un ejército de 12000 soldados al mando de Tariq, lugarteniente de Musa, gobernador del Noroeste de África (Ifriquiya), que en el 711 cruzó el estrecho y asentó una base militar. Enterado del asunto el rey visigodo don Rodrigo, se dirigió al encuentro de Tariq con su ejército. La batalla, llamada del río Guadalete, del río Barbate o de la laguna de la Janda (no se sabe muy bien su emplazamiento) fue un desastre para los visigodos: perdieron la batalla, murió su rey y se derrumbó la organización de su reino. Poco después, fue el propio gobernador norteafricano Musa quien desembarcó con un ejército de 18.000 hombres para seguir afianzando la conquista.

La resistencia hispano-visigoda fue prácticamente nula. La rapidez de la conquista tiene como factor determinante la escasa o nula resistencia de una población que no se identificaba con la monarquía visigoda y veía con agrado la tolerancia y respeto de los musulmanes hacia los cristianos y judíos, a los que consideraban como grupo protegido por ser también gentes del Libro. La ocupación de los territorios conquistados se efectuó con dos sistemas, según fuese la actitud y respuesta de sus pobladores: • La rendición pactada o capitulación.

A los que se sometían voluntariamente a los musulmanes se les respetaban sus derechos, tierras y propiedades a cambio del pago de impuestos, en las ciudades más importantes se respetaban sus autogobiernos y religiones a cambio del tributo correspondiente, fue el procedimiento más habitual. Por ejemplo: Cora de Tudmir, pacto de Teodomiro 713. Los hispanos pagarían un impuesto personal (chíziá) y otro territorial (jarach). El hecho de que los musulmanes no pagaban impuestos provocará conversiones en masa, engrosando el grupo de muladíes.

• La rendición incondicional con los que se resistían, sometiéndoles y perdiendo sus tierras que se repartían entre los conquistadores, si bien un quinto iba a parar al Estado. La atribución de las tierras fue causa de serios problemas. Los musulmanes que penetraron en la península pertenecían a dos grupos étnicos diferentes: Los árabes: se asentaron en las tierras más fértiles como los valles del Guadalquivir y del Ebro. Con el paso del tiempo se convirtieron en latifundistas que vivían de las rentas de sus tierras y establecían su residencia en las ciudades.

Los bereberes: originarios del norte de África que había sido conquistado e islamizado por los árabes, fueron instalados en las mesetas y en los flancos de las sierras, donde se dedicaban al pastoreo, su medio de vida anterior. Como consecuencia del desigual reparto de tierras y del trato discriminatorio al que les sometía la aristocracia árabe, los bereberes se rebelaron en el 741 y abandonaron sus tierras, dirigiéndose al sur.

Los árabes pidieron ayuda a las tropas sirias establecidas en el norte de África enviadas por Damasco para sofocar la rebelión, estos grupos sirios se establecieron definitivamente en Al Ándalus y también litigaron con los árabes para el control de las mejores tierras. Por todo ello los musulmanes asentados en la Península constituían una población muy heterogénea desde el punto de vista étnico: árabes de distintas tribus, bereberes y sirios con acusadas rivalidades que impedían el surgimiento de una conciencia unitaria, sus constantes disputas internas reforzaron las tendencias disgregadoras por encima de los intentos de unificación política durante la historia de Al Ándalus. 2.

DESARROLLO: EVOLUCION POLÍTICA EMIRATO DEPENDIENTE O WALIATO (711 -756) Durante este periodo Al Ándalus es una provincia del Califato de Damasco administrada por un wali o emir que actúa como delegado del califa. Gobernada por Musa hasta que en el 714 deja el poder a su hijo Abd – el – Aziz.

Son años de inestabilidad política y de enfrentamientos entre los propios musulmanes, como la rebelión bereber que tuvo carácter de una guerra civil (nombrada antes), aunque tampoco cesaron las campañas militares, algunas concluyeron en fracasos que marcaron los límites de su avance hacia el norte: - La batalla de Covadonga (722) de escasa trascendencia para los musulmanes pero magnificada por la tradición cristiana, que garantizó la independencia del pequeño núcleo cristiano de Asturias, gestando la resistencia cristiana peninsular.

- La batalla de Poitiers (732), donde los francos de Carlos Martel frenan la expansión musulmana más allá de los Pirineos Los musulmanes no prestaron atención a la zona septentrional de la Meseta ni a los pueblos montañeses del norte y Pirineos, rebeldes y escasamente romanizados, en donde pronto surgieron pequeños reinos cristianos. Crearon en las fronteras de sus territorios conquistados tres áreas de carácter defensivo en torno a Mérida, Toledo y Zaragoza, la marca inferior, la media y la superior.

En cuanto a la población autóctona, los antiguos campesinos dependientes de los latifundistas godos pasaron a ser libres, de hablar en latín pasaron a hablar en árabe, y de ser cristianos, muchos pasaron a ser musulmanes (muladíes). El proceso de islamización de Al-Ándalus se vio favorecido por tres circunstancias: la inmigración de musulmanes, los matrimonios mixtos de hombres musulmanes con mujeres cristianas que educaban a sus hijos en el Islam, y la conversión al Islam de la población hispano-goda. Probablemente la formación cristiana de los grupos más bajos de la escala social era tan débil que no tenían inconveniente en cambiar de religión.

Además, recordar que en los primeros tiempos de la ocupación, sólo los no musulmanes pagaban impuestos. EMIRATO INDEPENDIENTE (756 – 929) La familia Omeya gobernaba el califato de Damasco desde la muerte de Mahoma. En el año 750, otra familia, los Abbasidas o abbasíes (descendientes de Abbas tío de Mahoma) protagonizan una sublevación y acaban asesinando a toda la familia, así se establece una nueva dinastía que traslada la capital a Bagdad. Sólo hubo un superviviente, el príncipe Abd al Rahman que se refugió en Al-Ándalus, donde consiguió ser nombrado emir.

No parecía lógico que mantuviera relaciones con los califas Abbasidas que habían asesinado a su familia, de manera que cortó los lazos políticos que durante el emirato dependiente unían a Al-Ándalus con el califa. Comenzaba así el emirato independiente bajo Abd al Rahman I en 756, aunque en el ámbito religioso seguía reconociendo la supremacía espiritual del califa de Bagdad. Inició la tarea de construcción de un estado independiente en Al-Ándalus, a través de tres instrumentos: un ejército profesional, ingresos económicos, y el control de las posibles revueltas de sus enemigos.

Para consolidar un poder fuerte sobre Al-Ándalus, introdujo un sistema dinástico de sucesión y colocó en cargos administrativos a miembros de la familia Omeya. Si bien el emir concentraba todos los poderes políticos y jurídicos, se nombraban visires (ministros) y un hachib o primer ministro, y el poder judicial de delegada en cadíes o jueces. Además, fue el primero que se ocupó del desarrollo de su capital, Córdoba, cuya mezquita mandó iniciar en el 784. Sus sucesores siguieron su tarea de consolidación del estado. Logró el pago de tributos por parte del recién fundado reino de Asturias y se reconoce como límite fronterizo el río Duero.

Con Alaken I (796 – 822) la disidencia se manifiesta en las provincias fronterizas o Marcas, con sublevaciones duramente reprimidas en la propia Córdoba “Jornada del Foso”: un grupo de muladíes fue invitado a presentar sus respetos al nuevo rey para ser después decapitados y arrojados al foso. Hay que destacar entre los gobernantes del siglo IX a, Abd al Rahman II (822-852) , que llevó a cabo una modernización de Al-Ándalus, incorporando elementos orientales, se preocupó de recaudar más impuestos y ampliar el ejército, y de fundar nuevas ciudades (Úbeda, Murcia y Jaén).

En estos años comienzan los saqueos a ciudades costeras de los piratas normandos o vikingos, en el 843 desembarcan en Galicia y Asturias, llegando hasta Sevilla, para hacerles frente se comienza a construir una importante flota de guerra, que le ayudó a conquistar las Baleares. Los emires de la segunda mitad del siglo IX se encontraron con graves problemas al levantarse en diversas partes de Al-Ándalus algunos nobles musulmanes, que se rebelaron contra el poder centralizado del emir. La familia de los Banu Qasi en torno a Zaragoza, Ibn Marwan en la zona de Badajoz, y Omar ben Hafsun centrado en Bobastro (Málaga), estuvieron a punto de terminar con el emirato independiente.

Solo el poder fuerte del emir Abd al Rahman III consiguió poner fin a estas revueltas, y reunir de nuevo en sus manos el territorio de Al-Ándalus. EL CALIFATO DE CÓRDOBA (929-1031) Abd al Rahman III, octavo de los emires independientes de Córdoba, decidió autoproclamarse califa en el año 929. Esto significaba el rechazo a la soberanía de Bagdad y la afirmación del soberano andalusí como gobernante único de su territorio, pero además el título le confería la aureola de jefe religioso y no sólo político. No solo rechazaba el poder abbasí, sino también el de un nuevo califato en el Norte de África (fatimí) que amenazaba con integrar Al Andalus. El califato duró un siglo, desde 929 a 1030.

Durante el siglo X, el califato de Al Andalus fue un estado de gran esplendor y poder. Creador del califato, tras sofocar las revueltas que hacían peligrar la integridad de Al-Ándalus, hizo frente a los reinos del Norte que estaban en un proceso de avance reconquistador, llegando a imponerles tributos convirtiéndolos en vasallos. Construyó el palacio de Medina al-Zahara. Su política se caracterizó por el amor a la paz y a la cultura. Mantuvo el dominio militar sobre los cristianos, que visitaron o enviaron embajadores a la corte califal en varias ocasiones.

Su amor por la cultura, por las artes y las letras, se reflejó en la ampliación de la mezquita de Córdoba y en la fundación de una espléndida biblioteca, este renacimiento artístico e intelectual fue continuado por su hijo Al-Hakam II que convirtió a la universidad de Córdoba en una de las principales del mundo. Ambos califas lograron la sumisión de los cristianos a través de una hábil política intervencionista consistente en la división interna de los cristianos. El califato intercambió embajadas con el Imperio Bizantino e incluso con el germánico de Otón I.

A la muerte de Al Hakam el califa Hisam II solo ejerció el poder de forma simbólica pues el gobierno efectivo estuvo en manos Almanzor (Al – Mansur bi-Allah, el victorioso por dios) que fue el auténtico mandatario del califato hasta su muerte en el año 1002. Reforzó el ejército y la administración y se rodeó de una guardia personal de bereberes. Impuso la ortodoxia religiosa depurando libros e intelectuales y extendió sus dominios por el actual Marruecos hasta Fez, reanudando expediciones de castigo a los reinos cristianos, saqueando Barcelona (985) y Santiago de Compostela (997), incendió el principal centro espiritual de los cristianos aunque respetó la tumba del apóstol.

En el 1002 Almanzor muere a resultas de heridas producidas en la batalla de Calatañazador, (Medinaceli, Soria) dejando una dinastía de visires (los amiríes) que con Abd al Malik y Adberramán Sanchuelo fueron poco a poco perdiendo poder.

Los años finales del califato estuvieron marcados por una aguda crisis política y civil, desde 1008 hasta 1031 hubo hasta trece proclamaciones de califa, hasta que una asamblea de notables decretó en Córdoba el final del califato, comienza una nueva etapa LOS REINOS DE TAIFAS En realidad hubo tres reinos de taifas (banderías o facciones): - Primeras taifas (siglo XI) 1031 al 1090 - Segundas taifas (siglo XII) del 1145 al 1147 - Terceras taifas (siglo XIII) de 1212 al 1236 Durante los reinos de taifas se pueden resumir algunos rasgos esenciales: - Fueron frecuentes las disputas entre los diferentes taifas.

- Su elevado número inicial fueron reduciéndose pues se conquistaron unos a otros o fueron ocupados por cristianos. - Frente a la superioridad militar de los cristianos la supervivencia dependía del pago de parias (tributos anuales, generalmente) - La debilidad e inestabilidad política no se tradujo en crisis económica ni cultural, seguían siendo territorios ricos y prósperos y las cortes de algunos de estos reinos fueron famosas por su prestigio cultural, sus artistas e intelectuales.

A finales del siglo XI el avance militar y la fuerza de los reinos cristianos queda clara en la reconquista de Toledo en el 1085 por el rey de Castilla y León, Alfonso VI, a lo que los taifas de Sevilla, Granada y Badajoz reclaman el apoyo de los almorávides, musulmanes ortodoxos y tradicionales de origen bereber que habían creado un gran imperio en el norte de África que englobaba los actuales territorios de Marruecos, Argelia, Mauritania y cuencas del Níger y Senegal. LOS ALMORÁVIDES (1090 – 1144) Al mando de Yusuf ibn Tasufin desembarcan en la Península en el 1086 y vencen de forma contundente a las tropas de Alfonso VI en la batalla de Zalaca (Sagrajas, Badajoz).

Entre 1090 y 1110, con la toma de Zaragoza, van cayendo en su poder los taifas reunificando Al- Ándalus, pero no supieron conservar su poder por diversas dificultades: - En 1118 pierden Zaragoza, (Alfonso I, el Batallador) además de no poder recuperar Toledo, lo que supuso desprestigio militar - Tuvieron que subir los impuestos para mantener la administración y el ejército de ocupación, lo que provocó descontento popular - Su fanatismo religioso creó malestar entre los propios musulmanes, acostumbrados a la libertad y la tolerancia tradicionales en Al Ándalus - La aparición en el norte de África, a mediados del siglo XII, de los almohades, procedentes del actual Marruecos.

Hacia el 1144 la descomposición del poder almorávide trae la fragmentación política de Al- Ándalus, son los segundos reinos de Taifas. LOS ALMOHADES (1145 – 1248) Esta dinastía norteafricana, procedente del corazón del Atlas, se organizó para derrocar a los almorávides, con argumentos de pureza y revitalización religiosa. Conquistaron Al Ándalus con gran violencia, y lo dotaron de cierta estabilidad y prosperidad económica y cultural, aunque tardaron en completar la conquista (1172 – caída de la taifa de Murcia).

Grandes constructores, se rodearon de los mejores hombres de ciencias y de letras de su tiempo, establecieron la capital en Sevilla, su mayor esplendor estuvo en los últimos años del siglo XII, con victorias sobre los cristianos como la batalla de Alarcos (1195), a partir de entonces su poder decae, y en 1212 los almohades fueron derrotados en la decisiva batalla de LAS NAVAS DE TOLOSA, por una coalición de reinos cristianos liderados por Alfonso VIII, el debilitamiento almohade supuso el resurgimiento de los terceros reinos de Taifas, que ante el avance cristiano fueron sucumbiendo, excepto el de Granada, que sobrevivió sometido al vasallaje de Fernando III el Santo, de Castilla y León.

Algunas consideraciones sobre los almohades: - No llegaron reclamados por los taifas ni como libertadores frente a la amenaza cristiana, sino con el afán de destruir los restos del imperio almorávide. - No gozaron del apoyo popular, ni lograron integrar a los andalusíes cultos a los que reprimieron doctrinalmente. - Se impusieron por su fuerza militar, que empezó a desmoronarse tras las Navas de Tolosa. REINO NAZARÍ DE GRANADA (1238 -1492) Único estado heredero de Al Ándalus fundado entre 1237 y 1238 por Mamad I del linaje árabe de los Nasrí o Nazaríes, conocido como Al-Ahmar, "el Rojo".

Llegó a abarcar Málaga y Almería, sobrevivió frente a Castilla y a los benimerines del norte de África gracias a la diplomacia que usaron con gran habilidad: a veces aliado de Castilla o de otros musulmanes según le convenía. Entre sus características destacan: - Su riqueza, elevada densidad demográfica, ya que fue refugio de últimos andalusíes - Cohesión interna y estabilidad - Alcanzó altas cotas intelectuales y artísticas, sobre todo en los reinados de Yusuf I y Muhammad V (segunda mitad del siglo XIV. En sus últimas décadas la dinastía nazarí de Granada estuvo dividida por una guerra civil entre Al – Zagal, su hermano Muley Hacen y el hijo de éste, Boabdil.

La unificación definitiva de los cristianos con los Reyes Católicos marca el final de este reino con su reconquista en 1492. 3. CONCLUSIÓN Al Ándalus fue muy floreciente en contraposición con la de la España cristiana, por lo menos en la primera etapa. La península se integró en el marco general del comercio islámico, y gracias al cual llegaron a Europa productos muy apreciados. El regadío fue muy impulsado y surgieron huertas próximas a las ciudades, como Murcia. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío con la utilización de acequias, norias... A los musulmanes se debe la introducción del arroz, algodón, azafrán y caña de azúcar.

La artesanía adquirió una importancia excepcional en un mundo urbano como fue Al Ándalus. Durante gran parte de su existencia Al Ándalus controló las rutas de oro del Sudán y este oro sería la base de un sólido sistema monetario basado en el dinar de oro y el dirhem de plata. Las ciudades adquirieron una importancia que no tenían desde el Imperio Romano. Desde el punto de vista urbanístico predominaban los planos irregulares y las calles estrechas. La parte antigua era la medina, estaba presidida por la mezquita aljama (mezquita mayor), alrededor de ella el zoco o mercado.

El prototipo de ciudad musulmana fue Córdoba, que llegó a tener casi medio millón de habitantes durante el califato, en marcado contraste con ciudades como Londres, París o Roma. La cultura musulmana se caracteriza por recopilar y sinterizar elementos de los pueblos sometidos. En Al Ándalus se adoptó el árabe como lengua y se integró en el mundo intelectual de Oriente. El papel fundamental que desarrollaron los musulmanes españoles fue servir de puente para que la cultura oriental entrase en Europa. También recopiló textos clásicos perdidos. En tiempos del califa Al-Hakam II Córdoba era una de las ciudades más famosas del mundo conocido.

Durante la época de los taifas se producirá un nuevo brillo cultural, de esta época es Ibn Hazm, autor del El collar de la paloma, un tratado sobre el amor. En el siglo XII destacaron grandes pensadores como Averróes (que reinterpretó y acercó Aristóteles a Europa) y el judío Maimónides, autor de tratados de medicina que influirían mucho en el mundo cristiano. En arquitectura, dos tipos de edificio serán los más importantes: la mezquita y el palacio. Entre las mezquitas la más importante es la de Córdoba, construida durante el emirato y el califato. Entre los palacios, el más destacado, pero no el único, es el de la Alhambra de Granada, realizado principalmente entre los siglos XIV y XV.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Ibn Mardanis, El rey Lobo, —descendiente de una prestigiosa familia muladí, en la desintegración del Imperio almorávide se convierte en rey de Murcia de 1147 a su muerte en 1172, su apellido podría derivar del apellido hispano-romance "Martínez", resistió a los almohades que solo ocuparon su territorio por completo a sus muerte.

Ibn Hud llegó a ser Rey de Al-Ándalus entre 1228 y 1237, Ibn Hud emprendió la rebelión contra los almohades en 1228 desde su feudo en Ricote, Ibn Hud supo catalizar el sentimiento islámico andalusí frente al dominio almohade y a la presión cristiana durante unos años. Almería, Granada, Málaga, Córdoba, Sevilla, Algeciras y Ceuta reconocieron la soberanía del emir de Murcia, cuando los almohades abandonaron finalmente la Península acuciados por problemas internos. Se trata del último momento de esplendor del Islam murciano.

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