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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Madrid 2023 · Extraordinaria
Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Madrid (PAU/EvAU) 2023, Extraordinaria (julio): 7 problemas con solución. Gratis.
Temas del examen: Comentario de texto · Gramática · Semántica · Literatura
Ejercicio A.1 · Comentario de texto
A.1. (2 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:
a)
Enuncie el tema del texto (0,5 puntos).
b)
Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos).
c)
Indique qué tipo de texto es (0,25 puntos).
Ejercicio A.2 · Comentario de texto
A.2. (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.
Ejercicio A.3 · Comentario de texto
A.3. (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de que los gobiernos tengan que tomar medidas impopulares en ocasiones.
Ejercicio A.4 · Gramática
A.4. (1,5 puntos) Analice sintácticamente:
«Aún queda mucha gente que apuesta siempre por el lado positivo de las cosas.»
Ejercicio A.5 · Gramática
A.5. (1 punto) Indique a qué categoría gramatical, o clase de palabras, pertenece asfixiante, analice su estructura morfológica y señale a qué proceso de formación de palabras responde.
Ejercicio A.6 · Literatura
A.6. (2 puntos) La novela española de 1975 hasta la actualidad. Tendencias, autores y obras principales.
Ejercicio A.7 · Literatura
A.7. (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española que haya leído escrita entre 1900 y 1939, en relación con su contexto histórico y literario.
Ejercicio B.1 · Comentario de texto
TEXTO B
Lo hice mal durante quince años. Empecé a elegir mi propia ropa –con el dinero de mis padres, que duele menos– en la adolescencia. Armarios a rebosar. A punto de cumplir los treinta seguía vistiendo de pena. Mariposeaba por las tiendas, elegía al tuntún y luego no me ponía lo que había escogido. Aprender a comprar parece sencillo. No lo es.
Entonces llegó el cambio. Para que ocurriera tuvieron que coincidir varios factores. El principal fue una odiosa mudanza en la que apareció ropa suficiente para vestir a tres ejércitos. Luego empecé a aturullarme al entrar en ciertas tiendas. He aquí un primer indicio de mi senilidad, pensé. La música atronadora, ese intenso olor corporativo, los tumultos, las montoneras de prendas. El vértigo de tanto por elegir.
Volví a la ropa a medida. Tenía modistas de emergencia en la agenda y me había hecho vestidos en mi canija juventud mod, pero perdí la costumbre cuando mi sastre se jubiló. La recuperé.
Hubo otro desencadenante. Mi trabajo como periodista me permitió conocer de cerca la industria de la moda. Empecé a publicar artículos con diecinueve años, y algo parecido a una conciencia ecologista fue tomando forma. El día a día me acercó a diseñadores con talento que habían esquivado las fauces del sistema y a marcas gestionadas con una sordera congénita a la presión exterior. Unos y otros me demostraron que escoger un camino diferente es difícil pero no imposible. Aprendí, además, de un jefe con un ojo infalible para distinguir una prenda con enjundia de un sucedáneo.
Uno no acomete cambios reales hasta que aflora la prima borde de la voluntad: la indignación. Calculé a ojo la fortuna que había lanzado a las fosas abisales en mi veintena, cuando me fundí con Zara en una unidad de destino. Estaba eligiendo mal. Se pueden tener buenos propósitos, pero lo realmente infalible es llegar a ese punto de no retorno, a ese hartazgo.
Concluí que no me hacía falta nada más. Reunía en el armario ropa para varias vidas. Podía deshacerme de todo y empezar de cero, pero el gesto más cuerdo era disfrutar lo que ya estaba allí. Nuestros abuelos, como siempre, llevaban razón: mejor tener poco y bueno. (Marta D. Riezu, La moda justa, 2021)
B.1. (2 puntos) Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las siguientes preguntas:
a)
Enuncie el tema del texto [0,5 puntos].
b)
Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes [1,25 puntos].
c)
Indique qué tipo de texto es [0,25 puntos].
Ejercicio B.2 · Comentario de texto
TEXTO B
Lo hice mal durante quince años. Empecé a elegir mi propia ropa –con el dinero de mis padres, que duele menos– en la adolescencia. Armarios a rebosar. A punto de cumplir los treinta seguía vistiendo de pena. Mariposeaba por las tiendas, elegía al tuntún y luego no me ponía lo que había escogido. Aprender a comprar parece sencillo. No lo es.
Entonces llegó el cambio. Para que ocurriera tuvieron que coincidir varios factores. El principal fue una odiosa mudanza en la que apareció ropa suficiente para vestir a tres ejércitos. Luego empecé a aturullarme al entrar en ciertas tiendas. He aquí un primer indicio de mi senilidad, pensé. La música atronadora, ese intenso olor corporativo, los tumultos, las montoneras de prendas. El vértigo de tanto por elegir.
Volví a la ropa a medida. Tenía modistas de emergencia en la agenda y me había hecho vestidos en mi canija juventud mod, pero perdí la costumbre cuando mi sastre se jubiló. La recuperé.
Hubo otro desencadenante. Mi trabajo como periodista me permitió conocer de cerca la industria de la moda. Empecé a publicar artículos con diecinueve años, y algo parecido a una conciencia ecologista fue tomando forma. El día a día me acercó a diseñadores con talento que habían esquivado las fauces del sistema y a marcas gestionadas con una sordera congénita a la presión exterior. Unos y otros me demostraron que escoger un camino diferente es difícil pero no imposible. Aprendí, además, de un jefe con un ojo infalible para distinguir una prenda con enjundia de un sucedáneo.
Uno no acomete cambios reales hasta que aflora la prima borde de la voluntad: la indignación. Calculé a ojo la fortuna que había lanzado a las fosas abisales en mi veintena, cuando me fundí con Zara en una unidad de destino. Estaba eligiendo mal. Se pueden tener buenos propósitos, pero lo realmente infalible es llegar a ese punto de no retorno, a ese hartazgo.
Concluí que no me hacía falta nada más. Reunía en el armario ropa para varias vidas. Podía deshacerme de todo y empezar de cero, pero el gesto más cuerdo era disfrutar lo que ya estaba allí. Nuestros abuelos, como siempre, llevaban razón: mejor tener poco y bueno. (Marta D. Riezu, La moda justa, 2021)
B.2. (1 punto) Redacte un resumen del contenido del texto.
Ejercicio B.3 · Comentario de texto
TEXTO B
Lo hice mal durante quince años. Empecé a elegir mi propia ropa –con el dinero de mis padres, que duele menos– en la adolescencia. Armarios a rebosar. A punto de cumplir los treinta seguía vistiendo de pena. Mariposeaba por las tiendas, elegía al tuntún y luego no me ponía lo que había escogido. Aprender a comprar parece sencillo. No lo es.
Entonces llegó el cambio. Para que ocurriera tuvieron que coincidir varios factores. El principal fue una odiosa mudanza en la que apareció ropa suficiente para vestir a tres ejércitos. Luego empecé a aturullarme al entrar en ciertas tiendas. He aquí un primer indicio de mi senilidad, pensé. La música atronadora, ese intenso olor corporativo, los tumultos, las montoneras de prendas. El vértigo de tanto por elegir.
Volví a la ropa a medida. Tenía modistas de emergencia en la agenda y me había hecho vestidos en mi canija juventud mod, pero perdí la costumbre cuando mi sastre se jubiló. La recuperé.
Hubo otro desencadenante. Mi trabajo como periodista me permitió conocer de cerca la industria de la moda. Empecé a publicar artículos con diecinueve años, y algo parecido a una conciencia ecologista fue tomando forma. El día a día me acercó a diseñadores con talento que habían esquivado las fauces del sistema y a marcas gestionadas con una sordera congénita a la presión exterior. Unos y otros me demostraron que escoger un camino diferente es difícil pero no imposible. Aprendí, además, de un jefe con un ojo infalible para distinguir una prenda con enjundia de un sucedáneo.
Uno no acomete cambios reales hasta que aflora la prima borde de la voluntad: la indignación. Calculé a ojo la fortuna que había lanzado a las fosas abisales en mi veintena, cuando me fundí con Zara en una unidad de destino. Estaba eligiendo mal. Se pueden tener buenos propósitos, pero lo realmente infalible es llegar a ese punto de no retorno, a ese hartazgo.
Concluí que no me hacía falta nada más. Reunía en el armario ropa para varias vidas. Podía deshacerme de todo y empezar de cero, pero el gesto más cuerdo era disfrutar lo que ya estaba allí. Nuestros abuelos, como siempre, llevaban razón: mejor tener poco y bueno. (Marta D. Riezu, La moda justa, 2021)
B.3. (1,5 puntos) Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de comprar ropa en tiendas de segunda mano.
Ejercicio B.4 · Gramática
B.4. (1,5 puntos) Analice sintácticamente: Unos y otros me demostraron que escoger un camino diferente es difícil.
Ejercicio B.5 · Semántica
B.5. (1 punto) Defina el concepto de antonimia y ejemplifíquelo aportando al menos dos antónimos de la palabra cuerdo.
Ejercicio B.6 · Literatura
B.6. (2 puntos) El modernismo y la generación del 98.
Ejercicio B.7 · Literatura
B.7. (1 punto) Comente los aspectos más relevantes de la obra española que haya leído escrita entre 1940 y 1974, en relación con su contexto histórico y literario.
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