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Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU Extremadura 2026 · Ordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Extremadura (PAU/EBAU) 2026, Ordinaria (junio): 6 problemas con solución. Gratis.

Temas del examen: Resumen y estructura del texto · Análisis del texto: modalidades, funciones del lenguaje, isotopías, cohesión y conectores · Texto argumentativo de 200-250 palabras · Análisis sintáctico de oraciones compuestas · Pares mínimos: forma y significado · La poesía española del primer tercio del siglo XX y la Generación del 27 · La narrativa hispanoamericana del siglo XX

Ejercicio Primer Bloque - Pregunta 1 · Resumen y estructura del texto

Arquitecturas mínimas

El blíster, ese pequeño objeto de plástico y aluminio donde los ansiolíticos esperan su turno para salvarte la vida, es una de las invenciones más discretas y a la vez más influyentes del siglo XX. Antes de su llegada, las pastillas vivían en frascos o tubos colectivos, como huéspedes anónimos en una pensión: se mezclaban, se rozaban, se contaminaban con el aire y con los dedos. El blíster cambió esa lógica. Aisló cada dosis, la convirtió en una unidad narrativa: una pastilla, un día, un gesto.

Su origen no fue estrictamente farmacéutico. Las primeras técnicas de envasado en burbuja se desarrollaron en los años cincuenta para proteger productos industriales y de consumo: pilas, cuchillas, pequeños componentes electrónicos. La idea era simple y brillante: un molde térmico creaba cavidades en una lámina de plástico donde el objeto quedaba atrapado; luego se sellaba con una película de aluminio o cartón. Protección, visibilidad, control. Cuando la industria farmacéutica adoptó el sistema, algo cambió de escala: ya no se trataba sólo de proteger un objeto, sino de ordenar el tiempo del cuerpo. Con el blíster apareció una nueva relación entre el paciente y el medicamento. Cada burbuja marcaba una espera y una promesa. El “hoy” y el “mañana” podían leerse en una fila de pastillas. La fidelidad al tratamiento mejoró porque el envase mismo contaba una historia: si una cavidad estaba vacía, algo ya había ocurrido; si estaba llena, algo estaba por ocurrir.

También modificó la autoridad. Al frasco no lo respetaba nadie. El blíster, en cambio, exige un gesto preciso: presionar, romper, acceder. Hay en ese acto una pequeña violencia ritual que te hace consciente de lo que te vas a meter en la boca. Esa resistencia refuerza la seriedad del remedio contra la jaqueca.

Con el tiempo, el blíster se ha vuelto casi invisible por lo habitual. Pero su diseño sigue constituyendo un equilibrio delicado entre química, ingeniería y psicología. Protege de la humedad y la luz, resiste golpes, se abre sin esfuerzo excesivo, e impide que un niño lo haga por accidente. Se trata de una tecnología modesta, pero llena de decisiones éticas y prácticas. El blíster resulta tan fascinante porque en su simplicidad condensa una idea poderosa. La medicina no solo cura con moléculas; también lo hace con formas, con rituales, con pequeñas arquitecturas de plástico que organizan nuestra fragilidad.

Juan José Millás, “Arquitecturas mínimas”, El Periódico Extremadura, 19 de marzo de 2026

PRIMER BLOQUE: COMUNICACIÓN ESCRITA

Pregunta 1 (1 punto). Resuma el contenido del texto especificando las ideas principales y secundarias y la forma en la que se estructuran.

Ejercicio Primer Bloque - Pregunta 2 · Análisis del texto: modalidades, funciones del lenguaje, isotopías, cohesión y conectores

Arquitecturas mínimas

El blíster, ese pequeño objeto de plástico y aluminio donde los ansiolíticos esperan su turno para salvarte la vida, es una de las invenciones más discretas y a la vez más influyentes del siglo XX. Antes de su llegada, las pastillas vivían en frascos o tubos colectivos, como huéspedes anónimos en una pensión: se mezclaban, se rozaban, se contaminaban con el aire y con los dedos. El blíster cambió esa lógica. Aisló cada dosis, la convirtió en una unidad narrativa: una pastilla, un día, un gesto.

Su origen no fue estrictamente farmacéutico. Las primeras técnicas de envasado en burbuja se desarrollaron en los años cincuenta para proteger productos industriales y de consumo: pilas, cuchillas, pequeños componentes electrónicos. La idea era simple y brillante: un molde térmico creaba cavidades en una lámina de plástico donde el objeto quedaba atrapado; luego se sellaba con una película de aluminio o cartón. Protección, visibilidad, control. Cuando la industria farmacéutica adoptó el sistema, algo cambió de escala: ya no se trataba sólo de proteger un objeto, sino de ordenar el tiempo del cuerpo. Con el blíster apareció una nueva relación entre el paciente y el medicamento. Cada burbuja marcaba una espera y una promesa. El “hoy” y el “mañana” podían leerse en una fila de pastillas. La fidelidad al tratamiento mejoró porque el envase mismo contaba una historia: si una cavidad estaba vacía, algo ya había ocurrido; si estaba llena, algo estaba por ocurrir.

También modificó la autoridad. Al frasco no lo respetaba nadie. El blíster, en cambio, exige un gesto preciso: presionar, romper, acceder. Hay en ese acto una pequeña violencia ritual que te hace consciente de lo que te vas a meter en la boca. Esa resistencia refuerza la seriedad del remedio contra la jaqueca.

Con el tiempo, el blíster se ha vuelto casi invisible por lo habitual. Pero su diseño sigue constituyendo un equilibrio delicado entre química, ingeniería y psicología. Protege de la humedad y la luz, resiste golpes, se abre sin esfuerzo excesivo, e impide que un niño lo haga por accidente. Se trata de una tecnología modesta, pero llena de decisiones éticas y prácticas. El blíster resulta tan fascinante porque en su simplicidad condensa una idea poderosa. La medicina no solo cura con moléculas; también lo hace con formas, con rituales, con pequeñas arquitecturas de plástico que organizan nuestra fragilidad.

Juan José Millás, “Arquitecturas mínimas”, El Periódico Extremadura, 19 de marzo de 2026

PRIMER BLOQUE: COMUNICACIÓN ESCRITA

Pregunta 2 (1.5 puntos). Responda a 3 de las siguientes preguntas:

Elige y contesta tres de las cinco preguntas planteadas:

a)

¿Cuáles son las modalidades textuales predominantes en el texto? Justifique su respuesta aportando ejemplos.

b)

¿Cuáles son las funciones del lenguaje predominantes en el texto? Justifique su respuesta aportando ejemplos.

c)

Explique las isotopías (o campos semánticos) que se manifiesten en el texto aportando ejemplos.

d)

Extraiga del texto ejemplos de mecanismos de recurrencia, elipsis y deíxis (personal, espacial, temporal) y relaciónelos con la cohesión del mismo.

e)

¿Qué elementos relacionan y cómo se interpretan los conectores que aparecen en negrita en el texto?

Ejercicio Primer Bloque - Pregunta 3 · Texto argumentativo de 200-250 palabras

Arquitecturas mínimas

El blíster, ese pequeño objeto de plástico y aluminio donde los ansiolíticos esperan su turno para salvarte la vida, es una de las invenciones más discretas y a la vez más influyentes del siglo XX. Antes de su llegada, las pastillas vivían en frascos o tubos colectivos, como huéspedes anónimos en una pensión: se mezclaban, se rozaban, se contaminaban con el aire y con los dedos. El blíster cambió esa lógica. Aisló cada dosis, la convirtió en una unidad narrativa: una pastilla, un día, un gesto.

Su origen no fue estrictamente farmacéutico. Las primeras técnicas de envasado en burbuja se desarrollaron en los años cincuenta para proteger productos industriales y de consumo: pilas, cuchillas, pequeños componentes electrónicos. La idea era simple y brillante: un molde térmico creaba cavidades en una lámina de plástico donde el objeto quedaba atrapado; luego se sellaba con una película de aluminio o cartón. Protección, visibilidad, control. Cuando la industria farmacéutica adoptó el sistema, algo cambió de escala: ya no se trataba sólo de proteger un objeto, sino de ordenar el tiempo del cuerpo. Con el blíster apareció una nueva relación entre el paciente y el medicamento. Cada burbuja marcaba una espera y una promesa. El “hoy” y el “mañana” podían leerse en una fila de pastillas. La fidelidad al tratamiento mejoró porque el envase mismo contaba una historia: si una cavidad estaba vacía, algo ya había ocurrido; si estaba llena, algo estaba por ocurrir.

También modificó la autoridad. Al frasco no lo respetaba nadie. El blíster, en cambio, exige un gesto preciso: presionar, romper, acceder. Hay en ese acto una pequeña violencia ritual que te hace consciente de lo que te vas a meter en la boca. Esa resistencia refuerza la seriedad del remedio contra la jaqueca.

Con el tiempo, el blíster se ha vuelto casi invisible por lo habitual. Pero su diseño sigue constituyendo un equilibrio delicado entre química, ingeniería y psicología. Protege de la humedad y la luz, resiste golpes, se abre sin esfuerzo excesivo, e impide que un niño lo haga por accidente. Se trata de una tecnología modesta, pero llena de decisiones éticas y prácticas. El blíster resulta tan fascinante porque en su simplicidad condensa una idea poderosa. La medicina no solo cura con moléculas; también lo hace con formas, con rituales, con pequeñas arquitecturas de plástico que organizan nuestra fragilidad.

Juan José Millás, “Arquitecturas mínimas”, El Periódico Extremadura, 19 de marzo de 2026

PRIMER BLOQUE: COMUNICACIÓN ESCRITA

Pregunta 3 (1.5 puntos). Elabore un texto argumentativo de 200-250 palabras sobre la siguiente idea: «Cómo los objetos cotidianos o tecnologías actuales cumplen una función práctica e influyen en nuestro comportamiento y nuestras decisiones».

Ejercicio Segundo Bloque - Pregunta 1 · Análisis sintáctico de oraciones compuestas

SEGUNDO BLOQUE: REFLEXIÓN SOBRE LA LENGUA (3 puntos)

Pregunta 1 (2 puntos). Realice el análisis sintáctico de esta oración: «El blíster es ese pequeño objeto en el que los ansiolíticos esperan su turno para salvarte la vida.»

Comprueba tu análisis sintáctico comparándolo con el solucionario oficial.

Ejercicio Segundo Bloque - Pregunta 2 · Pares mínimos: forma y significado

SEGUNDO BLOQUE: REFLEXIÓN SOBRE LA LENGUA (3 puntos)

Pregunta 2 (1 punto). Analice los siguientes pares mínimos. Describa los significados posibles de cada expresión y explique las diferencias.

1.

a) Le dijo que nadie vino.

b) Le consta que nadie vino.

2.

a) Sacó una foto a Diego movida.

b) Sacó una foto a Diego movido.

Comprueba tu respuesta comparándola con las explicaciones del solucionario oficial.

Ejercicio Tercer Bloque - Pregunta 1 · La poesía española del primer tercio del siglo XX y la Generación del 27

TERCER BLOQUE: EDUCACIÓN LITERARIA (3 puntos)

Desarrolle uno de los dos temas siguientes:

Pregunta 1: La poesía española en el primer tercio del siglo XX.

Comprueba tu desarrollo consultando los criterios de corrección oficiales.

Ejercicio Tercer Bloque - Pregunta 2 · La narrativa hispanoamericana del siglo XX

TERCER BLOQUE: EDUCACIÓN LITERARIA (3 puntos)

Desarrolle uno de los dos temas siguientes:

Pregunta 2: La narrativa hispanoamericana del siglo XX.

Comprueba tu desarrollo consultando los criterios de corrección oficiales.

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