Opción A - 1 - Análisis lingüístico y estilístico · Lengua Castellana y Literatura II PAU Canarias Junio (Humanidades) 2022

Tema: Cohesión textual y mecanismos de referencia interna · Del examen Junio (Humanidades) (2022)

Enunciado

OPCIÓN A

Que el clima no pierda la guerra

Si la gran dependencia que teníamos de los combustibles fósiles hacía ya muy difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y luchar contra el cambio climático, una guerra inesperada en el corazón de Europa ha venido ahora a complicar las cosas. No es una guerra cualquiera. La protagoniza el tercer proveedor mundial de combustibles fósiles después de EE UU y Arabia Saudita, y pone en riesgo el suministro del 40% del gas y el 11% del petróleo que consume Europa. Las sanciones económicas impuestas a Rusia excluyen el comercio de gas y petróleo, pero los dirigentes de la Unión Europea saben que para obligar a Putin a desistir de su agresivo plan de expansión han de dar una vuelta más a la tuerca y suspender la compra de gas y petróleo. Pero la decisión no es fácil. Todos saben que la medida tiene un indudable efecto bumerán.

De momento, la Unión Europea se propone reducir a un tercio en un año las importaciones previas a la invasión, pero sea cual sea la decisión final, corremos el peligro de que la guerra acabe comportando un retroceso en la lucha contra el cambio climático precisamente en Europa, que hasta ahora ha sido su principal motor. Si el gas que se deje de comprar a Rusia se sustituye por carbón o por derivados del petróleo, aumentarán las emisiones. Si en lugar de llegar de Rusia por gaseoducto, como ahora, el gas llega de Argelia o de Estados Unidos en barco, también aumentarán las emisiones. Cualquiera que sea la solución, encarecerá el coste de la energía. Algunos estudios calculan que la crisis energética reducirá en un 2% la renta disponible de los ciudadanos europeos. La cuestión no es solo el aumento de la factura que vamos a pagar, sino en qué medida dificultará la agenda ecológica.

Pero toda crisis encierra también una oportunidad. En este caso, la oportunidad de acelerar la transición energética y adelantar cambios estructurales que de todos modos habrá que hacer, y que chocan con fuertes resistencias de los intereses creados. Y el primer paso podría ser intervenir en un asunto que parecía intocable: el sistema de fijación de precios en el mercado mayorista de la electricidad. El precio del gas ya se había disparado mucho antes de la invasión de Ucrania. En enero de 2021, en pleno pico de la demanda por el temporal Filomena, el precio de la electricidad en el mercado mayorista español era de 93 euros MGW/h. El 15 de diciembre superó los 300 euros y, con la guerra, el pasado siete de marzo superó los 500. El problema no es solo que el precio del gas sea más alto, sino que el sistema marginalista de fijación de precios que rige en Europa hace que todas las energías que consumimos se paguen al precio de la última que se incorpora a la subasta diaria, que suele ser el gas, es decir, la más cara. Eso le ha dado a las grandes compañías eléctricas ingentes beneficios caídos del cielo, pues cobran al precio del gas toda la energía producida, incluidas la de fuentes mucho más baratas y ya amortizadas, como la nuclear o la hidroeléctrica. La guerra va a permitir, por fin, cuestionar ese tabú.

Hay muchas razones para apretar el acelerador. La primera, que Europa no puede seguir dependiendo de un proveedor que utiliza la energía como elemento de chantaje. Pero también que la volatilidad de los suministros energéticos y la fluctuación de los precios nos impelen a buscar alternativas más seguras y controlables. Las inversiones que hagamos en acelerar la transición energética han de servir para reforzar tanto la soberanía como la seguridad energética y las energías renovables, en la medida en que dependen de los propios recursos, son las que mejor lo garantizan. Lo que esta crisis nos enseña es que la mejor forma de garantizar la soberanía y la seguridad energética es acabar con la dependencia de los combustibles fósiles.

Milagro Pérez Oliva. El País. 14/3/2022

Pregunta 1. Análisis lingüístico y estilístico

c)

Análisis lingüístico y estilístico: mecanismos de coherencia y cohesión, rasgos morfosintácticos, léxico-semánticos y de estilo [1,25 puntos].

Enunciado: Opción A - 1 - Análisis lingüístico y estilístico · Lengua Castellana y Literatura II PAU Canarias Junio (Humanidades) 2022

Solución

Según los criterios oficiales de corrección

Análisis lingüístico y estilístico: mecanismos de coherencia y cohesión, rasgos morfosintácticos, léxico-semánticos y de estilo (1.25 puntos).

Solución: 1. Plano léxico-semántico: - Palabras y expresiones clave: «combustibles fósiles», «cambio climático», «emisiones», «guerra», «precios». - Campos asociativos: el conflicto y la vulnerabilidad («dependencia», «crisis», «chantaje») frente a la superación y el progreso («oportunidad», «transición energética», «renovables», «soberanía»). - Relaciones de cohesión léxica: empleo de hiperónimos («combustibles fósiles») e hipónimos («gas», «petróleo», «carbón»), así como sinonimia contextual que cohesiona el texto. 2. Plano morfosintáctico: - Personas gramaticales: predominio de la 3.ª persona del singular y plural para dotar de objetividad a los hechos («protagoniza», «ponen en riesgo», «saben»), combinado con el uso inclusivo de la 1.ª persona del plural («tenemos», «corremos el peligro», «vamos a pagar») para implicar a la ciudadanía europea. - Modos y tiempos verbales: uso dominante del presente de indicativo con valor actual («hace», «rige», «cobran»), futuro con matiz de consecuencia o posibilidad («aumentarán», «encarecerá») y pretérito para el anclaje histórico de los precios («se había disparado», «superó»). - Construcciones perifrásticas modales y aspectuales: «han de dar», «han de servir», «vamos a pagar», «va a permitir», «podría ser», «puede seguir», «habrá que hacer», «suele ser». - Sintaxis: alternancia de oraciones coordinadas y yuxtapuestas con periodos subordinados complejos, destacando las estructuras condicionales («Si la gran dependencia...», «Si el gas que se deje...», «Si en lugar de llegar...»), combinadas con enunciados breves y rotundos («Pero la decisión no es fácil»). 3. Mecanismos de cohesión y marcadores textuales: - Conectores de contraste y contraargumentación: presencia reiterada de «pero» («Pero la decisión no es fácil», «Pero toda crisis...», «Pero también que...») para articular alternativas opuestas. - Conectores de adición («y») y reformuladores/aclaratorios («es decir»). 4. Plano estilístico y figuras retóricas: - Uso de metáforas expresivas tomadas del lenguaje coloquial o figurado: «dar una vuelta más a la tuerca», «efecto bumerán», «beneficios caídos del cielo», «apretar el acelerador» o «cuestionar ese tabú».

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