Aufgabe Vorschlag B2 - Aufgabe 3.1 · Abitur Hessen Spanisch LK 2021
Thema: Kreatives und adressatenbezogenes Schreiben (carta, monólogo interior) · Aus der Prüfung LK (2021)
Aufgabenstellung
Material
Gerardo Meneses Claros: La luna en los almendros (novela, 2012)
La acción se desarrolla en una carretera de Colombia durante el conflicto armado. Un niño, cuyo nombre no se dice, narra la situación en el autobús en el que viaja de El Cedro a La Chorrera con sus padres y con Enrique, su hermano mayor de 10 años. Don Luis, un amigo de la familia, también está con ellos.
La carretera era como mamá nos lo había dicho. El polvo se metía por las ventanas de la chiva 1 y cubría todo a su paso. Un rato después teníamos el pelo del color del barro seco. Enrique se rio de verme y yo también me burlé. […]
Habrían pasado unas tres horas de viaje cuando el chofer se detuvo. Un grupo de soldados hacía un retén 2 y nos pidió que bajáramos, que les presentáramos los documentos y que abriéramos las maletas y las cajas que traíamos. Los hombres hicieron una fila detrás de la chiva, las mujeres permanecieron junto a sus hijos pequeños.
Eran siete en total. Se veían cansados, casi fastidiados por el trabajo que tenían que hacer. El que dirigía el grupo era un hombre pequeñito, malhumorado, pero atento. Nos trató con cordialidad y les ordenó a los soldados requisar cada una de nuestras pertenencias.
—Procedimientos de rutina —dijo para no asustarnos. […]
—¿Pasa algo? —preguntó papá atento.
—¿De dónde vienen? —interrogó el hombre sin contestarle a papá.
—De arriba, de El Cedro, allá vivimos.
—Casi nada 3 —exclamó el militar—, de El Cedro para arriba es un nido de guerrilleros.
—Mi familia y yo somos gente decente, tenemos una finca, los niños estudian en la escuela, con la profesora Yinet —agregó papá con temor.
—¿Pasa algo, mi cabo 4 ? —preguntó inquieto también don Luis.
—La guerrilla —respondió el uniformado con arrogancia— ha estado rondando esta zona. Y vienen justamente de allá, de los lados de El Cedro.
El soldado hablaba con rudeza, pero en el fondo había algo gentil en su actitud. […] Miré a Enrique y lo vi pálido, asustado.
—¿Qué han sabido por allá? ¿Los han visto? —interrogó a otro de los viajeros acercándose a él, era un trabajador que yo había visto en ocasiones en la tienda de abarrotes 5.
—No señor —respondió el hombre asustado.
—Y si los han visto se quedan callados. ¿Les tienen miedo? —gritó el militar—. Tienen que colaborar, ¿por qué los encubren?
El viajero no respondió.
Papá y mamá colaboraron con la requisa, bajaron nuestros morrales 6 y ellos mismos los abrieron. Un soldado malhumorado tomó el de Enrique, hurgó por todas partes, sacó la ropa y, al hacerlo, se detuvo en el bolsillito 7 en el que mi hermano guardaba la cartuchera 8 de los colores. Introdujo la mano y sacó un papel doblado en cuatro partes.
Lo leyó. La expresión de su rostro cambió por completo.
—Mi cabo, mire esto —llamó casi a los gritos a su compañero—. ¿De quién es este maletín?
—De mi hijo —contestó papá sin poder ocultar su angustia.
El cabo recibió el papel. Lo ojeó y achicó los ojos. Su actitud cambió totalmente. Se dirigió a Enrique y le preguntó cuántos años tenía.
Papá intervino y contestó sin esperar a que mi hermano abriera la boca:
—Es mi hijo. Va a cumplir once.
—Le pregunté a él —replicó el soldado, rojo de ira.
Enrique no supo qué responder. Miró a papá muy asustado y abrió los ojos desmesuradamente. Mamá me tomó de la mano y me acercó a ella.
—¿Tienen identificación? —gritó de nuevo el soldado acercándose a mí.
—Él también es mi hijo —exclamó papá agarrándome de la mano.
—¿Y también es mudo?
—No —respondí con rabia.
—¿No, qué? —gritó el soldado.
—Que no soy mudo.
—¿No, qué? —insistió inquisidor 9.
Permanecí callado. Asustado.
—Se dice no, señor —aclaró con furia el soldado.
—Los niños no tienen tarjeta de identificación —dijo papá— todavía no les hemos sacado esos papeles.
—¿Señor, pasa algo? —preguntó mamá al borde del llanto.
—Sí señora, sí pasa. Acompáñenme —ordenó.
—¿Qué pasa? —interrogó papá casi suplicando.
—Acompáñenme —repitió el soldado con fuerza, dejando la pregunta en el aire.
Nunca fuimos a La Chorrera. El viaje para nosotros se terminó ahí, en ese retén. El cabo y tres soldados se llevaron a Enrique y a papá hacia un lugar apartado. Yo los veía, pero no alcanzaba a oír lo que decían. Enrique casi no hablaba. Movía las manos todo el tiempo y negaba con la cabeza cada vez que le preguntaban algo.
El soldado malhumorado leyó de nuevo el papel y volvió a hacer preguntas. Esta vez fue papá quien contestó. Hacía gestos, como preguntando, señalaba a mi hermano, lo acercaba a su cuerpo, hablaba y el soldado le mostraba el papel.
Luego se fueron más lejos. Don Luis preguntó a dónde los llevaban y otro de los soldados le dijo que no pasaba nada, que tenían que investigar, que ya volverían. Mamá empezó a llorar. Nos sentamos en un tronco viejo que había al borde de la carretera. Esperamos. Y la espera fue eterna. El cabo vino un rato después y nos hizo muchas preguntas también. Mamá indagó por papá y por Enrique y el hombre le respondió que estaban haciendo las diligencias de rigor 10, que había que esperar hasta recibir las instrucciones desde el batallón de La Chorrera, que ya habían informado lo sucedido. Que esperáramos. Que ellos estaban bien.
A media tarde nos dejaron ir. Papá dijo que a la finca. Entonces esperamos que pasara algún carro que nos llevara hacia El Cedro. Y pasó. Era el camioncito del señor de la tienda de abarrotes. Papá le pagó bien y el hombre nos acomodó entre la mercancía que traía. […]
Me contó [Enrique] todo lo que le preguntaron los soldados, lo que le habían dicho, las amenazas que le habían hecho a papá y las acusaciones que le hicieron a él.
—¡Cómo no boté 11 ese papel! —se recriminó—. ¿Por qué lo guardé en el morral?
Yo no sabía qué responderle. Enrique solamente repetía la misma pregunta.
(938 Wörter)
Gerardo Meneses Claros: La luna en los almendros, Bogotá 2012, S. 56–61.
Vocabulario y notas
1 la chiva – aquí: un autobús típico de Colombia para el transporte público rural
2 el retén – aquí: el control
3 casi nada – hier: Unglaublich!
4 el cabo – (mil.) der Gefreite
5 la tienda de abarrotes – (am.) una tienda donde se venden principalmente alimentos
6 el morral – el saco o la mochila
7 el bolsillito – aquí: una parte de la mochila
8 la cartuchera – (am.) el estuche para lápices
9 inquisidor – hier: bohrend
10 hacer diligencias de rigor – sorgfältige Ermittlungen durchführen
11 botar algo – (am.) tirar algo
3.1
Después de leer el extracto (Material) quedan preguntas abiertas sobre ese "papel doblado en cuatro partes".
Redacte un monólogo interior de Enrique en el que habla del contenido del papel, de su origen y de lo que puede pasar ahora. (30 BE)

Lösung
Nach den offiziellen Korrekturhinweisen
3.1 Redacte un monólogo interior de Enrique en el que habla del contenido del papel, de su origen y de lo que puede pasar ahora.
Lösung: Innerer Monolog aus der Perspektive von Enrique (1. Person Singular, kindliche Erlebnisperspektive, emotionale Zerrissenheit und Selbstvorwürfe): - Herkunft des Papiers: Erklärung, von wem Enrique den Zettel erhalten oder wo er ihn gefunden hat (z. B. von einem Schulkameraden, einem Unbekannten im Dorf, einem Guerillero). - Inhalt des Papiers: Erläuterung des Inhalts (z. B. politische Botschaft, Warnung, Zeichnung, Treffpunkt, Kontaktadresse oder persönliche Notiz). - Mögliche Konsequenzen: Angst vor weiteren Ermittlungen des Militärs, Bedrohung des Vaters und der Familie, Schuldgefühle („¿Por qué lo guardé en el morral?“). - Innere Haltung: Reflexion über die eigene Naivität oder Neugier und die allgegenwärtige Gefahr des bewaffneten Konflikts.
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