Ejercicio 3B · Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco Extraordinaria 2024

Tema: Léxico: significado de palabras en contexto · Del examen Extraordinaria (2024)

Enunciado

CUATRO DÍAS SIN MÓVIL

Pues eso. Que subo al tren, emprendiendo un viaje de cuatro días, y al sentarme descubro que he

perdido el teléfono móvil. En un primer momento me quedo con cara de pringado, tocándome el

bolsillo mientras pienso no me lo puedo de creer, como se dice ahora. No puede ser, pero es. Me he

quedado sin móvil igual que me quedé sin padres y abuelos: huérfano comunicativo total. De todas

5 formas, acostumbrado a vivir desde jovencito con la certeza de que siempre acechan una piel de

plátano en el suelo, una pastilla de jabón en la ducha del presidio o un iceberg en la ruta del Titanic,

intento tomarlo con calma.

Para mi sorpresa, primero, y mi alivio, después, los estragos son mínimos. Eso es lo que concluyo

tras pensarlo un momento. Analfabeto tecnológico como soy, la parte de mi vida confiada al teléfono

10 móvil es poca. Si mi trabajo y mis necesidades fueran otras, sin duda estaría obligado, por imperativo

categórico o como se llame eso, a llevar en el bolsillo –o en la mano, como casi todos hacen ahora–

un smartfone, Android, iphone o como diablos se llamen los artefactos inteligentes que,

paradójicamente, tanto limitan la inteligencia del usuario. O sea, que acaban haciéndonos confiar a

ese chisme alma, corazón y vida, como canta el bolero, hasta extremos de dependencia drogadicta.

15 No utilizándolo para hacer mejor el mundo, que sería lo razonable y lo cuqui, sino para mirarlo -óptica

en extremo peligrosa– exclusivamente a través de él.

Mi teléfono habitual es un Nokia de vieja generación que sólo sirve para hablar por teléfono. Y que,

incluso cuando lo llevo encima, utilizo lo menos posible. Así que lo peor que puede pasar, que es lo

que ahora pasa, es que estaré unos días sin llamar por él, y -colmo de la felicidad feliz- sin que me

20 llamen. Soy afortunado, lo admito, porque mi trabajo y mi vida no se verán apenas afectados. Y en

cuanto a lo que pierdo con él, que en muchos casos sería una tragedia personal y profesional se

reduce, en el mío, a molestias menores. Nada había en el móvil que fuera imprescindible. De lo

único valioso, números con los que comunico habitualmente, tengo copia en casa, en una agenda

de papel que procuro llevar más o menos al día. Y en cuanto a no poder telefonear desde el tren,

25 tampoco es una peritonitis. Ya no hay cabinas públicas, es cierto; pero cuando llegue al hotel de la

ciudad a la que me dirijo podré usar el teléfono de mi habitación, ring, ring, ring de toda la vida. La

media docena de números fundamentales los llevo siempre anotados en una tarjeta, en el billetero.

Y los otros pueden esperar.

Así que, en fin. Gracias a este inconveniente, miro alrededor y siento el subidón moral, la íntima

30 chulería de sentirme -estoy siendo sarcástico, no me llamen prepotente ni fascista, que hiere mi

sensibilidad- el último hombre libre sobre la tierra. Porque estoy en un tren, de viaje, rodeado de gente

que habla por su teléfono móvil, y yo acabo de perder el mío pero sigo llevando encima cuanto

necesito. Por ejemplo, los billetes de tren impresos en casa desde el ordenador -he visto a

demasiados incautos bloqueados, dándole con desesperación al dedito en embarques de tren y

35 aeropuertos, incluso en las puertas de los cines-. También las tarjetas de crédito que me acompañan

van repartidas entre el billetero y la mochila, por si pierdo o me roban uno u otra, y además, llevo

encima una cantidad razonable de dinero en metálico, porque en este mundo de bancos sin personal,

cajeros presuntamente automáticos y bancos dirigidos por verdaderos hijos de puta que ni siquiera

garantizan tu seguridad, el plástico lo carga el diablo. Y además así nadie puede localizarme ni

40 hackearme. Que ésa es otra.

Y, bueno. Qué quieren que les diga. Sé muy bien, porque no soy completamente gilipollas, que todo

esto, me refiero a mi relativo alivio de hoy, es sólo una trinchera temporal. Que poco a poco -es más

cómodo así, argumentan los sinvergüenzas y los idiotas-, a quienes intentamos mantenernos

relativamente libres nos acorralan sin alternativas, obligándonos a depender cada vez más de los

45 mecanismos suicidas que se adueñan del mundo. Pero oigan: arrieros somos. Nadie podrá

arrebatarnos la última carcajada cuando todo se vaya al carajo.

Arturo Pérez-Reverte (adaptado), XL Semanal, 10/12/2023

3.B. Explique el significado de las siguientes palabras o expresiones que figuran en el texto de Arturo Pérez-Reverte. Se podrá responder con un sinónimo o con una definición. Si se responde con más de un sinónimo, todos deben ser adecuados en el contexto del artículo “Cuatro días sin móvil”. (Máximo 20 palabras por definición) [1 punto]

Enunciado: Ejercicio 3B · Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco Extraordinaria 2024

Solución

Según los criterios oficiales de corrección

• Estragos (l. 8)

Solución: Daños / destrozos

• Una trinchera temporal (l. 42)

Solución: Refugio

• Presuntamente (l. 38)

Solución: Aparentemente / supuestamente

• Cara de pringado (l. 2)

Solución: Cara de bobo / de incauto

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