Todos los exámenes de Selectividad 2021 de todas las comunidades

Examen de Lengua Castellana y Literatura II PAU País Vasco 2021 · Ordinaria

Examen de Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad de Euskadi (PAU/EAU) 2021, Ordinaria (junio): 9 problemas con solución. Temas: Resumen del texto.

Temas del examen: Resumen del texto · Finalidad e ideas del texto (test) · Texto argumentativo de opinión · Léxico: significado de palabras en contexto · Género textual, registro y subjetividad · Gramática: categorías y oraciones del texto · Nada, de Carmen Laforet · Poesía de Antonio Machado

Pregunta 1 · Resumen del texto

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

1. Resuma el contenido del texto con una extensión de entre 8 y 10 líneas. (1 punto)

Pregunta 2 - Opción 2A · Finalidad e ideas del texto (test)

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

2A. Elija la opción que refleja más fielmente la idea principal del texto. (1 punto)

Pregunta 2 - Opción 2B · Finalidad e ideas del texto (test)

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

2B. Según el contenido del texto, indique qué afirmaciones (puede haber más de una) de las que figuran a continuación son verdaderas: (1 punto)

.

Pregunta 3 - Opción 3A · Léxico: significado de palabras en contexto

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

3A. Busque en el texto de Alfredo Ramírez una palabra o expresión cuyo sentido sea equivalente a las que figuran a continuación: (1 punto)

Pregunta 3 - Opción 3B · Léxico: significado de palabras en contexto

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

3B. Indique el significado de las siguientes palabras o expresiones que figuran en el texto de Alfredo Ramírez: (máximo 20 palabras por definición) [1 punto]

a)

b)

c)

d)

Pregunta 4 · Texto argumentativo de opinión

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

4. Elabore un texto en el que desarrolle una opinión personal relacionada con la temática del texto de Alfredo Ramírez, argumentando a favor o en contra. Se valorará la adecuación al registro, la coherencia y cohesión del texto, la riqueza léxica, la variedad sintáctica y la corrección ortográfica. (250 palabras) [2 puntos]

Pregunta 5 - Opción 5A · Género textual, registro y subjetividad

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

5A. Señale, al menos, dos rasgos de subjetividad y dos rasgos de objetividad en el texto «Black Friday». Ejemplifique su respuesta con elementos presentes en el texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]

Pregunta 5 - Opción 5B · Género textual, registro y subjetividad

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

5B. Indique qué registro predomina en el texto «Black Friday». Argumente su respuesta, indicando, al menos, dos características de dicho registro. Ejemplifique su respuesta con citas del texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]

Pregunta 6 - Opción 6A · Género textual, registro y subjetividad

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

6A. Indique a qué género textual corresponde «Black Friday». Razone y ejemplifique su respuesta con citas del propio texto. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto]

Pregunta 6 - Opción 6B · Gramática: categorías y oraciones del texto

BLACK FRIDAY

Esto de las costumbres gringas es un sinvivir. Uno se despierta un día tan tranquilo,

pensando en los pajaritos y esas cosas, y de pronto, como horda de hunos a caballo,

le asaltan mil anuncios recordándole que hoy es ‘Black Friday’ y que debe comprar,

comprar, ¡comprar! u Occidente se derrumbará de modo inminente. Así que un

5 servidor, sin tener muy claro qué es eso del ‘Black Friday’ se dirige esa misma tarde,

después del trabajo, al centro comercial a fusilar su pobre tarjeta de crédito con el fin

de comprar como si no hubiera un mañana y conseguir, inocente esperanza, que

Occidente resista.

El caso es que el que suscribe llega a la zona donde se venden los celulares. El mío

10 está un poco viejo. Dos años hace que lo compré. Eso en la vida de un celular (maldita

obsolescencia programada) es un montón de tiempo. Así que toca comprar uno

nuevo. Vamos allá. El problema es que hay una muchedumbre intentando hacer lo

mismo. A mi derecha una nube de adolescentes enloquecidos trata de hacerse con el

ñltimo modelo de la compañía de la manzana mordida. A mi izquierda una marabunta

15 de señoras mayores se apodera, cual piratas ingleses en Cartagena, de todos los

teléfonos de las marcas chinas baratas. Renuncio a conseguir un celular. Me acerco

al área de los televisores. Segñn me aproximo a las brillantes pantallas, un señor

gordo me propina un golpe de nalga que casi me arroja sobre los microondas, se lanza

en sensacional placaje sobre la televisión que está en promoción, se apodera de ella

20 y se aleja en alegre trote en dirección a las cajas. El ‘Black Friday’ es agotador.

¿Y, total, para qué? Casi todos los precios están igual que ayer o con descuentos

mínimos. Incluso he visto alguno que otro más alto. Ofertas de verdad son pocas y

contadas. La mayoría con escasas unidades disponibles y con una demanda

desaforada. Y, sin embargo, ni yo ni nadie quiere perderse la orgía consumista. Los

25 gringos nos han pegado su folclore y cada tontería que se les ocurre la copiamos

como memos fascinados. Un día dicen Halloween y dejamos de celebrar Todos los

Santos para desparramarnos en las calles disfrazados de brujas y fantasmas. Otro día

se inventan el ‘Black Friday’ para ordenar un poco las cuentas de sus tenderos y medio

mundo les sigue como corderitos al matadero del consumo innecesario y las deudas

30 acumuladas.

Lo bueno de días artificiales como este es que dejan bien claro dónde estamos. En

este caso, en el sepelio de la sociedad rural y sencilla de la que procede este país y

en la consolidación de un país urbano de clases medias ansiosas por acumular

objetos en prueba de prosperidad y crecimiento social. Se substituye el pequeño

35 pueblo por la gran urbe, los valores pesados y constantes de lo rural por la levedad

de la histérica y ciclotímica urbe materialista, la identificación en función del quién soy

por la del qué poseo. Suena todo muy complicado. En el fondo, no se engañe, señora,

es bien sencillo: nos estamos volviendo imbéciles.

Alfredo Ramírez Nárdiz (adaptado), El Heraldo

6B. Indique si las siguientes afirmaciones relacionadas con algunos enunciados del texto de Alfredo Ramírez son verdaderas (V) o falsas (F) [1 punto]:

Pregunta 7 - Opción 7A · Nada, de Carmen Laforet

¡Qué alivio el agua helada sobre mi cuerpo! ¡Qué alivio estar fuera de las miradas de aquellos seres originales! Pensé que allí el cuarto de baño no se debía de utilizar nunca. En el manchado espejo del lavabo —¡qué luces macilentas, verdosas, había en toda la casa!— se reflejaba el bajo techo cargado de telas de arañas, y mi propio cuerpo entre los hilos brillantes del agua, procurando no tocar aquellas paredes sucias, de puntillas sobre la roñosa bañera de porcelana.

Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño. Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza. Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad. Sobre el espejo, porque no cabía en otro sitio, habían colocado un bodegón macabro de besugos pálidos y cebolla sobre fondo negro. La locura sonreía en los grifos torcidos.

7A. Indique si son verdaderas o falsas las siguientes afirmaciones, en relación con este fragmento y la obra Nada de Carmen Laforet: (1 punto)

V

F

Pregunta 7 - Opción 7B · Poesía de Antonio Machado

Una noche de verano

—estaba abierto el balcón

y la puerta de mi casa—

la muerte en mi casa entró.

5 Se fue acercando a su lecho

—ni siquiera me miró—,

con unos dedos muy finos,

algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme,

10 la muerte otra vez pasó

delante de mí. ¿Qué has hecho?

La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,

dolido mi corazón.

15 ¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!

7B. Indique si los siguientes enunciados, relacionados con el poema "Una noche de verano" de Antonio Machado, son verdaderos (V) o falsos (F): (1 punto).

Pregunta 8 - Opción 8A · Nada, de Carmen Laforet

¡Qué alivio el agua helada sobre mi cuerpo! ¡Qué alivio estar fuera de las miradas de aquellos seres originales! Pensé que allí el cuarto de baño no se debía de utilizar nunca. En el manchado espejo del lavabo —¡qué luces macilentas, verdosas, había en toda la casa!— se reflejaba el bajo techo cargado de telas de arañas, y mi propio cuerpo entre los hilos brillantes del agua, procurando no tocar aquellas paredes sucias, de puntillas sobre la roñosa bañera de porcelana.

Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño. Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza. Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad. Sobre el espejo, porque no cabía en otro sitio, habían colocado un bodegón macabro de besugos pálidos y cebolla sobre fondo negro. La locura sonreía en los grifos torcidos.

8. Responda a una de las dos opciones (8A - 8B)

8A. Explique brevemente el estilo narrativo de Carmen Laforet (niveles de lengua, figuras retóricas, expresividad, etc.) (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) [1 punto].

Pregunta 8 - Opción 8B · Poesía de Antonio Machado

Una noche de verano

—estaba abierto el balcón

y la puerta de mi casa—

la muerte en mi casa entró.

5 Se fue acercando a su lecho

—ni siquiera me miró—,

con unos dedos muy finos,

algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme,

10 la muerte otra vez pasó

delante de mí. ¿Qué has hecho?

La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,

dolido mi corazón.

15 ¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!

8B. Explique algunos de los rasgos de la estructura del poema «Una noche de verano» mostrado en 7B y recogido en la obra Campos de Castilla. (80 palabras) (1 punto)

Pregunta 9 - Opción 9A · Nada, de Carmen Laforet

¡Qué alivio el agua helada sobre mi cuerpo! ¡Qué alivio estar fuera de las miradas de aquellos seres originales! Pensé que allí el cuarto de baño no se debía de utilizar nunca. En el manchado espejo del lavabo —¡qué luces macilentas, verdosas, había en toda la casa!— se reflejaba el bajo techo cargado de telas de arañas, y mi propio cuerpo entre los hilos brillantes del agua, procurando no tocar aquellas paredes sucias, de puntillas sobre la roñosa bañera de porcelana.

Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño. Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza. Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad. Sobre el espejo, porque no cabía en otro sitio, habían colocado un bodegón macabro de besugos pálidos y cebolla sobre fondo negro. La locura sonreía en los grifos torcidos.

9A. Explique la relevancia de Andrea en Nada y señale al menos dos rasgos característicos de su personaje. (80 palabras: no se incluirán en el cómputo de las 80 palabras las citas del propio texto) (1 punto)

Pregunta 9 - Opción 9B · Poesía de Antonio Machado

Una noche de verano

—estaba abierto el balcón

y la puerta de mi casa—

la muerte en mi casa entró.

5 Se fue acercando a su lecho

—ni siquiera me miró—,

con unos dedos muy finos,

algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme,

10 la muerte otra vez pasó

delante de mí. ¿Qué has hecho?

La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,

dolido mi corazón.

15 ¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!

9B. Explique las características métricas del poema mostrado en 7B, así como algunos rasgos de su estilo (80 palabras) [1 punto]

También puedes estudiar por temas

Practica un tema con ejercicios de los exámenes de todos los años, mezclados.

Ver los 9 temas

Los apuntes más completos

Todo el temario, tema a tema: explicado a fondo, con esquemas, ideas clave y un test para repasar al final de cada uno.

Otras convocatorias de 2021

Extraordinaria (2021)