Reinado de Carlos IV y Fernando VII: Guerra de la Independencia y Constitución de 1812

Apuntes sobre el reinado de Carlos IV y Fernando VII, incluyendo la Guerra de la Independencia, las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812.

Historia de España · EvAU Comunidad de Madrid

6 páginas · 3 temas · 10 flashcards · 10 preguntas tipo test

Índice

  1. 1. El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia · p. 1-2
  2. 2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 · p. 3-4
  3. 3. El reinado de Fernando VII y la cuestión sucesoria · p. 5-6

1. El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia

Flashcards

¿Quién fue el ministro principal durante el reinado de Carlos IV?
Manuel Godoy
¿Qué evento provocó la ruptura de los Pactos de Familia por parte de España?
La ejecución de Luis XVI en Francia
¿Qué batalla naval supuso el hundimiento definitivo de España como potencia marítima?
La batalla de Trafalgar (1805)
¿Qué tratado permitió la entrada de tropas francesas en España?
Tratado de Fontainebleau (1807)

Preguntas tipo test

  1. ¿Qué hecho desencadenó el Motín de Aranjuez en 1808?
    • a) La invasión de Portugal por tropas españolas.
    • b) El traslado de la familia real a Cádiz para huir a América.
    • c) La firma del Tratado de Fontainebleau con Francia.
    • d) El descontento popular por el ascenso de Manuel Godoy.

    Respuesta: d) El descontento popular por el ascenso de Manuel Godoy.. El Motín de Aranjuez fue provocado por el descontento popular y de la nobleza hacia Manuel Godoy, cuyo poder e influencia generaban rechazo.

  2. ¿Qué implicó el Tratado de Fontainebleau de 1807?
    • a) La alianza militar entre España y Gran Bretaña contra Francia.
    • b) La autorización para que las tropas francesas invadieran España.
    • c) El permiso para que las tropas francesas cruzaran España para invadir Portugal.
    • d) La destitución de Carlos IV como rey de España.

    Respuesta: c) El permiso para que las tropas francesas cruzaran España para invadir Portugal.. El Tratado de Fontainebleau permitía el paso de tropas francesas por España con el objetivo de invadir Portugal, aunque esto resultó en la ocupación de ciudades españolas.

  3. ¿Cuál fue la consecuencia directa de las Abdicaciones de Bayona en 1808?
    • a) El inicio de la Guerra de la Independencia Española.
    • b) La coronación de Fernando VII como rey de España.
    • c) La designación de José I Bonaparte como rey de España.
    • d) La firma del Tratado de Valençay.

    Respuesta: c) La designación de José I Bonaparte como rey de España.. Tras las Abdicaciones de Bayona, Napoleón impuso a su hermano José I Bonaparte como rey de España, generando un levantamiento popular y la Guerra de la Independencia.

2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

3. El reinado de Fernando VII y la cuestión sucesoria

Flashcards

¿Qué tratado permitió a Fernando VII recuperar el trono de España?
Tratado de Valençay
¿Qué documento anula la Constitución de 1812 y toda la obra liberal de Cádiz?
Decreto de Valencia
¿Cómo se conoce el período de represión contra los liberales al final del reinado de Fernando VII?
Década Ominosa
¿Qué fue la Pragmática Sanción?
Ley que permitía reinar a una mujer

Preguntas tipo test

  1. ¿Qué hecho histórico obligó a Fernando VII a aceptar la Constitución de 1812 durante su reinado?
    • a) El Motín de Aranjuez
    • b) El pronunciamiento de Rafael de Riego
    • c) Las Abdicaciones de Bayona
    • d) La Guerra de la Independencia

    Respuesta: b) El pronunciamiento de Rafael de Riego. El pronunciamiento de Rafael de Riego en 1820 fue el evento que forzó a Fernando VII a aceptar la Constitución de 1812, dando inicio al Trienio Liberal.

  2. ¿Qué nombre recibió el periodo del reinado de Fernando VII caracterizado por la supresión de la obra liberal y la restauración del absolutismo?
    • a) El Trienio Liberal
    • b) El Sexenio Democrático
    • c) La Década Ominosa
    • d) El Bienio Progresista

    Respuesta: c) La Década Ominosa. La Década Ominosa (1823-1833) se caracterizó por la represión contra los liberales y la restauración de las instituciones absolutistas bajo el reinado de Fernando VII.

  3. ¿Qué documento permitió a Fernando VII designar a su hija Isabel como heredera al trono, en detrimento de su hermano Carlos María Isidro?
    • a) El Tratado de Valençay
    • b) El Manifiesto de los Persas
    • c) La Pragmática Sanción
    • d) El Decreto de Valencia

    Respuesta: c) La Pragmática Sanción. La Pragmática Sanción de 1830 fue el decreto que permitió a las mujeres reinar en España, abriendo la puerta a Isabel II y generando el conflicto sucesorio con Carlos María Isidro.

Y 2 flashcards y 4 preguntas más en el documento.

Texto del documento

4.1. El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia El reinado de Carlos IV (1788-1808), que comenzó tras la muerte de Carlos III, se desarrolló en un momento de transición entre el Antiguo Régimen y la nueva sociedad liberal que empezaba a formarse en Europa. Desde el principio, el contexto estuvo marcado por el impacto de la Revolución Francesa de 1789, que provocó un frenazo en las reformas ilustradas porque la Monarquía española temía que las ideas revolucionarias se extendieran al país. Carlos IV no destacó por su capacidad política y delegó gran parte del poder en sus ministros, instaurando lo que se conoce como despotismo ministerial.

Por ello, apareció la figura de Manuel Godoy, cuyo rápido ascenso creó un profundo rechazo entre la nobleza y parte del pueblo, en parte debido a su origen humilde y a los rumores de su relación con la reina María Luisa. La política exterior española estuvo muy condicionada por Francia. Tras la ejecución de Luis XVI, España rompió los Pactos de Familia, que habían unido durante décadas a las monarquías borbónicas, y declaró la guerra a la Francia revolucionaria. Sin embargo, las derrotas obligaron a firmar la Paz de Basilea (1795), por la que España abandonó la guerra y Godoy recibió el título de "Príncipe de la Paz".

Poco después se firmó el Tratado de San Ildefonso (1796), que devolvía a España la alianza militar con Francia. Como consecuencia, España se enfrentó a Gran Bretaña y sufrió la gran derrota naval de Trafalgar (1805), lo que supuso el hundimiento definitivo de España como potencia marítima. A este desprestigio se añadió la Guerra de las Naranjas (1801), un breve conflicto contra Portugal, aliado de Inglaterra, que aumentó el descontento hacia Godoy. La situación empeoró con el Tratado de Fontainebleau (1807), que permitía la entrada de tropas francesas en España para invadir Portugal.

Aunque en teoría iba a beneficiar a España, las tropas francesas empezaron a ocupar ciudades españolas sin marcharse y se esparció el caos. Ante esto, Godoy y la familia real decidieron marcharse de Madrid a Cádiz con la intención de huir hacia América. Mientras tanto, la oposición a Godoy creció alrededor del príncipe Fernando, futuro Fernando VII. El conflicto estalló en marzo de 1808 con el Motín de Aranjuez, un levantamiento popular que obligó a Godoy a dimitir y a Carlos IV a abdicar en su hijo Fernando. Pero poco después, Carlos IV y Fernando acudieron a Bayona llamados por Napoleón, quien aprovechó la rivalidad entre ambos para obligarles a abdicar.

Este episodio se conoce como las Abdicaciones de Bayona (1808), y permitió a Napoleón nombrar a su hermano José I Bonaparte como rey de España. Mientras tanto, en Madrid el 2 de mayo de 1808, el pueblo se levantó contra las tropas francesas cuando la familia real partió hacia Francia. La represión fue durísima con una serie de fusilamientos al día siguiente, pero este hecho marcó el inicio de la Guerra de la Independencia (1808-1813). El conflicto tuvo tres fases. La primera fase (1808) comenzó con levantamientos y acciones de guerrilla que sorprendieron a los franceses.

Destacó la victoria española en la batalla de Bailén (julio de 1808), la primera derrota importante del ejército napoleónico, La segunda fase (1809-1811) La victoria española obligó a José I a abandonar Madrid y a establecer su capital en Vitoria. Napoleón intervino directamente con la Gran Armée, ocupando casi toda España. Un ejército británico dirigido por Wellington desembarcó en la Península para luchar contra Francia. Las victorias de las tropas en batallas como la de Somosierra, Gamonal…

facilitaron el regreso a madrid de José I, mientras la Junta Central tuvo se refugió en Sevilla y luego en Cádiz La tercera fase (1812-1813) coincidió con la retirada de tropas francesas para la campaña de Rusia. Aprovechando esta debilidad, las fuerzas hispano-británicas vencieron en la batalla de los Arapiles (1812) y liberaron Madrid. Después, la derrota francesa en la batalla de Vitoria (junio 1813) obligó a José I a huir. Finalmente, con la batalla de San Marcial (agosto 1813), las tropas francesas abandonaron definitivamente España. La guerra terminó con el Tratado de Valençay (1813), por el que Fernando VII recuperaba el trono.

Durante el conflicto surgieron dos grupos enfrentados: los afrancesados, que apoyaban a José I, defendían el reformismo ilustrado y surgió el Estatuto de Bayona (1808), una carta otorgada por José I que introducía reformas moderadas pero sin participación del pueblo; y los patriotas, partidarios de la monarquía española. Entre estos últimos se distinguían liberales, que querían transformar la monarquía absoluta hacia un sistema constitucional, y absolutistas, defensores del Antiguo Régimen sin reformas. 4.2.

Las cortes de Cádiz, la Constitución de 1812: Cuando estalla la Guerra de la Independencia en 1808, España se queda sin rey, porque Carlos IV y Fernando VII estaban en Francia tras las Abdicaciones de Bayona. Ante esta ausencia de poder, el pueblo español se levantó contra los franceses y empezó a organizarse creando juntas locales y juntas provinciales, que se encargaban de la defensa y del gobierno. Sus miembros eran elegidos por votación. Para coordinar todo el territorio se creó la Junta Central Suprema, que por primera vez asumió la soberanía nacional, es decir, que el poder ya no venía del rey sino de la nación.

En plena guerra, esta Junta fue sustituida en 1810 por un Consejo de Regencia, que decidió convocar Cortes generales. La reunión se hizo en Cádiz, porque era una ciudad que resistía la ocupación francesa y además estaba protegida por la armada británica. Con esta convocatoria empezaba un auténtico proceso revolucionario que rompía con el Antiguo Régimen y abría el camino al liberalismo. A las Cortes asistieron diputados de distintas tendencias. Los absolutistas querían mantener el modelo tradicional del Antiguo Régimen, con Cortes por estamentos y sin reformas.

Los liberales, dirigidos por Argüelles, querían una única cámara que representara a la nación y que elaborara una constitución moderna inspirada en la Revolución Francesa. En un punto intermedio estaban los ilustrados, con Jovellanos como figura destacada, partidarios de un sistema moderado. La composición social de las Cortes fue variada: había nobles, clérigos, militares y miembros de las clases medias urbanas. La guerra impidió la llegada de representantes de varias provincias, así que fueron sustituidos por comerciantes. No hubo representación femenina ni de los sectores populares, aunque habían participado activamente en la resistencia contra los franceses.

Esta situación provocó que la mayoría final fuera liberal, especialmente la burguesía urbana. El 24 de septiembre de 1810, en la Isla de León (San Fernando), se inauguraron oficialmente las Cortes. Los liberales impusieron que el voto fuera individual y no por estamentos, lo que marcó desde el principio la orientación del nuevo régimen. Su primer decreto declaró que las Cortes eran representantes de la nación y, por tanto, tenían el poder constituyente. A partir de ese momento comenzó una amplia tarea legislativa para desmontar el Antiguo Régimen. Se eliminó el régimen señorial y el mayorazgo, permitiendo la libre propiedad.

También se aprobó la libertad de imprenta, que favoreció la aparición de una prensa política muy activa durante el periodo. Además, se suprimieron los gremios y se estableció la libertad de trabajo. En el ámbito económico se impulsó la libertad de comercio y la eliminación de aduanas interiores. En materia religiosa desapareció la Inquisición y se expropiaron bienes eclesiásticos y municipales, dentro de un proceso de desamortización. También se suprimió el Consejo de la Mesta, lo que favoreció la expansión agrícola. El objetivo principal de las Cortes era elaborar una constitución.

Finalmente, el 19 de marzo de 1812 se aprobó la primera constitución de la historia de España, conocida como "La Pepa". Establecía la soberanía nacional, una monarquía constitucional con un veto temporal para el rey y la división de poderes, con Cortes y rey compartiendo el poder legislativo, el Gobierno como poder ejecutivo y jueces independientes como poder judicial.. El sufragio era universal masculino indirecto para mayores de 25 años. También se estableció un Estado centralizado, con un único fuero, y se mantuvo la religión católica como la única permitida.

La constitución reconocía derechos individuales como la igualdad ante la ley, la inviolabilidad del domicilio y la propiedad privada. Además, se creó la Milicia Nacional para defender el régimen constitucional. La Constitución de 1812 no pudo aplicarse plenamente a causa de la guerra. Cuando Fernando VII regresó a España en 1814, la abolió y restauró el absolutismo. Sin embargo, la influencia de esta constitución fue enorme y marcó el desarrollo político del siglo XIX, convirtiéndose en un referente para el liberalismo español. 4.3.

El reinado de Fernando VII y la cuestión sucesoria Tras la derrota de Napoleón en Europa comenzó un periodo llamado Restauración, en el que los reyes que habían sido desplazados volvieron a sus tronos y se intentó restaurar el absolutismo anterior a 1789. Sin embargo, las ideas liberales ya estaban muy extendidas entre la burguesía europea, por lo que este regreso al Antiguo Régimen no fue sencillo. En este contexto, Fernando VII recuperó el trono de España tras el Tratado de Valençay (1813). 1. El Sexenio Absolutista (1814-1820) Cuando Fernando VII regresó a España en 1814, se encontró con que las Cortes de Cádiz habían aprobado la Constitución de 1812.

Aunque gran parte del país esperaba que la mantuviera, el rey decidió volver al absolutismo. Recibió el apoyo de un grupo de diputados absolutistas que redactaron el Manifiesto de los Persas, y poco después el rey publicó el Decreto de Valencia, por el que anuló la Constitución y toda la obra liberal de Cádiz. Durante el Sexenio Absolutista, Fernando VII restauró instituciones del Antiguo Régimen, como la Inquisición y los señoríos, y devolvió las tierras que se habían desamortizado. Además, aplicó una política muy represiva contra los liberales, muchos de los cuales fueron encarcelados, condenados a muerte o tuvieron que exiliarse.

Desde el exilio siguieron conspirando y surgieron sociedades secretas y pronunciamientos militares, aunque todos fracasaron. Entre ellos destacaron los intentos de Espoz y Mina o de Díaz Porlier. Finalmente, en 1820, el pronunciamiento dirigido por Rafael de Riego triunfó al extenderse por Andalucía y luego por el resto del país. El rey se vio obligado a aceptar la Constitución de 1812 y comenzó una nueva etapa. 2. El Trienio Liberal (1820-1823) Durante el Trienio Liberal se restauraron muchas medidas aprobadas en Cádiz: la supresión de la Inquisición, la creación de la Milicia Nacional y la recuperación de la libertad de prensa. El liberalismo, sin embargo, se dividió en dos tendencias.

Los moderados (o doceañistas) querían aplicar la Constitución de forma más suavizada para no enfrentarse tanto al rey ni a las élites tradicionales. Defendían el sufragio censitario y limitar la prensa. Los exaltados, en cambio, querían mantener íntegramente el espíritu de 1812 y eran partidarios de un sistema más democrático y descentralizado. Mientras tanto, Fernando VII nunca aceptó realmente el régimen constitucional e incluso alentó conspiraciones absolutistas. La presión de los realistas y el temor de Europa a que el liberalismo español se extendiera llevaron a la intervención de la Santa Alianza.

En 1823, Francia envió a los Cien Mil Hijos de San Luis, que restauraron el absolutismo y liberaron al rey del control constitucional. 3. La Década Ominosa (1823-1833) Los últimos diez años del reinado de Fernando VII se conocen como Década Ominosa por la dura represión contra los liberales, muchos de los cuales fueron encarcelados o ejecutados. Se anuló toda la legislación del Trienio y se restauraron de nuevo las instituciones absolutistas, aunque se hicieron algunas reformas administrativas para mejorar la economía, como la creación del Consejo de Ministros o un nuevo Código de Comercio. A finales del reinado surgió un grave problema sucesorio.

Fernando VII no tenía hijos varones y en 1830 aprobó la Pragmática Sanción, que permitía reinar a una mujer. Su hermano Carlos María Isidro, apoyado por los absolutistas más radicales (los futuros carlistas), se negó a aceptarlo. Cuando la cuarta esposa del rey, María Cristina, tuvo una hija, Isabel, comenzó la llamada Cuestión Sucesoria. En 1833 Fernando VII murió, dejando como heredera a la niña Isabel II y como regente a María Cristina. La negativa de Carlos a reconocerla provocó el estallido de la Primera Guerra Carlista, que marcaría el inicio del reinado isabelino.

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